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Miércoles de la Octava de Pascua. Blanco.

Portada Liturgia Cotidiana Abril 2014

Miércoles ?23

Miércoles de la octava de Pascua. Blanco.

Gloria. Secuencia (optativa). Prefacio de Pascua.

LECTURA Hech 3, 1-10

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

En una ocasión, Pedro y Juan subían al Templo para la oración de la tarde. Allí encontraron a un paralítico de nacimiento, que ponían diariamente junto a la puerta del Templo llamada “la Hermosa”, para pedir limosna a los que entraban. Cuando él vio a Pedro y a Juan entrar en el Templo, les pidió una limosna. Entonces Pedro, fijando la mirada en él, lo mismo que Juan, le dijo: “Míranos”. El hombre los miró fijamente esperando que le dieran algo. Pedro le dijo: “No tengo plata ni oro, pero te doy lo que tengo: en el Nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y camina”. Y tomándolo de la mano derecha, lo levantó; de inmediato, se le fortalecieron los pies y los tobillos. Dando un salto, se puso de pie y comenzó a caminar; y entró con ellos en el Templo, caminando, saltando y glorificando a Dios. Toda la gente lo vio caminar y alabar a Dios. Reconocieron que era el mendigo que pedía limosna sentado a la puerta del Templo llamada “la Hermosa”, y quedaron asombrados y llenos de admiración por lo que le había sucedido.

Palabra de Dios. 

Comentario: El mendigo se conformaba con muy poco, pero Pedro y Juan le dan todo cuanto tienen: “en nombre de Jesús” camina. La limosna no es todo, en cambio, hay gestos que pueden cambiar la vida de una persona. ¿Entregamos sólo cosas o nos entregamos a nosotros mismos?   

SALMO Sal 104, 1-4. 6-9

R. Alégrense los que buscan al Señor.

O bien: Aleluia.

¡Den gracias al Señor, invoquen su Nombre, hagan conocer entre los pueblos sus proezas; canten al Señor con instrumentos musicales, pregonen todas sus maravillas! R.

¡Gloríense en su santo Nombre, alégrense los que buscan al Señor! ¡Recurran al Señor y a su poder, busquen constantemente su rostro! R.

Descendientes de Abraham, su servidor, hijos de Jacob, su elegido: el Señor es nuestro Dios, en toda la tierra rigen sus decretos. R.

Él se acuerda eternamente de su alianza, de la palabra que dio por mil generaciones, del pacto que selló con Abraham, del juramento que hizo a Isaac. R.

ALELUIA Sal 117, 24

Aleluia. Éste es el día que hizo el Señor: alegrémonos y regocijémonos en él. Aleluia.

EVANGELIO Lc 24, 13-35

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

El primer día de la semana, dos de los discípulos iban a un pequeño pueblo llamado Emaús, situado a unos diez kilómetros de Jerusalén. En el camino, hablaban sobre lo que había ocurrido. Mientras conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió caminando con ellos. Pero algo impedía que sus ojos lo reconocieran. Él les dijo: “¿Qué comentaban por el camino?”. Ellos se detuvieron, con el semblante triste, y uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió: “¡Tú eres el único forastero en Jerusalén que ignora lo que pasó en estos días!”. “¿Qué cosa?”, les preguntó. Ellos respondieron: “Lo referente a Jesús, el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y en palabras delante de Dios y de todo el pueblo, y cómo nuestros sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para ser condenado a muerte y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que fuera Él quien librara a Israel. Pero a todo esto ya van tres días que sucedieron estas cosas. Es verdad que algunas mujeres que están con nosotros nos han desconcertado: ellas fueron de madrugada al sepulcro y al no hallar el cuerpo de Jesús, volvieron diciendo que se les habían aparecido unos ángeles, asegurándoles que Él está vivo. Algunos de los nuestros fueron al sepulcro y encontraron todo como las mujeres habían dicho. Pero a Él no lo vieron”. Jesús les dijo: “¡Hombres duros de entendimiento, cómo les cuesta creer todo lo que anunciaron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías soportara esos sufrimientos para entrar en su gloria?”. Y comenzando por Moisés y continuando con todos los profetas, les interpretó en todas las Escrituras lo que se refería a Él. Cuando llegaron cerca del pueblo adonde iban, Jesús hizo ademán de seguir adelante. Pero ellos le insistieron: “Quédate con nosotros, porque ya es tarde y el día se acaba”. Él entró y se quedó con ellos. Y estando a la mesa, tomó el pan y pronunció la bendición; luego lo partió y se lo dio. Entonces los ojos de los discípulos se abrieron y lo reconocieron, pero Él había desaparecido de su vista. Y se decían: “¿No ardía acaso nuestro corazón, mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?”. En ese mismo momento, se pusieron en camino y regresaron a Jerusalén. Allí encontraron reunidos a los once y a los demás que estaban con ellos, y éstos les dijeron: “Es verdad, ¡el Señor ha resucitado y se apareció a Simón!”. Ellos, por su parte, contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

Palabra del Señor.         

Comentario: Los discípulos regresaban apesadumbrados y doloridos por cuanto había sucedido por esos días. Ni el testimonio de las mujeres ni las explicaciones del peregrino de las Escrituras lograban convencerlos que Jesús había resucitado. Todo cambió cuando acogieron al forastero reconociéndolo al partir el pan. ¿Dónde y cuándo reconocemos al Resucitado?  

Martes de la Octava de Pascua. Blanco.

Portada Liturgia Cotidiana Abril 2014

Martes? 22

Martes de la Octava de Pascua. Blanco.

Gloria. Secuencia (optativa). Prefacio de Pascua.

LECTURA Hech 2, 36-41

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

El día de Pentecostés, Pedro dijo a los judíos: “Todo el pueblo de Israel debe reconocer que a ese Jesús que ustedes crucificaron, Dios lo ha hecho Señor y Mesías”. Al oír estas cosas, todos se conmovieron profundamente, y dijeron a Pedro y a los otros Apóstoles: “Hermanos, ¿qué debemos hacer?”. Pedro les respondió: “Que cada uno de ustedes se convierta y se haga bautizar en el Nombre de Jesucristo para que les sean perdonados los pecados, y así recibirán el don del Espíritu Santo. Porque la promesa ha sido hecha a ustedes y a sus hijos, y a todos aquéllos que están lejos: a cuantos el Señor, nuestro Dios, quiera llamar”. Y con muchos otros argumentos les daba testimonio y los exhortaba a que se pusieran a salvo de esta generación perversa. Los que recibieron su palabra se hicieron bautizar; y ese día se unieron a ellos alrededor de tres mil.

Palabra de Dios. 

Comentario: En el día de Pentecostés, ante todo el pueblo, Pedro proclama lo esencial de la fe cristiana: “…a ese Jesús que ustedes crucificaron, Dios lo ha hecho Señor y Mesías”. Quien acepta la propuesta cristiana debe hacer este camino: convertirse, arrepentirse y cambiar de vida, hacerse bautizar y disponerse para recibir el fuego del Espíritu Santo prometido.

SALMO Sal 32, 4-5. 18-20. 22

R. La tierra está llena del amor del Señor.

O bien: Aleluia.

La palabra del Señor es recta y Él obra siempre con lealtad; Él ama la justicia y el derecho, y la tierra está llena de su amor. R.

Los ojos del Señor están fijos sobre sus fieles, sobre los que esperan en su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y sustentarlos en el tiempo de indigencia. R.

Nuestra alma espera en el Señor; Él es nuestra ayuda y nuestro escudo. Señor, que tu amor descienda sobre nosotros, conforme a la esperanza que tenemos en ti. R.

ALELUIA Sal 117, 24

Aleluia. Éste es el día que hizo el Señor: alegrémonos y regocijémonos en él. Aleluia.

EVANGELIO Jn 20, 11-18

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

María se había quedado afuera, llorando junto al sepulcro. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio a dos ángeles vestidos de blanco, sentados uno a la cabecera y otro a los pies del lugar donde había sido puesto el cuerpo de Jesús. Ellos le dijeron: “Mujer, ¿por qué lloras?”. María respondió: “Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto”. Al decir esto se dio vuelta y vio a Jesús, que estaba allí, pero no lo reconoció. Jesús le preguntó: “Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?”. Ella, pensando que era el cuidador del huerto, le respondió: “Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo iré a buscarlo”. Jesús le dijo: “¡María!”. Ella lo reconoció y le dijo en hebreo: “¡Raboní!”, es decir, “¡Maestro!”. Jesús le dijo: “No me retengas, porque todavía no he subido al Padre. Ve a decir a mis hermanos: ‘Subo a mi Padre y Padre de ustedes; a mi Dios y Dios de ustedes’”. María Magdalena fue a anunciar a los discípulos que había visto al Señor y que Él le había dicho esas palabras.

Palabra del Señor.                     

Comentario: María reconoce a Jesús Resucitado justo en el momento que la llama por su propio nombre, con el inconfundible tono de su voz como cuando reconocemos a cuantos nos llaman por teléfono. Dios llama a cada uno de nosotros por nuestro nombre, ¿lo reconocemos y nos comprometemos con él o nos hacemos los distraídos?

Lunes de la Octava de Pascua. Blanco.

Portada Liturgia Cotidiana Abril 2014

Lunes ?21

Lunes de la Octava de Pascua. Blanco.

Gloria. Secuencia (optativa). Prefacio Pascual.      

LECTURA Hech 2, 14. 22-33

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

El día de Pentecostés, Pedro poniéndose de pie con los Once, levantó la voz y dijo: “Hombres de Judea y todos los que habitan en Jerusalén, presten atención, porque voy a explicarles lo que ha sucedido. A Jesús de Nazaret, el hombre que Dios acreditó ante ustedes realizando por su intermedio los milagros, prodigios y signos que todos conocen, a ese hombre que había sido entregado conforme al plan y a la previsión de Dios, ustedes lo hicieron morir, clavándolo en la cruz por medio de los infieles. Pero Dios lo resucitó, librándolo de las angustias de la muerte, porque no era posible que ella tuviera dominio sobre Él. En efecto, refiriéndose a Él, dijo David: ‘Veía sin cesar al Señor delante de mí, porque Él está a mi derecha para que yo no vacile. Por eso se alegra mi corazón y mi lengua canta llena de gozo. También mi cuerpo descansará en la esperanza, porque Tú no entregarás mi alma al Abismo, ni dejarás que tu servidor sufra la corrupción. Tú me has hecho conocer los caminos de la vida y me llenarás de gozo en tu presencia’. Hermanos, permítanme decirles con toda franqueza que el patriarca David murió y fue sepultado, y su tumba se conserva entre nosotros hasta el día de hoy. Pero como él era profeta, sabía que Dios le había jurado que un descendiente suyo se sentaría en su trono. Por eso previó y anunció la resurrección del Mesías, cuando dijo que ‘no fue entregado al Abismo ni su cuerpo sufrió la corrupción’. A este Jesús, Dios lo resucitó, y todos nosotros somos testigos. Exaltado por el poder de Dios, Él recibió del Padre el Espíritu Santo prometido, y lo ha comunicado como ustedes ven y oyen”.

Palabra de Dios. 

Comentario: Por el Espíritu Santo que les mandó el Padre, Pedro de ser un simple pescador se convierte en testigo valiente de la Resurrección del Señor y un documentado intérprete de la Historia de la Salvación. La rápida expansión de la Iglesia combina siempre el anuncio testimonial de la resurrección y la doctrina de la Iglesia, inspirada en la Biblia.    

SALMO Sal 15, 1-2. 5. 7-11

R. Protégeme, Dios mío, porque me refugio en ti.

O bien: Aleluia.

Protégeme, Dios mío, porque me refugio en ti. Yo digo al Señor: “Señor, Tú eres mi bien”. El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz, ¡Tú decides mi suerte! R.

Bendeciré al Señor que me aconseja, ¡hasta de noche me instruye mi conciencia! Tengo siempre presente al Señor: Él está a mi lado, nunca vacilaré. R.

Por eso mi corazón se alegra, se regocijan mis entrañas y todo mi ser descansa seguro: porque no me entregarás a la Muerte ni dejarás que tu amigo vea el sepulcro. R.

Me harás conocer el camino de la vida, saciándome de gozo en tu presencia, de felicidad eterna a tu derecha. R.

ALELUIA Sal 117, 24

Aleluia. Éste es el día que hizo el Señor: alegrémonos y regocijémonos en él. Aleluia.

EVANGELIO Mt 28, 8-15

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Las mujeres, que habían ido al sepulcro, después de oír el anuncio del Ángel, se alejaron rápidamente de allí, atemorizadas pero llenas de alegría, y fueron a dar la noticia a los discípulos. De pronto, Jesús salió a su encuentro y las saludó, diciendo: “Alégrense”. Ellas se acercaron y, abrazándole los pies, se postraron delante de Él. Y Jesús les dijo: “No teman; avisen a mis hermanos que vayan a Galilea, y allí me verán”. Mientras ellas se alejaban, algunos guardias fueron a la ciudad para contar a los sumos sacerdotes todo lo que había sucedido. Éstos se reunieron con los ancianos y, de común acuerdo, dieron a los soldados una gran cantidad de dinero, con esta consigna: “Digan así: ‘Sus discípulos vinieron durante la noche y robaron su cuerpo, mientras dormíamos’. Si el asunto llega a oídos del gobernador, nosotros nos encargaremos de apaciguarlo y de evitarles a ustedes cualquier contratiempo”. Ellos recibieron el dinero y cumplieron la consigna. Esta versión se ha difundido entre los judíos hasta el día de hoy.

Palabra del Señor.         

Comentario: Jesús se encuentra con las mujeres y les encomienda entregar la buena noticia a los discípulos; y esto sucede en tiempos que el “testimonio femenino” no era creíble. El encuentro con el Maestro despierta en ellas temor y alegría. Toda persona que se encuentra con el Resucitado, cualquiera sea su condición, se convierte en comunicador para que otros crean.

Pascua de Resurrección del Señor. Blanco.

Portada Liturgia Cotidiana Abril 2014

Domingo ?20

Pascua de la Resurrección del Señor. Blanco.

Gloria. Secuencia. Credo. Prefacio de Pascua.

El Señor resucitado nos aturde

El sepulcro estaba vacío. Había solo unas vendas. Éste es un dato central del evangelio de hoy. Indirectamente, es un signo pascual: Jesús había resucitado, y no había que buscarlo entre los muertos.

¿Creemos por el sepulcro vacío? No. Ver el sepulcro vacío no llevó a las mujeres a creer, las dejó confundidas. Hasta pensaron que alguien lo había robado. La tumba vacía no probaba la resurrección, era un interrogante. No podemos creer por eso. La fe en Jesús resucitado nació de otras razones.

¿Qué es tener experiencia de Jesús resucitado? ¿Cuándo tenemos esta experiencia? Es descubrir dentro de nosotros que Jesús vive. Es experimentar la presencia y la cercanía de Jesús resucitado en nuestra vida.

Basta con que nos fijemos en María Magdalena y en los discípulos. ¿Cómo llegaron a creer? Llegaron a tener experiencia de Jesús resucitado por su interés, porque lo buscaban y estaban abiertos al misterio. Jesús no se apareció a Herodes, ni a los escribas y los sacerdotes, porque éstos no se interesaron en él, no lo buscaban. Dios nunca se impone, no aturde, enamora.

Tenemos experiencia de Jesús resucitado cuando lo descubrimos como viviente; cuando se nos calienta el corazón como a los discípulos de Emaús. Esta experiencia acontece lentamente, dentro de un proceso, dentro de una búsqueda. Es un don, una gracia, pero necesita nuestra adhesión y nuestra colaboración.

Tenemos experiencia de Jesús al reunirnos en una comunidad fraterna, cuando nos juntamos en su nombre, entonces, se manifiesta de forma especial. En los pasajes evangélicos, Jesús se hace presente cuando los discípulos están reunidos, especialmente, para la fracción del pan. Como debe ser en esta santa misa.

No habían comprendido que, según la Escritura, él debía resucitar (Jn 20, 9).

                                                                                          P. Aderico Dolzani, ssp.

MOTIVACIÓN DE ENTRADA

Guía: Toda la liturgia de hoy es un grito de alegría por la resurrección del Señor. En la Pascua nace el hombre nuevo creado en la justicia y santidad verdaderas.

1ª LECTURA Hech 10, 34. 37-43

Guía: El discurso de Pedro al pagano Cornelio relata la vida de Jesús quien pasó haciendo el bien y sanando a los enfermos. Crucificado, resucitó al tercer día, apareciéndose a los que debían ser sus testigos. En él tenemos el perdón de los pecados.

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

Pedro, tomando la palabra, dijo: “Ustedes ya saben qué ha ocurrido en toda Judea, comenzando por Galilea, después del bautismo que predicaba Juan: cómo Dios ungió a Jesús de Nazaret con el Espíritu Santo, llenándolo de poder. Él pasó haciendo el bien y sanando a todos los que habían caído en poder del demonio, porque Dios estaba con Él. Nosotros somos testigos de todo lo que hizo en el país de los judíos y en Jerusalén. Y ellos lo mataron, suspendiéndolo de un patíbulo. Pero Dios lo resucitó al tercer día y le concedió que se manifestara, no a todo el pueblo, sino a testigos elegidos de antemano por Dios: a nosotros, que comimos y bebimos con Él, después de su resurrección. Y nos envió a predicar al pueblo, y a atestiguar que Él fue constituido por Dios Juez de vivos y muertos. Todos los profetas dan testimonio de Él, declarando que los que creen en Él reciben el perdón de los pecados, en virtud de su Nombre”.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 117, 1-2. 16-17. 22-23

R. Éste es el día que hizo el Señor: alegrémonos y regocijémonos en él.

O bien: Aleluia, Aleluia, Aleluia.

¡Den gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor! Que lo diga el pueblo de Israel: ¡Es eterno su amor! R.

La mano del Señor es sublime, la mano del Señor hace proezas. No, no moriré: viviré para publicar lo que hizo el Señor. R.

La piedra que desecharon los constructores es ahora la piedra angular. Esto ha sido hecho por el Señor y es admirable a nuestros ojos. R.

2ª LECTURA Col 3, 1-4

Guía: San Pablo invita a los cristianos que han resucitado en Cristo a vivir una vida digna de él.

Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Colosas.

Hermanos: Ya que ustedes han resucitado con Cristo, busquen los bienes del cielo donde Cristo está sentado a la derecha de Dios. Tengan el pensamiento puesto en las cosas celestiales y no en las de la tierra. Porque ustedes están muertos, y su vida está desde ahora oculta con Cristo en Dios. Cuando se manifieste Cristo, que es la vida de ustedes, entonces ustedes también aparecerán con Él, llenos de gloria.

Palabra de Dios.             

O bien: 1Cor 5, 6-8

Lectura de la primera carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto.

Hermanos: ¿No saben que “un poco de levadura hace fermentar toda la masa”? Despójense de la vieja levadura, para ser una nueva masa, ya que ustedes mismos son como el pan sin levadura. Porque Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado. Celebremos, entonces, nuestra Pascua, no con la vieja levadura de la malicia y la perversidad, sino con los panes sin levadura de la pureza y la verdad.

Palabra de Dios. 

Secuencia

(Debe decirse hoy; en los días de la octava, es optativa).

Cristianos, ofrezcamos al Cordero pascual nuestro sacrificio de alabanza. El Cordero ha redimido a las ovejas: Cristo, el inocente, reconcilió a los pecadores con el Padre. La muerte y la vida se enfrentaron en un duelo admirable: el Rey de la vida estuvo muerto, y ahora vive. Dinos, María Magdalena, ¿qué viste en el camino? He visto el sepulcro del Cristo viviente y la gloria del Señor resucitado. He visto a los ángeles, testigos del milagro, he visto el sudario y las vestiduras. Ha resucitado Cristo, mi esperanza, y precederá a los discípulos en Galilea. Sabemos que Cristo resucitó realmente; Tú, Rey victorioso, ten piedad de nosotros.

Aleluia 1Cor 5, 7-8

Aleluia. Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado. Celebremos, entonces, nuestra Pascua. Aleluia.

EVANGELIO Jn 20, 1-9

Guía: La resurrección del Señor pone a prueba la fe de los discípulos, pues, como nota el evangelista, todavía no habían entendido bien que él tenía que resucitar entre los muertos.

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

El primer día de la semana, de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena fue al sepulcro y vio que la piedra había sido sacada. Corrió al encuentro de Simón Pedro y del otro discípulo al que Jesús amaba, y les dijo: “Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto”. Pedro y el otro discípulo salieron y fueron al sepulcro. Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió más rápidamente que Pedro y llegó antes. Asomándose al sepulcro, vio las vendas en el suelo, aunque no entró. Después llegó Simón Pedro, que lo seguía, y entró en el sepulcro; vio las vendas en el suelo, y también el sudario que había cubierto su cabeza; este no estaba con las vendas, sino enrollado en un lugar aparte. Luego entró el otro discípulo, que había llegado antes al sepulcro: El también vio y creyó. Todavía no habían comprendido que, según la Escritura, Él debía resucitar de entre los muertos.

Palabra del Señor.                     

PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS

Guía: Con los dones del pan y del vino, ofrecemos el compromiso de nuestra vida: construir una Iglesia que manifieste a Cristo resucitado.

PREPARACIÓN A LA COMUNIÓN

Guía: La comunión con el cuerpo y la sangre de Cristo es anticipo de la resurrección futura.

Para despedir al pueblo, durante toda la octava, hasta el II Domingo de Pascua, se dice:

S. Pueden ir en paz, Aleluia, Aleluia.

A. Demos gracias a Dios, Aleluia, Aleluia.