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Editorial SAN PABLO
 
Noticias

Archivo del 31/07/2013

21º durante el año

Libro: Guiones para la Animación Litúrgica. Autor: Benito-Spoletini

Domingo 21º durante el año

Motivación de entrada

Somos parte de la comunidad de los creyentes en Jesús, único maestro y único salvador. En comunión con toda la Iglesia, con fe y amor, caminamos tras sus pasos.

Acto penitencial

Nos cuestionamos ante el Señor por nuestras omisiones, porque no hemos hecho el bien urgente y a nuestro alcance.

Primera lectura: Isaías 66, 18-21.

A través de un lenguaje poético, el profeta anuncia la reunificación de todos los pueblos en el único pueblo de Dios.

Segunda lectura: Hebreos 12, 5-7.11-13.

Como un buen padre corrige a sus hijos, así el Padre Dios nos corrige, a veces con dureza, para que demos frutos de justicia y paz.

Evangelio: Lucas 13, 22-30.

La puerta de la salvación es estrecha y exige una correspondencia constante y seria al llamado del Señor.

Oración de los fieles

Presentación de las ofrendas

La ofrenda del pan y del vino nos obtenga los dones de la unidad y de la paz.

Comunión

La comunión con Jesús debe manifestarse ante todo en el cumplimiento fiel de la voluntad de Dios.

Despedida

Vayamos a anunciar, en medio de un mundo cambiante, conflictivo y sin misericordia, el poder salvador de Cristo.

20º durante el año

Libro: Guiones para la Animación Litúrgica. Autor: Benito-Spoletini

Domingo 20º durante el año

Motivación de entrada

Nos reunimos una vez más en la casa de Dios para compartir la oración, la palabra de Dios y el sacramento. Hacemos memoria de Jesús, nuestro único salvador.

Acto penitencial

Por habernos apegado tanto a los bienes terrenos hasta olvidar los eternos. Por haber olvidado el amor de Dios y de los hermanos. Por no haber compartido los dones recibidos en nuestra vida.

Lecturas bíblicas
Primera lectura: Jeremías 38, 3-6.8-10.

La suerte del profeta Jeremías, perseguido a muerte porque incomodaba con su palabra a los poderosos, es la suerte de todo profeta, también hoy.

Segunda lectura: Hebreos 12, 1-4.

En las fatigas, luchas y sufrimientos diarios, el cristiano debe tener fijos los ojos en el Cristo paciente, para tomar ánimo y no desfallecer.

Evangelio: Lucas 12, 49-53.

Jesús, con un conjunto de parábolas, recuerda la necesidad de velar y ser diligentes en el servicio diario para que, cuando llegue la muerte, estemos preparados al encuentro con Dios.

Oración de los fieles

Presentación de las ofrendas

Con el pan y el vino, llevados al altar para ser consagrados, devolvemos al Señor sus dones y le pedimos que se nos dé él mismo.

Comunión

Unidos a Cristo en la intimidad de su amor, oremos confiados: “Del Señor viene la misericordia, la redención copiosa” (Salmo 129, 7).

Despedida

Hemos participado en la fiesta dominical, sea nuestro empeño continuarla en nuestra vida y contagiar a otros con la presencia salvadora de Jesús.

19º durante el año

Libro: Guiones para la Animación Litúrgica. Autor: Benito-Spoletini

Domingo 19º durante el año

Motivación de entrada

La misa dominical es un alto en nuestra actividad diaria para reunirnos en asamblea con los hermanos de nuestra comunidad. Oremos juntos, cantemos juntos, y juntos alimentémonos de la palabra que da la vida.

Acto penitencial

Pedimos perdón por no haber vivido bien nuestras relaciones con Dios y con nuestros hermanos: casa, trabajo, colegio, diversiones, parroquia.

Lecturas bíblicas

Primera lectura: Sabiduría 18, 5-9

Con el recuerdo de la liberación del antiguo Israel, se nos exhorta a vivir a la espera del Señor.

Segunda lectura: Hebreos 11, 1-2.8-19 (o bien: 11, 1-2.8-12).

Elogio de la fe de los patriarcas del Antiguo Testamento, ella es la luz que nos guía hacia la ciudad definitiva.

Evangelio: Lucas 12, 32-48 (o bien: 12, 35-40).

Con algunas parábolas, Jesús enseña a sus discípulos la necesidad de velar, de estar despiertos, porque el Señor puede llegar en cualquier momento.

Oración de los fieles

Presentación de las ofrendas

Los dones que presentamos –el pan y el vino– frutos de nuestro trabajo, el Señor los transformará en sacramento de salvación.

Comunión

Cristo es luz y verdad: unidos a él podemos superar las tinieblas y los errores que obstaculizan nuestro camino hacia Dios.

Despedida

La luz recibida de la palabra de Dios y la fuerza que se nos ha dado en el sacramento, son un buen viático para vivir cristianamente la semana que comienza.

18º durante el año.

Libro: Guiones para la Animación Litúrgica. Autor: Benito-Spoletini

Domingo 18º durante el año

Motivación de entrada

Nada mejor para prepararnos a la eucaristía de hoy que el Salmo 69: “Oh Dios, ven a salvarnos, Señor date prisa en socorrernos; tú eres nuestro auxilio, no tardes”.

Acto penitencial

Pedimos perdón al Señor por haber desoído su palabra. Por no vivir con entusiasmo nuestro bautismo. Por nuestro testimonio tibio, superficial, mediocre.

Lecturas bíblicas

Primera lectura: Eclesiastés 1, 2; 2, 21-23.

El libro del Eclesiastés o Qohélet transmite un mensaje de desapego a las cosas terrenales, declarando con extrema claridad que todo sobre la tierra es vanidad y sufrimiento. En tiempos de generalizado consumismo, es un llamado y un cuestionamiento.

Segunda lectura: Colosenses 3, 1-5. 9-11.

Con el bautismo, el cristiano ha dejado atrás el pecado y ha resucitado con Cristo:si es coherente debe buscar las cosas de Dios, no las de la tierra.

Evangelio: Lucas 12, 13-21.

La parábola del rico “necio” es siempre actual, pues corremos el riesgo de pensar en acumular las riquezas que se terminan y descuidar las que perduran para la Vida eterna.

Oración de los fieles

Presentación de las ofrenda

El pan y el vino que presentamos al altar sean símbolos de nuestra hambre y sed de Dios.

Comunión

Reflexionemos con la palabra de Dios: Nos diste, Señor, un pan del cielo, un pan que contiene todo deleite y satisface todo deseo.

Despedida

El Señor nos ha hablado, nos ha alimentado con su eucaristía; así fortalecidos, anunciemos a todos el amor salvador de Cristo.

San Ignacio de Loyola, p. (MO). Blanco.

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MIÉRCOLES 31

San Ignacio de Loyola, presbítero (MO). Blanco

Leccionario Santoral: 1Cor 10, 32-11, 1; Sal 33, 2-11; Lc 14, 24-33.

Reseña

Nace en el año 1491, en Azpeitia, España. Su nombre vasco de pila, Iñaki, en castellano Ignacio, del latín Ignatius, que significa “fuego encendido”. Hizo honor a su nombre, pues su obra encendió en el mundo el fuego con que Cristo deseaba ardiera. Ignacio es soldado, convertido, ermitaño y peregrino. Es un pobre que evangeliza y da sus “ejercicios espirituales”, estudiante entrado en años y profesor en la universidad de París. Allí conoce y “recluta”, como buen capitán, a los amigos con los que funda la Compañía de Jesús. Capta las necesidades y exigencias de su época y se codea con intelectuales de primera categoría. Usa términos militares para su “orden”: “ejercicios”, “compañía”, “bandera”. Pero es un hombre de una gran ternura humana. El secreto de su éxito: los Ejercicios, esa experiencia espiritual donde el Espíritu puede plasmar al hombre según la voluntad de Dios. Su regla de oro: “Pedir lo que quiero”, cuando se quiere lo que Dios quiere. Los jesuitas son los religiosos más calumniados. Un papa suprimió la Compañía y otro la reconstituyó. Pero ahí sigue en todo el mundo con fidelidad a su lema inagotable: “Para mayor gloria de Dios”. En el año 1556, sin testigo alguno, desde su mesa de trabajo en Roma, el gran fundador de la Compañía de Jesús, pasó a la “compañía de Jesús” en el paraíso.

LECTURA Éx 34, 29-35

Lectura del libro del Éxodo.

Cuando Moisés bajó de la montaña del Sinaí, trayendo en sus manos las dos tablas del Testimonio, no sabía que su rostro se había vuelto radiante porque había hablado con el Señor. Al ver lo, Aarón y todos los israelitas advirtieron que su rostro resplandecía, y tuvieron miedo de acercarse a él. Pero Moisés los llamó; entonces se acercaron Aarón y todos los jefes de la comunidad, y él les habló. Después se acercaron también todos los israelitas, y él les transmitió las órdenes que el Señor le había dado en la montaña del Sinaí. Cuando Moisés terminó de hablarles, se cubrió el rostro con un velo. Y siempre que iba a presentarse delante del Señor para conversar con Él, se quitaba el velo hasta que salía de la Carpa. Al salir, comunicaba a los israelitas lo que el Señor le había ordenado, y los israelitas veían que su rostro estaba radiante. Después Moisés volvía a poner el velo sobre su rostro, hasta que entraba de nuevo a conversar con el Señor.

Palabra de Dios.

Comentario: Sobresale el hecho de cómo Dios se revela a Moisés; luego del encuentro, su rostro queda radiante, y  tiene que cubrirse con un manto. Todo encuentro con Dios es transformante, sea hacia adentro como hacia fuera; con todo, no todos logran percibirlo e interpretarlo, como luego reflexionará san Pablo (2Cor 3, 12-18).

SALMO Sal  98, 5-7. 9

R. ¡Santo eres, Señor Dios nuestro!

Glorifiquen al Señor, nuestro Dios, adórenlo ante el estrado de sus pies. ¡Santo es el Señor! R.

Moisés y Aarón, entre sus sacerdotes, y Samuel, entre los que invocaban su Nombre, clamaban al Señor y Él les respondía. R.

Dios les hablaba desde la columna de nube; ellos observaban sus mandamientos y los preceptos que les había dado. R.

Glorifiquen al Señor, nuestro Dios, y adórenlo en su santa Montaña: el Señor, nuestro Dios, es santo. R.

ALELUYA Jn 15, 15

Aleluya. «Yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre», dice el Señor. Aleluya.

EVANGELIO Mt 13, 44-46

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús dijo a la multitud: El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; un hombre lo encuentra, lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, vende todo lo que posee y compra el campo. El Reino de los Cielos se parece también a un negociante que se dedicaba a buscar perlas finas; y al encontrar una de gran valor, fue a vender todo lo que tenía y la compró.

Palabra del Señor.

Comentario: Ambas parábolas dejan en claro que para entrar en el Reino de Dios es necesario vender nuestros egoísmos, odios, peleas, brujerías, malos deseos, abuso de los demás, etc. Por el contrario, será bueno encontrar dónde comprar el servicio, el amor, la armonía, la fraternidad, etc. Seguramente este descubrimiento será un logro espiritual.

De la feria. Verde. San Pedro Crisólogo o., y d. (ML). Blanco.

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MARTES 30

De la feria. Verde.

San Pedro Crisólogo, obispo y doctor (ML). Blanco.

LECTURA Éx 33, 7-11; 34, 5-9. 28

Lectura del libro del Éxodo.

Moisés tomó la Carpa, la instaló fuera del campamento, a una cierta distancia, y la llamó Carpa del Encuentro. Así, todo el que tenía que consultar al Señor debía dirigirse a la Carpa del Encuentro, que estaba fuera del campamento. Siempre que Moisés se dirigía hacia la Carpa, todo el pueblo se levantaba, se apostaba a la entrada de su propia carpa y seguía con la mirada a Moisés hasta que él entraba en ella. Cuando Moisés entraba, la columna de nube bajaba y se detenía a la entrada de la Carpa del Encuentro, mientras el Señor conversaba con Moisés. Al ver la columna de nube, todo el pueblo se levantaba, y luego cada uno se postraba a la entrada de su propia carpa. El Señor conversaba con Moisés cara a cara, como lo hace un hombre con su amigo. Después Moisés regresaba al campamento, pero Josué –hijo de Nun, su joven ayudante– no se apartaba del interior de la Carpa. Moisés invocó el Nombre del Señor. El Señor pasó delante de él y exclamó: “El Señor es un Dios compasivo y bondadoso, lento para enojarse, y pródigo en amor y fidelidad. Él mantiene su amor a lo largo de mil generaciones y perdona la culpa, la rebeldía y el pecado; sin embargo, no los deja impunes, sino que castiga la culpa de los padres en los hijos y en los nietos, hasta la tercera y cuarta generación”. Moisés cayó de rodillas y se postró, diciendo: “Si realmente me has brindado tu amistad, dígnate, Señor, ir en medio de nosotros. Es verdad que éste es un pueblo obstinado, pero perdona nuestra culpa y nuestro pecado, y conviértenos en tu herencia”. Moisés estuvo allí con el Señor cuarenta días y cuarenta noches, sin comer ni beber. Y escribió sobre las tablas las palabras de la Alianza, es decir, los diez Mandamientos.

Palabra de Dios.

Comentario: Moisés es el amigo de Dios y conductor del pueblo de Israel. En sus encuentros con Quien le había confiado la misión comprende que el Dios de Israel es comprensivo y misericordioso con los israelitas. Continuamente Moisés tiene que interceder ante Dios para que no los abandone y al pueblo recordarle que no olvide a su Dios.

SALMO Sal 102, 6-13

R. ¡El Señor es bondadoso y compasivo!

El Señor hace obras de justicia y otorga el derecho a los oprimidos; Él mostró sus caminos a Moisés y sus proezas al pueblo de Israel. R.

El Señor es bondadoso y compasivo, lento para enojarse y de gran misericordia; no acusa de manera inapelable ni guarda rencor eternamente. R.

No nos trata según nuestros pecados ni nos paga conforme a nuestras culpas. Cuanto se alza el cielo sobre la tierra, así de inmenso es su amor por los que lo temen. R.

Cuanto dista el oriente del occidente, así aparta de nosotros nuestros pecados. Como un padre es cariñoso con sus hijos, así es cariñoso el Señor con sus fieles. R.

ALELUYA

Aleluya. La semilla es la Palabra de Dios, el sembrador es Cristo; el que lo encuentra permanece para siempre. Aleluya.

EVANGELIO Mt 13, 36-43

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Dejando a la multitud, Jesús regresó a la casa; sus discípulos se acercaron y le dijeron: “Explícanos la parábola de la cizaña en el campo”. Él les respondió: “El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los que pertenecen al Reino; la cizaña son los que pertenecen al Maligno, y el enemigo que la siembra es el demonio; la cosecha es el fin del mundo y los cosechadores son los ángeles. Así como se arranca la cizaña y se la quema en el fuego, de la misma manera sucederá al fin del mundo. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y éstos quitarán de su Reino todos los es cándalos y a los que hicieron el mal, y los arrojarán en el horno ardiente: allí habrá llanto y rechinar de dientes. Entonces los justos resplandecerán como el sol en el Reino de su Padre. ¡El que tenga oídos, que oiga!”

Palabra del Señor.

Comentario: La explicación de la parábola se desplaza de la coexistencia entre el trigo y la cizaña a la suerte de los buenos y de los malos. Para no ser sorprendidos, mejor es preguntarnos diariamente: ¿Merece la pena lo que estoy realizando? ¿Contribuye o no para que el Reino de Dios nazca y crezca en mí y en los demás?

griE?inP? Pt-autospace:none’>Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús propuso a la gente esta parábola: “El Reino de los Cielos se parece a un grano de mostaza que un hombre sembró en su campo. En realidad, ésta es la más pequeña de las semillas, pero cuando crece es la más grande de las hortalizas y se convierte en un arbusto, de tal manera que los pájaros del cielo van a cobijarse en sus ramas”. Después les dijo esta otra parábola: “El Reino de los Cielos se parece a un poco de levadura que una mujer mezcla con gran cantidad de harina, hasta que fermenta toda la masa”. Todo esto lo decía Jesús a la muchedumbre por medio de parábolas, y no les hablaba sin ellas, para que se cumpliera lo anunciado por el Profeta: «Hablaré en parábolas, anunciaré cosas que estaban ocultas desde la creación del mundo».

Palabra del Señor.

Comentario: Las dos parábolas nos muestran cómo el Reino de Dios nace desde la humildad y crece lentamente con la gracia y el esfuerzo diario. Como las semillas y las plantas, el Reino necesita ser protegido de aquellos que viven preocupados demasiado por sí mismos, por la ambición, por el poder y el dinero, antes que por el servicio.     

Domingo 4 de agosto de 2013

¡Vanidad, pura Vanidad!

Seguimos caminando en el Año de la Fe. Las lecturas de hoy la quieren alimentar con una afirmación que va, como decimos popularmente, “al hueso”, a lo esencial: Nuestra vida está oculta con Cristo en Dios. Por eso, lo que al “hombre viejo” lo ata e hipnotiza de las “cosas de la tierra” (2ª lectura), si no lo hace “rico a los ojos de Dios” (evangelio) es “vanidad, pura vanidad” (1ª lectura).

¡Buena Nueva! Pero al mismo tiempo, ¡gran desafío! Porque ¿no es acaso el deleite, el usufructo sin límites, el poseer sin atenuantes, el “sacarle el jugo” a todo (y a menudo a todos) para pasarlo bien, a lo que nos empuja nuestro mundo, sin importar a qué conduce?

“Busquen los bienes del cielo”, dice hoy san Pablo. Pero, ¿cuáles son? ¿Y… no son las “cosas de la tierra” las que corresponde buscar al hombre terrenal?  No. Son las del cielo. Pero tienen más que ver con la Tierra de lo que uno cree, porque son las cosas de Cristo, “el Hijo de Dios que se hizo hombre para hacernos Dios” como dice san Atanasio. Y las cosas de Cristo son las que manifiestan la irrupción del Reino de Dios en la Tierra; las que él mismo buscó y testimonió en su paso por la Tierra. Mostrando que la humanidad tiene dirección, esperanza, destino, promesa. Que la vida no es un vaivén arbitrario ni un callejón sin salida, sino un proyecto de amor al que Dios asocia al ser humano para ser buscado, construido y alcanzado. Todo lo que no se sube a ese proyecto es vanidad, pura vanidad.

Lo evidente, lo que todo el mundo hace, lo que nos arrastra sin esfuerzo, no siempre es lo que Dios quiere y lleva a menudo a la muerte. Nuestra vida, en cambio, la verdadera VIDA, está OCULTA CON CRISTO EN DIOS: en ese río vital que desde él riega nuestra existencia individual y social, presente y futura, nuestras esperanzas de un mundo según su proyecto.

CONALI

1. Ambientación

El domingo nos reúne, hermanos y hermanas, en esta asamblea que como parte de la Iglesia, quiere alabar a su Dios y recibir de él la fuerza que necesita para caminar cada día con fidelidad y gozo. Celebremos esta eucaristía con ánimo y fe.

2. Primera Lectura          Ecl 1, 2; 2, 21-23

El sabio Cohélet reflexiona acerca de la vanidad del esfuerzo humano. Tras su aparente pesimismo asoma la centralidad de Dios en la vida creyente.

Lectura del libro del  Eclesiastés. ¡Vanidad, pura vanidad!, dice el sabio Cohélet. ¡Vanidad, pura vanidad! ¡Nada más que vanidad! Porque un hombre que ha trabajado con sabiduría, con ciencia y eficacia, tiene que dejar su parte a otro que no hizo ningún esfuerzo. También esto es vanidad y una grave desgracia. ¿Qué le reporta al hombre todo su esfuerzo y todo lo que busca afanosamente bajo el sol? Porque todos sus días son penosos, y su ocupación, un sufrimiento; ni siquiera de noche descansa su corazón. También esto es vanidad.

Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.

3. Salmo                Sal 89, 3-6. 12-14. 17

R. Señor, Tú has sido nuestro refugio.

Tú haces que los hombres vuelvan al polvo, con sólo decirles: «Vuelvan, seres humanos». Porque mil años son ante tus ojos como el día de ayer, que ya pasó, como una vigilia de la noche. R.

Tú los arrebatas, y son como un sueño, como la hierba que brota de mañana: por la mañana brota y florece, y por la tarde se seca y se marchita. R.

Enséñanos a calcular nuestros años, para que nuestro corazón alcance la sabiduría. ¡Vuélvete, Señor! ¿Hasta cuándo…? Ten compasión de tus servidores. R.

Sácianos en seguida con tu amor, y cantaremos felices toda nuestra vida. Que descienda hasta nosotros la bondad del Señor; que el Señor, nuestro Dios, haga prosperar la obra de nuestras manos. R.

4. Segunda Lectura         Col 3,  1-5. 9-11

San Pablo refuerza la idea anterior: el cristiano es ese hombre nuevo que ya no puede vivir centrado en sí  mismo ni en las cosas mundanas, sino avanzando hacia el conocimiento perfecto de las cosas de Dios.

Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Colosas.  Hermanos: Ya que ustedes han resucitado con Cristo, busquen los bienes del cielo donde Cristo está sentado a la derecha de Dios. Tengan el pensamiento puesto en las cosas celestiales y no en las de la tierra. Porque ustedes están muertos, y su vida está desde ahora oculta con Cristo en Dios. Cuando se manifieste Cristo, que es la esperanza de ustedes, entonces también aparecerán ustedes con Él, llenos de gloria. Por lo tanto, hagan morir en sus miembros todo lo que es terrenal: la lujuria, la impureza, la pasión desordenada, los malos deseos y también la avaricia, que es una forma de idolatría. Tampoco se engañen los unos a los otros. Porque ustedes se despojaron del hombre viejo y de sus obras y se revistieron del hombre nuevo, aquél que avanza hacia el conocimiento perfecto, reno-vándose constantemente según la imagen de su Creador. Por eso, ya no hay pagano ni judío, circunciso ni incircunciso, bárbaro ni extranjero, esclavo ni hombre libre, sino sólo Cristo, que es todo y está en todos.

Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.

Aclamación al Evangelio         

Aleluya. Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos. Aleluya.

5. Evangelio                         Lc 12, 13-21

La Buena Noticia de hoy viene vestida de parábola. Un hombre rico se ve cegado por el aumento de su riqueza. Escuchemos.

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.  Uno de la multitud dijo al Señor: «Maestro, dile a mi hermano que comparta conmigo la herencia». Jesús le respondió: «Amigo, ¿quién me ha constituido juez o árbitro entre ustedes?» Después les dijo: «Cuídense de toda avaricia, porque aun en medio de la abundancia, la vida de un hombre no está asegurada por sus riquezas». Les dijo entonces una parábola: «Había un hombre rico, cuyas tierras habían producido mucho, y se preguntaba a sí mismo: “¿Qué voy a hacer? No tengo dónde guardar mi cosecha”. Después pensó: “Voy a hacer esto: demoleré mis graneros, construiré otros más grandes y amontonaré allí todo mi trigo y mis bienes, y diré a mi alma: Alma mía, tienes bienes almacenados para muchos años; descansa, come, bebe y date buena vida”. Pero Dios le dijo: “Insensato, esta misma noche vas a morir. ¿Y para quién será lo que has amontonado?” Esto es lo que sucede al que acumula riquezas para sí, y no es rico a los ojos de Dios».

Palabra del Señor.  R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Reflexión

Se contraponen hoy las cosas del cielo y las de la Tierra, y se nos llama a ser ricos en las primeras. ¿Qué debo cambiar en mis comportamientos concretos para acoger y seguir esta Buena Noticia del Señor?

6. Oración Universal

M. Oremos, hermanas y hermanos, al Señor que nos invita a ser ricos en las cosas celestiales, y digámosle:

R. Escúchanos, Señor, te rogamos.

1.- Para que en medio de las tentaciones del tener en exceso, del poseer egoísta y del acumular cosas materiales, sepamos valorar los bienes del cielo, oremos. R.

2.- Para que la Iglesia, conducida por el papa Francisco y nuestro obispo N., sea en el mundo testimonio del Reino, oremos. R.

3.- Para que la riqueza de algunos no sea nunca escándalo ante la miseria de muchos, y sepamos compartir nuestros bienes materiales con los más necesitados, oremos. R.

4.- Para que el Señor proteja, acompañe y confirme a quienes han entregado su vida al servicio de la Iglesia y de los hermanos, oremos. R.

(Se pueden agregar otras peticiones de la comunidad)

M. Para ti, Señor, que escuchas nuestras súplicas y acompañas nuestra vida, sean el honor, el poder y la gloria por los siglos de los siglos.

Alabanza y Preparación a la Comunión

Para las Asambleas Dominicales en Ausencia del Presbítero (ADAP) y la comunión de enfermos.

M.  Dios nuestro, que en tu infinita bondad acompañas nuestra vida y la renuevas constantemente, acepta nuestra alabanza:

R. Te alaben los pueblos, Señor.

1.- A ti, que has creado el universo y has puesto en el corazón humano el deseo de ti y de todo lo que tú has revelado a lo largo de la historia. R.

2.- A ti que enviaste a tu Hijo Jesucristo a compartir la condición humana, para poder así librarla del pecado y de la muerte. R.

3.- A ti que convocas a tu pueblo para escuchar tu Palabra y alimentarse con el Cuerpo de tu Hijo. R.

4.- A ti que has enviado al Espíritu Santo para vivificar a los discípulos misioneros en su compromiso cotidiano. R.

M. Señor y Dios nuestro, queremos preparar nuestra comunión contigo invocándote con la oración que tu Hijo nos enseñó: Padre nuestro…

Sugerencias de Cantos

Dios trino/ Un niño se te acercó/ Señor, tú eres nuestro pan/ Mi Cuerpo es comida/ Junto a ti, María.

 

Santa Marta (MO). Blanco.

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LUNES 29

Santa Marta (MO). Blanco.

Semana 17ª durante el año – Semana I del Salterio.

Leccionario Santoral: 1Jn 4, 7-16; Sal 33, 2-11; Jn 11, 19-27 (o bien: Lc 10, 38-42).

Reseña

Marta es hermana de María y de Lázaro, tres grandes amigos de Jesús. Viven juntos en Betania y con frecuencia hospedan al Señor. Marta hace de ama de casa, y está en todo, en especial cuando acude Jesús. Un día que el Maestro los visita, Marta corre afanosamente de un lado para otro, preparando la mesa y la comida; mientras María, más tranquila, está sentada junto a Jesús escuchando sus palabras “de vida eterna”. Marta protesta porque María no le ayuda. Y entonces el Maestro le dice: “Marta, Marta, tú te afanas por demasiadas cosas. Pero sólo una es necesaria. María ha escogido la mejor parte, que nadie le arrebatará”. Más que censurar a Marta y elogiar a María, Jesús aprovecha para atraer la atención de ambas hacia lo esencial de la vida: su destino eterno propuesto por la Palabra de Dios. Con motivo de la muerte de Lázaro, Marta le arranca a Jesús aquella esperanzadora promesa: “Yo soy la resurrección y la vida; quien cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y todo el que vive y cree en mí, no morirá para siempre”. A partir de este hecho, no se tienen más noticias de santa Marta.

LECTURA Éx 24, 18; 31, 18; 32,15- 24. 30-34

Lectura del libro del Éxodo.

Moisés subió al monte Sinaí y allí permaneció cuarenta días y cuarenta noches. Cuando el Señor terminó de hablar con Moisés, le dio las dos tablas del Testimonio, tablas de piedra escritas por el dedo de Dios. Moisés emprendió el camino de regreso y bajó de la montaña llevando en sus manos las dos tablas del Testimonio, que estaban escritas de un lado y de otro. Esas tablas eran obra de Dios, y la escritura grabada sobre ellas era escritura de Dios. Al escuchar el ruido de las aclamaciones que profería el pueblo, Josué dijo a Moisés: “Hay gritos de guerra en el campamento”. Pero Moisés respondió: “No son cantos de victoria, ni alaridos de derrota; lo que oigo son cantos de coros alternados”. Cuando Moisés estuvo cerca del campamento y vio el ternero y las danzas, se enfureció, y arrojando violentamente las tablas que llevaba en sus manos, las hizo añicos al pie de la montaña. Después tomó el ternero que habían hecho, lo quemó y lo trituró hasta pulverizarlo. Luego esparció el polvo sobre el agua, y se la hizo beber a los israelitas. Moisés dijo a Aarón: “¿Qué te ha hecho este pueblo para que lo indujeras a cometer un pecado tan grave?” Pero Aarón respondió: “Te ruego, Señor, que reprimas tu enojo. Tú sabes muy bien que este pueblo está inclinado al mal. Ellos me dijeron: «Fabrícanos un dios que vaya al frente de nosotros, porque no sabemos qué le ha pasado a Moisés, ese hombre que nos hizo salir de Egipto». Entonces les ordené: «El que tenga oro que se desprenda de él». Ellos me lo trajeron, yo lo eché al fuego, y salió este ternero”. Al día siguiente, Moisés dijo al pueblo: “Ustedes han cometido un gran pecado. Pero ahora subiré a encontrarme con el Señor, y tal vez pueda expiar ese pecado. Moisés fue a encontrarse nuevamente con el Señor y le dijo: Por desgracia, este pueblo ha cometido un gran pecado, ya que se han fabricado un dios de oro. ¡Si Tú quisieras perdonarlo, a pesar de esto…! Y si no, bórrame por favor del Libro que Tú has escrito”. El Señor le respondió: “Yo borraré de mi Libro al que ha pecado contra mí. Y ahora vete. Lleva a este pueblo hasta el lugar que Yo te indiqué: mi ángel irá delante de ti. Y cuando llegue el momento, los visitaré para castigarlos por su pecado”.

Palabra de Dios.

Comentario: Moisés se había quedado hablando con Dios, y al regreso se encuentra que el pueblo había fabricado un dios de metal. Cuán pronto olvida el decálogo y más que nada aquella fidelidad prometida a Dios. ¿Cuánto duran nuestros buenos propósitos? ¿No estaremos repitiendo esta historia de decir con la boca sí y con nuestra vida no?   

SALMO Sal 105, 19-23

R. ¡Den gracias al Señor, porque es bueno!

En Horeb se fabricaron un ternero, adoraron una estatua de metal fundido: así cambiaron su Gloria por la imagen de un toro que come pasto. R.

Olvidaron a Dios, que los había salvado y había hecho prodigios en Egipto, maravillas en la tierra de Cam y portentos junto al Mar Rojo. R.

El Señor amenazó con destruirlos, pero Moisés, su elegido, se mantuvo firme en la brecha para aplacar su enojo destructor. R.

ALELUYA Sant 1, 18

Aleluya. El Padre ha querido engendrarnos por su Palabra de verdad, para que seamos como las primicias de su creación. Aleluya.

EVANGELIO Mt 13, 31-35

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús propuso a la gente esta parábola: “El Reino de los Cielos se parece a un grano de mostaza que un hombre sembró en su campo. En realidad, ésta es la más pequeña de las semillas, pero cuando crece es la más grande de las hortalizas y se convierte en un arbusto, de tal manera que los pájaros del cielo van a cobijarse en sus ramas”. Después les dijo esta otra parábola: “El Reino de los Cielos se parece a un poco de levadura que una mujer mezcla con gran cantidad de harina, hasta que fermenta toda la masa”. Todo esto lo decía Jesús a la muchedumbre por medio de parábolas, y no les hablaba sin ellas, para que se cumpliera lo anunciado por el Profeta: «Hablaré en parábolas, anunciaré cosas que estaban ocultas desde la creación del mundo».

Palabra del Señor.

Comentario: Las dos parábolas nos muestran cómo el Reino de Dios nace desde la humildad y crece lentamente con la gracia y el esfuerzo diario. Como las semillas y las plantas, el Reino necesita ser protegido de aquellos que viven preocupados demasiado por sí mismos, por la ambición, por el poder y el dinero, antes que por el servicio.     

17º durante el año. Verde.

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DOMINGO 28

17º durante el año. Verde Gloria. Credo. Prefacio dominical durante el año.

¿Queremos aprender a rezar?

Un discípulo anónimo pidió, en nombre de todos, al Maestro que les enseñara a rezar, como Juan había enseñado a los suyos. Así los discípulos se acercaron aún más al corazón de Jesús. No fue un pedido retórico o para quedar bien. Veían cómo él rezaba, y como todo cambiaba cuando, después de la oración, el Maestro decidía algo. Notaban que antes y después de cada decisión o acción importante, estaba la oración…

Antes de multiplicar los panes, dio gracias, los bendijo…

Antes de enviarlos en misión, rezó… y orando agradeció al Padre cuando los ve regresar felices.

En el contexto de la oración veían suceder cosas maravillosas, como el bautismo y la transfiguración.

Rezó el salmo 22 en la cruz antes de expirar…

Jesús comenzó a enseñarles una forma de vida de unión orante con el Padre, no una fórmula de oración…

Podemos rezar a Dios solamente si lo sentimos y lo queremos como a un papá, y de esa manera confiamos en él…

Si rezamos desde la realidad y la necesidad cotidiana, como el pan de cada día sin el cual morimos…

Si anteponemos su Reino y su evangelio a todos nuestros intereses…

Si nos olvidamos de nosotros mismos y presentamos a nuestro papá Dios, las necesidades de los hermanos…

Si perdonamos como dioses a los que nos ofenden como hermanos o desconocidos…

Sin olvidarnos de la gran tentación de nuestra última hora, la que nos prepara a nuestro encuentro con nuestro papá Dios.

“Cuando oren, digan: “Padre… (Lc 11, 2).

P. Aderico Dolzani, ssp.

 MOTIVACIÓN DE ENTRADA

Guía: La eucaristía de hoy nos ofrece una buena oportunidad para reflexionar sobre el Reino de Dios; también para comprometernos en su realización y orar por la Iglesia, que no es el Reino, pero “en la tierra constituye el germen y el inicio de ese Reino” (LG 5).

Lecturas bíblicas

1ª LECTURA Gn 18, 20-21. 23-32

Guía: En la actitud de Abraham ante el Señor, se ponen de manifiesto el gran respeto y la gran confianza que debe animar nuestra oración.

Lectura del libro del Génesis.

El Señor dijo: “El clamor contra Sodoma y Gomorra es tan grande, y su pecado tan grave, qué debo bajar a ver si sus acciones son realmente como el clamor que ha llegado hasta mí. Si no es así, lo sabré”. Entonces Abraham se le acercó y le dijo: “¿Así que vas a exterminar al justo junto con el culpable? Tal vez haya en la ciudad cincuenta justos. ¿Y Tú vas a arrasar ese lugar, en vez de perdonarlo por amor a los cincuenta justos que hay en él? ¡Lejos de ti hacer semejante cosa! ¡Matar al justo juntamente con el culpable, haciendo que los dos corran la misma suerte! ¡Lejos de ti! ¿Acaso el Juez de toda la tierra no va a hacer justicia?” El Señor respondió: “Si encuentro cincuenta justos en la ciudad de Sodoma, perdonaré a todo ese lugar en atención a ellos”. Entonces Abraham dijo: “Yo, que no soy más que polvo y ceniza, tengo el atrevimiento de dirigirme a mi Señor. Quizá falten cinco para que los justos lleguen a cincuenta. Por esos cinco ¿vas a destruir toda la ciudad?” “No la destruiré si encuentro allí cuarenta y cinco”, respondió el Señor. Pero Abraham volvió a insistir: “Quizá no sean más de cuarenta”. Y el Señor respondió: “No lo haré por amor a esos cuarenta”. “Por favor, dijo entonces Abraham, que mi Señor no lo tome a mal si continúo insistiendo. Quizá sean solamente treinta”. Y el Señor respondió: “No lo haré si encuentro allí a esos treinta”. Abraham insistió: “Una vez más, me tomo el atrevimiento de dirigirme a mi Señor. Tal vez no sean más que veinte”. “No la destruiré en atención a esos veinte”, declaró el Señor. “Por favor, dijo entonces Abraham, que mi Señor no se enoje si hablo por última vez. Quizá sean solamente diez”. “En atención a esos diez, respondió, no la destruiré”.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 137, 1-3. 6-8

R. ¡Me escuchaste, Señor, cuando te invoqué!

Te doy gracias, Señor, de todo corazón, porque has oído las palabras de mi boca, te cantaré en presencia de los ángeles. Me postraré ante tu santo Templo. R.

Daré gracias a tu Nombre por tu amor y tu fidelidad, porque tu promesa ha superado tu renombre. Me respondiste cada vez que te invoqué y aumentaste la fuerza de mi alma. R.

El Señor está en las alturas, pero se fija en el humilde y reconoce al orgulloso desde lejos. Si camino entre peligros, me conservas la vida. R.

Tu derecha me salva. El Señor lo hará todo por mí. Tu amor es eterno, Señor, ¡no abandones la obra de tus manos! R.

2ª LECTURA Col 2, 12-14

Guía: En el bautismo hemos muerto y resucitado con Cristo: muertos al pecado; resucitados a la vida de Dios.

Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Colosas.

Hermanos: En el bautismo, ustedes fueron sepultados con Cristo, y con Él resucitaron, por la fe en el poder de Dios que lo resucitó de entre los muertos. Ustedes estaban muertos a causa de sus pecados y de la incircuncisión de su carne, pero Cristo los hizo revivir con Él, perdonando todas nuestras faltas. Él canceló el acta de condenación que nos era contraria, con todas sus cláusulas, y la hizo desaparecer clavándola en la cruz.

Palabra de Dios.

ALELUYA Rom 8, 15

Aleluya. Han recibido el espíritu de hijos adoptivos, que nos hace llamar a Dios «¡Abbá!», es decir, Padre. Aleluya.

EVANGELIO Lc 11, 1-13

Guía: Jesús nos enseña a llamar Padre a Dios en la oración. La lectura de hoy nos inculca la confianza y la constancia en nuestra oración.

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Un día, Jesús estaba orando en cierto lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: “Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó a sus discípulos”. Él les dijo entonces: “Cuando oren, digan: Padre, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino, danos cada día nuestro pan cotidiano; perdona nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a aquéllos que nos ofenden; y no nos dejes caer en la tentación”. Jesús agregó: “Supongamos que alguno de ustedes tiene un amigo y recurre a él a medianoche, para decirle: «Amigo, préstame tres panes, porque uno de mis amigos llegó de viaje y no tengo nada que ofrecerle», y desde adentro él le responde: «No me fastidies; ahora la puerta está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados. No puedo levantarme para dártelos». Yo les aseguro que aunque él no se levante para dárselos por ser su amigo, se levantará al menos a causa de su insistencia y le dará todo lo necesario. También les aseguro: pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá. Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abrirá. ¿Hay entre ustedes algún padre que da a su hijo una serpiente cuando le pide un pescado? ¿Y si le pide un huevo, le dará un escorpión? Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a aquéllos que se lo pidan!”

Palabra del Señor.

PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS

Guía: Los dones que llevamos hoy al altar quieren significar los bienes del Reino, por el cual estamos dispuestos a sacrificarlo todo.

PREPARACIÓN A LA COMUNIÓN

Guía: San Pablo nos acompaña en nuestra comunión con Cristo que nos amó y se entregó por nosotros (Gál 2, 20). Si amor con amor se paga, no nos queda otro camino que la entrega generosa y total.

DESPEDIDA

Guía: Anunciarnos a todos que el Reino es un don de Dios, pero también tarea nuestra, nunca acabada. El Reino es Jesús que viene a nuestra vida y a la del mundo. ¡Abrámosle las puertas!

De la feria. Verde. Santa María en Sábado. Blanco.

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SÁBADO 27

De la feria. Verde. Prefacio de la Virgen María.

LECTURA Éx 24, 3-8

Lectura del libro del Éxodo.

Moisés fue a comunicar al pueblo todas las palabras y prescripciones del Señor, y el pueblo respondió a una sola voz: “Estamos decididos a poner en práctica todas las palabras que ha dicho el Señor”. Moisés consignó por escrito las palabras del Señor, y a la mañana siguiente, bien temprano, levantó un altar al pie de la montaña y erigió doce piedras en representación de las doce tribus de Israel. Después designó a un grupo de jóvenes israelitas, y ellos ofrecieron holocaustos e inmolaron terneros al Señor, en sacrificio de comunión. Moisés tomó la mitad de la sangre, la puso en unos recipientes, y derramó la otra mitad sobre el altar. Luego tomó el documento de la Alianza y lo leyó delante del pueblo, el cual exclamó: “Estamos resueltos a poner en práctica y a obedecer todo lo que el Señor ha dicho”. Entonces Moisés tomó la sangre y roció con ella al pueblo, diciendo: “Ésta es la sangre de la Alianza que ahora el Señor hace con ustedes, según lo establecido en estas cláusulas”.

Palabra de Dios.

Comentario: Luego de conocer el contenido del decálogo, por medio de Moisés, todo el pueblo de Israel respondió que está decido a llevar adelante este compromiso con Dios. Esta Alianza firmada, será sellada luego en forma definitiva por Jesús en la cruz. Cuando aceptamos este camino del decálogo y la cruz encontramos el camino de Dios.  

SALMO Sal 49, 1-2. 5-6. 14-15

R. ¡Ofrece al Señor un sacrificio de alabanza!

El Dios de los dioses, el Señor, habla para convocar a la tierra desde la salida del sol hasta el ocaso. El Señor resplandece desde Sión, que es el dechado de toda hermosura. R.

“Reúnanme a mis amigos, a los que sellaron mi Alianza con un sacrificio”. ¡Que el cielo proclame su justicia, porque el Señor es el único Juez! R.

Ofrece al Señor un sacrificio de alabanza y cumple tus votos al Altísimo; invócame en los momentos de peligro: Yo te libraré, y tú me glorificarás. R.

ALELUYA Cfr. Lc 8, 15

Aleluya. Reciban con docilidad la Palabra sembrada en ustedes, que es capaz de salvarlos. Aleluya.

EVANGELIO Mt 13, 24-30

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús propuso a la gente esta parábola: El Reino de los Cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras todos dormían vino su enemigo, sembró cizaña en medio del trigo y se fue. Cuando creció el trigo y aparecieron las espigas, también apareció la cizaña. Los peones fueron a ver entonces al propietario y le dijeron: “Señor, ¿no habías sembrado buena semilla en tu campo? ¿Cómo es que ahora hay cizaña en él?”. Él les respondió: “Esto lo ha hecho algún enemigo”. Los peones replicaron: “¿Quieres que vayamos a arrancarla?” “No, les dijo el dueño, porque al arrancar la cizaña, corren el peligro de arrancar también el trigo. Dejen que crezcan juntos hasta la cosecha, y entonces diré a los cosechadores: Arranquen primero la cizaña y átenla en manojos para quemarla, y luego recojan el trigo en mi granero”.

Palabra del Señor.

Comentario: Aunque nos cueste aceptarlo, el trigo y la cizaña coexisten, muchas veces el bien se puede confundir con el mal. Jesús nos llama a no desesperarnos y a esperar el momento más oportuno para diferenciar el uno del otro. ¿Somos trigo o cizaña? 

 
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