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Editorial SAN PABLO
 
Noticias

Archivo del 31/12/2013

Santa María, Madre de Dios (S). Blanco. Octava de la Navidad del Señor

Portada Liturgia Cotidiana Enero 2014

Miércoles 1

Santa María, Madre de Dios (S). Blanco.

Octava de la Navidad del Señor

Gloria. Credo. Prefacio de la Virgen María. Año Nuevo.  

47º Jornada Mundial de la Paz: “La fraternidad, fundamento y camino para la paz”.

Los protagonistas impensados

Los protagonistas del evangelio de hoy son unos desconocidos pastores: a ellos los ángeles les revelan el nacimiento del Niño Jesús. En ese tiempo había mucha gente importante que esperaba el anuncio de la venida del Mesías porque conocían las escrituras y las profecías: sacerdotes, escribas, jefes del pueblo, nobles…

Sabemos cómo Herodes reaccionó frente a la noticia. Los grandes de este mundo, los que se creen indispensables en su ámbito social, empresarial o político, cuando reciben una información importante piensan cómo sacarle provecho para aumentar su poder y, si esto es imposible, cómo anular esa información.

Los secretos de Dios se revelan a los humildes ya que ellos los escuchan, mientras que los sabios y los prudentes son sordos a las cosas del espíritu. Para escuchar un secreto divino, hay que tener un corazón de niño, la humildad del pastor y la pobreza de quien lo espera todo de Dios porque no tiene nada.

Las personas con estas características obran rectamente, no parten de juicios teóricos, sino que se miran a sí mismas y a los demás con la sabiduría de los hijos de Dios porque escuchan su voz en el corazón. De allí es de donde salen todo el bien y todo el mal del que somos capaces.

No tenemos que estudiar la Biblia para saber qué hacer, sino leer la Palabra de Dios para escucharlo y dejarnos amar por él y amar como él a los demás. Los humildes cuando reciben un mensaje se alegran y van a contarlo a los demás llevando una buena noticia y no anuncios de castigos y calamidades…

Cada domingo, en la eucaristía comunitaria, Dios se comunica para darnos una buena noticia. También cada vez que leemos la Biblia o escuchamos a alguien que nos habla en nombre de Dios. Si recibimos mal esos mensajes, como algunos personajes en tiempos del nacimiento del Niño Dios, pueden convertirse en nuestro castigo por nuestra torpeza, a pesar de que son una buena noticia.

Los pastores fueron rápidamente… y encontraron a María, a José y al recién nacido (Lc 2, 16).

P. Aderico Dolzani, ssp.

MOTIVACIÓN DE ENTRADA

Guía: Hoy, continuando con el festejo del nacimiento de Jesús, la Iglesia celebra la maternidad de María. Dios eligió una madre para hacerse hombre y compartir nuestra historia. Esta liturgia resalta la participación de la Virgen en la obra de la redención y reafirma la humanidad de Jesús.

1ª LECTURA Núm 6, 22-27

Guía: Dios siempre quiere bendecirnos. Pero para ello debemos invocar su nombre.

Lectura del libro de los Números.

El Señor dijo a Moisés: “Habla en estos términos a Aarón y a sus hijos: Así bendecirán a los israelitas. Ustedes les dirán: ‘Que el Señor te bendiga y te proteja. Que el Señor haga brillar su rostro sobre ti y te muestre su gracia. Que el Señor te descubra su rostro y te conceda la paz’. Que ellos invoquen mi nombre sobre los israelitas, y yo los bendeciré”.

Palabra de Dios.       

SALMO Sal 66, 2-3. 5-6. 8

R. El Señor tenga piedad y nos bendiga.

El Señor tenga piedad y nos bendiga, haga brillar su rostro sobre nosotros, para que en la tierra se reconozca su dominio, y su victoria, entre las naciones. R.

Que canten de alegría las naciones, porque gobiernas a los pueblos con justicia y guías a las naciones de la tierra. El Señor tenga piedad y nos bendiga. R.

¡Que los pueblos te den gracias, Señor; que todos los pueblos te den gracias! Que Dios nos bendiga, y lo teman todos los confines de la tierra. R.

2ª LECTURA Gál 4, 4-7

Guía: San Pablo reafirma la humanidad de Jesús: nació de una mujer y se ajustó a la Ley.

Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Galacia.

Hermanos: Cuando se cumplió el tiempo establecido, Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer y sujeto a la ley, para redimir a los que estaban sometidos a la ley y hacernos hijos adoptivos. Y la prueba de que ustedes son hijos, es que Dios infundió en nuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama a Dios llamándolo: ¡Abbá!, es decir: ¡Padre! Así, ya no eres más esclavo, sino hijo, y por lo tanto, heredero por la gracia de Dios.

Palabra de Dios.       

ALELUIA Heb 1, 1-2

Aleluia. Después de haber hablado a nuestros padres por medio de los profetas, en este tiempo final, Dios nos habló por medio de su Hijo. Aleluia.

EVANGELIO Lc 2, 16-21

Guía: El evangelio muestra a María y José cumpliendo las prescripciones legales de su pueblo.

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Los pastores fueron rápidamente adonde les había dicho el Ángel del Señor, y encontraron a María, a José y al recién nacido acostado en un pesebre. Al verlo, contaron lo que habían oído decir sobre este niño, y todos los que los escuchaban, quedaron admirados de lo que decían los pastores. Mientras tanto, María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón. Y los pastores volvieron, alabando y glorificando a Dios por todo lo que habían visto y oído, conforme al anuncio que habían recibido. Ocho días después, llegó el tiempo de circuncidar al niño y se le puso el nombre de Jesús, nombre que le había sido dado por el Ángel antes de su concepción.

Palabra del Señor.   

PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS

Guía: Cristo, muerto y resucitado para nuestra salvación, es nuestra gran ofrenda al Padre. Unidos a él presentemos al Señor los gozos y las fatigas de todo este año que se inicia.

PREPARACIÓN A LA COMUNIÓN

Guía: Jesús, el hijo de María, viene a nosotros en la eucaristía a darnos fuerza para recorrer el camino de este año que se inicia. Con alegría, vayamos a recibir el Pan de Vida.

Día sexto en la Octava de Navidad. Blanco.

Portada Liturgia Cotidiana Diciembre 2013

Lunes 30

Día sexto en la Octava de Navidad. Blanco.

Gloria.       

LECTURA 1Jn 2, 12-17

Lectura de la primera carta de san Juan.

Hijos, les escribo porque sus pecados han sido perdonados por el nombre de Jesús. Padres, les escribo porque ustedes conocen al que existe desde el principio. Jóvenes, les escribo porque ustedes han vencido al Maligno. Hijos, les he escrito porque ustedes conocen al Padre. Padres, les he escrito porque ustedes conocen al que existe desde el principio. Jóvenes, les he escrito porque son fuertes, y la Palabra de Dios permanece en ustedes, y ustedes han vencido al Maligno. No amen al mundo ni las cosas mundanas. Si alguien ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo –los deseos de la carne, la codicia de los ojos y la ostentación de riqueza– no viene del Padre, sino del mundo. Pero el mundo pasa, y con él, sus deseos. En cambio, el que cumple la voluntad de Dios permanece eternamente.

Palabra de Dios.

Comentario: San Juan escribe a quienes fueron perdonados por Dios y, con su gracia, vencieron al Maligno. Ahora invita a los padres y a los jóvenes a mantenerse en guardia sin contaminarse por lo temporal y mundano. El discípulo de Jesús está llamado a amar el mundo, esforzarse por convertirlo y salvarlo como su Maestro. Esto es posible si se permanece en la Voluntad de Dios.

SALMO Sal 95, 7-10

R. Alégrese el cielo y exulte la tierra.

Aclamen al Señor, familias de los pueblos, aclamen la gloria y el poder del Señor; aclamen la gloria del nombre del Señor. R.

Entren en sus atrios trayendo una ofrenda, adoren al Señor al manifestarse su santidad: ¡que toda la tierra tiemble ante Él! R.

Digan entre las naciones: «¡El Señor reina! El mundo está firme y no vacilará. El Señor juzgará a los pueblos con rectitud». R.

ALELUIA         

Aleluia. Nos ha amanecido un día sagrado; vengan, naciones, adoren al Señor, porque hoy una gran luz ha bajado a la tierra. Aleluia.

EVANGELIO Lc 2, 22. 36-40

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor. Estaba también allí una profetisa llamada Ana, hija de Fanuel, de la familia de Aser, mujer ya entrada en años, que, casada en su juventud, había vivido siete años con su marido. Desde entonces había permanecido viuda, y tenía ochenta y cuatro años. No se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día con ayunos y oraciones. Se presentó en ese mismo momento y se puso a dar gracias a Dios. Y hablaba acerca del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén. Después de cumplir todo lo que ordenaba la Ley del Señor, volvieron a su ciudad de Nazaret, en Galilea. El niño iba creciendo y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con Él.

Palabra del Señor.

Comentario: La profetiza Ana, presente en el Templo, reconoce al niño y alaba a Dios porque su presencia es motivo de salvación para Israel. Luego el evangelista cuenta que en Nazaret el “niño iba creciendo y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con él”. Esto confirma la humanidad del Hijo de Dios que se hizo semejante a nosotros, en todo, menos en el pecado. 

Día séptimo en la Octava de Navidad. Blanco.

Portada Liturgia Cotidiana Diciembre 2013

Martes 31

Día séptimo en la Octava de Navidad. Blanco.

Gloria.      

LECTURA 1Jn 2, 18-21

Lectura de la primera carta de san Juan.

Hijos míos, ha llegado la última hora. Ustedes oyeron decir que vendría un Anticristo; en realidad, ya han aparecido muchos anticristos, y por eso sabemos que ha llegado la última hora. Ellos salieron de entre nosotros; sin embargo, no eran de los nuestros. Si lo hubieran sido, habrían permanecido con nosotros. Pero debía ponerse de manifiesto que no todos son de los nuestros. Ustedes recibieron la unción del que es Santo, y todos tienen el verdadero conocimiento. Les he escrito, no porque ustedes ignoren la verdad, sino porque la conocen, y porque ninguna mentira procede de la verdad.

Palabra de Dios.

Comentario: ¿Quién es este “anticristo”? San Juan escribe en tiempos que se esperaba el fin del mundo en forma inminente. Este personaje representa al espíritu del mal que puede engañar a las personas y a las comunidades. Esta es una llamada a no dejarse invadir por los errores, las herejías y todo aquello que nos aparta de la verdad que es Jesús.     

SALMO Sal 95, 1-2. 11-14

R. Alégrese el cielo y exulte la tierra.

Canten al Señor un canto nuevo, cante al Señor toda la tierra; canten al Señor, bendigan su Nombre, día tras día, proclamen su victoria. R.

Alégrese el cielo y exulte la tierra, resuene el mar y todo lo que hay en él; regocíjese el campo con todos sus frutos, griten de gozo los árboles del bosque. R.

Griten de gozo delante del Señor, porque Él viene a gobernar la tierra: Él gobernará al mundo con justicia, y a los pueblos con su verdad. R.

ALELUIA Jn 1, 14. 12

Aleluia. La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. A todos los que la recibieron les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios. Aleluia.

EVANGELIO Jn 1, 1-18

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Al principio existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. Al principio estaba junto a Dios. Todas las cosas fueron hechas por medio de la Palabra y sin ella no se hizo nada de todo lo que existe. En ella estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la percibieron. Apareció un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan. Vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él. Él no era la luz, sino el testigo de la luz. La Palabra era la luz verdadera que, al venir a este mundo, ilumina a todo hombre. Ella estaba en el mundo, y el mundo fue hecho por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron. Pero a todos los que la recibieron, a los que creen en su Nombre, les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios. Ellos no nacieron de la sangre, ni por obra de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino que fueron engendrados por Dios. Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Y nosotros hemos visto su gloria, la gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad. Juan da testimonio de Él, al declarar: «Éste es Aquél del que yo dije: El que viene después de mí me ha precedido, porque existía antes que yo». De su plenitud, todos nosotros hemos participado y hemos recibido gracia sobre gracia: porque la Ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo. Nadie ha visto jamás a Dios; el que lo ha revelado es el Dios Hijo único, que está en el seno del Padre.

Palabra del Señor.

Comentario: El evangelio de Juan no es una simple narración de  hechos, sino una profunda reflexión teológica. Por esto parte con este himno a la “Palabra hecha carne”, marcando la profundidad de la Navidad: Dios vino a los suyos y los suyos no recibieron su mensaje. Mientras que aquellos que la aceptaron y creyeron se convirtieron en hijos de Dios.

DOMINGO 5 DE ENERO DE 2014

JESÚS HA VENIDO  Para Todos

Siempre dentro del gozo del Tiempo de Navidad celebramos hoy la Fiesta de la “Epifanía del Señor”: Dios se nos ha dado a conocer y se ha hecho presente en Jesús, nacido en Belén. La liturgia de hoy nos recuerda que Jesús ha venido como salvador para todos los hombres y mujeres del mundo, sin limitaciones ni exclusiones. Los misteriosos magos venidos de Oriente son como un símbolo de esta universalidad. Jesús no nace sólo para un pueblo, sino para todos, nadie puede sentirse excluido de su amor.

La experiencia cotidiana nos muestra que somos muy proclives a limitar, a parcelar nuestro amor y nuestro servicio. Podemos ser muy generosos y comprensivos con “aquellos que nos simpatizan”, pero si falta esta “simpatía” tendemos a ignorar y a excluir. Celebrar Epifanía es un llamado de atención a vivir de un modo distinto: abrirnos a ser testigos del amor universal de Dios, con inquietud misionera para que su amor llegue a las “periferias geográficas y existenciales”, como nos recuerda constantemente el papa Francisco.

Epifanía nos recuerda también otro elemento fundamental de la vocación cristiana: ¡la alegría! Nos lo dirá el evangelio: los magos “cuando vieron la estrella se llenaron de alegría”. Nos lo recuerdan también los niños, con su alegría contagiosa en estos días de Navidad. En el camino de la fe nos ha de acompañar siempre una profunda y radical alegría: el gozo de sabernos amados por Dios, que se hizo uno de nosotros y comparte nuestro fatigoso y aventurado camino.

Que esta fiesta de la Epifanía nos estimule a “contagiar” la alegría profunda que Dios nos ha dado al regalarnos a su Hijo Jesús. Que aquellos con quienes nos encontremos en los diversos ámbitos de nuestra vida, puedan ver en nosotros, los cristianos, una luz de alegría.

Comisión Nacional de Liturgia

1. Ambientación

Celebramos hoy la Fiesta de la Epifanía, de la manifestación de Jesús a todos los pueblos. Los Magos, venidos de Oriente, simbolizan a todas las personas, de todas las razas y culturas, que descubren en Cristo la luz de la verdad y de la vida, capaz de dar sentido y plenitud a nuestra existencia. Que nuestra celebración de hoy sea un himno de alabanza al amor salvador de Dios que nos manifiesta en su Hijo Jesús.

Liturgia de la Palabra

Las lecturas que escucharemos nos hablarán de la universalidad de la salvación. Ya en el Antiguo Testamento, el profeta Isaías vislumbra que la salvación es para todos. Por su parte san Pablo, en la carta a los Efesios, afirma que también los paganos son partícipes de la promesa de Jesucristo. En los magos venidos de Oriente a adorar a Jesús, vemos simbolizados a todos los pueblos que acuden al encuentro del Salvador. 

2. Primera Lectura                   Is 60, 1-6

Lectura del libro de Isaías. ¡Levántate, resplandece, porque llega tu luz y la gloria del Señor brilla sobre ti! Porque las tinieblas cubren la tierra y una densa oscuridad, a las naciones, pero sobre ti brillará el Señor y su gloria aparecerá sobre ti. Las naciones caminarán a tu luz y los reyes, al esplendor de tu aurora. Mira a tu alrededor y observa: todos se han reunido y vienen hacia ti; tus hijos llegan desde lejos y tus hijas son llevadas en brazos. Al ver esto, estarás radiante, palpitará y se ensanchará tu corazón, porque se volcarán sobre ti los tesoros del mar y las riquezas de las naciones llegarán hasta ti. Te cubrirá una multitud de camellos, de dromedarios de Madián y de Efá. Todos ellos vendrán desde Sabá, trayendo oro e incienso, y pregonarán las alabanzas del Señor.

Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.

3. Salmo                Sal 71, 1-2. 7-8. 10-13

R. ¡Pueblos de la tierra alaben al Señor!

Concede, Señor, tu justicia al rey y tu rectitud al descendiente de reyes, para que gobierne a tu pueblo con justicia y a tus pobres con rectitud. R.

Que en sus días florezca la justicia y abunde la paz, mientras dure la luna; que domine de un mar hasta el otro, y desde el Río hasta los confines de la tierra. R.

Que los reyes de Tarsis y de las costas lejanas le paguen tributo. Que los reyes de Arabia y de Sabá le traigan regalos; que todos los reyes le rindan homenaje y lo sirvan todas las naciones. R.

Porque Él librará al pobre que suplica y al humilde que está desamparado. Tendrá compasión del débil y del pobre, y salvará la vida de los indigentes. R.

4. Segunda Lectura                      Éf 3, 2-6

Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Éfeso. Hermanos: Seguramente habrán oído hablar de la gracia de Dios, que me ha sido dispensada en beneficio de ustedes. Fue por medio de una revelación como se me dio a conocer este misterio, tal como acabo de exponérselo en pocas palabras. Al leerlas, se darán cuenta de la comprensión que tengo del misterio de Cristo, que no fue manifestado a las generaciones pasadas, pero que ahora ha sido revelado por medio del Espíritu a sus santos apóstoles y profetas. Este misterio consiste en que también los paganos participan de una misma herencia, son miembros de un mismo Cuerpo y beneficiarios de la misma promesa en Cristo Jesús, por medio del Evangelio.

Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.

Aclamación al Evangelio         

Aleluia. Vimos su estrella en Oriente y hemos venido a adorar al Señor. Aleluia.

5. Evangelio                         Mt 2, 1-12

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo. Cuando nació Jesús, en Belén de Judea, bajo el reinado de Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén y preguntaron: «¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos su estrella en Oriente y hemos venido a adorarlo». Al enterarse, el rey Herodes quedó desconcertado y con él toda Jerusalén. Entonces reunió a todos los sumos sacerdotes y a los escribas del pueblo, para preguntarles en qué lugar debía nacer el Mesías. «En Belén de Judea, le respondieron, porque así está escrito por el Profeta: “Y tú, Belén, tierra de Judá, ciertamente no eres la menor entre las principales ciudades de Judá, porque de ti surgirá un jefe que será el Pastor de mi pueblo, Israel”». Herodes mandó llamar secretamente a los magos y, después de averiguar con precisión la fecha en que había aparecido la estrella, los envió a Belén, diciéndoles: «Vayan e infórmense cuidadosamente acerca del niño, y cuando lo hayan encontrado, avísenme para que yo también vaya a rendirle homenaje». Después de oír al rey, ellos partieron. La estrella que habían visto en Oriente los precedía, hasta que se detuvo en el lugar donde estaba el niño. Cuando vieron la estrella se llenaron de alegría y, al entrar en la casa, encontraron al niño con María, su madre, y postrándose, le rindieron homenaje. Luego, abriendo sus cofres, le ofrecieron dones: oro, incienso y mirra. Y como recibieron en sueños la advertencia de no regresar al palacio de Herodes, volvieron a su tierra por otro camino.

Palabra del Señor.  R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Reflexión

La Palabra de Dios nos invita a la alegría y a testimoniar el amor de Dios manifestado en Jesús, un amor que es para todos. ¿Vivo mi fe con alegría, doy gracias por este don? ¿En mi vida tengo la inquietud misionera para anunciar a Jesucristo a todas las personas?

6. Oración Universal

M. En este día, en que celebramos la manifestación de Cristo como luz y salvador de las gentes, pidamos a Dios que derrame su gracia sobre todos.

1.- Por la Iglesia, que sepa anunciar a Cristo como luz que ilumina y alegra la vida y el destino de todas las personas. Oremos.

R. ¡Que tu luz  Señor nos acompañe!

2.- Por todos los pueblos y sus gobernantes; para que iluminados  por la luz de Jesucristo, encuentren caminos de paz y solidaridad. Oremos. R.

3.- Por los misioneros, para que nos les falte la ayuda del Espíritu, ni los medios necesarios para anunciar el evangelio. Oremos. R.

4.- Por los que sufren sin esperanza, los que buscan sin fe, los que aman a Dios sin saberlo; para que descubran a Cristo, el Salvador. Oremos. R.

5.- Por los que participamos en esta eucaristía: para que el Señor alumbre nuestros corazones con el don de la fe, y seamos luz de Cristo en medio del mundo. Oremos. R.

(Se pueden agregar otras peticiones de la comunidad)

M. Padre bueno, te pedimos que escuches nuestras oraciones para que la luz de tu Hijo habite siempre en nosotros y se manifieste a todos. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.

Alabanza y Preparación a la Comunión

Para las Asambleas Dominicales en Ausencia del Presbítero (ADAP) y la comunión de enfermos.

M.  A Dios Padre, que quiere que todos se salven, elevemos nuestra alabanza y acción de gracias.

R. Te alabamos Padre por tu Hijo Jesucristo, hecho hombre por nosotros.

1.- Dios de bondad, te alabamos por tu Hijo amado, Jesucristo, imagen de tu amor infinito. R.

2.- Porque enviaste a tu Hijo para salvación de todas las gentes. R.

3.- Porque nos das el gozo de la fe, de caminar animados por tu amor. R.

4.- Porque nos invitas a compartir la misión de tu Hijo, siendo testigos de la luz que el trajo al mundo. R.

M. Gracias, Señor, por seguirte manifestando en nuestra historia. Con confianza te decimos: Padre nuestro…

Sugerencias de Cantos

Vayamos cristianos (Adeste fideles)/ El Señor es mi luz y mi salvación (salmo 26)/ Nace el Niño en un portal/ A ti Dios, te alaben los pueblos (salmo 66)/ Venid, adoremos a Dios (salmo 94)/  Villancicos Tradicionales.

 

Sagrada Familia de Jesús, María y José (F). Blanco.

Portada Liturgia Cotidiana Diciembre 2013

Domingo 29

SAGRADA FAMILIA DE JESÚS, ?MARÍA Y JOSÉ (F). Blanco.

Gloria. Credo. Prefacio de Navidad.

La lección de la Sagrada Familia

En el evangelio, hay pocos pasajes tan fuertes como la huida de la Sagrada Familia a Egipto. Un rey tirano y cruel desestabiliza a la familia que Dios ha elegido para cumplir sus promesas a los hombres.

Dios actúa a través de los acontecimientos, con frecuencia, crueles y absurdos, de la vida de los hombres. Nace en Belén por una orden del megalómano emperador de Roma, huye a Egipto por la crueldad de un rey, vive en Nazaret por los riesgos que podría correr en Belén… De esa forma tan lejana a un plan de Dios se va cumpliendo la palabra divina, contenida en las Escrituras.

Parece que Dios no es el Señor de la historia y se deja arrebatar la dirección de los acontecimientos. Podemos ver de esa manera cínica los dramas de la humanidad que a diario nos transmiten los medios. También al saber de la corrupción, a veces en la misma Iglesia o en las comunidades, experimentamos la sensación de la ausencia de Dios. De ahí nacen tantas crisis de fe y tantas supersticiones.

Para superar estas adversidades, podemos aprender la enseñanza y el testimonio de José y su familia, tan indefensa, compuesta tan sólo por un hombre del pueblo, una mujer y un niño.

Sería probablemente equivocado pensar que a José le salió todo bien; lo correcto es, más bien, afirmar que José vio el brazo salvador de Dios en los adversos acontecimientos que le tocó padecer. Toda una lección de transcendencia para nosotros, que presos de nuestros proyectos y cálculos, si Dios no nos bendice como pensamos que merecemos, le quitamos a Dios su título.

No nos damos cuenta de que el Señor obra en este mundo, que no es precisamente el paraíso terrenal desde que está en nuestras manos. Al paraíso nos quiere llevar a todos… pero sin sacarnos de este mundo sino ayudándonos a vencerlo como lo hizo él.

“Levántate, huye a Egipto y permanece allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo” (Mt 2,13).

P. Aderico Dolzani, ssp.

MOTIVACIÓN DE ENTRADA

Guía: La familia de Nazaret, a pesar del contexto sociocultural muy diferente del nuestro, sigue siendo un punto de referencia privilegiado para los cristianos.

1ª LECTURA Ecli 3, 3-7. 14-17

Guía: Se nos recuerda aquí la perenne validez del segundo mandamiento: Dios bendice a los hijos que honraron a sus padres y los atienden.

Lectura del libro del Eclesiástico.

El que honra a su padre expía sus pecados y el que respeta a su madre es como quien acumula un tesoro. El que honra a su padre encontrará alegría en sus hijos y cuando ore, será escuchado. El que respeta a su padre tendrá larga vida y el que obedece al Señor da tranquilidad a su madre. El que teme al Señor honra a su padre y sirve como a sus dueños a quienes le dieron la vida. La ayuda prestada a un padre no caerá en el olvido y te servirá de reparación por tus pecados. Cuando estés en la aflicción, el Señor se acordará de ti, y se disolverán tus pecados como la escarcha con el calor. El que abandona a su padre es como un blasfemo y el que irrita a su madre es maldecido por el Señor. Hijo mío, realiza tus obras con modestia y serás amado por los que agradan a Dios.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 127, 1-5

R. ¡Felices los que temen al Señor y siguen sus caminos!

¡Feliz el que teme al Señor y sigue sus caminos! Comerás del fruto de tu trabajo, serás feliz y todo te irá bien. R.

Tu esposa será como una vid fecunda en el seno de tu hogar; tus hijos, como retoños de olivo alrededor de tu mesa. R.

¡Así será bendecido el hombre que teme al Señor! ¡Que el Señor te bendiga desde Sión todos los días de tu vida: que contemples la paz de Jerusalén! R.

2ª LECTURA                              Col 3, 12-21

Guía: La familia cristiana vive y se organiza en base a la palabra de Dios. Se manifiesta así como una “pequeña Iglesia”.

Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Colosas.

Hermanos: Como elegidos de Dios, sus santos y amados, revístanse de sentimientos de profunda compasión. Practiquen la benevolencia, la humildad, la dulzura, la paciencia. Sopórtense los unos a los otros, y perdónense mutuamente siempre que alguien tenga motivo de queja contra otro. El Señor los ha perdonado: hagan ustedes lo mismo. Sobre todo, revístanse del amor, que es el vínculo de la perfección. Que la paz de Cristo reine en sus corazones: esa paz a la que han sido llamados, porque formamos un solo Cuerpo. Y vivan en la acción de gracias. Que la Palabra de Cristo habite en ustedes con toda su riqueza. Instrúyanse en la verdadera sabiduría, corrigiéndose los unos a los otros. Canten a Dios con gratitud y de todo corazón salmos, himnos y cantos inspirados. Todo lo que puedan decir o realizar, háganlo siempre en Nombre del Señor Jesús, dando gracias por Él a Dios Padre. Mujeres, respeten a su marido, como corresponde a los discípulos del Señor. Maridos, amen a su mujer, y no le amarguen la vida. Hijos, obedezcan siempre a sus padres, porque esto es agradable al Señor. Padres, no exasperen a sus hijos, para que ellos no se desanimen.

Palabra de Dios.

ALELUIA Col 3, 15-16

Aleluia. Que la paz de Cristo reine en sus corazones; que la palabra de Cristo habite en ustedes con toda su riqueza. Aleluia.

EVANGELIO Mt 2, 13-15. 19-23

Guía: Inserta en la historia, la familia de Nazaret experimenta el sufrimiento del exilio.

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Después de la partida de los magos, el Ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma al niño y a su madre, huye a Egipto y permanece allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo». José se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto. Allí permaneció hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por medio del Profeta: «Desde Egipto llamé a mi hijo». Cuando murió Herodes, el Ángel del Señor se apareció en sueños a José, que estaba en Egipto, y le dijo: «Levántate, toma al niño y a su madre, y regresa a la tierra de Israel, porque han muerto los que atentaban contra la vida del niño». José se levantó, tomó al niño y a su madre, y entró en la tierra de Israel. Pero al saber que Arquelao reinaba en Judea, en lugar de su padre Herodes, tuvo miedo de ir allí y, advertido en sueños, se retiró a la región de Galilea, donde se estableció en una ciudad llamada Nazaret. Así se cumplió lo que había sido anunciado por los profetas: «Será llamado Nazareno».

Palabra del Señor.

PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS

Guía: Ponemos sobre el altar los logros, los sufrimientos, las esperanzas de nuestras familias, mientras pedimos que ellas sean “pequeñas iglesias domésticas”.

PREPARACIÓN A LA COMUNIÓN

Guía: Al recibir el cuerpo de Cristo, reafirmamos el compromiso de unidad, de comunión y del amor de nuestras familias.

DESPEDIDA

Guía: La familia de Nazaret no es sólo modelo de la familia cristiana, es también intercesora ante el Señor. Al despedirnos, recordemos que “la familia que reza unida, permanece unida”.

Santos Inocentes, mrs. (F). Rojo.

Portada Liturgia Cotidiana Diciembre 2013

Sábado 28

SANTOS INOCENTES, mrs. (F). Rojo.

Reseña

Herodes, viéndose burlado por los Magos, ordena asesinar a todos los menores de dos años, nacidos en Belén y sus alrededores. La Iglesia honra como mártires y santos a esas víctimas del sanguinario gobernador. Los Santos Inocentes se hacen testigos de Cristo, no de palabra, sino con su sangre. Y, aunque ellos no son conscientes del porqué de su exterminio, el Padre transforma su muerte prematura y el dolor de los suyos en gloria de resurrección y de paraíso. Rogar al Padre que asocie a la pasión de su Hijo el sufrimiento de tantos hijitos suyos, y mezcle su virginal sangre con la sangre inocente de Jesús en cada eucaristía, de modo que les sirva de bautismo de sangre, que les abra el paraíso, y ellos contribuyan a nuestra salvación y la del mundo entero.

LECTURA 1Jn 1, 5–2, 2

Lectura de la primera carta de san Juan.

Queridos hermanos: La noticia que hemos oído de Dios y que nosotros les anunciamos, es ésta: Dios es luz, y en Él no hay tinieblas. Si decimos que estamos en comunión con Él y caminamos en las tinieblas, mentimos y no procedemos conforme a la verdad. Pero si caminamos en la luz, como Él mismo está en la luz, estamos en comunión unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesús nos purifica de todo pecado. Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonarnos y purificarnos de toda maldad. Si decimos que no hemos pecado, lo hacemos pasar por mentiroso, y su palabra no está en nosotros. Hijos míos, les he escrito estas cosas para que no pequen. Pero si alguno peca, tenemos un defensor ante el Padre: Jesucristo, el Justo. Él es la Víctima propiciatoria por nuestros pecados, y no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero.

Palabra de Dios.

Comentario: San Juan nos invita a caminar en la luz, vale decir, en la comunión con Dios y a alejarnos de las oscuridades del pecado. Quien vive en la luz y en la verdad reconoce humildemente sus pecados, y se dispone al perdón otorgado por Jesucristo, nuestro defensor ante el Padre. Y confesando nuestras culpas estamos más abiertos a Dios y a nuestros semejantes.

SALMO Sal 123, 2-5. 7-8

R. Nuestra ayuda está en el Nombre del Señor.

Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte, cuando los hombres se alzaron contra nosotros, nos habrían devorado vivos cuando ardió su furor contra nosotros. R.

Las aguas nos habrían inundado, un torrente nos habría sumergido, nos habrían sumergido las aguas turbulentas. R.

La trampa se rompió y nosotros escapamos. Nuestra ayuda está en el Nombre del Señor, que hizo el cielo y la tierra. R.

ALELUIA         

Aleluia. A ti, Dios, te alabamos y cantamos; a ti, Señor, te alaba la brillante multitud de los mártires. Aleluia.

EVANGELIO Mt 2, 13-18

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Después de la partida de los magos, el Ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma al niño y a su madre, huye a Egipto y permanece allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo». José se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto. Allí permaneció hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por medio del Profeta: «Desde Egipto llamé a mi hijo». Al verse engañado por los magos, Herodes se enfureció y mandó matar, en Belén y sus alrededores, a todos los niños menores de dos años, de acuerdo con la fecha que los magos le habían indicado. Así se cumplió lo que había sido anunciado por el profeta Jeremías: «En Ramá se oyó una voz, hubo lágrimas y gemidos: es Raquel, que llora a sus hijos y no quiere que la consuelen, porque ya no existen».

Palabra del Señor.

Comentario: Hoy celebramos a estos niños que mueren, sin saberlo, a causa de Jesucristo. El objetivo de Herodes no eran ellos, sino Jesús nacido de la familia del rey David. En este contexto aparece nuevamente José, esposo de María, que recibe el mensaje de proteger al Hijo de Dios y arriesgando todo logra salir hacia Egipto. Un camino conocido para Israel, de esclavitud y de salvación. 

San Juan, ap., y ev. (F). Blanco.

Portada Liturgia Cotidiana Diciembre 2013

Viernes 27

SAN JUAN, ap., y ev. (F). Blanco. 

Reseña

Juan era hermano de Santiago e hijo de Zebedeo, de Betsaida, a orillas del lago de Galilea. Participó en muchos de los eventos más significativos de la vida de Jesús: la resurección de la hija de Jairo, la transfiguración y la agonía de Jesús en Getsemaní. La tradición le atribuye la composición del cuarto evangelio. Se dice que terminó sus días en Éfeso.

LECTURA 1Jn 1, 14

Lectura de la primera carta de san Juan.

Queridos hermanos: Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado y lo que hemos tocado con nuestras manos acerca de la Palabra de Vida, es lo que les anunciamos. Porque la Vida se hizo visible, y nosotros la vimos y somos testigos, y les anunciamos la Vida eterna, que existía junto al Padre y que se nos ha manifestado. Lo que hemos visto y oído, se lo anunciamos también a ustedes, para que vivan en comunión con nosotros. Y nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo Jesucristo. Escribimos esto para que nuestra alegría sea completa.

Palabra de Dios.

Comentario: Con una alegría interior que se va acrecentando en el recuento, san Juan anuncia al Hijo de Dios; y lo hace como testigo directo de haberlo oído, visto, contemplado y tocado. La evangelización es un “don”, vale decir una experiencia con Cristo, se expande gratuitamente con un profundo gozo que convierte a la fe aún sin proponérselo.

SALMO Sal 96, 1-2. 5-6. 11-12

R. Alégrense, justos, en el Señor.

¡El Señor reina! Alégrese la tierra, regocíjense las islas incontables. Nubes y Tinieblas lo rodean, la Justicia y el Derecho son la base de su trono. R.

Las montañas se derriten como cera delante del Señor, que es el dueño de toda la tierra. Los cielos proclaman su justicia y todos los pueblos contemplan su gloria. R.

Nace la luz para el justo, y la alegría para los rectos de corazón. Alégrense, justos, en el Señor y alaben su santo Nombre. R.

ALELUIA         

Aleluia. A ti, Dios, te alabamos y cantamos; a ti, Señor, te alaba el coro celestial de los apóstoles. Aleluia.

EVANGELIO Jn 20, 1-8

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

El primer día de la semana, de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena fue al sepulcro y vio que la piedra había sido sacada. Corrió al encuentro de Simón Pedro y del otro discípulo al que Jesús amaba, y les dijo: «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto». Pedro y el otro discípulo salieron y fueron al sepulcro. Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió más rápidamente que Pedro y llegó antes. Asomándose al sepulcro, vio las vendas en el suelo, aunque no entró. Después llegó Simón Pedro, que lo seguía, y entró en el sepulcro; vio las vendas en el suelo, y también el sudario que había cubierto la cabeza de Jesús; éste no estaba caído con las vendas, sino enrollado en un lugar aparte. Luego entró el otro discípulo, que había llegado antes al sepulcro: él también vio y creyó.

Palabra del Señor.

Comentario: Juan es el discípulo fiel que estuvo siempre cerca de Jesús: en la Transfiguración, en la Última Cena y en el Calvario. Aquí lo encontramos como testigo de la Resurrección, siendo el primeros de los discípulos que se encuentra con el sepulcro vacío. Quien anuncia lo que “vio y creyó” es testigo de su fe, como Juan, muy diverso del que enseña lo asimilado intelectualmente.

San Esteban, mr. (F). Rojo.

Portada Liturgia Cotidiana Diciembre 2013

Jueves 26

San Esteban, mr. (F). Rojo

Gloria. Prefacio de Navidad.

Reseña

San Esteban fue elegido por la primera comunidad cristiana como uno de los siete diáconos (servidores) para atender a las personas más necesitadas de la comunidad: las viudas que requerían de la asistencia de la comunidad para sobrevivir. De este modo, dio testimonio en el seguimiento a Cristo y fue reconocido como un hombre lleno de fe y del Espíritu Santo. San Esteban vivió la fe hasta su martirio y se constituyó en el primer mártir.

LECTURA Hech 6, 8-10; 7, 54-60

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

En aquellos días: Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y signos en el pueblo. Algunos miembros de la sinagoga llamada «de los Libertos», como también otros, originarios de Cirene, de Alejandría, de Cilicia y de la provincia de Asia, se presentaron para discutir con él. Pero como no encontraban argumentos, frente a la sabiduría y al espíritu que se manifestaba en su palabra. Esteban, lleno del Espíritu Santo y con los ojos fijos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús, que estaba de pie a la derecha de Dios. Entonces exclamó: «Veo el cielo abierto y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios». Ellos comenzaron a vociferar y, tapándose los oídos, se precipitaron sobre él como un solo hombre; y arrastrándolo fuera de la ciudad, lo apedrearon. Los testigos se quitaron los mantos, confiándolos a un joven llamado Saulo. Mientras lo apedreaban, Esteban oraba, diciendo: «Señor Jesús, recibe mi espíritu». Después, poniéndose de rodillas, exclamó en alta voz: «Señor, no les tengas en cuenta este pecado». Y al decir esto, expiró.

Palabra de Dios.

Comentario: La condenación y muerte de Esteban tiene muchas semejanzas con la de Jesús: condenación pública y a toda voz, despojo de sus vestiduras, oración de abandono en las manos del Padre y pedido de perdón para sus agresores al morir, su entierro realizado por pocos amigos piadosos.

SALMO Sal 30, 3-4. 6. 8. 16. 17

R. Señor, yo pongo mi vida en tus manos, Señor.

Sé para mí una roca protectora, un baluarte donde me encuentre a salvo, porque Tú eres mi Roca y mi baluarte: por tu Nombre, guíame y condúceme. R.

Yo pongo mi vida en tus manos: Tú me rescatarás, Señor, Dios fiel. ¡Tu amor será mi gozo y mi alegría! R.

Líbrame del poder de mis enemigos y de aquéllos que me persiguen. Que brille tu rostro sobre tu servidor, sálvame por tu misericordia. R.

ALELUIA Sal 117, 26. 27

Aleluia. ¡Bendito el que viene en Nombre del Señor! El Señor es Dios y Él nos ilumina. Aleluia.

EVANGELIO Mt 10, 17–22

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús dijo a sus Apóstoles: Cuídense de los hombres, porque los entregarán a los tribunales y los azotarán en sus sinagogas. A causa de mí, serán llevados ante gobernadores y reyes, para dar testimonio delante de ellos y de los paganos. Cuando los entreguen, no se preocupen de cómo van a hablar o qué van a decir: lo que deban decir se les dará a conocer en ese momento, porque no serán ustedes los que hablarán, sino que el Espíritu de su Padre hablará en ustedes. El hermano entregará a su hermano para que sea condenado a muerte, y el padre a su hijo; los hijos se rebelarán contra sus padres y los harán morir. Ustedes serán odiados por todos a causa de mi Nombre, pero aquel que persevere hasta el fin se salvará.

Palabra del Señor.

Comentario: Jesús advierte a sus discípulos de las dificultades y persecuciones que deberán enfrentar por su nombre, y que incluso peligrará su vida por seguirlo. Estos ataques vendrán de los que gobiernan este mundo y de los más cercanos. No deberán temer, porque el Espíritu del Padre los acompañará. 

Natividad del Señor (S). Blanco.

Portada Liturgia Cotidiana Diciembre 2013

Miércoles 25

NATIVIDAD DEL SEÑOR (S). Blanco.

Gloria. Credo. Prefacio de Navidad.

MISA VESPERTINA

Esta Misa se celebra en la tarde del día 24 de diciembre, antes o después de las Vísperas de Navidad.

1ª LECTURA Is 62, 1-5

Lectura del libro de Isaías.

Por amor a Sión no me callaré, por amor a Jerusalén no descansaré, hasta que irrumpa su justicia como una luz radiante y su salvación, como una antorcha encendida. Las naciones contemplarán tu justicia y todos los reyes verán tu gloria; y tú serás llamada con un nombre nuevo, puesto por la boca del Señor. Serás una espléndida corona en la mano del Señor, una diadema real en las palmas de tu Dios. No te dirán más «¡Abandonada!», ni dirán más a tu tierra «¡Devastada!», sino que te llamarán «Mi deleite», y a tu tierra «Desposada». Porque el Señor pone en ti su deleite y tu tierra tendrá un esposo. Como un joven se casa con una virgen, así te desposará el que te reconstruye; y como la esposa es la alegría de su esposo, así serás tú la alegría de tu Dios.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 88, 4-5. 16-17. 27. 29

R. Cantaré eternamente la misericordia del Señor.

Yo sellé una alianza con mi elegido, hice este juramento a David, mi servidor: «Estableceré tu descendencia para siempre, mantendré tu trono por todas las generaciones». R.

¡Feliz el pueblo que sabe aclamarte! Ellos caminarán a la luz de tu rostro; se alegrarán sin cesar en tu Nombre, serán exaltados a causa de tu justicia. R.

Él me dirá: «Tú eres mi padre, mi Dios, mi Roca salvadora». Le aseguraré mi amor eternamente, y mi alianza será estable para él. R.

2ª LECTURA Hech 13, 16-17.  22-25

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

Al llegar a Antioquía de Pisidia, Pablo se levantó en la sinagoga y, pidiendo silencio con un gesto, dijo: «Escúchenme, israelitas y todos los que temen a Dios. El Dios de este Pueblo, el Dios de Israel, eligió a nuestros padres y los convirtió en un gran Pueblo, cuando todavía vivían como extranjeros en Egipto. Luego, con el poder de su brazo, los hizo salir de allí. Y cuando Dios desechó a Saúl, les suscitó como rey a David, de quien dio este testimonio: “He encontrado en David, el hijo de Jesé, a un hombre conforme a mi corazón que cumplirá siempre mi voluntad”. De la descendencia de David, como lo había prometido, Dios hizo surgir para Israel un Salvador, que es Jesús. Como preparación a su venida, Juan Bautista había predicado un bautismo de penitencia a todo el pueblo de Israel. Y al final de su carrera, Juan Bautista decía: “Yo no soy el que ustedes creen, pero sepan que después de mí viene Aquél a quien yo no soy digno de desatar las sandalias”».

Palabra de Dios.

ALELUIA         

Aleluia. Mañana quedará borrada la iniquidad de la tierra, y reinará sobre nosotros el Salvador del mundo. Aleluia.

EVANGELIO Mt 1, 1-25

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham: Abraham fue padre de Isaac; Isaac, padre de Jacob; Jacob, padre de Judá y de sus hermanos. Judá fue padre de Fares y de Zará, y la madre de éstos fue Tamar. Fares fue padre de Esrón; Esrón padre de Arám; Arám, padre de Aminadab; Aminadab, padre de Naasón; Naasón, padre de Salmón. Salmón fue padre de Booz, y la madre de este fue Rahab. Booz fue padre de Obed, y la madre de éste fue Rut. Obed fue padre de Jesé; Jesé, padre del rey David. David fue padre de Salomón, y la madre de éste fue la que había sido mujer de Urías. Salomón fue padre de Roboám; Roboám, padre de Abías; Abías, padre de Asá; Asá, padre de Josafat; Josafat, padre de Jorám; Jorám, padre de Ozías. Ozías fue padre de Joatám; Joatám, padre de Acaz; Acaz, padre de Ezequías; Ezequías, padre de Manasés. Manasés fue padre de Amón; Amón, padre de Josías; Josías, padre de Jeconías y de sus hermanos, durante el destierro en Babilonia. Después del destierro en Babilonia: Jeconías fue padre de Salatiel; Salatiel, padre de Zorobabel; Zorobabel, padre de Abiud; Abiud, padre de Eliacím; Eliacím, padre de Azor. Azor fue padre de Sadoc; Sadoc, padre de Aquím; Aquím, padre de Eliud; Eliud, padre de Eleazar; Eleazar, padre de Matán; Matán, padre de Jacob. Jacob fue padre de José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, que es llamado Cristo. El total de las generaciones es, por lo tanto: desde Abraham hasta David, catorce generaciones; desde David hasta el destierro en Babilonia, catorce generaciones; desde el destierro en Babilonia hasta Cristo, catorce generaciones. Éste fue el origen de Jesucristo: María, su madre, estaba comprometida con José y, cuando todavía no habían vivido juntos, concibió un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciarla públicamente, resolvió abandonarla en secreto. Mientras pensaba en esto, el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo. Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque Él salvará a su Pueblo de todos sus pecados». Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por el Profeta: «La Virgen concebirá y dará a luz un hijo a quien pondrán el nombre de Emanuel», que traducido significa: «Dios con nosotros». Al despertar, José hizo lo que el Ángel del Señor le había ordenado: llevó a María a su casa, y sin que hubieran hecho vida en común, ella dio a luz un hijo, y él le puso el nombre de Jesús.

Palabra del Señor.

O bien más breve: Mt 1, 18-25

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Este fue el origen de Jesucristo: María, su madre, estaba comprometida con José y, cuando todavía no habían vivido juntos, concibió un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciarla públicamente, resolvió abandonarla en secreto. Mientras pensaba en esto, el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo. Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque Él salvará a su Pueblo de todos sus pecados». Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por el Profeta: «La Virgen concebirá y dará a luz un hijo a quien pondrán el nombre de Emanuel», que traducido significa: «Dios con nosotros». Al despertar, José hizo lo que el Ángel del Señor le había ordenado: llevó a María a su casa, y sin que hubieran hecho vida en común, ella dio a luz un hijo, y él le puso el nombre de Jesús.

Palabra del Señor.

MISA DE LA NOCHE

Dios se revela en un Niño

Navidad es la revelación definitiva de Dios, la del Niño Dios recién nacido para la salvación de todos. Las palabras de Jesús serán las palabras de Dios, las actitudes de Jesús serán las actitudes de Dios.

Desde el nacimiento de Jesús, el Dios de los cristianos no es un ser indefinido y lejano, sino una persona más cercana que nuestros parientes. Jesús es el hermano que nos acoge y el padre que nos perdona, como indica la parábola del hijo pródigo.

Jesús nos muestra a Dios amor, que se entrega hasta la muerte por nosotros. Todo lo que dice y hace Jesús tiene este sentido. Un amor que nos respeta y nos perdona como ni el amigo más fiel podría hacerlo.

Jesús es Dios que salva y libera. Es el Dios de Moisés y de los profetas que se hace presencia viva en la sinagoga de Nazaret, cuando anuncia la llegada del Reino de Dios y la Buena Noticia, porque los pobres y los pequeños son liberados de la esclavitud y de la opresión.

Jesús es Dios de futuro y de esperanza, y no del pasado. Nunca podrá ser atrapado por el tiempo ni por el espacio, ni por las ideologías ni por el poder. Es más, su autoridad aniquila todos los poderes de este mundo.

Jesús es Dios que se hizo hombre, que apuesta por el hombre, encarnado, metido en la historia, que está a nuestro lado y pelea con nosotros contra las fuerzas del mal. Un Dios fiel y presente. Comprometido por el hombre y, muy especialmente, por los pobres y los pequeños.

Un Dios débil, que sufre y muere como uno de nosotros, solidario con nuestros dolores, enfermedades y nuestros problemas. Jesús es el rostro de Dios. A Dios nadie lo ha visto jamás, dice el evangelio para ponernos en guardia y no caer en trampas. Sólo Jesús es el verdadero rostro de Dios que nos acompaña todos los días.

“Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor ” (Lc 2, 11).

P. Aderico Dolzani, ssp.

MOTIVACIÓN DE ENTRADA

Guía: La solemnidad del nacimiento de Cristo es la fiesta de la intimidad familiar, pero también de la alegría universal: la salvación, largamente esperada, se hace presente en Jesús: un niño indefenso, amable, acogedor. Belén es la primera cátedra de vida cristiana.

1ª LECTURA Is 9, 1-6

Guía: El profeta anuncia la salvación que se revela como luz, alegría y liberación en Jesús, príncipe de la paz.

Lectura del libro de Isaías.

El pueblo que caminaba en las tinieblas ha visto una gran luz; sobre los que habitaban en el país de la oscuridad ha brillado una luz. Tú has multiplicado la alegría, has acrecentado el gozo; ellos se regocijan en tu presencia, como se goza en la cosecha, como cuando reina la alegría por el reparto del botín. Porque el yugo que pesaba sobre él, la barra sobre su espalda y el palo de su carcelero, todo eso lo has destrozado como en el día de Madián. Porque las botas usadas en la refriega y las túnicas manchadas de sangre, serán presa de las llamas, pasto del fuego. Porque un niño nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado. La soberanía reposa sobre sus hombros y se le da por nombre: «Consejero maravilloso, Dios fuerte, Padre para siempre, Príncipe de la paz». Su soberanía será grande, y habrá una paz sin fin para el trono de David y para su reino; él lo establecerá y lo sostendrá por el derecho y la justicia, desde ahora y para siempre. El celo del Señor de los ejércitos hará todo esto.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 95, 1-3. 11-13

R. Hoy nos ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor.

Canten al Señor un canto nuevo, cante al Señor toda la tierra; canten al Señor, bendigan su Nombre. R.

Día tras día, proclamen su victoria, anuncien su gloria entre las naciones, y sus maravillas entre los pueblos. R.

Alégrese el cielo y exulte la tierra, resuene el mar y todo lo que hay en él; regocíjese el campo con todos sus frutos, griten de gozo los árboles del bosque. R.

Griten de gozo delante del Señor, porque Él viene a gobernar la tierra: Él gobernará al mundo con justicia, y a los pueblos con su verdad. R.

2ª LECTURA Tit 2, 11-14

Guía: En Jesús se nos revela la presencia salvadora de Dios entre nosotros. Esto nos estimula a vivir una vida religiosa, sobria y justa.

Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a Tito.

La gracia de Dios, que es fuente de salvación para todos los hombres, se ha manifestado. Ella nos enseña a rechazar la impiedad y los deseos mundanos, para vivir en la vida presente con sobriedad, justicia y piedad, mientras aguardamos la feliz esperanza y la Manifestación de la gloria de nuestro gran Dios y Salvador, Cristo Jesús. Él se entregó por nosotros, a fin de librarnos de toda iniquidad, purificarnos y crear para sí un Pueblo elegido y lleno de celo en la práctica del bien.

Palabra de Dios.

ALELUIA Lc 2, 10-11

Aleluia. Les traigo una buena noticia, una gran alegría: hoy les ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor. Aleluia.

EVANGELIO Lc 2, 1-14

Guía: Lucas relata el viaje de José y de María, a Belén, y el nacimiento de Jesús en la más grande pobreza. Realmente el Señor asume en concreto la condición humana.

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Apareció un decreto del emperador Augusto, ordenando que se realizara un censo en todo el mundo. Este primer censo tuvo lugar cuando Quirino gobernaba la Siria. Y cada uno iba a inscribirse a su ciudad de origen. José, que pertenecía a la familia de David, salió de Nazaret, ciudad de Galilea, y se dirigió a Belén de Judea, la ciudad de David, para inscribirse con María, su esposa, que estaba embarazada. Mientras se encontraban en Belén, le llegó el tiempo de ser madre; y María dio a luz a su Hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque donde se alojaban no había lugar para ellos. En esa región acampaban unos pastores, que vigilaban por turno sus rebaños durante la noche. De pronto, se les apareció el Ángel del Señor y la gloria del Señor los envolvió con su luz. Ellos sintieron un gran temor, pero el Ángel les dijo: «No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor. Y esto les servirá de señal: encontrarán a un niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre». Y junto con el Ángel, apareció de pronto una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo: «¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz a los hombres amados por Él!»

Palabra del Señor.

PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS

Guía: Con los dones del pan y del vino, ofrecemos nuestra vida al Señor que, en un admirable intercambio, nos ha unido a su divinidad.

PREPARACIÓN A LA COMUNIÓN

Guía: Hoy, en la Navidad, valoramos lo que significa la identificación con Cristo: él se ha hecho hombre para que el hombre llegue a ser hijo de Dios.

DESPEDIDA

Guía: La Navidad no se agota en el pesebre ni en el árbol de los regalos. Es la fiesta de la solidaridad cristiana. Vamos a anunciar y a testimoniar que en Cristo Jesús nos sentimos todos hermanos de verdad.

MISA DEL DÍA

Y finalmente, Dios nos habló por medio de su Hijo

Cuan ansiosos nos ponemos a esperar una llamada o la visita de un ser querido que hace mucho no sabemos de él. En la ansiedad, algunos no dejan de comentarlo a sus más cercanos. Y por allí, algunos también se inquietan y preguntan impacientes: ¿Y llegó? ¿Qué te dijo?

El nacimiento de Jesús, en Belén, es el fruto de una larga espera del pueblo de Israel; un tiempo que se inicia luego del primer pecado de nuestros padres, en el Paraíso. Y comenzó a materializarse con el llamado de Abrahan que lo invitaba a salir de su tierra y a ser padre de muchos en la fe; de Moisés que entendió que Dios lo comprometía para que liberara a su pueblo de la esclavitud, en Egipto; de David que –mientras cuidaba el ganado de su padre– lo llamó para ser el primer Rey de Israel; de Jeremías que fuera llamado desde el seno de su madre para derribar y plantar, para hablar con claridad a los reyes y a todo el pueblo.

Dios nunca dejó de hablar por estas y otras personas, que recibieron como a “cuenta gotas” la Palabra de Dios. Hasta que un día nos habló por medio de su Hijo, como leemos en la carta a los Hebreos en la primera lectura. Dios ya no necesita de intermediarios, Jesús ahora nos habla directamente y con claridad, por sus palabras, hechos y milagros que todos conocemos. Y al hablarnos él conocemos al Padre. Y hoy nos sigue hablando por medio de su Espíritu.

Pero, como reflexiona el evangelio de Juan, hay dos grupos de destinatarios: los que no lo recibieron y quienes si lo recibieron a ellos “les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios”. Qué lamentable es que al sonar hoy el teléfono de Dios no lo atendamos, y nos perdamos la oportunidad de decirle: Pasa y cena conmigo y mi familia.

Muy diverso es el resultado del segundo grupo que no perdió la ansiedad y le abrió la puerta. Y recibieron su Palabra y su Palabra se hizo carne en cada uno de ellos. Y desde allí se convirtieron en Hijos de Dios y en Mensajeros del Reino (primera lectura).

Y si Dios habló por su Hijo, no necesitamos más esperar otro mensaje suyo. Basta que recordemos lo que nos dijo desde Belén, desde Nazaret, en los caminos, en la montaña, sobre la barca y al propio oído. Y lo sigamos y nos convirtamos en portadores de la buena noticia de Dios.

Dios les bendiga,

P. Martín Dolzani, ssp.

MOTIVACIÓN DE ENTRADA

Guía: La liturgia hace suyas, en esta celebración, las palabras del profeta Isaías: “Un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado. La insignia del poder está sobre sus hombros y se le llamará Consejero admirable” (Is 9, 6). Es toda una invitación a reflexionar y adorar.

1ª LECTURA Is 52, 7-10

Guía: Con estilo poético, el profeta anuncia el retorno de Dios en medio de su pueblo.

Lectura del libro de Isaías.

¡Qué hermosos son sobre las montañas los pasos del que trae la buena noticia, del que proclama la paz, del que anuncia la felicidad, del que proclama la salvación y dice a Sión: « ¡Tu Dios reina!» ¡Escucha! Tus centinelas levantan la voz, gritan todos juntos de alegría, porque ellos ven con sus propios ojos el regreso del Señor a Sión. ¡Prorrumpan en gritos de alegría, ruinas de Jerusalén, porque el Señor consuela a su Pueblo, Él redime a Jerusalén! El Señor desnuda su santo brazo a la vista de todas las naciones, y todos los confines de la tierra verán la salvación de nuestro Dios.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 97, 1-6

R. Los confines de la tierra han contemplado el triunfo de nuestro Dios.

Canten al Señor un canto nuevo, porque Él hizo maravillas: su mano derecha y su santo brazo le obtuvieron la victoria. R.

El Señor manifestó su victoria, reveló su justicia a los ojos de las naciones: se acordó de su amor y su fidelidad en favor del pueblo de Israel. R.

Los confines de la tierra han contemplado el triunfo de nuestro Dios. Aclame al Señor toda la tierra, prorrumpan en cantos jubilosos. R.

Canten al Señor con el arpa y al son de instrumentos musicales; con clarines y sonidos de trompeta aclamen al Señor, que es Rey. R.

2ª LECTURA Heb 1, 1-6

Guía: Dios, después de hablar a los hombres de muchas maneras por los profetas, ahora nos ha hablado por su mismo Hijo.

Lectura de la carta a los Hebreos.

Después de haber hablado antiguamente a nuestros padres por medio de los Profetas, en muchas ocasiones y de diversas maneras, ahora, en este tiempo final, Dios nos habló por medio de su Hijo, a quien constituyó heredero de todas las cosas y por quien hizo el mundo. Él es el resplandor de su gloria y la impronta de su ser. Él sostiene el universo con su Palabra poderosa, y después de realizar la purificación de los pecados, se sentó a la derecha del trono de Dios en lo más alto del cielo. Así llegó a ser tan superior a los ángeles, cuanto incomparablemente mayor que el de ellos es el Nombre que recibió en herencia. ¿Acaso dijo Dios alguna vez a un ángel: «Tú eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy»? ¿Y de qué ángel dijo: «Yo seré un padre para él y él será para mí un hijo»? Y al introducir a su Primogénito en el mundo, Dios dice: «Que todos los ángeles de Dios lo adoren».

Palabra de Dios.

ALELUIA         

Aleluia. Nos ha amanecido un día sagrado; vengan, naciones, adoren al Señor, porque hoy una gran luz ha bajado a la tierra. Aleluia.

EVANGELIO Jn 1, 1-18

Guía: El evangelista Juan, divinamente inspirado, nos hace remontar en el misterio de Dios. Jesús es la palabra eterna del Padre que se hace hombre para salvarnos.

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Al principio existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. Al principio estaba junto a Dios. Todas las cosas fueron hechas por medio de la Palabra y sin ella no se hizo nada de todo lo que existe. En ella estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la percibieron. Apareció un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan. Vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él. Él no era la luz, sino el testigo de la luz. La Palabra era la luz verdadera que, al venir a este mundo, ilumina a todo hombre. Ella estaba en el mundo, y el mundo fue hecho por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron. Pero a todos los que la recibieron, a los que creen en su Nombre, les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios. Ellos no nacieron de la sangre, ni por obra de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino que fueron engendrados por Dios. Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Y nosotros hemos visto su gloria, la gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad. Juan da testimonio de Él, al declarar: «Éste es Aquél del que yo dije: El que viene después de mí me ha precedido, porque existía antes que yo». De su plenitud, todos nosotros hemos participado y hemos recibido gracia sobre gracia: porque la Ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo. Nadie ha visto jamás a Dios; el que lo ha revelado es el Dios Hijo único, que está en el seno del Padre.

Palabra del Señor.

O bien más breve: Jn 1, 1-5. 9-14

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Al principio existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. Al principio estaba junto a Dios. Todas las cosas fueron hechas por medio de la Palabra y sin ella no se hizo nada de todo lo que existe. En ella estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la percibieron. La Palabra era la luz verdadera que, al venir a este mundo, ilumina a todo hombre. Ella estaba en el mundo, y el mundo fue hecho por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron. Pero a todos los que la recibieron, a los que creen en su Nombre, les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios. Ellos no nacieron de la sangre, ni por obra de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino que fueron engendrados por Dios. Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Y nosotros hemos visto su gloria, la gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad.

Palabra del Señor.

PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS

Guía: En el día de Navidad, el ofertorio del pan y del vino cobra un significado particular, Dios se hace uno de nosotros en Belén, que significa “casa del pan”. Nos comprometemos a que no falte el pan en ningún hogar, por amor a Cristo.

PREPARACIÓN A LA COMUNIÓN

Guía: Comulguemos hoy con Jesús, palabra de Dios hecha carne, mientras pedimos que nuestra vida y la de nuestros hermanos de comunidad se transformen en una perenne Navidad.

DESPEDIDA

Guía: Dios se ha hecho hombre para que el hombre llegue a poseer la vida divina. Es la alegre noticia que debemos anunciar a todos en esta Navidad, con nuestra palabra y, sobre todo, con el testimonio de nuestra vida.

De la feria. Día 24. Morado.

Portada Liturgia Cotidiana Diciembre 2013

Martes 24

De la feria. Día 24. Morado.

Misa de la mañana

LECTURA 2Sam 7, 1-5. 8-12. 14. 16

Lectura del segundo libro de Samuel.

Cuando David se estableció en su casa y el Señor le dio paz, librándolo de todos sus enemigos de alrededor, el rey dijo al profeta Natán: «Mira, yo habito en una casa de cedro, mientras el Arca de Dios está en una tienda de campaña». Natán respondió al rey: «Ve a hacer todo lo que tienes pensado, porque el Señor está  contigo». Pero aquella misma noche, la palabra del Señor llegó a Natán en estos términos: Ve a decirle a mi servidor David Así habla el Señor: ¿Eres tú el que me va a edificar una casa para que Yo la habite? Yo te saqué del campo de pastoreo, de detrás del rebaño, para que fueras el jefe de mi pueblo Israel. Estuve contigo dondequiera que fuiste y exterminé a todos tus enemigos delante de ti. Yo haré que tu nombre sea tan grande como el de los grandes  de la tierra. Fijaré un lugar para mi pueblo Israel y lo plantaré para que tenga allí su será perturbado, ni lo seguirán oprimiéndolo como lo hacían antes, desde el día en que establecí Jueces sobre mi pueblo Israel. Yo te he dado paz, librándote de todos tus enemigos. Y el Señor te ha anunciado que Él mismo te hará una casa. Sí, cuando hayas llegado al término de tus días y vayas a descansar con tus padres, Yo elevaré después de ti a uno de tus descendientes, a uno que saldrá de tus entrañas, y afianzaré su realeza. Seré un padre para él, y él será para mí un hijo. Tu casa y tu reino durarán eternamente delante de mí, y tu trono será estable para siempre».

Palabra de Dios.

Comentario: Por entonces, el Templo y el palacio real se concebían juntos: Dios y el rey aseguraban la buena marcha de la nación. Este concepto es el que inspira a David el proyecto de construir el Templo: “Yo habito en una casa de cedro, mientras que el Arca de Dios está en una tienda de campaña”. Como respuesta a su generosidad, Dios confirma a David, y a sus sucesores, su bendición.

SALMO Sal 88, 2-5. 27. 29

R. ¡Cantaré eternamente tu misericordia, Señor!

Cantaré eternamente el amor del Señor, proclamaré tu fidelidad por todas las generaciones. Porque Tú has dicho: «Mi amor se mantendrá eternamente, mi fidelidad está afianzada en el cielo». R.

Yo sellé una Alianza con mi elegido, hice este juramento a David, mi servidor: «Estableceré tu descendencia para siempre, mantendré tu trono por todas las generaciones». R.

Él me dirá: «Tú eres mi padre, mi Dios, mi Roca salvadora». Le aseguraré mi amor eternamente, y mi Alianza será estable para él. R.

ALELUIA         

Aleluia. Sol naciente, resplandor de la luz eterna, Sol de justicia, ven a iluminar a los que están en las tinieblas y en la sombra de la muerte. Aleluia.

EVANGELIO Lc 1, 67-79

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Zacarías, el padre de Juan, quedó lleno del Espíritu Santo y dijo proféticamente: Bendito sea el Señor, el Dios de Israel, porque profetas, visitado y redimido a su Pueblo, y nos ha dado un poderoso Salvador en la casa de David, su servidor, como lo había anunciado ha mucho tiempo antes por boca de sus santos profetas, para salvarnos de nuestros enemigos y de las manos de todos los que nos odian. Así tuvo misericordia de nuestros padres y se acordó de su santa Alianza, del juramento que hizo a nuestro padre Abraham de concedernos que, libres de temor, arrancados de las manos de los enemigos, lo sirvamos en santidad y justicia bajo su mirada, durante toda nuestra vida. Y tú, niño, serás llamado Profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor preparando sus caminos, para hacer conocer a su Pueblo la salvación mediante el perdón de los pecados; gracias a la misericordiosa ternura de nuestro Dios, que nos traerá del cielo la visita del Sol naciente, para iluminar a los que están en las tinieblas y en la sombra de la muerte, y guiar nuestros pasos por el camino de la paz.

Palabra del Señor.

Comentario: El cántico de Zacarías, al igual que el Magníficat de María, es un cántico de alabanza. Alaba quien es capaz de reconocer cuanto Dios hace con y por nosotros. Alabar a Dios significa proclamar su grandeza, a pesar de nuestras limitaciones. Zacarías alaba a Dios, cuando descubre que fue padre sólo por su misericordia, quien no tuvo en cuenta sus dudas.   

 
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