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Editorial SAN PABLO
 
Noticias

Archivo del 31/03/2014

De la feria. Morado.

Portada Liturgia Cotidiana Abril 2014

Martes ?1

De la feria. Morado.

Prefacio de Cuaresma. Semana 4ª de Cuaresma – Semana IV del Salterio.

LECTURA Ez 40, 1-3; 47, 1-9. 12

Lectura de la profecía de Ezequiel.

La mano del Señor descendió sobre mí y me llevó a la tierra de Israel. Allí vi a un hombre que por su aspecto parecía de bronce. El hombre me llevó a la entrada de la Casa del Señor y vi que salía agua por debajo del umbral de la Casa, en dirección al oriente, porque la fachada de la Casa miraba hacia el oriente. El agua descendía por debajo del costado derecho de la Casa, al sur del altar. Luego me sacó por el camino de la puerta septentrional, y me hizo dar la vuelta por un camino exterior, hasta la puerta exterior que miraba hacia el oriente. Allí vi que el agua fluía por el costado derecho. Cuando el hombre salió hacia el este, tenía una cuerda en la mano. Midió quinientos metros y me hizo caminar a través del agua, que me llegó a los tobillos. Midió otros quinientos metros y me hizo caminar a través del agua, que me llegó a las rodillas. Midió otros quinientos metros y me hizo caminar a través del agua, que me llegó a la cintura. Luego midió otros quinientos metros, y ya era un torrente que no pude atravesar, porque el agua había crecido: era un agua donde había que nadar, un torrente intransitable. El hombre me dijo: “¿Has visto, hijo de hombre?”, y me hizo volver a la orilla del torrente. Al volver, vi que a la orilla del torrente, de uno y otro lado, había una inmensa arboleda. Entonces me dijo: “Estas aguas fluyen hacia el sector oriental, bajan hasta la estepa y van a desembocar en el Mar. Se las hace salir hasta el Mar, para que sus aguas sean saneadas. Hasta donde llegue el torrente, tendrán vida todos los seres vivientes que se mueven por el suelo y habrá peces en abundancia. Porque cuando esta agua llegue hasta el Mar, sus aguas quedarán saneadas, y habrá vida en todas partes adonde llegue el torrente. Al borde del torrente, sobre sus dos orillas, crecerán árboles frutales de todas las especies. No se marchitarán sus hojas ni se agotarán sus frutos, y todos los meses producirán nuevos frutos, porque el agua sale del Santuario. Sus frutos servirán de alimento y sus hojas de remedio”.

Palabra de Dios. 

Comentario: Hacia el año 571 antes de Cristo, Ezequiel recibe una visión describiendo simbólicamente el futuro de Israel luego del destierro y, más a largo plazo, al final de los tiempos. El agua y los ríos son signos de la presencia salvadora y purificadora de Dios. 

SALMO Sal 45, 2-3. 5-6. 8-9

R. ¡El Señor está con nosotros!

El Señor es nuestro refugio y fortaleza, una ayuda siempre pronta en los peligros. Por eso no tememos, aunque la tierra se conmueva y las montañas se desplomen hasta el fondo del mar. R.

Los canales del Río alegran la Ciudad de Dios, la más santa Morada del Altísimo. El Señor está en medio de ella: nunca vacilará. Él la socorrerá al despuntar la aurora. R.

El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro baluarte es el Dios de Jacob. Vengan a contemplar las obras del Señor, Él hace cosas admirables en la tierra. R.

VERSÍCULO ANTES DEL EVANGELIO Sal 50, 12. 14

Crea en mí, Dios mío, un corazón puro, y devuélveme la alegría de tu salvación.

EVANGELIO Jn 5, 1-3. 5-18

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Se celebraba una fiesta de los judíos y Jesús subió a Jerusalén. Junto a la puerta de las Ovejas, en Jerusalén, hay una piscina llamada en hebreo “Betsata”, que tiene cinco pórticos. Bajo estos pórticos yacía una multitud de enfermos, ciegos, lisiados y paralíticos. Había allí un hombre que estaba enfermo desde hacía treinta y ocho años. Al verlo tendido, y sabiendo que hacía tanto tiempo que estaba así, Jesús le preguntó: “¿Quieres sanarte?”. Él respondió: “Señor, no tengo a nadie que me sumerja en la piscina cuando el agua comienza a agitarse; mientras yo voy, otro desciende antes”. Jesús le dijo: “Levántate, toma tu camilla y camina”. En seguida el hombre se sanó, tomó su camilla y empezó a caminar. Era un sábado, y los judíos dijeron entonces al que acababa de ser sanado: “Es sábado. No te está permitido llevar tu camilla”. Él les respondió: “El que me sanó me dijo: ‘Toma tu camilla y camina’”. Ellos le preguntaron: “¿Quién es ese hombre que te dijo: ‘Toma tu camilla y camina’?”. Pero el enfermo lo ignoraba, porque Jesús había desaparecido entre la multitud que estaba allí. Después, Jesús lo encontró en el Templo y le dijo: “Has sido sanado; no vuelvas a pecar, de lo contrario te ocurrirán peores cosas todavía”. El hombre fue a decir a los judíos que era Jesús el que lo había sanado. Ellos atacaban a Jesús, porque hacía esas cosas en sábado. Él les respondió: “Mi Padre trabaja siempre, y Yo también trabajo”. Pero para los judíos ésta era una razón más para matarlo, porque no sólo violaba el sábado, sino que se hacía igual a Dios, llamándolo su propio Padre.

Palabra del Señor.         

Comentario: El enfermo había esperado muchos años para que alguien lo introdujera en la piscina de la salud, dedicada al dios Esculapio. Un día llegó Jesús y lo sana solo por el poder de Dios. Jesús es el agua que sana, como se prevé en el capítulo de la Samaritana.    

Domingo 2º de Pascua. De la Divina Misericordia. Blanco.

Libro: Guiones para la Animación Litúrgica. Autor: Benito-Spoletini

Domingo 2º de Pascua. De la Divina Mir

Motivación de entrada

La liturgia de hoy nos llama la atención sobre un hecho significativo: el Señor resucitado se hace presente en la asamblea dominical, máxima expresión de la comunidad cristiana.

Acto penitencial

Pedimos perdón por todas nuestras actitudes contrarias a nuestra comunidad: romper la comunión, no colaborar en las obras de la Iglesia universal, diocesana y parroquial.

Lecturas Bíblicas

Primera lectura: Hechos de los Apóstoles 2, 42-47.

En la lectura se nos relata la vida de la primitiva comunidad cristiana: asidua a la palabra de Dios, a la eucaristía y viviendo la comunión de los bienes. El Señor la hacía crecer todos los días.

Segunda lectura: 1Pedro 1, 3-9.

En la lectura de la carta de Pedro, iremos reflexionando sobre nuestra condición de bautizados. Hoy nos regala esta perla: ustedes nunca han visto a Jesucristo y, sin embargo, lo aman; sin verlo creen en él, experimentan un indecible gozo.

Evangelio: Juan 20, 19-31.

En una primera aparición, Jesús trae a sus discípulos incrédulos los dones de la Pascua: la paz, la alegría, y el Espíritu Santo, la misión; y en la segunda, vence la incredulidad de Tomás.

Oración de los fieles

Presentación de las ofrendas

Ponemos sobre el altar nuestra fidelidad cristiana como manifestación de entrega total a Cristo, con los dones del pan y del vino. Lo hacemos con alegría.

Comunión

La unión con Cristo en la eucaristía nos asegura el compromiso de una fe activa, llena de obras buenas.

Despedida

Somos no sólo individuos, somos miembros de la comunidad de Jesús. Vayamos a testimoniar comunitariamente a todos la alegría de la resurrección.

Domingo de la Pascua de Resurrección. Blanco.

Libro: Guiones para la Animación Litúrgica. Autor: Benito-Spoletini

Domingo de Pascua de Resurrección

Motivación de entrada

Toda la liturgia de hoy es un grito de alegría por la resurrección del Señor. En la Pascua nace el hombre nuevo creado en la justicia y santidad verdaderas.

Acto penitencial

Por no haber acogido el espíritu de Jesús que nos hace resucitar de la muerte del pecado a vida nueva en Dios, pedimos perdón.

Lecturas Bíblicas

Primera lectura: Hechos de los Apóstoles 10, 34. 37-43.

El discurso de Pedro al pagano Cornelio relata la vida de Jesús quien pasó haciendo el bien y sanando a los enfermos. Crucificado, resucitó al tercer día, apareciéndose a los que debían ser sus testigos. En él tenemos el perdón de los pecados.

Segunda lectura: Colosenses 3, 1-4.

San Pablo invita a los cristianos que han resucitado en Cristo a vivir una vida digna de él.

(O bien: 1 Corintios 5, 6-8).

Evangelio: Juan 20, 1-9.

* En lugar de este evangelio, se puede leer el evangelio de la Vigilia del año que corresponda (A-B-C).

Donde se celebre Misa vespertina, también puede leerse el evangelio: Lucas 24, 13-35.

La resurrección del Señor pone a prueba la fe de los discípulos, pues, como nota el evangelista, todavía no habían entendido bien que él tenía que resucitar de los muertos.

Oración de los fieles

Presentación de las ofrendas

Con los dones del pan y del vino, ofrecemos el compromiso de nuestra vida: construir una Iglesia que manifieste al Cristo resucitado.

Comunión

La comunión con el cuerpo y la sangre de Cristo es anticipo de la resurrección futura.

Despedida

Vayamos con la alegría de nuestra vida y la fuerza del Espíritu Santo, a anunciar que Cristo ha resucitado y que nosotros somos sus testigos.

Domingo de Ramos. Rojo.

Libro: Guiones para la Animación Litúrgica. Autor: Benito-Spoletini

Domingo de Ramos (Misa)

Motivación de entrada

La liturgia eucarística de hoy está centrada en los últimos días de la vida de Jesús. Él ha escogido el camino de la entrega a la voluntad del Padre para redimirnos del pecado y de la muerte. La cruz, que él acepta libremente, tiene ese sentido.

Acto penitencial

Por nuestras tibiezas; por nuestras cobardías y traiciones; por nuestras faltas de amor al prójimo; por no haber seguido a Jesús en los momentos difíciles; por haberlo desconocido en los hermanos más necesitados… ¡Señor, ten piedad!

PASIÓN DEL SEÑOR

Mateo 26, 3-5.14 – 27, 66 (o bien: 27, 1-2.11–54).

El Cristo que nos presenta Mateo es el Cristo que domina los acontecimientos; en él se cumplen las profecías del Antiguo Testamento. Es un Cristo que escoge el camino de la humildad. Nosotros, sus discípulos, estamos llamados a hacer su mismo camino para alcanzar la resurrección.

Oración de los fieles

Presentación de las ofrendas

En este ofrecimiento, tengamos presentes las palabras de san Pablo: “Si mueren con Cristo, resucitarán con él”; y la necesidad de unir nuestros sacrificios al sacrificio de Jesús.

Comunión

Jesús nos indica, con su vida de anonadamiento, cómo se corresponde a la voluntad del Padre. La comunión con él nos alcanza la fuerza para asumir esa voluntad, siempre difícil.

Despedida

Comenzamos hoy la “Semana Santa”. ¡Ojalá sea un tiempo propicio para el silencio, la reflexión, la oración y para un compromiso de amor con la gente, a ejemplo de Jesús que se entregó por la salvación de todos!

Semana Santa

Domingo de Ramos

Recuerda la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén. Se la recuerda con la procesión de Ramos.

Lunes, Martes y Miércoles Santo

Jueves Santo

Por la mañana: en la Catedral se celebra la Misa Crismal, en la cual se bendicen los santos óleos.

Por la tarde: misa de la Cena del Señor en la que se recuerda la institución de la eucaristía y del sacerdocio.

Viernes Santo

Se recuerda la Pasión y la muerte de Jesús. Día de silencio, de reflexión y de oración, que se prolonga por todo el Sábado Santo.

Sábado Santo por la noche:

Vigilia Pascual, en la cual, con la liturgia de la luz, de la palabra, del bautismo y de la eucaristía, se celebra la resurrección del Señor: Cristo ha resucitado. ¡Aleluya, aleluya! Nosotros somos testigos. ¡Aleluya, aleluya!

Domingo 5º de Cuaresma. Morado.

Libro: Guiones para la Animación Litúrgica. Autor: Benito-Spoletini

Domingo 5º de Cuaresma

Motivación de entrada

Celebramos el último domingo de Cuaresma y la liturgia nos anticipa la resurrección del Señor.

Acto penitencial

Pedimos perdón por todas las veces que hemos sido sordos a la voz del Espíritu Santo y hemos ignorado sus inspiraciones.

Lecturas bíblicas

Primera lectura: Ezequiel 37, 12-14.

En las pruebas del exilio, el profeta anuncia a su pueblo la liberación. Jesús la realizará en plenitud.

Segunda lectura: Romanos 8, 8-11.

San Pablo recuerda a los cristianos que, llamados por Cristo a la vida del Espíritu, no pueden seguir viviendo en el pecado. Pero si el espíritu de Cristo habita en ellos, ese mismo espíritu es principio de resurrección.

Evangelio: Juan 11, 1-45 (o bien: 11, 1-7.20-27.33-45).

El relato de la resurrección de Lázaro anticipa la resurrección de Jesús, y solicita la respuesta de nuestra fe: el que cree en mí no morirá jamás.

Oración de los fieles

Presentación de las ofrendas

Ponemos sobre el altar, juntos con el pan y el vino, nuestros sacrificios, compromisos y nuestras esperanzas.

Comunión

La comunión con Jesús es un anticipo de la resurrección definitiva, si comulgamos realmente con su pasión y su muerte.

Despedida

Vayamos a anunciar a todos la buena noticia de Jesús: el que vive y cree en mí no morirá jamás.

 

DOMINGO DE RAMOS DE LA PASIÓN DEL SEÑOR

Bendito el que viene en el nombre del Señor

Con este domingo de Ramos entramos de lleno en la Semana Santa, y hoy vivimos anticipadamente, a través de la liturgia, la victoria de Cristo sobre la muerte. La entrada del Señor en la ciudad santa de Jerusalén viene a manifestar el cumplimiento de las promesas de Dios, de visitar y  salvar a su pueblo.

Nuestra celebración se abre con la bendición y procesión de los ramos. Lo que hacemos no es un mero recuerdo de algo acontecido en el pasado, tampoco es una obra teatral, sino la expresión litúrgica del deseo profundo de acompañar al Señor aclamándolo con cantos (oración de bendición de ramos). Lo importante no son los ramos, sino acompañar con un corazón creyente y gozoso a Jesucristo, nuestro redentor, que nos trae vida en abundancia.

Del gozo de la entrada pasaremos al centro de la celebración, donde la liturgia, con silencio y austeridad, nos invita a contemplar a aquel que siendo de condición divina, se anonadó a si mismo tomando la condición de servidor, realizando así la comunión definitiva de Dios con nuestra Humanidad.

Cristo entra en nuestra ciudad, en nuestro pueblo, en nuestra comunidad, en la vida de cada uno para realizar su misterio pascual y así darnos vida en abundancia.  Reconozcamos al Rey y Señor de nuestra vida, proclamemos desde lo más profundo del corazón: ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hossana al Hijo de David! Pidamos hoy que  la contemplación del misterio de la entrega de Jesús por nosotros, nos lleve a cultivar en nuestra vida actitudes de humildad, de entrega generosa, de obediencia a la voluntad de Dios, y a no escatimar esfuerzos en el anuncio del evangelio.

Comisión Nacional de Liturgia

Previo a la Bendición, el sacerdote hace una breve monición en la que invita a los fieles a participar activa y conscientemente en la celebración de este día.

1. Bendición de los Ramos

Oremos. Dios todopoderoso y eterno, santifica con tu bendición  estos ramos, y, a cuantos vamos a acompañar a Cristo aclamándole con cantos, concédenos, por él, entrar en la Jerusalén del cielo. Por Jesucristo nuestro Señor.

Y rocía los ramos con agua bendita, en silencio.

 2. Proclamación al Evangelio Mt 21, 1-11 

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo. Cuando se acercaron a Jerusalén y llegaron a Betfagé, al monte de los Olivos, Jesús envió a dos discípulos, diciéndoles: «Vayan al pueblo que está enfrente, e inmediatamente encontrarán un asna atada, junto con su cría. Desátenla y tráiganmelos. Y si alguien les dice algo, respondan: “El Señor los necesita y los va a devolver en seguida”». Esto sucedió para que se cumpliera lo anunciado por el Profeta: «Digan a la hija de Sión: Mira que tu rey viene hacia ti, humilde y montado sobre un asna, sobre la cría de un animal de carga». Los discípulos fueron e hicieron lo que Jesús les había mandado; trajeron el asna y su cría, pusieron sus mantos sobre ellos y Jesús se montó. Entonces la mayor parte de la gente comenzó a extender sus mantos sobre el camino, y otros cortaban ramas de los árboles y lo cubrían con ellas. La multitud que iba delante de Jesús y la que lo seguía gritaba: «¡Hosana al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosana en las alturas!» Cuando entró en Jerusalén, toda la ciudad se conmovió, y preguntaban: «¿Quién es éste?» Y la gente respondía: «Es Jesús, el profeta de Nazaret de Galilea».

Palabra del Señor.  R. Gloria a ti, Señor Jesús.

3. Procesión en Honor a Cristo Rey

Después de la homilía, el sacerdote, el diácono o un ministro laico invita a comenzar la procesión.

Queridos hermanos: imitemos a la muchedumbre que aclamó a Jesús, y caminemos cantando y glorificando a Dios, unidos por el vínculo de la paz.

Durante la procesión al templo, se entona un canto apropiado. Se sugieren: Oh Cristo tú, reinaras/ Somos un pueblo que camina/ Que alegría/ Pueblo de reyes.

4. Ingreso al Templo o al lugar de la Eucaristía

Con la solemne celebración de este Domingo de Ramos iniciamos la Semana Santa que nos conducirá a la gran fiesta de la Pascua. Hoy nosotros recordamos el recibimiento triunfal que el pueblo más sencillo hizo a Jesús en Jerusalén. Como aquellos hombres y mujeres, como aquellos niños, también nosotros lo saludamos con nuestros ramos, lo aclamamos con nuestros cantos. Para mostrar así nuestro firme deseo de seguirle, por el camino que él nos enseñó, por el camino que nos lleva a la victoria de la Resurrección.

Después de la procesión o la entrada solemne, el sacerdote que preside la celebración comienza inmediatamente con la Oración Colecta.

Liturgia de la Palabra

En el centro de la liturgia de la Palabra, escucharemos hoy el relato de la Pasión del Señor según san Mateo, precedida del canto del Siervo del Señor (Isaías) y de la carta de Pablo a los Filipenses. En estos textos contemplamos el amor de Dios manifestado en Jesucristo, textos que nos deben mover a la compasión y agradecimiento, a la esperanza  de la resurrección.

5. Primera Lectura                  Is 50, 4-7

Lectura del libro de Isaías. El mismo Señor me ha dado una lengua de discípulo, para que yo sepa reconfortar al fatigado con una palabra de aliento. Cada mañana, Él despierta mi oído para que yo escuche como un discípulo. El Señor abrió mi oído y yo no me resistí ni me volví atrás. Ofrecí mi espalda a los que me golpeaban y mis mejillas, a los que me arrancaban la barba; no retiré mi rostro cuando me ultrajaban y escupían. Pero el Señor viene en mi ayuda: por eso, no quedé confundido; por eso, endurecí mi rostro como el pedernal, y sé muy bien que no seré defraudado.

Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.

6. Salmo       Sal 21, 8-9. 17-18. 19-20. 23-24 

R. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

Los que me ven, se burlan de mí, hacen una mueca y mueven la cabeza, diciendo: “Confió en el Señor, que Él lo libre; que lo salve, si lo quiere tanto”. R.

Me rodea una jauría de perros, me asalta una banda de malhechores; taladran mis manos y mis pies. Yo puedo contar todos mis huesos. R.

Se reparten entre sí mi ropa y sortean mi túnica. Pero Tú, Señor, no te quedes lejos; Tú que eres mi fuerza, ven pronto a socorrerme. R.

Yo anunciaré tu Nombre a mis hermanos, te alabaré en medio de la asamblea: “Alábenlo, los que temen al Señor; glorifíquenlo descendientes de Jacob; témanlo, descendientes de Israel”. R.

7. Segunda Lectura                  Flp 2,  6-11

Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Filipos. Jesucristo, que era de condición divina, no consideró esta igualdad con Dios como algo que debía guardar celosamente: al contrario, se anonadó a sí mismo, tomando la condición de servidor y haciéndose semejante a los hombres. Y presentándose con aspecto humano, se humilló hasta aceptar por obediencia la muerte y muerte de cruz. Por eso, Dios lo exaltó y le dio el Nombre que está sobre todo nombre, para que al nombre de Jesús, se doble toda rodilla en el cielo, en la tierra y en los abismos, y toda lengua proclame para gloria de Dios Padre: “Jesucristo es el Señor”.

Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.

Aclamación al Evangelio         

Cristo se humilló por nosotros hasta aceptar por obediencia la muerte, y muerte de cruz. Por eso, Dios lo exaltó y le dio el Nombre que está sobre todo nombre.

8. Evangelio            Mt 26, 3-5. 14–27, 66 

Para la lectura de la Pasión no se llevan cirios ni incienso, se omite el saludo y la signación del libro. La lectura está a cargo de un diácono o, en su defecto, del mismo sacerdote. Puede también ser encomendada a lectores laicos, reservando al sacerdote, si es posible, la parte correspondiente a Cristo. Solamente los diáconos piden la bendición del celebrante antes de proclamar la Pasión, como se hace antes del Evangelio.

Después de la proclamación de la Pasión, si se cree oportuno, hágase una breve homilía. Puede hacerse también un momento de silencio.

Palabra del Señor.  R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Reflexión

Toda la vida del creyente tiene por centro el Misterio Pascual de Cristo: su pasión, muerte y resurrección. Estos misterios contemplaremos en estos días santos ¿Cómo me dispongo a entrar en la Semana Santa? ¿Cómo quien recuerda algo del pasado, cómo un espectador? o ¿Cómo quien cree que ahí está la vida que vale la pena?

9. Oración Universal

M. Por medio de Cristo, mediador entre Dios y los hombres, presentemos nuestras súplicas confiadas al Padre.

1.- Para que el modo de vivir de todos los cristianos se parezca más al modo de vivir de Jesús. Oremos.

R. Te rogamos, óyenos.

2.- Para que Dios ilumine a los que tienen responsabilidades públicas y gobiernen con respeto a los valores espirituales y morales. Oremos. R.

3.- Para que los enfermos, los que pasan tribulación, los que viven la soledad, unidos a la pasión de Jesucristo experimenten la fecundidad de su dolor. Oremos. R.

4.- Para que la celebración de la muerte y resurrección del Señor nos haga crecer en la fe, esperanza y el amor. Oremos. R.

(Se pueden agregar otras peticiones de la comunidad)

M. Escucha, Padre, la oración de tu pueblo, que celebra la pasión de tu Hijo, haz que, después de haberlo aclamado con alegría, sepamos seguirlo con fidelidad. Por Jesucristo, nuestro Señor. 

Alabanza y Preparación a la Comunión

Para las Asambleas Dominicales en Ausencia del Presbítero (ADAP) y la comunión de enfermos.

M. Al Padre, que ha querido que su Hijo, Dios eterno, se anonadará a sí mismo, tomando la condición de servidor, bendigamos diciendo:

R. Bendito seas Padre, que nos has redimido en Jesucristo.

1.- Tu Hijo se anonado hasta someterse a la muerte y una muerte de cruz, te damos gracias Padre. R.

2.- En Jesús, Hijo tuyo y hermano nuestro, nos ofreces un poderoso ejemplo para que también nosotros amemos a los demás y vivamos para ellos; te damos gracias Padre. R.

M. En el espíritu filial y confiado de Jesucristo oremos diciendo: Padre nuestro…

Sugerencias de Cantos

Santo, Santo, Santo es el Señor/  Alabanza y gloria a nuestro Dios/  Somos un pueblo que camina/ Oh, Cristo tu reinarás/ Caminaré en presencia del Señor/ Acuérdate de Jesucristo/ Mirarte sólo a ti Señor/ No me mueve mi Dios.

 

Domingo 4º de Cuaresma. Morado.

Portada Liturgia Cotidiana Marzo 2014

Domingo 30

Domingo 4º de Cuaresma. Morado.

Credo. Prefacio de Cuaresma. No se dice Gloria.

En esta Misa puede usarse el color morado o el rosado, y pueden emplearse instrumentos musicales y adornar el altar con flores.

De las tinieblas a la luz 

Estamos en Cuaresma, tiempo de preparación para celebrar la Pascua, la muerte y la resurrección del Señor, conmemoración también de nuestro bautismo, por el que fuimos incorporados a Cristo. Ser cristianos es pasar de las tinieblas a la luz, de la ceguera del mundo a la visión cristiana de la vida. Es la propuesta del evangelio de hoy, la curación del ciego de nacimiento. 

Un simple hombre, Jesús, que se ha proclamado la luz de este mundo, sorprende a las autoridades judías con un milagro. Un sábado, día sagrado de descanso, él sana a un pobre que pedía limosna en una de las puertas de la ciudad. Al pobre ciego que ahora ve, todos lo interrogan: vecinos, fariseos, jefes del Templo y hasta Jesús cuando se entera de que ha sido expulsado de la sinagoga. Ante la pregunta de Jesús, el ciego llega a ver plenamente, reconoce en Jesús al enviado de Dios y lo adora.

Los fariseos, líderes religiosos de aquel tiempo, que se sienten responsables de conservar la fe y las tradiciones del pueblo elegido, empiezan a dudar: ¿cómo es posible que un hombre que no cumple las leyes religiosas actúe en nombre de Dios? Dar la vista a los ciegos es la profecía que cumplirá el Mesías… ¿cómo es posible? 

Por eso, atacan con violencia: primero quieren negar el hecho, después pretenden que aquel hombre afirme, también en contra de la evidencia, que el que lo ha curado es un pecador y, por tanto, no puede actuar en nombre de Dios. Como el hombre se resiste, lo excomulgan, lo declaran fuera del pueblo de Dios y lo marginan. 

Hoy no son los fariseos los que nos quieren ocultar la luz de la fe recibida en el bautismo. Pero vivir de acuerdo a lo que creemos puede marginarnos de ciertos círculos de intereses y sociales que prefieren las zonas oscuras de una conducta poco evangélica. Para vivir de acuerdo al evangelio necesariamente hay que ser transparentes.

Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo (Jn 9, 5).

 P. Aderico Dolzani, ssp.

MOTIVACIÓN DE ENTRADA

Guía: El simbolismo de la luz llena la liturgia de hoy. Es un apremiante llamado a ser luz en un ambiente contaminado por falsas doctrinas que desvían a la gente.

1ª LECTURA 1Sam 16, 1. 5-7. 10-13

Guía: La elección de David por parte de Dios es un claro signo de que, en la historia de la salvación, la iniciativa es de Dios, pero él quiere nuestra respuesta.

Lectura del primer libro de Samuel:

El Señor dijo a Samuel: «¡Llena tu frasco de aceite y parte! Yo te envío a Jesé, el de Belén, porque he visto entre sus hijos al que quiero como rey». Samuel fue, purificó a Jesé y a sus hijos y los invitó al sacrifi­cio. Cuando ellos se presentaron, Samuel vio a Eliab y pensó: «Se­guro que el Señor tiene ante Él a su ungido». Pero el Señor dijo a Samuel: «No te fijes en su aspecto ni en lo elevado de su estatura, porque Yo lo he descartado. Dios no mira como mira el hombre; porque el hombre ve las apariencias, pero Dios ve el corazón». Así Jesé hizo pasar ante Samuel a siete de sus hijos, pero Sa­muel dijo a Jesé: «El Señor no ha elegido a ninguno de éstos». Entonces Samuel preguntó a Jesé: «¿Están aquí todos los mu­chachos?» Él respondió: «Queda todavía el más joven, que ahora está apacentando el rebaño». Samuel dijo a Jesé: «Manda a buscarlo, porque no nos senta­remos a la mesa hasta que llegue aquí». Jesé lo hizo venir: era de tez clara, de hermosos ojos y buena presencia. Entonces el Señor dijo a Samuel: «Levántate y úngelo, porque es éste. Samuel tomó el frasco de óleo y lo ungió en presencia de sus hermanos. Y desde aquel día, el espíritu del Señor descendió so­bre David.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 22,1-6

R. El Señor es mi pastor, nada me puede faltar.

El Señor es mi pastor, nada me puede faltar. Él me hace descansar en verdes praderas, me conduce a las aguas tranquilas y repara mis fuerzas. R. 

Me guía por el recto sendero, por amor de su Nombre. Aunque cruce por oscuras quebradas, no temeré ningún mal, porque Tú estás conmigo: tu vara y tu bastón me infunden confianza. R.

Tú preparas ante mí una mesa, frente a mis enemigos; unges con óleo mi cabeza y mi copa rebosa. R.

Tu bondad y tu gracia me acompañan a lo largo de mi vida; y habitaré en la Casa del Señor, por muy largo tiempo. R.

2ª LECTURA Éf 5, 8-14

Guía: San Pablo, ante la inminente venida de Jesús, nos recuerda nuestra liberación del pecado (tinieblas): “Ahora, dice, ustedes son luz en el Señor; por lo tanto caminen como hijos de la luz”.

Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Éfeso.

Hermanos: Antes, ustedes eran tinieblas, pero ahora son luz en el Señor. Vivan como hijos de la luz. Ahora bien, el fruto de la luz es la bondad, la justicia y la verdad. Sepan discernir lo que agrada al Señor, y no participen de las obras estériles de las tinieblas; al contrario, pónganlas en evidencia. Es verdad que resulta vergon­zoso aun mencionar las cosas que esa gente hace ocultamente. Pero cuando se las pone de manifiesto, aparecen iluminadas por la luz, porque todo lo que se pone de manifiesto es luz. Por eso se dice: «Despiértate, tú que duermes, levántate de entre los muertos, y Cristo te iluminará».

Palabra de Dios.

ACLAMACIÓN Jn 8, 12

«Yo soy la luz del mundo, el que me sigue tendrá la luz de la Vida», dice el Señor.

EVANGELIO Jn 9, 1-41

Guía: La sanación del ciego de nacimiento nos recuerda que Jesús es la luz del mundo. 

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento. Sus discípulos le preguntaron: «Maestro, ¿quién ha pecado, él o sus padres, para que haya nacido ciego?» «Ni él ni sus padres han pecado, -respondió Jesús-; nació así para que se manifiesten en él las obras de Dios. Debemos trabajar en las obras de Aquél que me envió, mientras es de día; llega la noche, cuando nadie puede trabajar. Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo».

Después que dijo esto, escupió en la tierra, hizo barro con la saliva y lo puso sobre los ojos del ciego, diciéndole: «Ve a lavarte a la piscina de Siloé», que significa «Enviado». El ciego fue, se lavó y, al regresar, ya veía.

Los vecinos y los que antes lo habían visto mendigar, se pre­guntaban: «¿No es éste el que se sentaba a pedir limosna?» Unos opinaban: «Es el mismo». «No, respondían otros, es uno que se le parece».

Él decía: «Soy realmente yo». Ellos le dijeron: «¿Cómo se te han abierto los ojos?»

Él respondió: «Ese hombre que se llama Jesús hizo barro, lo puso sobre mis ojos y me dijo: «Ve a lavarte a Siloé». Yo fui, me lavé y vi». Ellos le preguntaron: «¿Dónde está?» Él respondió: «No lo sé». El que había sido ciego fue llevado ante los fariseos. Era sába­do cuando Jesús hizo barro y le abrió los ojos. Los fariseos, a su vez, le preguntaron cómo había llegado a ver. Él les respondió: «Me puso barro sobre los ojos, me lavé y veo». Algunos fariseos decían: «Ese hombre no viene de Dios, por­que no observa el sábado».

Otros replicaban: «¿Cómo un pecador puede hacer semejantes signos?» Y se produjo una división entre ellos. Entonces dijeron nueva­mente al ciego: «Y tú, ¿qué dices del que te abrió los ojos?» El hombre respondió: «Es un profeta». Sin embargo, los judíos no querían creer que ese hombre ha­bía sido ciego y que había llegado a ver, hasta que llamaron a sus padres y les preguntaron: «¿Es este el hijo de ustedes, el que dicen que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?» Sus padres respondieron: «Sabemos que es nuestro hijo y que nació ciego, pero cómo es que ahora ve y quién le abrió los ojos, no lo sabemos. Pregúntenle a él: tiene edad para responder por su cuenta».

Sus padres dijeron esto por temor a los judíos, que ya se ha­bían puesto de acuerdo para excluir de la sinagoga al que recono­ciera a Jesús como Mesías. Por esta razón dijeron: «Tiene bastan­te edad, pregúntenle a él».

Los judíos llamaron por segunda vez al que había sido ciego y le dijeron: «Glorifica a Dios. Nosotros sabemos que ese hombre es un pecador». «Yo no sé si es un pecador, respondió; lo que sé es que antes yo era ciego y ahora veo». Ellos le preguntaron: «¿Qué te ha hecho? ¿Cómo te abrió los ojos?»

Él les respondió: «Ya se lo dije y ustedes no me han escucha­do. ¿Por qué quieren oírlo de nuevo? ¿También ustedes quieren hacerse discípulos suyos?». Ellos lo injuriaron y le dijeron: «¡Tú serás discípulo de ese hombre; nosotros somos discípulos de Moisés! Sabemos que Dios habló a Moisés, pero no sabemos de dónde es éste».

El hombre les respondió: «Esto es lo asombroso: que ustedes no sepan de dónde es, a pesar de que me ha abierto los ojos. Sabe­mos que Dios no escucha a los pecadores, pero sí al que lo honra y cumple su voluntad. Nunca se oyó decir que alguien haya abierto los ojos a un ciego de nacimiento. Si este hombre no viniera de Dios, no podría hacer nada». Ellos le respondieron: «Tú naciste lleno de pecado, y ¿quieres darnos lecciones?» Y lo echaron.

Jesús se enteró de que lo habían echado y, al encontrarlo, le preguntó: «¿Crees en el Hijo del hombre?»

Él respondió: «¿Quién es, Señor, para que crea en Él?» Jesús le dijo: «Tú lo has visto: es el que te está hablando». Entonces él exclamó: «Creo, Señor», y se postró ante Él. Después Jesús agregó:

«He venido a este mundo para un juicio: Para que vean los que no ven y queden ciegos los que ven». Los fariseos que estaban con Él oyeron esto y le dijeron: «¿Aca­so también nosotros somos ciegos?» Jesús les respondió: «Si ustedes fueran ciegos, no tendrían pecado, pero como dicen: “Vemos”, su pecado permanece».

 Palabra del Señor. 

O bien: Jn 9, 1. 6-9. 13-17. 34-38

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento. Escupió en la tierra, hizo barro con la saliva y lo puso sobre los ojos del ciego, diciéndole: «Ve a lavarte a la piscina de Siloé», que significa «Enviado». El ciego fue, se lavó y, al regresar, ya veía. Los vecinos y los que antes lo habían visto mendigar, se preguntaban: «¿No es éste el que se sentaba a pedir limosna?» Unos opinaban: «Es el mismo». «No, respondían otros, es uno que se le parece». Él decía: «Soy realmente yo». El que había sido ciego fue llevado ante los fariseos. Era sába­do cuando Jesús hizo barro y le abrió los ojos. Los fariseos, a su vez, le preguntaron cómo había llegado a ver. Él les respondió: «Me puso barro sobre los ojos, me lavé y veo». Algunos fariseos decían: «Ese hombre no viene de Dios, por­que no observa el sábado». Otros replicaban: «¿Cómo un pecador puede hacer semejantes signos?» Y se produjo una división entre ellos. Entonces dijeron nueva­mente al ciego: «Y tú, ¿qué dices del que te abrió los ojos?» El hombre respondió: «Es un profeta». Ellos le respondieron: «Tú naciste lleno de pecado, y ¿quieres darnos lecciones?» Y lo echaron. Jesús se enteró de que lo habían echado y, al encontrarlo, le preguntó: «¿Crees en el Hijo del hombre?» Él respondió: «¿Quién es, Señor, para que crea en Él?» Jesús le dijo: «Tú lo has visto: es el que te está hablando». Entonces él exclamó: «Creo, Señor», y se postró ante Él.

Palabra del Señor.

PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS

Guía: Con los dones del pan y del vino, frutos de la tierra y del trabajo humano, nos ofrecemos también nosotros por la salvación del mundo.

PREPARACIÓN A LA COMUNIÓN

Guía: La comunión con Cristo nos haga partícipes de su luz.

DESPEDIDA

Guía: A semejanza de Cristo, también el cristiano debe ser portador de luz, en medio de un ambiente incrédulo y debe manifestarlo con la coherencia de su vida.

 

“LA OPCIÓN CREYENTE” Y “ARAR EN LA ESPERANZA”: LIBROS PARA RENOVAR EL ESPÍRITU DE LA IGLESIA

image001Pensando en la necesidad de motivar un nuevo sentido a la vida cristiana en el siglo XXI, esta serie de libros realizados por Editorial SAN PABLO Chile en co-edición con Editorial del Verbo Divino y la Universidad Católica del Maule, nos muestran temas desafiantes al ojo del lector, promoviendo el análisis y la reflexión, tan necesarias para la nueva evangelización.

Estos títulos son, la re-edición de “LA OPCIÓN CREYENTE”, de Antonio Bentué –profesor de la Facultad de Teología UC-, y el lanzamiento de “ARAR EN LA ESPERANZA”, donde participan Mons. Bernardino Piñera, el p. Juan Ochagavía s.j., y Antonio Bentué. Todos autores que nos mueven a recuperar el terreno perdido y luchar por la renovación del espíritu de la Iglesia, siempre acorde a las exigencias de nuestros tiempos.

En esta octava edición de “LA OPCIÓN CREYENTE”, Antonio Bentué completa su análisis teológico acercándose a lo planteado en Aparecida, logrando con esto consolidar el contenido del texto en tanto herramienta fundamental para una profundización de los principales aspectos que se desprenden del Concilio Vaticano II.

Asimismo, “ARAR EN LA ESPERANZA”, se perfila como un libro imprescindible a la hora de poner en el tapete las temáticas claves del Vaticano II, otorgándole un sentido siempre actual a su mensaje, y despertando en el lector un genuino interés por volver a las raíces y recuperar el espíritu renovador del mismo.

De esta forma, estos títulos nos señalan una nueva senda en pos de la misión de la Iglesia que vislumbraba el Vaticano II, ello en concordancia con el espíritu de cambio que contagia el papa Francisco. Dos lecturas que contribuyen a una profundización del diálogo y la reflexión que convoca a toda la sociedad en su conjunto.

De la feria. Morado.

Portada Liturgia Cotidiana Marzo 2014

Viernes 28

De la feria. Morado.

Prefacio de Cuaresma. Día penitencial. Abstinencia.

LECTURA Os 14, 2-10

Lectura  del profeta Oseas.

Así habla el Señor: Vuelve, Israel, al Señor tu Dios, porque tu falta te ha hecho caer. Preparen lo que van a decir y vuelvan al Señor. Díganle: «Borra todas las faltas, acepta lo que hay de bueno, y te ofreceremos el fruto de nuestros labios. Asiria no nos salvará, ya no montaremos a caballo, ni diremos más “¡Dios nuestro!” a la obra de nuestras manos, porque sólo en ti el huérfano encuentra compasión». Yo los sanaré de su apostasía, los amaré generosamente, porque mi ira se ha apartado de ellos. Seré como rocío para Israel: él florecerá como el lirio, hundirá sus raíces como el bosque del Líbano; sus retoños se extenderán, su esplendor será como el del olivo y su fragancia como la del Líbano. Volverán a sentarse a mi sombra, harán revivir el trigo, florecerán como la viña, y su renombre será como el del vino del Líbano. Efraím, ¿qué tengo aún que ver con los ídolos? Yo le respondo y velo por él. Soy como un ciprés siempre verde, y de mí procede tu fruto. ¡Que el sabio comprenda estas cosas! ¡Que el hombre inteligente las entienda! Los caminos del Señor son rectos: por ellos caminarán los justos, pero los rebeldes tropezarán en ellos. 

Palabra de Dios.   

Comentario: El Profeta recibe del Señor las palabras adecuadas para pedir perdón al haberse apartado del camino de Dios y haberlo cambiado por otros dioses de esta y de la otra vida. Por esas palabras recibidas, Oseas comprende que Dios está siempre dispuesto a perdonar a su Pueblo.  

SALMO Sal 80, 6-11. 14. 17

R. ¡Ojalá escuchemos la voz del Señor!

Oigo una voz desconocida que dice: «Yo quité el peso de tus espaldas y tus manos quedaron libres de la carga. Clamaste en la aflicción, y te salvé. R. 

Te respondí oculto entre los truenos, aunque me provocaste junto a las aguas de Meribá. Oye, pueblo mío, Yo atestiguo contra ti, ¡ojalá me escucharas, Israel! R. 

No tendrás ningún dios extraño, no adorarás a ningún dios extranjero: Yo, el Señor, soy tu Dios, que te hice subir de la tierra de Egipto. R.

¡Ojalá mi pueblo me escuchara, e Israel siguiera mis caminos! Yo alimentaría a mi pueblo con lo mejor del trigo y lo saciaría con miel silvestre». R. 

VERSÍCULO ANTES DEL EVANGELIO Mt 4, 17

Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca.

EVANGELIO Mc 12, 28-34

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Un escriba se acercó a Jesús y le preguntó: «¿Cuál es el primero de los mandamientos?» Jesús respondió: «El primero es: “Escucha, Israel: el Señor nuestro Dios es el único Señor; y tú amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma, con todo tu espíritu y con todas tus fuerzas”. El segundo es: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. No hay otro mandamiento más grande que éstos». El escriba le dijo: «Muy bien, Maestro, tienes razón al decir que hay un solo Dios y no hay otro más que Él, y que amarlo con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a sí mismo, vale más que todos los holocaustos y todos los sacrificios». Jesús, al ver que había respondido tan acertadamente, le dijo: «Tú no estás lejos del Reino de Dios». Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas. 

Palabra del Señor.  

Comentario: Quien pregunta a Jesús, sobre cuál de los mandamientos es el más importante, no es un ignorante sino un especialista de las Escrituras. Los 10 mandamientos se habían multiplicado a 613 preceptos. Este maestro de la Ley estaba entre quienes querían simplificar ésta molesta lista y estaba preocupado por agradar a Dios. La respuesta de Jesús nos exime de más explicaciones. 

De la feria. Morado.

Portada Liturgia Cotidiana Marzo 2014

Jueves 27

De la feria. Morado.

Prefacio de Cuaresma.

 LECTURA Jer 7, 23-28

Lectura del libro de Jeremías.

Así habla el Señor: Ésta fue la orden que les di a sus padres el día que los hice salir de Egipto: “Escuchen mi voz, así Yo seré su Dios y ustedes serán mi Pueblo; sigan por el camino que Yo les ordeno, a fin de que les vaya bien”. Pero ellos no escucharon ni inclinaron sus oídos, sino que obraron según sus designios, según los impulsos de su corazón obstinado y perverso; se volvieron hacia atrás; no hacia adelante. Desde el día en que sus padres salieron de Egipto hasta el día de hoy, Yo les envié a todos mis servidores los profetas, los envié incansablemente, día tras día. Pero ellos no me escucharon ni inclinaron sus oídos, sino que se obstinaron y obraron peor que sus padres. Tú les dirás todas estas palabras y no te escucharán; los llamarás y no te responderán. Entonces les dirás: “Ésta es la nación que no ha escuchado la voz del Señor, su Dios, ni ha recibido la lección. La verdad ha desaparecido, ha sido arrancada de su boca”. 

Palabra de Dios.        

Comentario: Dios solicita a su pueblo que en primer lugar lo “escuche”, lo cual en el lenguaje bíblico corresponde a oír y responder. La religión hebrea nace esencialmente como una actitud de escucha de cuanto dicta el Señor, que se revela poco a poco. Luego Israel plasmará una legislación religiosa que se convertirá más bien en un obstáculo para escuchar a Dios. 

 SALMO Sal 94, 1-2. 6-9

R. ¡Ojalá hoy escuchen la voz del Señor!

¡Vengan, cantemos con júbilo al Señor, aclamemos a la Roca que nos salva! ¡Lleguemos hasta Él dándole gracias, aclamemos con música al Señor! R. 

¡Entren, inclinémonos para adorarlo! ¡Doblemos la rodilla ante el Señor que nos creó! Porque Él es nuestro Dios, y nosotros, el pueblo que Él apacienta, las ovejas conducidas por su mano. R. 

Ojalá hoy escuchen la voz del Señor: “No endurezcan su corazón como en Meribá, como en el día de Masá, en el desierto, cuando sus padres me tentaron y provocaron, aunque habían visto mis obras”. R. 

VERSÍCULO ANTES DEL EVANGELIO Cfr. Jl 2, 12-13

Vuelvan a mí de todo corazón, porque soy bondadoso y compasivo. 

EVANGELIO Lc 11, 14-23

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Jesús estaba expulsando a un demonio que era mudo. Apenas salió el demonio, el mudo empezó a hablar. La muchedumbre quedó admirada, pero algunos de ellos decían: “Éste expulsa a los demonios por el poder de Belzebul, el Príncipe de los demonios”. Otros, para ponerlo a prueba, exigían de Él un signo que viniera del cielo. Jesús, que conocía sus pensamientos, les dijo: “Un reino donde hay luchas internas va a la ruina y sus casas caen una sobre otra. Si Satanás lucha contra sí mismo, ¿cómo podrá subsistir su reino? Porque -como ustedes dicen- Yo expulso a los demonios con el poder de Belzebul. Si Yo expulso a los demonios con el poder de Belzebul, ¿con qué poder los expulsan los discípulos de ustedes? Por eso, ustedes los tendrán a ellos como jueces. Pero si Yo expulso a los demonios con la fuerza de Dios, quiere decir que el Reino de Dios ha llegado a ustedes. Cuando un hombre fuerte y bien armado hace guardia en su palacio, todas sus posesiones están seguras, pero si viene otro más fuerte que él y lo domina, le quita las armas en las que confiaba y reparte sus bienes. El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama”.

Palabradel Señor

Comentario: Por un lado, Jesús despierta admiración en el pueblo, mientras que unos pocos son sacudidos por la envidia, acusándolo de actuar por poder de los demonios. Jesús les responde que libera a la gente de los males, del pecado y de los demonios por el poder de Dios. No extraña entonces que hoy suceda lo mismo con algunos de los elegidos de Dios.

 

 
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