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Editorial SAN PABLO
 
Noticias

Archivo del 30/04/2014

De la feria. Blanco. San José Obrero (ML). Blanco.

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Jueves 1

De la feria. Blanco. San José Obrero (ML). Blanco.

Prefacio de Pascua. Semana 2º de Pascua – Semana I del Salterio. 

Día de los trabajadores.

LECTURA Hech 5, 27-33

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

Los guardias hicieron comparecer a los Apóstoles ante el Sanedrín, y el Sumo Sacerdote les dijo: «Nosotros les habíamos prohibido expresamente predicar en ese Nombre, y ustedes han llenado Jerusalén con su doctrina. ¡Así quieren hacer recaer sobre nosotros la sangre de ese hombre!» Pedro, junto con los Apóstoles, respondió: «Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres ha resucitado a Jesús, al que ustedes hicieron morir suspendiéndolo del patíbulo. A Él, Dios lo exaltó con su poder, haciéndolo Jefe y Salvador, a fin de conceder a Israel la conversión y el perdón de los pecados. Nosotros somos testigos de estas cosas, nosotros y el Espíritu Santo que Dios ha enviado a los que le obedecen». Al oír estas palabras, ellos se enfurecieron y querían matarlos.

Palabra de Dios.

Comentario: Los Apóstoles no claudican de su fe ante las prohibiciones que pretenden imponerles las autoridades. Siguen testificando su fe en el Resucitado, comprobando que vale más la pena obedecer a Dios que a los hombres. ¿Estamos llenos de este Espíritu, que fortalece a los primeros cristianos y pastores de la Iglesia naciente?  

SALMO Sal 33, 2. 9. 17-2

R. El Señor escucha al pobre que lo invoca.

O bien: Aleluia.

Bendeciré al Señor en todo tiempo, su alabanza estará siempre en mis labios. ¡Gusten y vean qué bueno es el Señor! ¡Felices los que en Él se refugian! R.

El Señor rechaza a los que hacen el mal para borrar su recuerdo de la tierra. Cuando ellos claman, el Señor los escucha y los libra de todas sus angustias. R.

El Señor está cerca del que sufre y salva a los que están abatidos. El justo padece muchos males, pero el Señor lo libra de ellos. R.

ALELUIA Jn 20, 29

«Ahora crees, Tomás, porque me has visto. ¡Felices los que creen sin haber visto!», dice el Señor. Aleluia.

EVANGELIO Jn 3, 31-36

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

El que viene de lo alto está por encima de todos. El que es de la tierra pertenece a la tierra y habla de la tierra. El que vino del cielo está por encima de todo. Él da testimonio de lo que ha visto y oído, pero nadie recibe su testimonio. El que recibe su testimonio certifica que Dios es veraz. El que Dios envió dice las palabras de Dios, porque Dios le da el Espíritu sin medida. El Padre ama al Hijo y ha puesto todo en sus manos. El que cree en el Hijo tiene Vida eterna. El que se niega a creer en el Hijo no verá la Vida, sino que la ira de Dios pesa sobre él.

Palabra del Señor.

Comentario: Cuando nos alejamos de Dios, la vida pierde el sentido por el cual fuimos creados. Jesús, que vino desde lo alto, nos enseña a mirar más allá de las realidades temporales. Quien responde al llamado de Jesús “recibe el Espíritu sin medidas”, y puede dar testimonio de Dios en medio de las dificultades y de las contrariedades de la vida.

De la Feria. Blanco. San Pío V, Pa. (ML). Blanco.

Portada Liturgia Cotidiana Abril 2014

Miércoles ?30

De la feria. Blanco. ?San Pío V, Pa. (ML). Blanco.

Prefacio de Pascua. 

LECTURA  Hech 5, 17-26

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

El Sumo Sacerdote con todos sus partidarios, los de la secta de los saduceos, llenos de envidia, hicieron arrestar a los Apóstoles y los enviaron a la prisión pública. Pero durante la noche, el Ángel del Señor abrió las puertas de la prisión y los hizo salir. Luego les dijo: “Vayan al Templo y anuncien al pueblo todo lo que se refiere a esta nueva Vida”. Los Apóstoles, obedeciendo la orden, entraron en el Templo en las primeras horas del día, y se pusieron a enseñar. Entre tanto, llegaron el Sumo Sacerdote y sus partidarios, convocaron al Sanedrín y a todo el Senado del pueblo de Israel, y mandaron a buscarlos a la cárcel. Cuando llegaron los guardias a la prisión, no los encontraron. Entonces volvieron y dijeron: “Encontramos la prisión cuidadosamente cerrada y a los centinelas de guardia junto a las puertas, pero cuando las abrimos, no había nadie adentro”. Al oír esto, el jefe del Templo y los sumos sacerdotes quedaron perplejos y no podían explicarse qué había sucedido. En ese momento, llegó uno, diciendo: “Los hombres que ustedes arrestaron, están en el Templo y enseñan al pueblo”. El jefe de la guardia salió con sus hombres y trajeron a los Apóstoles, pero sin violencia, por temor de ser apedreados por el pueblo.

Palabra de Dios. 

Comentario: Los Apóstoles son encarcelados por los saduceos, envidiosos por el avance de la fe que predicaban; pero milagrosamente el Ángel del Señor abre las puertas de la cárcel para que salgan y sigan anunciando la Palabra. Esto nos enseña que cuando Dios quiere que su obra se desarrolle, ninguna oposición humana podrá detenerla. ¿Creemos en la acción divina?   

SALMO Sal 33, 2-9

El Señor escucha al pobre que lo invoca.

Bendeciré al Señor en todo tiempo, su alabanza estará siempre en mis labios. Mi alma se gloría en el Señor: que lo oigan los humildes y se alegren. R.

Glorifiquen conmigo al Señor, alabemos su nombre todos juntos. Busqué al Señor: Él me respondió y me libró de todos mis temores. R.

Miren hacia Él y quedarán resplandecientes y sus rostros no se avergonzarán. Este pobre hombre invocó al Señor: Él lo escuchó y lo salvó de sus angustias. R.

El Ángel del Señor acampa en torno de sus fieles, y los libra. ¡Gusten y vean qué bueno es el Señor! ¡Felices los que en él se refugian! R.

ALELUIA Jn 3, 16

Aleluia. Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único; todo el que cree en él tiene Vida eterna. Aleluia.

EVANGELIO Jn 3, 16-21

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Dijo Jesús: Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él no es condenado, el que no cree ya está condenado, porque no ha creído en el Nombre del Hijo único de Dios. En esto consiste el juicio: la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas. Todo el que obra mal odia la luz y no se acerca a ella, por temor de que sus obras sean descubiertas. En cambio, el que obra conforme a la verdad se acerca a la luz, para que se ponga de manifiesto que sus obras han sido hechas en Dios.

Palabra del Señor.         

Comentario: Encontramos aquí una de las expresiones más importantes de la Biblia: “Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga la Vida eterna”. Dios nos ama y no vino al mundo para condenar, sino para salvarnos del pecado y el sin sentido. Quien acepta su amor encuentra la felicidad y el fin por el cual fuimos creados por él.

Domingo 6º de Pascua. Blanco.

Libro: Guiones para la Animación Litúrgica. Autor: Benito-Spoletini

Domingo 6º de Pascua. Blanco

Motivación de entrada
La liturgia de hoy nos presenta a Jesús que promete el Espíritu Santo a sus discípulos, y les pide que atestigüen su presencia redentora en el mundo con el amor al prójimo.

Acto penitencial
Hoy pedimos perdón por no haber sabido “dar razón de nuestra esperanza”, ante un mundo que no conoce al Señor y a veces lo rechaza por culpa de nuestra vida mediocre y sin sentido.

Lecturas bíblicas
Primera lectura: Hechos de los Apóstoles 8, 5-8.14-17.
La fuerza del Espíritu Santo impulsa a los discípulos a ampliar su campo de acción más allá del pueblo de Israel.
Segunda lectura: 1Pedro 3, 15-18.
El cristiano –recuerda hoy la carta de Pedro– está llamado a dar en todo momento razón de su fe y de su esperanza.
Evangelio: Juan 14, 15-21.
Jesús nos ama; nos ha amado toda la vida y nos pide que lo amemos acogiendo y predicando sus mandamientos.

Oración de los fieles

Presentación de las ofrendas
Presentamos al Señor, con el pan y el vino, los frutos de nuestra confirmación: testimonio, misión y aceptación alegre de nuestras cruces, en el amor.

Comunión
“Si me aman -dice el Señor- cumplan mis mandamientos, y yo rogaré al Padre y Él les dará otro consolador que permanecerá con ustedes para siempre” (Jn 14, 15-16).

Despedida
El cristiano es el que sabe dar razón de su esperanza por la fuerza de su fe en Dios, y gracias al amor que le infunde el Espíritu Santo. Vayamos a anunciar la Buena Nueva.

Domingo 5º de Pascua. Blanco.

Libro: Guiones para la Animación Litúrgica. Autor: Benito-Spoletini

Domingo 5º de Pascua. Blanco.

Motivación de entrada
La liturgia nos presenta la más completa autorrevelación de Jesús: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”. Jesús es el único camino al Padre, la única verdad salvadora, la vida que no tiene fin.

Acto penitencial
Nos examinamos sobre las palabras con que Jesús se ha definido: ¿es realmente el camino al Padre para mí, para nosotros?, ¿es el único maestro cuya verdad aceptamos y seguimos, o buscamos a otros maestros?, ¿en qué sentido Jesús es para mí, para nosotros, la vida?

Lecturas bíblicas
Primera lectura: Hechos de los Apóstoles 6, 1-7.
Se relata en la lectura de hoy la creación de los diáconos. Como indica su palabra, son hombres llamados a servir en la Iglesia y a atender a los pobres.
Segunda lectura: 1Pedro 2, 4-10.
San Pedro, en su carta, reafirma que Cristo es la piedra principal sobre la cual descansa la fe de la Iglesia.
Evangelio: Juan 14, 1-12.
El Evangelio nos propone hoy la declaración de Jesús: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Solamente por mí se puede llegar al Padre”. Ver a Jesús, es ver al Padre.

Oración de los fieles

Presentación de las ofrendas
Con el pan y el vino, presentamos nuestra actividad misionera y nuestros sacrificios que sólo Dios conoce.

Comunión
“Yo soy la vid verdadera y vosotros los sarmientos; el que queda en mi y Yo en él, da mucho fruto”. Eso debe asegurarnos la comunión con Cristo.

Despedida
Como auténticos creyentes y discípulos de Jesús, anunciemos que sólo él es “el Camino, la Verdad y la Vida”, el único salvador.

Domingo 4º de Pascua. Blanco.

Libro: Guiones para la Animación Litúrgica. Autor: Benito-Spoletini

Domingo 4º de Pascua. Blanco.

Motivación de entrada
La figura de Jesús, Buen Pastor, llena la liturgia de hoy. Es una invitación a orar por nuestros pastores: Papa, obispos, sacerdotes, y aprender a colaborar cordialmente en las obras de la Iglesia.
Acto penitencial
Hoy nos cuestionamos sobre la docilidad, la colaboración y la ayuda a nuestros pastores, que dirigen nuestra comunidad parroquial y diocesana: críticas, rebeldías, omisiones.

Lecturas bíblicas

Primera lectura: Hechos de los Apóstoles 2, 14.36-41.
Continúa hoy el discurso pentecostal de Pedro. La gente se aflige al oír de la muerte de Jesús y pregunta: ¿qué debemos hacer? La respuesta de Pedro vale también para nosotros: ¡Vuelvan a Dios!
Segunda lectura: 1Pedro 2, 20-25.
Cristo es nuestro Pastor, cargó con nuestros pecados hasta morir en la cruz por nosotros, para que muramos al pecado también nosotros y vivamos con rectitud.
Evangelio: Juan 10, 1-10.
Jesús es el camino y la puerta hacia el Padre: el que entra por él está a salvo.

Oración de los fieles

Presentación de las ofrendas
Hoy ofrecemos, junto al pan y al vino, los sufrimientos, los obstáculos, las pruebas y los logros de nuestros pastores; ofrecemos, también, los proyectos pastorales, en los cuales comprometemos nuestra colaboración.

Comunión
Al recibir a Jesús, recordemos: Ha resucitado el Buen Pastor, el que ha ofrecido la vida por nosotros. No hay otro camino para corresponder a eso sino con una generosa entrega a los hermanos.

Despedida
Salimos del templo con un real compromiso de unidad: juntos con nuestros pastores formamos la única Iglesia de Jesús. Bajo su conducción, con la fuerza del Espíritu Santo, caminamos hacia el Padre.

Domingo 3º de Pascua. Blanco.

Libro: Guiones para la Animación Litúrgica. Autor: Benito-Spoletini

Domingo 3º de Pascua. Blanco.

Motivación de entrada
La liturgia de hoy nos hace revivir el encuentro de Jesús con los discípulos de Emaús. Como ellos, dispongámonos a reconocerlo en el pan eucarístico compartido.

Acto penitencial
Nuestro arrepentimiento hoy debe centrarse en la escucha de la palabra y la recepción de la eucaristía. Nos preguntamos: ¿influyen, realmente, en nuestra vida cristiana?

Lecturas Bíblicas
Primera lectura: Hechos de los Apóstoles 2, 14.22-33.
El discurso de Pedro, en Pentecostés, pone de relieve que el punto central de la predicación es la persona de Jesús de Nazaret, crucificado por nuestros pecados y resucitado por el poder de Dios.
Segunda lectura: 1Pedro 1, 17-21.
Cristo nos redimió no de cualquier manera sino derramando su preciosa sangre. Esto hace posible que pongamos nuestra fe y esperanza en Dios.
Evangelio: Lucas 24, 13-35.
El relato de Emaús nos muestra el amor misericordioso de Jesús, que, más allá de nuestras resistencias y ceguedad, se hace reconocer en su palabra y en el compartir el pan.

Oración de los fieles

Presentación de las ofrendas
Ofrezcamos sobre el altar, con el pan y el vino, nuestros cansancios y desesperanzas, la palabra recibida y la eucaristía en que participamos.

Comunión
Supliquemos al Señor que lo podamos reconocer y recibir, con provecho verdadero, en la comunión que compartimos con muchos hermanos.

Despedida
Animados por el mensaje evangélico de hoy, anunciemos con valentía que Jesús debía pasar por el sufrimiento y la muerte para resucitar a la gloria del Padre.

Santa Catalina de Siena, v., y d. (MO). Blanco.

Portada Liturgia Cotidiana Abril 2014

Martes 29

Santa Catalina de Siena, v., y d. (MO). Blanco.

Prefacio de Pascua.

Leccionario Santoral: 1Jn 1,5-2, 2; Sal 102, 1-4. 8-9. 13-14. 17-18; Mt 11, 25-30.

Reseña

Catalina fue una terciaria dominica que vivió intensamente la situación de la Iglesia de su época (siglo XIV). Recorrió toda Italia procurando la paz entre las distintas ciudades. También con valentía y libertad, desde su lugar de “simple cristiana”, envió cartas a los Papas para que revisaran aquellas actitudes que no eran buenas para el Pueblo de Dios. Sus escritos incluyen trescientas cartas, veintiséis oraciones, los cuatro tratados de la divina doctrina y su famoso Diálogo, donde transmite su experiencia mística.

LECTURA Hech 4, 32-37

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

La multitud de los creyentes tenía un solo corazón y una sola alma. Nadie consideraba sus bienes como propios, sino que todo era común entre ellos. Los Apóstoles daban testimonio con mucho poder de la resurrección del Señor Jesús y gozaban de gran estima. Ninguno padecía necesidad, porque todos los que poseían tierras o casas las vendían y ponían el dinero a disposición de los Apóstoles, para que se distribuyera a cada uno según sus necesidades. Y así José, llamado por los Apóstoles Bernabé –que quiere decir hijo del consuelo–, un levita nacido en Chipre que poseía un campo, lo vendió, y puso el dinero a disposición de los Apóstoles.

Palabra de Dios. 

Comentario: San Lucas describe cómo es una comunidad cristiana. El ideal es tener un solo corazón y una sola alma; poner todo en común para que nadie pase necesidades.

SALMO Sal 92, 1-2. 5

R. ¡Reina el Señor, revestido de majestad!

¡Reina el Señor, revestido de majestad! El Señor se ha revestido, se ha ceñido de poder. El mundo está firmemente establecido: ¡no se moverá jamás! R.

Tu trono está firme desde siempre, tú existes desde la eternidad. Tus testimonios, Señor, son dignos de fe, la santidad embellece tu Casa a lo largo de los tiempos. R.

ALELUIA Jn 3, 14-15

Aleluia. Es necesario que el Hijo del hombre sea levantado en alto, para que todos los que creen en él tengan Vida eterna. Aleluia.

EVANGELIO Jn 3, 7-15

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Jesús dijo a Nicodemo: “Ustedes tienen que renacer de lo alto. El viento sopla donde quiere: tú oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Lo mismo sucede con todo el que ha nacido del Espíritu”. “¿Cómo es posible todo esto?”, le volvió a preguntar Nicodemo. Jesús le respondió: “¿Tú, que eres maestro en Israel, no sabes estas cosas? Te aseguro que nosotros hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto, pero ustedes no aceptan nuestro testimonio. Si no creen cuando les hablo de las cosas de la tierra, ¿cómo creerán cuando les hable de las cosas del cielo? Nadie ha subido al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre que está en el cielo. De la misma manera que Moisés levantó en alto la serpiente en el desierto, también es necesario que el Hijo del hombre sea levantado en alto, para que todos los que creen en él tengan Vida eterna”.

Palabra del Señor.

Comentario: No extraña que Nicodemo tenga una estructura mental cerrada, por su pertenencia al grupo de los fariseos, y que le cueste entender que el Espíritu se mueve por direcciones insospechables. Es una invitación a recibir con alegría la gracia de la fe y responder en forma libre a la vida nueva que nos regala el Espíritu de Dios.

DOMINGO 3º DE PASCUA

RECONOCER AL SEÑOR

Dos discípulos van hacia Emaús, y como un peregrino más, Jesús les hace compañía por el camino. Al llegar, los discípulos “lo reconocieron al partir el pan”. Desde ese  momento, ya no iban a reconocerlo por su apariencia física, pues al partir el pan, que es la manera más antigua de llamar a la santa misa, él “desapareció de su vista”. Ahora, Jesús se iba a dejar ver por los signos de la liturgia que él había instituido.

Se nos invita ahora a reconocer a Jesús en los gestos, signos y palabras que toman vida en nuestra celebración. Todo habla de él. Debemos aprender a reconocerlo con los ojos de la fe. Verlo en la asamblea, que con su actitud de acogida, de adoración y respeto ante el Misterio celebrado, es el mismo Cristo que ora ante su Padre. Verlo en el signo del altar, que el ministro besa e inciensa. Verlo en el signo del ambón, que los antiguos cristianos representaban con la forma de un sepulcro abierto, ya que en el sepulcro se anunció por primera vez que Cristo había resucitado. En fin, verlo en el presbítero –también evocación de Cristo– revestido de la túnica blanca, porque es cristiano; de la estola, porque forma parte del orden de los presbíteros, y la casulla, ornamento que sólo él y el obispo utiliza, porque sólo ellos tienen el don de santificar las ofrendas del pan y del vino, y hacer de ellos el Cuerpo y la Sangre del Señor, presencia de Cristo por antonomasia.

Todo nos habla de la presencia viva del Señor. En la celebración de nuestra fe se encuentra toda la gracia. Así lo decía un gran padre de la Iglesia, san Ambrosio: en la liturgia, “las cosas que no se ven son mucho más grandes que las que se ven”. Por lo visible, a lo invisible. ¡Reconozcámoslo en la fracción del pan!

Comisión Nacional de Liturgia

1. Ambientación

Cada vez que nos reunimos para celebrar el Misterio de Cristo, él se hace presente. Él está con nosotros, vivo. Reconozcamos su presencia con los ojos de la fe. Está entre nosotros, pues somos su cuerpo. Está en la Palabra que escucharemos y en el alimento que nos dará. Reconozcámoslo.

Liturgia de la Palabra

La liturgia de la Palabra nos invita a dejarnos asombrar por la buena noticia de la resurrección de Jesús. San Pedro se esmera en mostrarles a los judíos cómo hasta el mismo David anunció la resurrección del Mesías. Por la sangre de Cristo, hemos recibido nosotros esa esperanza.  No merezcamos el reproche de Jesús: hombres duros de entendimiento, cómo les cuesta creer todo lo que anunciaron los profetas”.  

2. Primera Lectura         Hech 2, 14. 22-33

Lectura de los Hechos de los Apóstoles. El día de Pentecostés, Pedro, poniéndose de pie con los Once, levantó a voz y dijo: “Hombres de Judea y todos los que habitan en Jerusalén, presten atención, porque voy a explicarles lo que ha sucedido. A Jesús de Nazaret, el hombre que Dios acreditó ante ustedes realizando por su intermedio los milagros, prodigios y signos que todos conocen, a ese hombre que había sido entregado conforme al plan y a la previsión de Dios, ustedes lo hicieron morir, clavándolo en la cruz por medio de los infieles. Pero Dios lo resucitó, librándolo de las angustias de la muerte, porque no era posible que ella tuviera dominio sobre él. En efecto, refiriéndose a Él, dijo David: ‘Veía sin cesar al Señor delante de mí, porque él está a mi derecha para que yo no vacile. Por eso se alegra mi corazón y mi lengua canta llena de gozo. También mi cuerpo descansará en la esperanza, porque Tú no entregarás mi alma al Abismo, ni dejarás que tu servidor sufra la corrupción. Tú me has hecho conocer los caminos de la vida y me llenarás de gozo en tu presencia. Hermanos, permítanme decirles con toda franqueza que el patriarca David murió y fue sepultado, y su tumba se conserva entre nosotros hasta el día de hoy. Pero como él era profeta, sabía que Dios le había jurado que un descendiente suyo se sentaría en su trono. Por eso previó y anunció la resurrección del Mesías, cuando dijo que no fue entregado al Abismo ni su cuerpo sufrió la corrupción. A este Jesús, Dios lo resucitó, y todos nosotros somos testigos. Exaltado por el poder de Dios, Él recibió del Padre el Espíritu Santo prometido, y lo ha comunicado como ustedes ven y oyen”.

Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.

3. Salmo                     Sal 15, 1-2. 5. 7-11

R. Señor, me harás conocer el camino de la vida.

Protégeme, Dios mío, porque me refugio en ti. Yo digo al Señor: “Señor, Tú eres mi bien”. El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz, ¡Tú decides mi suerte! R.

Bendeciré al Señor que me aconseja, ¡hasta de noche me instruye mi conciencia! Tengo siempre presente al Señor: Él está a mi lado, nunca vacilaré. R.

Por eso mi corazón se alegra, se regocijan mis entrañas y todo mi ser descansa seguro: porque no me entregarás a la muerte ni dejarás que tu amigo vea el sepulcro. R.

Me harás conocer el camino de la vida, saciándome de gozo en tu presencia, de felicidad eterna a tu derecha. R.

4. Segunda Lectura                1Ped  1, 17-21

Lectura de la primera carta del Apóstol san Pedro. Queridos hermanos: Ya que ustedes llaman Padre a Aquél que, sin hacer acepción de personas, juzga a cada uno según sus obras, vivan en el temor mientras están de paso en este mundo. Ustedes saben que “fueron rescatados” de la vana conducta heredada de sus padres, no con bienes corruptibles, como el oro y la plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, el Cordero sin mancha y sin defecto, predestinado antes de la creación del mundo y manifestado en los últimos tiempos para bien de ustedes. Por Él, ustedes creen en Dios, que lo ha resucitado y lo ha glorificado, de manera que la fe y la esperanza de ustedes estén puestas en Dios.

Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.

Aclamación al Evangelio         

Aleluia. Señor Jesús, explícanos las Escrituras. Haz que arda nuestro corazón mientras nos hablas. Aleluia.

5. Evangelio                      Lc 24, 13-35 

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas. El primer día de la semana, dos de los discípulos iban a un pequeño pueblo llamado Emaús, situado a unos diez  kilómetros de Jerusalén. En el camino hablaban sobre lo que había ocurrido. Mientras conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió caminando con ellos. Pero algo impedía que sus ojos lo reconocieran. Él les dijo: “¿Qué comentaban por el camino?”. Ellos se detuvieron, con el semblante triste, y uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió: “¡Tú eres el único forastero en Jerusalén que ignora lo que pasó en estos días!”. “¿Qué cosa?”, les preguntó. Ellos respondieron: “Lo referente a Jesús, el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y en palabras delante de Dios y de todo el pueblo, y cómo nuestros sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para ser condenado a muerte y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que fuera él quien librara a Israel. Pero a todo esto ya van tres días que sucedieron estas cosas. Es verdad que algunas mujeres que están con nosotros nos han desconcertado: ellas fueron de madrugada al sepulcro y al no hallar el cuerpo de Jesús, volvieron diciendo que se les habían aparecido unos ángeles, asegurándoles que Él está vivo. Algunos de los nuestros fueron al sepulcro y encontraron todo como las mujeres habían dicho. Pero a Él no lo vieron”. Jesús les dijo: “¡Hombres duros de entendimiento, cómo les cuesta creer todo lo que anunciaron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías soportara esos sufrimientos para entrar en su gloria?”. Y comenzando por Moisés y continuando con todos los profetas, les interpretó en todas las Escrituras lo que se refería a él. Cuando llegaron cerca del pueblo a donde iban, Jesús hizo ademán de seguir adelante. Pero ellos le insistieron: “Quédate con nosotros, porque ya es tarde y el día se acaba”. Él entró y se quedó con ellos. Y estando a la mesa, tomó el pan y pronunció la bendición; luego lo partió y se lo dio. Entonces los ojos de los discípulos se abrieron y lo reconocieron, pero Él había desaparecido de su vista. Y se decían: “¿No ardía acaso nuestro corazón, mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?”. En ese mismo momento, se pusieron en camino y regresaron a Jerusalén. Allí encontraron reunidos a los Once y a los demás que estaban con ellos, y estos les dijeron: “Es verdad, ¡el Señor ha resucitado y se apareció a Simón!”. Ellos, por su parte, contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

Palabra del Señor.  R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Reflexión

La vida de fe se alimenta de signos mediante los cuales podemos percibir la presencia de Cristo vivo. Pero no se trata de buscar emociones, sino de pedirle al Señor estar atentos a comprender y a creer. ¿Soy capaz de ver en la realidad un signo de Cristo resucitado? ¿Busco disponer mi corazón para ser sensible a las palabras de vida?

6. Oración Universal

M. Cristo ha resucitado para interceder por nosotros. La Iglesia reunida en oración no duda en confiarle sus intenciones. Las ponemos en sus manos diciendo:

R. Señor, óyenos.

1.- Por la Iglesia, por cada uno de sus miembros, para que sepamos llevar a los demás la esperanza de la resurrección de Jesús que es primicia de la nuestra. Roguemos al Señor. R.

2.- Por los que no tienen fe y viven sin esperanza; para que perciban cómo Jesús se hace compañero en el camino de nuestra vida. Roguemos al Señor. R.

3.- Por los más pobres y desvalidos, para que encuentren en nosotros los signos de Cristo. Roguemos al Señor. R.

4.- Por nuestra comunidad (parroquial,         religiosa, etc.) para que vivamos en continua gratitud por la gracia que recibimos cada día en el seguimiento de Cristo. Roguemos al Señor. R.

(Se pueden agregar otras peticiones de la comunidad)

M. Escucha Señor, el clamor de nuestro corazón y sácianos con el gozo de tu presencia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Alabanza y Preparación a la Comunión

Para las Asambleas Dominicales en Ausencia del Presbítero (ADAP) y la comunión de enfermos.

M. A ti, Señor Jesús, que vives para siempre glorioso junto al Padre en el amor del Espíritu, te alabamos diciendo:

R. Bendito seas, Señor.

1.- Porque te haces compañero de nuestro camino. R.

2.- Porque nos explicas las sagradas Escrituras, y le das sentido a nuestras vidas, R.

3.- Porque te haces presente en la persona del desvalido. R.

4.- Porque confías siempre en nosotros para poder anunciarle al mundo las  maravillas de tu resurrección. R.

M. Con la confianza de sabernos oídos y acompañados, nos atrevemos a decir tal como Jesús nos enseñó: Padre nuestro…

Sugerencias de Cantos

Aclamad al Señor, Tierra entera (Salmo 65)/ Caminaré en presencia del Señor (Salmo 114)/ Peregrino de Emaús/ Mientras recorres la vida.

 

De la feria. Blanco. San Pedro Chanel, p., y mr. (ML). Rojo. San Luis Grignion de Montfort, p. (ML). Blanco.

Portada Liturgia Cotidiana Abril 2014

Lunes 28

De la feria. Blanco. San Pedro Chanel, p. y mr. (ML). Rojo. ?San Luis Grignion de Montfort, p. (ML). Blanco.

Prefacio de Pascua.

Semana 2º de Pascua – Semana II del Salterio.

LECTURA Hech 4, 23-31

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

Una vez que Pedro y Juan fueron puestos en libertad, regresaron adonde estaban sus hermanos, y les contaron todo lo que les habían dicho los sumos sacerdotes y los ancianos. Al oírlos, todos levantaron la voz y oraron a Dios unánimemente: “Señor, tú hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos; tú, por medio del Espíritu Santo, pusiste estas palabras en labios de nuestro padre David, tu servidor: ‘¿Por qué se amotinan las naciones y los pueblos hacen vanos proyectos? Los reyes de la tierra se rebelaron y los príncipes se aliaron contra el Señor y contra su Ungido’. Porque realmente se aliaron en esta ciudad Herodes y Poncio Pilato con las naciones paganas y los pueblos de Israel, contra tu santo servidor Jesús, a quien Tú has ungido. Así ellos cumplieron todo lo que tu poder y tu sabiduría habían determinado de antemano. Ahora, Señor, mira sus amenazas, y permite a tus servidores anunciar tu Palabra con toda libertad: extiende tu mano para que se realicen curaciones, signos y prodigios en el nombre de tu santo servidor Jesús”. Cuando terminaron de orar, tembló el lugar donde estaban reunidos; todos quedaron llenos del Espíritu Santo y anunciaban decididamente la Palabra de Dios.

Palabra de Dios.             

Comentario: Los Apóstoles recuperan su libertad, luego de haber sido apresados y juzgados, y se encuentran con la comunidad que los escucha atentamente. Luego oran a Dios pidiendo fortaleza para seguir anunciado la Palabra en medio de las tribulaciones. El Padre responde enviando el Espíritu Santo que los fortalece para seguir adelante. 

SALMO Sal 2, 1-9

R. ¡Felices los que se refugian en ti, Señor!

¿Por qué se amotinan las naciones y los pueblos hacen vanos proyectos? Los reyes de la tierra se sublevan, y los príncipes conspiran contra el Señor y contra su Ungido: “Rompamos sus ataduras, librémonos de su yugo”. R.

El que reina en el cielo se sonríe; el Señor se burla de ellos. Luego los increpa airadamente y los aterra con su furor: “Yo mismo establecí a mi Rey en Sión, mi santa Montaña”. R.

Voy a proclamar el decreto del Señor: Él me ha dicho: “Tú eres mi hijo, yo te he engendrado hoy. Pídeme, y te daré las naciones como herencia, y como propiedad, los confines de la tierra. Los quebrarás con un cetro de hierro, los destrozarás como a un vaso de arcilla”. R.

ALELUIA Col 3, 1

Aleluia. Ya que ustedes han resucitado con Cristo, busquen los bienes del cielo donde Cristo está sentado a la derecha del Padre. Aleluia.

EVANGELIO Jn 3, 1-8

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Había entre los fariseos un hombre llamado Nicodemo, que era uno de los notables entre los judíos. Fue de noche a ver a Jesús y le dijo: “Maestro, sabemos que Tú has venido de parte de Dios para enseñar, porque nadie puede realizar los signos que Tú haces, si Dios no está con Él”. Jesús le respondió: “Te aseguro que el que no renace de lo alto no puede ver el Reino de Dios”. Nicodemo le preguntó: “¿Cómo un hombre puede nacer cuando ya es viejo? ¿Acaso puede entrar por segunda vez en el vientre de su madre y volver a nacer?”. Jesús le respondió: “Te aseguro que el que no nace del agua y del Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios. Lo que nace de la carne es carne, lo que nace del Espíritu es espíritu. No te extrañes de que te haya dicho: ‘Ustedes tienen que renacer de lo alto’. El viento sopla donde quiere: tú oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Lo mismo sucede con todo el que ha nacido del Espíritu”.

Palabra del Señor.

Comentario: Nicodemo es un buen ejemplo de cuantos se aferran a sus tradiciones por temor a cambiar, aunque en realidad sienten en su interior que deberían hacerlo. Por ello, este distinguido fariseo se mueve durante la noche. No es casual que Jesús lo invite entonces a nacer de nuevo, según Dios. El cristiano es un “renacido” en Cristo, por la conversión y el bautismo.

2º de Pascua. De la Divina Misericordia. Blanco.

Portada Liturgia Cotidiana Abril 2014

Domingo 27

2º de Pascua. De la Divina Misericordia.

Gloria. Secuencia. Credo. Prefacio pascual.

Domingo de Cuasimodo.

La paz esté con ustedes

El Señor resucitado traspasa las puertas cerradas porque los discípulos tienen miedo y entra en la sala. Los saluda con “Shalom”, “la paz esté con ustedes”. Donde hay miedo no hay paz, ni alegría, ni buenas relaciones, y, menos aún futuro. Shalom es un deseo de paz que es mucho más que falta de peleas. Es como decir a un ser querido que lo queremos tanto que nuestro corazón necesita que sea profundamente y totalmente feliz.

El ambiente de los discípulos cambia totalmente porque reciben la alegría que les comunica el Señor resucitado. Ya no se sienten solos ni huérfanos. El Señor los envía como el Padre lo envió a él: a comunicar la paz, el Shalom, a todo el mundo y en todos los tiempos para que nosotros hoy podamos experimentar esa misma felicidad.

Pero falta uno: Tomás. A él le cuesta convencerse de que Jesús ha resucitado y tampoco le cree a sus hermanos. Como a nosotros nos cuesta reconocerlo presente en su pueblo, en medio de tantas incoherencias y pecados. Tal vez, nos gustaría tener esa experiencia cercana de Tomás… sin embargo felices nosotros que podemos creer sin haber visto.

Al fin, Tomás se rinde y hace una de las profesiones de fe más fuertes que se conozcan: “(Tú eres) Señor mío y Dios mío”. Él también es inundado con la paz y enviado a comunicarla a todo el mundo.

Hoy sentimos la necesidad de una Iglesia misionera, de comunidades que lleguen hasta los más alejados. Pero hablar de comunidades misioneras es más bien una teoría. La realidad y las urgencias pastorales nos dicen que nosotros tenemos que ser los misioneros. Si no pasamos por la experiencia pascual de recibir la paz del Señor, no podernos ser capaces de misionar porque no nos sentiremos enviados. Podremos ser empleados o burócratas del Reino…

En cada eucaristía, en cada día, en cada momento, podemos profesar nuestra fe como Tomás: “Señor mío y Dios mío”, y la paz del Señor resucitado nos bendecirá.

Tomas respondió: “¡Señor mío y Dios mío!” (Jn 20, 28).

P. Aderico Dolzani, ssp.

MOTIVACIÓN DE ENTRADA

Guía: La liturgia de hoy nos llama la atención sobre un hecho significativo: el Señor resucitado se hace presente en la asamblea dominical, máxima expresión de la comunidad cristiana.

1ª LECTURA Hech 2, 42-47

Guía: En la lectura se nos relata la vida de la primitiva comunidad cristiana: asidua a la palabra de Dios, a la eucaristía y viviendo la comunión de los bienes.

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

Todos se reunían asiduamente para escuchar la enseñanza de los Apóstoles y participar en la vida común, en la fracción del pan y en las oraciones. Un santo temor se apoderó de todos ellos, porque los Apóstoles realizaban muchos prodigios y signos. Todos los creyentes se mantenían unidos y ponían lo suyo en común: vendían sus propiedades y sus bienes, y distribuían el dinero entre ellos, según las necesidades de cada uno. Íntimamente unidos, frecuentaban a diario el Templo, partían el pan en sus casas, y comían juntos con alegría y sencillez de corazón; ellos alababan a Dios y eran queridos por todo el pueblo. Y cada día, el Señor acrecentaba la comunidad con aquéllos que debían salvarse.

Palabra de Dios.

SALMO Sal 117, 2-4. 13-15. 22-24

R. ¡Den gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor!

O bien: Aleluya

Que lo diga el pueblo de Israel: ¡es eterno su amor! Que lo diga la familia de Aarón: ¡es eterno su amor! Que lo digan los que temen al Señor: ¡es eterno su amor! R.

Me empujaron con violencia para derribarme, pero el Señor vino en mi ayuda. El Señor es mi fuerza y mi protección; Él fue mi salvación. Un grito de alegría y de victoria resuena en las carpas de los justos. R.

La piedra que desecharon los constructores es ahora la piedra angular. Esto ha sido hecho por el Señor y es admirable a nuestros ojos. Éste es el día que hizo el Señor: alegrémonos y regocijémonos en él. R.

2ª LECTURA 1Ped 1, 3-9

Guía: Pedro exalta la bondad de Dios que nos ha devuelto el don de la fe, haciéndonos experimentar así el gozo de poder salvarnos.

Lectura de la primera carta del Apóstol san Pedro.

 Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, que en su gran misericordia, nos hizo renacer, por la resurrección de Jesucristo, a una esperanza viva, a una herencia incorruptible, incontaminada e imperecedera, que ustedes tienen reservada en el cielo. Porque gracias a la fe, el poder de Dios los conserva para la salvación dispuesta a ser revelada en el momento final. Por eso, ustedes se regocijan a pesar de las diversas pruebas que deben sufrir momentáneamente: así, la fe de ustedes, una vez puesta a prueba, será mucho más valiosa que el oro perecedero purificado por el fuego, y se convertirá en motivo de alabanza, de gloria y de honor el día de la Revelación de Jesucristo. Porque ustedes lo aman sin haberlo visto, y creyendo en Él sin verlo todavía, se alegran con un gozo indecible y lleno de gloria, seguros de alcanzar el término de esa fe, que es la salvación.

Palabra de Dios.

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO

Aleluia. Ahora crees, Tomás, porque me has visto. ¡Felices los que creen sin haber visto!, dice el Señor. Aleluia.

EVANGELIO Jn 20, 19-31

Guía: En una primera aparición, Jesús trae a sus discípulos incrédulos los dones de la Pascua: la paz, la alegría, y el Espíritu Santo, la misión; y en la segunda, vence la incredulidad de Tomás.

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

 Al atardecer del primer día de la semana, los discípulos se encontraban con las puertas cerradas por temor a los judíos. Entonces llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo: «¡La paz esté con ustedes!» Mientras decía esto, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor. Jesús les dijo de nuevo: «¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envió a mí, Yo también los envío a ustedes». Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió: «Reciban el Espíritu Santo. Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan». Tomás, uno de los Doce, de sobrenombre el Mellizo, no estaba con ellos cuando llegó Jesús. Los otros discípulos le dijeron: «¡Hemos visto al Señor!» Él les respondió: «Si no veo la marca de los clavos en sus manos, si no pongo el dedo en el lugar de los clavos y la mano en su costado, no lo creeré». Ocho días más tarde, estaban de nuevo los discípulos reunidos en la casa, y estaba con ellos Tomás. Entonces apareció Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio de ellos y les dijo: «¡La paz esté con ustedes!». Luego dijo a Tomás: «Trae aquí tu dedo: aquí están mis manos. Acerca tu mano: Métela en mi costado. En adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe». Tomás respondió: «¡Señor mío y Dios mío!» Jesús le dijo: «Ahora crees, porque me has visto. ¡Felices los que creen sin haber visto!». Jesús realizó además muchos otros signos en presencia de sus discípulos, que no se encuentran relatados en este Libro. Estos han sido escritos para que ustedes crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y creyendo, tengan Vida en su Nombre.

Palabra del Señor.

PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS

Guía: Ponemos sobre el altar nuestra fidelidad cristiana como manifestación de entrega total a Cristo, con los dones del pan y del vino. Lo hacemos con alegría.

PREPARACIÓN A LA COMUNIÓN

Guía: La unión con Cristo en la eucaristía nos asegura el compromiso de una fe activa, llena de obras buenas.

DESPEDIDA

Guía: Somos no sólo individuos, somos miembros de la comunidad de Jesús. Vayamos a testimoniar  comunitariamente a todos la alegría de la resurrección.

 
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