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Editorial SAN PABLO
 
Noticias

Archivo del 26/02/2015

El Santo de la escoba

porresEste libro de bolsillo pertenece a nuestra colección de vida de santos denominada Testigos. Esta iniciativa de SAN PABLO da vida a las experiencias de hombres y mujeres que hicieron propia la causa de Cristo.

En esta oportunidad presentamos la vida de Martín de Porres, o también conocido como Fray Escoba.

Es en la humildad, bien lo sabe María de Nazaret, dónde mejor se refleja Dios y su obra de misericordia a favor de los más desprotegidos. Es en la humildad donde los dones de Dios se despliegan y manifiestan a favor de los que él ama.

Dios elige a los que el mundo rechaza, todo esto lo experimento este santo mulato, hermano menor dominico e hijo de una madre soltera.

San Martín de Porres, no escribió ningún libro, ni plegarias, ni sermones. Su vida fue la predicación y la acción compasiva. Inició una nueva expresión de la vida espiritual, radical, simple y santa, donde estuvo el don de la alegría espontánea y una capacidad para convertir el sufrimiento y la opresión de los pobres en un encuentro con Dios. Por esta razón se le conoce como el santo patrono de la justicia social.

Despreciado por negros y blancos no vaciló en ayudar a los más miserables de su pueblo, sin diferenciar el color de su raza. Curó enfermos y reparó almas desechas. Tuvo el don de levitar durante sus oraciones y en momentos apremiantes se hizo invisible a los ojos de los humanos. Muchas veces estuvo físicamente en dos lugares a la vez, para multiplicarse en sus ayudas, y llegó a manejar el control sobre los elementos por la misma finalidad de ser útil. Pero por sobre todo fue su entrega resuelta y absoluta a los pobres y hambrientos lo que le valió un lugar en el corazón de la gente del pueblo peruano, que consagró su santidad en vida durante los años de la esclavitud.

A pesar de su manifiesta santidad debieron pasar más de tres siglos y medio para que el menesteroso mulato de Lima fuera elevado a los altares de la Iglesia católica.

Este pequeño texto conlleva la siguiente reafirmación: todos los que tengan un corazón misericordioso por la opresión de los más débiles y se quieran empeñar a remediarlo, comenzarán a amar al santo mulato y en él podrán descubrir las maravillas que Dios realiza en los pequeños y humildes.

 

Los Regalos del Espíritu Santo, renuevan tu vida

REGALOSSiempre es deseable un regalo, sobre todo cuando viene de alguien que nos ama y al que amamos.

También es verdad que en ocasiones hay regalos que nos decepcionan porque no eran lo que esperábamos. Y también nos sucede que regalos que anhelábamos profundamente, una vez obtenidos, y con el paso del tiempo, quedan olvidados en nuestros closet, garajes o en el patio.

¡Hay regalos y regalos! La verdad es que no hay “cosa” capaz de satisfacer plenamente y para siempre el alma humana. Cuántos pesares nos ahorraríamos si advirtiéramos esto.

Este pequeño y sencillo texto que te presentamos no tiene otra pretensión que ayudarte a descubrir “Aquel” regalo capaz renovar permanentemente tú vida.

San Agustín, al convertirse expresó: “Tarde te halle, hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te halle, te busca en las cosas y a ellas me abrazaba pues tenían la impronta e tu ser, y tú estabas dentro de mi…”

Es verdad, el regalo capaz de satisfacer tu vida está dentro de ti, y te fue dado el día de tu bautismo. El Espíritu Santo, la Tercera Persona de la Trinidad habita en ti, Dios mismo presente en tu alma a través de la Gracia.

Este Don opera en ti, haciéndole presente a tu corazón que no hay cosa en esta vida que lo pueda saciar de modo permanente y pleno. Y si lo dejas que actúe lo podrás experimentar. Nada le faltará a tu vida. Es lo que experimentó san Agustín, san Pablo, los mártires, por eso renunciaron a los regalos de este mundo.

Te invito a experimentar de modo simple y sencillo los regalos del Espíritu Santo, para que tengas vida y la tengas en abundancia.

Esta pequeña obra te quiere invitar a conocer y experimentar “los regalos del Espí­ritu Santo”: Sus dones, frutos, gracias, ministerios, carismas, etc…

Si tú tomas conciencia de los regalos que Dios te da, los querrás y los estimarás. Y verás tu vida renovada.

Seguir los pasos de Jesús hacia la Cruz, para resucitar con Él

Portada Vía Crucis4En el mensaje de Cuaresma de este año, el papa Francisco nos ha invitado a dejarnos servir por Jesús, y así llegar a ser como él. El Vía Crucis celebrado personal y comunitariamente nos ayudará a profundizar en la entrega del Señor por cada uno de nosotros y a no dejar de experimentar que él no cesa de donarse a nosotros cada día. Está siempre a nuestra puerta esperando ser recibido y acogido en nuestro corazón y en nuestras opciones cotidianas.

Sería un hermoso cometido procurar que en nuestras familias y comunidades se promoviera y se reavivará esta devoción tan antigua en la Iglesia, pues a la luz de la Palabra de Dios nos permitirá reavivar nuestra fe en un Dios que no se guardo nada, para salvar a sus hijos y para ayudarles a vivir una vida plena. Renovados durante el tiempo cuaresmal podremos gozar de la resurrección y, llenos de vida, salir a las periferias existenciales, como no señala el Papa, para dar testimonio creíble a una humanidad que necesita de Dios y que lo espera en lo profundo de su corazón. Esa responsabilidad no la podemos eludir si hemos experimentado, siguiendo los pasos de Jesús, los frutos de la Resurrección.

Les invitamos a recorrer el Vía Crucis que hemos editado para ustedes en SAN PABLO. En cada estación del Viacrucis, está contemplada la palabra de Dios y una reflexión. Además de preguntas que buscan aterrizar nuestras meditaciones y que podremos transformar en oración.

Esperamos que la profundización en el misterio de la pasión, muerte y resurrección de Cristo, nos motive a los creyentes a “Nacer para una Vida Nueva en él”.

A pesar de todas las miserias y de las injusticias de este mundo, que el ejercicio piadoso del Viacrucis reafirme la alegría y la esperanza en Cristo. Pues en él se ha inaugurado ya el orden definitivo del mundo. El mal y la muerte están realmente derrotados para siempre. El mundo nuevo ya ha comenzado.

 

 

 

 

 

Jueves después de Ceniza. Morado.

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Jueves 19

Jueves después de Ceniza. Morado.

Prefacio de Cuaresma.

LECTURA Deut 30, 15-20

Lectura del libro del Deuteronomio.

Moisés habló al pueblo diciendo: Hoy pongo delante de ti la vida y la felicidad, la muerte y la desdicha. Si escuchas los mandamientos del Señor, tu Dios, que hoy te prescribo, si amas al Señor, tu Dios, y cumples sus mandamientos, sus leyes y sus preceptos, entonces vivirás, te multiplicarás, y el Señor, tu Dios, te bendecirá en la tierra donde ahora vas a entrar para tomar posesión de ella. Pero si tu corazón se desvía y no escuchas, si te dejas arrastrar y vas a postrarte ante otros dioses para servirlos, yo les anuncio hoy que ustedes se perderán irremediablemente, y no vivirán mucho tiempo en la tierra que vas a poseer después de cruzar el Jordán. Hoy tomo por testigos contra ustedes al cielo y a la tierra: yo he puesto delante de ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Elige la vida, y vivirás, tú y tus descendientes, con tal que ames al Señor, tu Dios, escuches su voz y le seas fiel. Porque de ello depende tu vida y tu larga permanencia en la tierra que el Señor juró dar a tus padres, a Abraham, a Isaac y a Jacob. Palabra de Dios.          

Comentario: Por medio de Moisés, Dios da a los israelitas la libertad de poder elegir entre cumplir los mandamientos o no. Pero les advierte que deberán asumir luego las consecuencias del caso: la vida o la muerte. Dios no nos maneja como a “títeres”, sino  que nos invita a ser personas autónomas y corresponsables con él.

SALMO Sal 1, 1-4. 6

R. ¡Feliz el que pone su confianza en el Señor!

¡Feliz el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la reunión de los impíos, sino que se complace en la ley del Señor y la medita de día y de noche! R.

Él es como un árbol plantado al borde de las aguas, que produce fruto a su debido tiempoNo sucede así con los malvados: ellos son como paja que se lleva el viento. Porque el Señor cuida el camino de los justos, pero el camino de los malvados termina mal. R.

VERSÍCULO ANTES DEL EVANGELIO Mt 4, 17

“Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca”, dice el Señor.

EVANGELIO Lc 9, 22-25

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Jesús dijo a sus discípulos: “El Hijo del hombre debe sufrir mucho, ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser condenado a muerte y resucitar al tercer día”. Después dijo a todos: “El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz cada día y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la salvará. ¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si se pierde o se arruina a sí mismo?”. Palabra del Señor.

Comentario: Jesús invita a seguirlo, no obliga a nadie; pero quien acepte cargar con su cruz, detrás de él, debe disponerse a correr su misma suerte: luego de haber servido y hecho el bien, desinteresadamente, saber que le esperan la incomprensión de muchos e incluso la muerte, por su causa.

Miércoles de Ceniza. Morado.

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Miércoles 18

Miércoles de Ceniza. Morado.

Ayuno y abstinencia. Prefacio IV de Cuaresma – Semana IV del Salterio.

Inicio de la Campaña de Cuaresma de Fraternidad.

Reseña

En la Misa se bendicen y se imponen las cenizas de los ramos de olivo bendecidos el Domingo de Ramos del año precedente. Con ello se inicia la Cuaresma recordándonos el origen y el destino de nuestra vida, ya que por nuestra condición somos frágiles e inclinados al mal. La Cuaresma nos llama a regresar a Dios: “Conviértanse y crean en la Palabra de Dios”. Cuando creemos en la Palabra de Dios y la cumplimos nos ponemos en el camino de la salvación prometido por Dios a toda la Humanidad. La conversión es un renovado retorno a Dios y al prójimo.

PRIMERA LECTURA Jl 2, 12-18

Lectura de la profecía de Joel.

Ahora dice el Señor: Vuelvan a mí de todo corazón, con ayuno, llantos y lamentos. Desgarren su corazón y no sus vestiduras, y vuelvan al Señor, su Dios, porque él es bondadoso y compasivo, lento para la ira y rico en amor, y se arrepiente de sus amenazas. ¡Quién sabe si Él no se volverá atrás y se arrepentirá, y dejará detrás de sí una bendición: la ofrenda y la libación para el Señor, su Dios! ¡Toquen la trompeta en Sión, prescriban un ayuno, convoquen a una reunión solemne, reúnan al pueblo, convoquen a la asamblea, congreguen a los ancianos, reúnan a los pequeños y a los niños de pecho! ¡Que el recién casado salga de su alcoba y la recién casada de su lecho nupcial! Entre el vestíbulo y el altar lloren los sacerdotes, los ministros del Señor, y digan: “¡Perdona, Señor, a tu pueblo, no entregues tu herencia al oprobio, y que las naciones no se burlen de ella! ¿Por qué se ha de decir entre los pueblos: Dónde está su Dios?”. El Señor se llenó de celos por su tierra y se compadeció de su pueblo. Palabra de Dios.

Comentario: Joel es un profeta ligado al servicio del Templo, que predicaba luego del exilio. Su invitación es a regresar no sólo a la propia tierra, sino con todo el corazón al Señor. Es como una invitación a llevar a la vida (mente, voluntad y corazón) cuanto creemos y rezamos.

SALMO Sal 50, 3-6. 12-14. 17

R. ¡Ten piedad, Señor, porque hemos pecado!

¡Ten piedad de mí, Señor, por tu bondad, por tu gran compasión, borra mis faltas!

¡Lávame totalmente de mi culpa y purifícame de mi pecado! R.

Porque yo reconozco mis faltas y mi pecado está siempre ante mí. Contra ti, contra ti solo pequé e hice lo que es malo a tus ojos. R.

Crea en mí, Dios mío, un corazón puro, y renueva la firmeza de mi espíritu. No me arrojes lejos de tu presencia ni retires de mí tu santo espíritu. R.

Devuélveme la alegría de tu salvación, que tu espíritu generoso me sostenga. Abre mis labios, Señor, y mi boca proclamará tu alabanza. R.

SEGUNDA  LECTURA 2Cor 5, 20—6, 2

Lectura de la segunda carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto.

Hermanos: Nosotros somos embajadores de Cristo, y es Dios el que exhorta a los hombres por intermedio nuestro. Por eso, les suplicamos en nombre de Cristo: déjense reconciliar con Dios. A Aquel que no conoció el pecado, Dios lo identificó con el pecado en favor nuestro, a fin de que nosotros seamos justificados por Él. Y porque somos sus colaboradores, los exhortamos a no recibir en vano la gracia de Dios. Porque Él nos dice en la Escritura: “En el momento favorable te escuché, y en el día de la salvación te socorrí”. Éste es el tiempo favorable, éste es el día de la salvación. Palabra de Dios.

Comentario: San Pablo nos exhorta a dejarnos reconciliar por Dios. Esta es una gracia muy grande ya que, sin nuestro esfuerzo, Dios anula y suprime nuestras deudas contraídas con él, por nuestros pecados. Si reconocemos nuestras miserias, por su misericordia, caminaremos sin el peso del mal y seremos sus dignos colaboradores. 

VERSÍCULO Cfr. Sal 94, 8. 7

No endurezcan su corazón, sino escuchen la voz del Señor.

EVANGELIO Mt 6, 1-6. 16-18

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús dijo a sus discípulos: Tengan cuidado de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos: de lo contrario, no recibirán ninguna recompensa del Padre de ustedes que está en el cielo. Por lo tanto, cuando des limosna, no lo vayas pregonando delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser honrados por los hombres. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa. Cuando tú des limosna, que tu mano izquierda ignore lo que hace la derecha, para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Cuando ustedes oren, no hagan como los hipócritas: a ellos les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos por los hombres. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa. Tú, en cambio, cuando ores, retírate a tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como hacen los hipócritas, que desfiguran su rostro para que los hombres noten que ayunan. Les aseguro que con eso, ya han recibido su recompensa. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, para que tu ayuno no sea conocido por los hombres, sino por tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Palabra del Señor.        

Comentario: Este trozo del evangelio nos invita a que nos preocupemos por asimilar la enseñanza de Jesús: vivir la verdad, la justicia, la misericordia y el amor. Y que oremos y ayunemos, sin publicitarlo mucho, internalizando estos valores que son los que más importa al fin.

Bendición e imposición de la ceniza

Después de la homilía el sacerdote, de pie, con las manos juntas dice:

Queridos hermanos: oremos a Dios, nuestro Padre, para que se digne bendecir con su gracia estas cenizas que vamos a imponer sobre nuestras cabezas en señal de penitencia.

Y después de una breve oración en silencio, prosigue con las manos extendidas:

Dios nuestro, que te conmueves ante quienes se humillan y hacen penitencia, escucha con bondad nuestra súplica y derrama la gracia ? de tu bendición sobre estos hijos tuyos que van a recibir las cenizas, para que sean fieles a las prácticas cuaresmales y así lleguen a celebrar, con un corazón puro, el misterio pascual de tu Hijo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

O bien:

Señor y Dios nuestro, que no quieres la muerte del pecador sino que se arrepienta, escucha con bondad nuestra oración y bendice ? estas cenizas que vamos a imponer sobre nuestras cabezas, reconociendo que somos polvo y al polvo hemos de volver, y concédenos, por medio de las prácticas cuaresmales, el perdón de nuestros pecados y la vida nueva a imagen de tu Hijo resucitado. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

  1. Amén.

Y rocía con agua bendita las cenizas, sin decir nada. Seguidamente, todos los fieles se acercan al sacerdote que impone la ceniza sobre ellos; a cada uno le dice:

Conviértete y cree en el Evangelio (Cfr. Mc 1,15)

O bien:

Recuerda que eres polvo y en polvo te convertirás (Cfr. Gn 3, 19)

Mientras tanto se canta:

Antífona 1

Revistamos el hábito de la penitencia con la ceniza y el cilicio; ayunemos y lloremos delante del Señor, porque nuestro Dios es compasivo y misericordioso para perdonar nuestros pecados.

Antífona 2       Cfr. Jl 2, 17; Est 4, 17

Entre el atrio y el altar lloren los sacerdotes, ministros del Señor, diciendo: Perdona, Señor, a tu pueblo; no permitas que callen quienes te alaban.

Antífona 3 Sal 50, 3

Borra mi culpa, Señor.

Esta antífona puede repetirse después de cada uno de los versículos del salmo 50.

Responsorio  Cfr. Bar 3, 2; Sal 78, 9

  1. Reparemos el mal que cometimos por nuestra ignorancia, no sea que, sorprendidos por la muerte, busquemos el tiempo para hacer penitencia y no lo encontremos. * Míranos, Señor, y ten piedad de nosotros, porque hemos pecado contra ti.
  2. Ayúdanos, Dios salvador nuestro, por el honor de tu nombre; líbranos, Señor.

 * Míranos, Señor.

Puede cantarse también otro canto apropiado. Acabada la imposición de las cenizas, el sacerdote se lava las manos; el rito concluye con la oración universal y la Misa continúa como de costumbre.

No se dice Credo.

ORACIÓN SOBRE EL PUEBLO (facultativa)

El sacerdote con las manos extendidas sobre el pueblo, dice la siguiente oración de despedida:

Infunde el espíritu de arrepentimiento sobre los que se inclinan ante ti, Dios nuestro, para que merezcan conseguir, por tu misericordia, los premios prometidos a los que hacen penitencia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

La bendición e imposición de las cenizas puede hacerse también fuera de la Misa. En este caso precede una liturgia de la palabra, utilizando la antífona de entrada, la oración colecta, las

lecturas con sus cantos, como en la Misa. Sigue después la homilía y la bendición e imposición de las cenizas. El rito concluye con la oración universal, la bendición y la despedida.

De la feria. Verde. Los siete Santos fundadores de la Orden de los Siervos de María (ML). Blanco.

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Martes 17

De la feria. Verde. Los siete Santos fundadores de la Orden de los Siervos de María (ML). Blanco.

LECTURA Gn 6, 5-8; 7, 1-5. 10

Lectura del libro del Génesis.

Cuando el Señor vio qué grande era la maldad del hombre en la tierra y cómo todos los designios que forjaba su mente tendían constantemente al mal, se arrepintió de haber hecho al hombre sobre la tierra, y sintió pesar en su corazón. Por eso el Señor dijo: «Voy a eliminar de la superficie del suelo a los hombres que he creado –y junto con ellos a las bestias, los reptiles y los pájaros del cielo–  porque me arrepiento de haberlos hecho». Pero Noé fue agradable a los ojos del Señor. Entonces el Señor dijo a Noé: «Entra en el arca, junto con toda tu familia, porque he visto que eres el único verdaderamente justo en medio de esta generación. Lleva siete parejas de todas las especies de animales puros y una pareja de los impuros, los machos con sus hembras –también siete parejas de todas las clases de pájaros– para perpetuar sus especies sobre la tierra. Porque dentro de siete días haré llover durante cuarenta días y cuarenta noches, y eliminaré de la superficie de la tierra a todos los seres que hice». Y Noé cumplió la orden que Dios le dio. A los siete días, las aguas del Diluvio cayeron sobre la tierra. Palabra de Dios.

Comentario: El relato del Diluvio expresa que Dios quiere que cuanto él crea, en esencia como bueno, pueda conservar su valor original. Por ello, en el diluvio vemos cómo elimina el mal, cuidando de aquellos (Noé y familia) que realizan sus planes. Es un preanuncio del bautismo y de que Dios siempre nos re-crea.

SALMO Sal 28, 1. 2. 3-4. 3. 9-10

R. El Señor bendice a su pueblo con la paz.

¡Aclamen al Señor, hijos de Dios! ¡Aclamen la gloria del Nombre del Señor, adórenlo al manifestarse su santidad! El Señor bendice a su Pueblo con la paz. R.

¡La voz del Señor sobre las aguas! El Señor está sobre las aguas torrenciales. ¡La voz del Señor es potente, la voz del Señor es majestuosa! R.

El Dios de la gloria hace oír su trueno. En su Templo, todos dicen: «¡Gloria!» El Señor tiene su trono sobre las aguas celestiales, el Señor se sienta en su trono de Rey eterno. R.

ALELUIA Jn 14, 23

Aleluia. «El que me ama será fiel a mi palabra, y mi Padre lo amará; e iremos a él», dice el Señor. Aleluia.

EVANGELIO Mc 8, 13-21

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Jesús volvió a embarcarse hacia la otra orilla del lago. Los discípulos se habían olvidado de llevar pan y no tenían más que un pan en la barca. Jesús les hacía esta recomendación: «Estén atentos, cuídense de la levadura de los fariseos y de la levadura de Herodes». Ellos discutían entre sí, porque no habían traído pan. Jesús se dio cuenta y les dijo: «¿A qué viene esa discusión porque no tienen pan? ¿Todavía no comprenden ni entienden? Ustedes tienen la mente enceguecida. Tienen ojos y no ven, oídos y no oyen. ¿No recuerdan cuántas canastas llenas de sobras recogieron, cuando repartí cinco panes entre cinco mil personas?» Ellos le respondieron: «Doce». «Y cuando repartí siete panes entre cuatro mil personas, ¿cuántas canastas llenas de trozos recogieron?» Ellos le respondieron: «Siete». Entonces Jesús les dijo: «¿Todavía no comprenden?» Palabra del Señor.        

Comentario: De tanto preocuparse por los necesitados, los Apóstoles se quedan sin el kilo de pan para la once. Jesús los cuestiona y educa: ¿No comprenden que si ustedes están conmigo no tienen por qué preocuparse? Si anuncian la Palabra y atienden a los más necesitados: ¡Nada les faltará! 

De la feria. Verde.

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Lunes 16

De la feria. Verde.

Semana 6ª durante el año – Semana II del Salterio.

LECTURA Gn 3, 23; 4, 1-15. 25

Lectura del libro del Génesis.

Después que el Señor Dios expulsó al hombre del jardín de Edén, el hombre se unió a Eva, su mujer, y ella concibió y dio a luz a Caín. Entonces dijo: «He procreado un varón, con la ayuda del Señor». Más tarde dio a luz a Abel, el hermano de Caín. Abel fue pastor de ovejas y Caín agricultor. Al cabo de un tiempo, Caín presentó como ofrenda al Señor algunos frutos del suelo, mientras que Abel le ofreció las primicias y lo mejor de su rebaño. El Señor miró con agrado a Abel y su ofrenda, pero no miró a Caín ni su ofrenda. Caín se mostró muy resentido y agachó la cabeza. El Señor le dijo: «¿Por qué estás resentido y tienes la cabeza baja? Si obras bien podrás mantenerla erguida; si obras mal, el pecado está agazapado a la puerta y te acecha, pero tú debes dominarlo». Caín dijo a su hermano Abel: «Vamos afuera». Y cuando estuvieron en el campo, se abalanzó sobre su hermano y lo mató. Entonces el Señor preguntó a Caín: «¿Dónde está tu hermano Abel?» «No lo sé», respondió Caín. «¿Acaso yo soy el guardián de mi hermano?»  Pero el Señor le replicó: «¿Qué has hecho? ¡Escucha! La sangre de tu hermano grita hacia mí desde el suelo. Por eso maldito seas lejos del suelo que abrió sus fauces para recibir la sangre de tu hermano derramada por ti. Cuando lo cultives, no te dará más su fruto, y andarás por la tierra errante y vagabundo». Caín respondió al Señor: «Mi castigo es demasiado grande para poder sobrellevarlo. Hoy me arrojas lejos del suelo fértil; yo tendré que ocultarme de tu presencia y andar por la tierra errante y vagabundo, y el primero que me salga al paso me matará». «Si es así, le dijo el Señor, el que mate a Caín deberá pagarlo siete veces». Y el Señor puso una marca a Caín, para que al encontrarse con él, nadie se atreviera a matarlo. Después de esto, Adán se unió a su mujer, y ella tuvo un hijo, al que puso el nombre de Set, diciendo: «Dios me dio otro descendiente en lugar de Abel, porque Caín lo mató». Palabra de Dios.  

Comentario: La historia de Caín, como modelo del ambicioso, y de Abel como sinónimo del inocente, muestra cómo la violencia está arraigada en nuestra condición humana de pecado. Sus raíces no están en Dios, sino en nuestro interior cuando queremos dominar a los demás, perdiendo la dimensión de la fraternidad.

SALMO Sal 49, 1. 8. 16-17. 20-21

R. ¡Ofrece a Dios un sacrificio de alabanza!

El Dios de los dioses, el Señor, habla para convocar a la tierra desde la salida del sol hasta el ocaso. «No te acuso por tus sacrificios: ¡tus holocaustos están siempre en mi presencia! R.

¿Cómo te atreves a pregonar mis mandamientos y a mencionar mi Alianza con tu boca, tú, que aborreces toda enseñanza y te despreocupas de mis palabras? R.

Te sientas a conversar contra tu hermano, deshonras al hijo de tu propia madre. Haces esto, ¿y Yo me voy a callar? ¿Piensas acaso que soy como tú? Te acusaré y te argüiré cara a cara». R.

ALELUIA Jn 14, 6

Aleluia. «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por mí», dice el Señor. Aleluia.

EVANGELIO Mc 8, 11-13

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Llegaron los fariseos, que comenzaron a discutir con Jesús; y, para ponerlo a prueba, le pedían un signo del cielo. Jesús, suspirando profundamente, dijo: «¿Por qué esta generación pide un signo? Les aseguro que no se le dará ningún signo». Y dejándolos, volvió a embarcarse hacia la otra orilla. Palabra del Señor.    

Comentario: Jesús no podía hacer ningún prodigio donde no encontraba la confianza; sabía muy bien que los fariseos no creerían aunque resucitara un muerto (Cfr. Lc 16, 31). ¿Cómo está nuestra fe en Dios? ¿Es incondicional? ¿O vivimos reprochando a Dios cuanto no vemos claro? 

6º durante el año. Verde.

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Domingo 15

6º durante el año. Verde.

Gloria. Credo. Prefacio dominical durante el año.

Un leproso anónimo

Los milagros que nos relatan los evangelios, muchas veces, identifican al agraciado: la suegra de Pedro, el hijo de la viuda… Otras veces, son anónimos, como haciendo entrever que se dirigen a todos, y de alguna manera, todos podemos ser beneficiados como esa persona.

Al escuchar lepra, no pensemos en la enfermedad con las categorías médicas de hoy. Lepra era entonces toda enfermedad de la piel: eczemas, psoriasis, dermatitis y hasta afecciones del cuero cabelludo. Más que una enfermedad, era una maldición y un castigo de Dios. Por eso la persona era declarada impura y alejada de la familia y las relaciones sociales. En caso de verse sanando, debía presentarse al sacerdote para que verificara la sanación y lo devolviera a la vida normal. Mientras tanto, debía vivir en zona solitarias y caminar gritando: “Soy impuro, maldecido por Dios. No te acerques, no me toques”.

Jesús permitió que el leproso se acercara, se arrodillara frente a él, lo tocara… Todo esto estaba terminantemente prohibido. El Señor se hizo así impuro como el leproso. Podemos imaginar la sorpresa de los que acompañaban a Jesús, a la que siguieron la milagrosa curación y la vuelta del leproso a la vida familiar y social. De maldito se convirtió en bendecido por Dios.

Los escribas enseñaban que solo Dios puede curar la lepra, como sanó a la presuntuosa hermana de Moisés y al jerarca Naaman de Siria. Pero los leprosos no podían acercarse a las sinagogas, menos al Templo ni a los sacerdotes. Solo podían tener la compañía de otros impuros. La desesperación era vista como parte del castigo divino…

El leproso rompió las leyes al acercarse a Jesús, y Jesús rompió más leyes aun al recibirlo y tocarlo. Como signo de que se hace pecador con cada uno de nosotros para sanarnos a todos, también hoy.

“Jesús, conmovido, extendió la mano y lo tocó” (Mc 1, 41).

P. Aderico Dolzani, ssp.

MOTIVACIÓN DE ENTRADA

Guía: Comenzamos nuestra celebración con el Salmo 30: “Sé tú mi defensa, oh Dios mío, mi roca de refugio, fortaleza que me salva, ya que eres tú mi roca y mi refugio condúceme tú y guíame por amor de tu nombre”.

PRIMERA LECTURA Lev 13, 1-2. 45-46

Guía: En la Biblia, la lepra es signo del pecado, de allí la severidad adoptada hacia quienes son atacados por esa enfermedad.

Lectura del libro del Levítico.

El Señor dijo a Moisés y a Aarón: Cuando aparezca en la piel de una persona una hinchazón, una erupción o una mancha lustrosa, que hacen previsible un caso de lepra, la persona será llevada al sacerdote Aarón o a uno de sus hijos, los sacerdotes. La persona afectada de lepra llevará la ropa desgarrada y los cabellos sueltos; se cubrirá hasta la boca e irá gritando: «¡Impuro, impuro!». Será impuro mientras dure su afección. Por ser impuro, vivirá apartado y su morada estará fuera del campamento. Palabra de Dios.

SALMO Sal 31, 1-2. 5. 11

R. ¡Me alegras con tu salvación, Señor!

¡Feliz el que ha sido absuelto de su pecado y liberado de su falta! ¡Feliz el hombre a quien el Señor no le tiene en cuenta las culpas, y en cuyo espíritu no hay doblez! R.

Pero yo reconocí mi pecado, no te escondí mi culpa, pensando: «Confesaré mis faltas al Señor». ¡Y Tú perdonaste mi culpa y mi pecado! R.

¡Alégrense en el Señor, regocíjense los justos! ¡Canten jubilosos los rectos de corazón! R.

SEGUNDA LECTURA 1Cor 10, 31–11, 1

Guía: Pablo se presenta como imitador de Cristo y pide a sus discípulos que lo sigan por ese camino, haciendo todo por amor a Dios.

Lectura de la primera carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto.

Hermanos: Sea que ustedes coman, sea que beban, o cualquier cosa que hagan, háganlo todo para la gloria de Dios. No sean motivo de escándalo ni para los judíos ni para los paganos ni tampoco para la Iglesia de Dios. Hagan como yo, que me esfuerzo por complacer a todos en todas las cosas, no buscando mi interés personal, sino el del mayor número, para que puedan salvarse. Sigan mi ejemplo, así como yo sigo el ejemplo de Cristo. Palabra de Dios.

ALELUIA Lc 7, 16

Aleluia. Un gran profeta ha aparecido en medio de nosotros y Dios ha visitado a su Pueblo. Aleluia.

EVANGELIO Mc 1, 40-45

Guía: Jesús sana a un hombre enfermo de lepra, manifestando su poder de sanación.

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Se le acercó un leproso a Jesús para pedirle ayuda y, cayendo de rodillas, le dijo: «Si quieres, puedes purificarme». Jesús, conmovido, extendió la mano y lo tocó, diciendo: «Lo quiero, queda purificado». En seguida la lepra desapareció y quedó purificado. Jesús lo despidió, advirtiéndole severamente: «No le digas nada a nadie, pero ve a presentarte al sacerdote y entrega por tu purificación la ofrenda que ordenó Moisés, para que les sirva de testimonio». Sin embargo, apenas se fue, empezó a proclamarlo a todo el mundo, divulgando lo sucedido, de tal manera que Jesús ya no podía entrar públicamente en ninguna ciudad, sino que debía quedarse afuera, en lugares desiertos. Y acudían a Él de todas partes. Palabra del Señor.

PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS

Guía: Elevemos al Señor los dones del pan y del vino, con la alegría de haberlos labrado con nuestras manos.

PREPARACIÓN PARA LA COMUNIÓN

Guía: La comunión con Cristo es el signo eficaz con que él nos comunica su verdadera vida.

DESPEDIDA

Guía: Vamos a comunicar a todos, con alegría, la novedad traída por Jesús a los hombres: lo que vale ante Dios es que hagamos todo con amor y por amor a él y a los hermanos.

San Cirilo, mj. y San Metodio, o. (MO).

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Sábado 14

San Cirilo, mj. y San Metodio, o. (MO).

Leccionario Santoral: Hech 13, 46-49; Sal 116, 1-2; Lc 10, 1-9.

Reseña

Los hermanos Cirilo (827-869) y Metodio (815-885) son originarios de Tesalónica (Grecia). Con personalidades muy diversas ingresaron a la vida religiosa y fueron sacerdotes. Invitados por el príncipe Miguel III trabajaron con gran creatividad y celo por la evangelización de los pueblos eslavos. Allí la gente no comprendía el mensaje evangélico porque el clero usaba el latín y griego; de allí que se abocaron en primer lugar a hacer un alfabeto eslavo, con el que tradujeron los principales libros sagrados. Son reconocidos como “Apóstoles de los Eslavos”. El papa Juan Pablo II, los declaró co-patronos de Europa, junto con san Benito.

LECTURA Gn 3, 9-24

Lectura del libro del Génesis.

Después que el hombre y la mujer comieron del árbol que Dios les había prohibido, el Señor Dios llamó al hombre y le dijo: «¿Dónde estás?» «Oí tus pasos por el jardín, respondió él, y tuve miedo porque estaba desnudo. Por eso me escondí». Él replicó: «¿Y quién te dijo que estabas desnudo? ¿Acaso has comido del árbol que Yo te prohibí?» El hombre respondió: «La mujer que pusiste a mi lado me dio el fruto y yo comí de él». El Señor Dios dijo a la mujer: «¿Cómo hiciste semejante cosa?» La mujer respondió: «La serpiente me sedujo y comí». Y el Señor Dios dijo a la serpiente: «Por haber hecho esto, maldita seas entre todos los animales domésticos y entre todos los animales del campo. Te arrastrarás sobre tu vientre, y comerás polvo todos los días de tu vida. Pondré enemistad entre ti y la mujer, entre tu descendencia y la suya. Ella te aplastará la cabeza y tú le acecharás el talón». Y el Señor dijo a la mujer: «Multiplicaré los sufrimientos de tus embarazos; darás a luz a tus hijos con dolor. Sentirás atracción por tu marido, y él te dominará». Y dijo al hombre: «Porque hiciste caso a tu mujer y comiste del árbol que Yo te prohibí, maldito sea el suelo por tu culpa. Con fatiga sacarás de él tu alimento todos los días de tu vida. Él te producirá cardos y espinas y comerás la hierba del campo. Ganarás el pan con el sudor de tu frente, hasta que vuelvas a la tierra, de donde fuiste sacado. ¡Porque eres polvo y al polvo volverás!» El hombre dio a su mujer el nombre de Eva, por ser ella la madre de todos los vivientes. El Señor Dios hizo al hombre y a su mujer unas túnicas de pieles y los vistió. Después el Señor Dios dijo: «El hombre ha llegado a ser como uno de nosotros en el conocimiento del bien y del mal. No vaya a ser que ahora extienda su mano, tome también del árbol de la vida, coma y viva para siempre». Entonces expulsó al hombre del jardín de Edén, para que trabajara la tierra de la que había sido sacado. Y después de expulsar al hombre, puso al oriente del jardín de Edén a los querubines y la llama de la espada zigzagueante, para custodiar el acceso al árbol de la vida. Palabra de Dios.

Comentario: El plan de Dios no puede fracasar, aunque aparezca triunfar el mal. Dios maldice a la serpiente pero no a Adán y Eva, ni a sus descendientes. Más bien promete el perdón, la felicidad y la paz que podemos conseguir optando y aceptando a quien Dios nos enviará para salvarnos.

SALMO Sal 89, 2-6. 12-13

R. ¡Tú has sido nuestro refugio, Señor!

Antes que fueran engendradas las montañas, antes que nacieran la tierra y el mundo, desde siempre y para siempre, Tú eres Dios. R.

Tú haces que los hombres vuelvan al polvo, con sólo decirles: «Vuelvan, seres humanos». Porque mil años son ante tus ojos como el día de ayer, que ya pasó, como una vigilia de la noche. R.

Tú los arrebatas, y son como un sueño, como la hierba que brota de mañana: por la mañana brota y florece, y por la tarde se seca y se marchita. R.

Enséñanos a calcular nuestros años, para que nuestro corazón alcance la sabiduría. ¡Vuélvete, Señor! ¿Hasta cuándo…? Ten compasión de tus servidores. R.

ALELUIA Mt 4, 4

Aleluia. El hombre no vive solamente de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Aleluia.

EVAGELIO Mc 8, 1-10

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

En esos días, volvió a reunirse una gran multitud, y como no tenían qué comer, Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: «Me da pena esta multitud, porque hace tres días que están conmigo y no tienen qué comer. Si los mando en ayunas a sus casas, van a desfallecer en el camino, y algunos han venido de lejos». Los discípulos le preguntaron: «¿Cómo se podría conseguir pan en este lugar desierto para darles de comer?» Él les dijo: «¿Cuántos panes tienen ustedes?». Ellos respondieron: «Siete». Entonces Él ordenó a la multitud que se sentara en el suelo, después tomó los siete panes, dio gracias, los partió y los fue entregando a sus discípulos para que los distribuyeran. Ellos los repartieron entre la multitud. Tenían, además, unos cuantos pescados pequeños, y después de pronunciar la bendición sobre ellos, mandó que también los repartieran. Comieron hasta saciarse y todavía se recogieron siete canastas con lo que había sobrado. Eran unas cuatro mil personas. Luego Jesús los despidió. En seguida subió a la barca con sus discípulos y fue a la región de Dalmanuta. Palabra del Señor.

Comentario: Según el salmo (107, 9), Dios sacia a los hambrientos y a los sedientos. De esta idea, vemos que Jesús manifiesta aquí su divinidad, pidiendo además la colaboración de sus discípulos. No faltan quienes no soportan los males del presente, sin tomar conciencia que Dios nos pide una mano para redimirlo.

De la feria. Verde.

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Viernes 13

De la feria. Verde.

LECTURA Gn 3, 1-8

Lectura del libro del Génesis.

La serpiente era el más astuto de todos los animales del campo que el Señor Dios había hecho, y dijo a la mujer: «¿Así que Dios les ordenó que no comieran de ningún árbol del jardín?» La mujer le respondió: «Podemos comer los frutos de todos los árboles del jardín. Pero respecto del árbol que está en medio del jardín, Dios nos ha dicho: “No coman de él ni lo toquen, porque de lo contrario quedarán sujetos a la muerte”». La serpiente dijo a la mujer: «No, no morirán. Dios sabe muy bien que cuando ustedes coman de ese árbol, se les abrirán los ojos y serán como dioses, conocedores del bien y del mal». Cuando la mujer vio que el árbol era apetitoso para comer, agradable a la vista y deseable para adquirir discernimiento, tomó de su fruto y comió; luego se lo dio a su marido, que estaba con ella, y él también comió. Entonces se abrieron los ojos de los dos y descubrieron que estaban desnudos. Por eso se hicieron unos taparrabos, entretejiendo hojas de higuera. Al oír la voz del Señor Dios que se paseaba por el jardín, a la hora en que sopla la brisa, se ocultaron de Él, entre los árboles del jardín. Palabra de Dios.

Comentario: Habiendo sido creados a su imagen y semejanza, Dios nos ha otorgado la libertad de decisión entre el bien y el mal. Y así, nuestros primeros padres optaron por el camino contrario al señalado por Dios y, habiendo sido creados libres, se convirtieron en esclavos de sus caprichosas decisiones.

SALMO Sal 31, 1-2. 5-7

R. ¡Feliz el que ha sido absuelto de su pecado!

¡Feliz el que ha sido absuelto de su pecado y liberado de su falta! ¡Feliz el hombre a quien el Señor no le tiene en cuenta las culpas, y en cuyo espíritu no hay doblez! R.

Yo reconocí mi pecado, no te escondí mi culpa, pensando: «Confesaré mis faltas al Señor». ¡Y Tú perdonaste mi culpa y mi pecado! R.

Por eso, que todos tus fieles te supliquen en el momento de la angustia; y cuando irrumpan las aguas caudalosas no llegarán hasta ellos. R.

Tú eres mi refugio, Tú me libras de los peligros y me colmas con la alegría de la salvación. R.

ALELUIA Cfr. Hech 16, 14

Aleluia. Señor, abre nuestro corazón, para que aceptemos las palabras de tu Hijo. Aleluia.

EVANGELIO Mc 7, 31- 37

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Cuando Jesús volvía de la región de Tiro, pasó por Sidón y fue hacia el mar de Galilea, atravesando el territorio de la Decápolis. Entonces le presentaron a un sordomudo y le pidieron que le impusiera las manos. Jesús lo separó de la multitud y, llevándolo aparte, le puso los dedos en las orejas y con su saliva le tocó la lengua. Después, levantando los ojos al cielo, suspiró y le dijo: «Efatá», que significa: «Ábrete». Y en seguida se abrieron sus oídos, se le soltó la lengua y comenzó a hablar normalmente. Jesús les mandó insistentemente que no dijeran nada a nadie, pero cuanto más insistía, ellos más lo proclamaban y, en el colmo de la admiración, decían: «Todo lo ha hecho bien: hace oír a los sordos y hablar a los mudos». Palabra del Señor.        

Comentario: Jesús sana a un sordomudo valiéndose de sus manos y saliva, mostrando así su cercanía al enfermo. Más allá de estos gestos y milagros, Jesús quería que esta persona pudiera escucharlo (discípulo) y anunciarlo (misionero). Aquí se sintetiza nuestra vocación bautismal: oír, asimilar y proclamar a Dios.

 
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