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Editorial SAN PABLO
 
Noticias

Archivo del 31/03/2015

Miércoles Santo. Morado.

liturgia cotidiana abril
Miércoles 1

Miércoles Santo. Morado.

Prefacio de la Pasión.

Semana Santa – Semana II del Salterio.

LECTURA Is 50, 4-9

Lectura del libro de Isaías.

El mismo Señor me ha dado una lengua de discípulo, para que yo sepa reconfortar al fatigado con una palabra de aliento. Cada mañana, él despierta mi oído para que yo escuche como un discípulo. El Señor abrió mi oído y yo no me resistí ni me volví atrás. Ofrecí mi espalda a los que me golpeaban y mis mejillas a los que me arrancaban la barba; no retiré mi rostro cuando me ultrajaban y escupían. Pero el Señor viene en mi ayuda: por eso, no quedé confundido; por eso, endurecí mi rostro como el pedernal, y sé muy bien que no seré defraudado. Está cerca el que me hace justicia: ¿quién me va a procesar? ¡Comparezcamos todos juntos! ¿Quién será mi adversario en el juicio? ¡Que se acerque hasta mí! Sí, el Señor viene en mi ayuda: ¿quién me va a condenar? Palabra de Dios.

Comentario: Isaías escucha como discípulo y, luego, anuncia la enseñanza recibida del Señor cumpliendo su vocación profética. Es el camino de los enviados en misión territorial: contemplar a Dios, en la reflexión, en la oración, y anunciarlo de casa en casa.

SALMO Sal 68, 8-10. 21-22. 31. 33-34

R. ¡Señor, Dios mío, por tu gran amor, respóndeme!

Por ti he soportado afrentas y la vergüenza cubrió mi rostro; me convertí en un extraño para mis hermanos, fui un extranjero para los hijos de mi madre: porque el celo de tu Casa me devora, y caen sobre mí los ultrajes de los que te agravian. R.

La vergüenza me destroza el corazón, y no tengo remedio. Espero compasión y no la encuentro, en vano busco un consuelo: pusieron veneno en mi comida, y cuando tuve sed me dieron vinagre. R.

Así alabaré con cantos el nombre de Dios, y proclamaré su grandeza dando gracias; que lo vean los humildes y se alegren, que vivan los que buscan al Señor: porque el Señor escucha a los pobres y no desprecia a sus cautivos. R.

ACLAMACIÓN

¡Salve, Rey nuestro! Sólo tú te has compadecido de nuestros errores.

EVANGELIO Mt 26, 14-25

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a ver a los sumos sacerdotes y les dijo: “¿Cuánto me darán si se lo entrego?” y resolvieron darle treinta monedas de plata. Desde ese momento, Judas buscaba una ocasión favorable para entregarlo. El primer día de los Ácimos, los discípulos fueron a preguntar a Jesús: “¿Dónde quieres que te preparemos la comida pascual?”. Él respondió: “Vayan a la ciudad, a la casa de tal persona, y díganle: ‘El Maestro dice: Se acerca mi hora, voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos’”. Ellos hicieron como Jesús les había ordenado y prepararon la Pascua. Al atardecer, estaba a la mesa con los Doce y, mientras comían, Jesús les dijo: “Les aseguro que uno de ustedes me entregará”. Profundamente apenados, ellos empezaron a preguntarle uno por uno: “¿Seré yo, Señor?”. Él respondió: “El que acaba de servirse de la misma fuente que Yo, ése me va a entregar. El Hijo del hombre se va, como está escrito de Él, pero ay de aquél por quien el Hijo del hombre será entregado: ¡más le valdría no haber nacido!”. Judas, el que lo iba a entregar, le preguntó: “¿Seré yo, Maestro?”. “Tú lo has dicho”, le respondió Jesús. Palabra del Señor.

Comentario: Una cena destinada a sellar la amistad de Jesús con los discípulos, resulta empañada por la traición de Judas. San Pablo se refiere luego indirectamente a este hecho: “Por dejarse llevar por la avaricia, algunos perdieron la fe y se ocasionaron innumerables sufrimientos” (1Tim 6, 10).

Domingo cuarto de Pascua

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Domingo cuarto de Pascua

Motivación de entrada

La figura de Jesús, Buen Pastor, llena la liturgia de hoy. Es una invitación a orar por nuestros pastores: Papa, obispos, sacerdotes, y aprender a colaborar cordialmente en las obras de la Iglesia.

Acto penitencial

Hoy nos cuestionamos sobre la docilidad, la colaboración y la ayuda a nuestros pastores, que dirigen nuestra comunidad parroquial y diocesana: críticas, rebeldías, omisiones.

Lecturas bíblicas

Primera lectura: Hechos de los Apóstoles 4, 8-12.

Pedro, en su catequesis, afirma que sólo en Cristo hay salvación y sólo a él debemos invocar como salvador.

Segunda lectura: 1 Juan 3, 1-12.

La gran afirmación de Juan: “¡Somos hijos de Dios ya, pero todavía no plenamente!”, es un buen compromiso: llevarse como verdaderos hijos y hermanos con todos.

Evangelio: Juan 10, 11-18.

Jesús se proclama el “Buen Pastor”: conoce a los suyos y ellos lo conocen, los ama hasta el punto de entregar su vida por ellos. ¿Conocemos de veras a Jesús, nuestro salvador, lo amamos, lo seguimos?

Oración de los fieles

Presentación de las ofrendas

Hoy ofrecemos, junto al pan y al vino, los sufrimientos, los obstáculos, las pruebas y los logros de nuestros pastores; ofrecemos, también, los proyectos pastorales, en los cuales comprometemos nuestra colaboración.

Comunión

Al recibir a Jesús, recordemos: Ha resucitado el Buen Pastor, el que ha ofrecido la vida por nosotros. No hay otro camino para corresponder a eso sino con una generosa entrega a los hermanos.

Despedida

Salimos del templo con un real compromiso de unidad: juntos con nuestros pastores formamos la única Iglesia de Jesús. Bajo su conducción, con la fuerza del Espíritu Santo, caminamos hacia el Padre.

Domingo tercero de Pascua

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Domingo tercero de Pascua

Motivación de entrada

La liturgia de hoy nos hace revivir el encuentro de Jesús con los discípulos de Emaús. Como ellos, dispongámonos a reconocerlo en el pan eucarístico compartido.

Acto penitencial

Nuestro arrepentimiento hoy debe centrarse en la escucha de la palabra y la recepción de la eucaristía. Nos preguntamos: ¿influyen, realmente, en nuestra vida cristiana?

Lecturas bíblicas

Primera lectura: Hechos de los Apóstoles 3, 13-15.17-19.

La sanación del paralítico en la puerta del Templo ofrece a Pedro la ocasión de anunciar que ese poder le viene de Dios, el que, a través de Jesús muerto y resucitado, ha salvado al mundo.

Segunda lectura: 1Juan 2, 1-5.

Jesús se entregó por nuestros pecados, y se hace nuestro abogado ante el Padre, para alcanzarnos el perdón.

Evangelio: Lucas 24, 35-48.

Jesús se aparece a los discípulos, les abre al misterio de salvación que él vino a realizar. Les muestra que está vivo y operante; y los envía a misionar por el mundo.

Oración de los fieles

Presentación de las ofrendas

Ofrezcamos sobre el altar, con el pan y el vino, nuestros cansancios y desesperanzas, la palabra recibida y la eucaristía en que participamos.

Comunión

Supliquemos al Señor que lo podamos reconocer y recibir, con provecho verdadero, en la comunión que compartimos con muchos hermanos.

Despedida

Animados por el mensaje evangélico de hoy, anunciemos con valentía que Jesús debía pasar por el sufrimiento y la muerte para resucitar a la gloria del Padre.

Domingo segundo de Pascua

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Domingo segundo de Pascua

Motivación de entrada

La liturgia de hoy nos llama la atención sobre un hecho significativo: el Señor resucitado se hace presente en la asamblea dominical, máxima expresión de la comunidad cristiana.

Acto penitencial

Pedimos perdón por todas nuestras actitudes contrarias a nuestra comunidad: romper la comunión, no colaborar en las obras de la Iglesia universal, diocesana y parroquial.

Lecturas bíblicas

Primera lectura: Hechos de los Apóstoles 4, 32-35.

La comunidad cristiana primitiva vive una plena comunión de bienes espirituales y materiales, que le permite ayudar a todos, para que nadie pase necesidad.

Segunda lectura: 1Juan 5, 1-6.

Los mandamientos de Dios no son una carga pesada, siempre y cuando los aceptemos con fe y los observemos con amor.

Evangelio: Juan 20, 19-31.

Jesús se aparece a los discípulos y les confiere el Espíritu Santo y los envía a la misión salvadora. A Tomás, le reprocha su incredulidad.

Oración de los fieles

Presentación de las ofrendas

Ponemos sobre el altar nuestra fidelidad cristiana como manifestación de entrega total a Cristo, con los dones del pan y del vino. Lo hacemos con alegría.

Comunión

La unión con Cristo en la eucaristía nos asegura el compromiso de una fe activa, llena de obras buenas.

Despedida

Somos no sólo individuos, somos miembros de la comunidad de Jesús. Vayamos a testimoniar comunitariamente a todos la alegría de la resurrección.

Domingo de Pascua de Resurrección

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Domingo de Pascua de Resurrección

Motivación de entrada

Toda la liturgia de hoy es un grito de alegría por la resurrección del Señor. En la Pascua nace el hombre nuevo creado en la justicia y santidad verdaderas.

Acto penitencial

Por no haber acogido el espíritu de Jesús que nos hace resucitar de la muerte del pecado a vida nueva en Dios, pedimos perdón.

LECTURAS Bíblicas

Primera lectura: Hechos de los Apóstoles 10, 34.37-43.

El discurso de Pedro al pagano Cornelio relata la vida de Jesús quien pasó haciendo el bien y sanando a los enfermos. Crucificado, resucitó al tercer día, apareciéndose a los que debían ser sus testigos. En él tenemos el perdón de los pecados.

Segunda lectura: Colosenses 3, 1-4.

San Pablo invita a los cristianos que han resucitado en Cristo a vivir una vida digna de él.

(O bien: 1Corintios 5, 6-8).

Evangelio: Juan 20, 1-9.

* En lugar de este evangelio, se puede leer el evangelio de la Vigilia del año que corresponda (A-B-C).

Donde se celebre Misa vespertina, también puede leerse el evangelio: Lucas 24, 13-35.

La resurrección del Señor pone a prueba la fe de los discípulos, pues, como nota el evangelista, todavía no habían entendido bien que él tenía que resucitar de los muertos.

Oración de los fieles

Presentación de las ofrendas

Con los dones del pan y del vino, ofrecemos el compromiso de nuestra vida: construir una Iglesia que manifieste al Cristo resucitado.

Comunión

La comunión con el cuerpo y la sangre de Cristo es anticipo de la resurrección futura.

Despedida

Vayamos con la alegría de nuestra vida y la fuerza del Espíritu Santo, a anunciar que Cristo ha resucitado y que nosotros somos sus testigos.

 

 

Todos invitados al lanzamiento del libro “Es Urgente ser feliz”

papa francisco y jm arnaizUn verdadero tesoro espiritual, llamado “Es urgente ser feliz”, es el próximo libro a ser lanzado por nuestra casa editorial, escrito por el reconocido padre José María Arnaíz, escritor y activo sacerdote de larga trayectoria en el Vaticano. Los contenidos serán presentados por el sacerdote jesuita y rector de la Universidad Alberto Hurtado, padre Fernando Montes, además de la presencia del destacado docente Jorge Sanhueza.

El libro será compartido el día jueves 23 de abril a las 19:00 horas, en dependencias de la Residencia universitaria Cardenal Caro, ubicada en Calle Dieciocho  #173, en la comuna de Santiago Centro. ¡Los esperamos!

Para saber más de este libro, sigue el siguiente enlace:

http://sanpablochile.cl/news/novedad-es-urgente-ser-feliz-reflexiones-de-jose-maria-arnaiz/

 

Martes Santo. Morado.

liturgia cotidiana marzo
Martes 31

Martes Santo. Morado.

Prefacio de la Pasión.

LECTURA Is 49, 1-6

Lectura del libro de Isaías.

¡Escúchenme, costas lejanas, presten atención, pueblos remotos! El Señor me llamó desde el seno materno, desde el vientre de mi madre pronunció mi nombre. Él hizo de mi boca una espada afilada, me ocultó a la sombra de su mano; hizo de mí una flecha punzante, me escondió en su aljaba. Él me dijo: “Tú eres mi Servidor, Israel, por ti Yo me glorificaré”. Pero yo dije: “En vano me fatigué, para nada, inútilmente, he gastado mi fuerza”. Sin embargo, mi derecho está junto al Señor y mi retribución, junto a mi Dios. Y ahora, ha hablado el Señor, el que me formó desde el vientre materno para que yo sea su Servidor, para hacer que Jacob vuelva a Él y se le reúna Israel. Yo soy valioso a los ojos del Señor y mi Dios ha sido mi fortaleza. Él dice: “Es demasiado poco que seas mi Servidor para restaurar a las tribus de Jacob y hacer volver a los sobrevivientes de Israel; Yo te destino a ser la luz de las naciones, para que llegue mi salvación hasta los confines de la tierra”. Palabra de Dios.

Comentario: Isaías cuenta su experiencia del llamado a ser siervo y misionero del Señor. Cuando nacimos, fuimos llamados por Dios a la vida y, por el bautismo, a la fe; estos son los fundamentos de nuestra vocación y misión de anunciar el Reino en el mundo.  

SALMO Sal 70, 1-4. 5-6. 15. 17

R. Mi boca anunciará tu salvación, Señor.

Yo me refugio en Ti, Señor, ¡que nunca tenga que avergonzarme! Por tu justicia, líbrame y rescátame, inclina tu oído hacia mí, y sálvame. R.

Sé para mí una roca protectora, Tú que decidiste venir siempre en mi ayuda, porque Tú eres mi Roca y mi fortaleza. ¡Líbrame, Dios mío, de las manos del impío! R.

Porque Tú, Señor, eres mi esperanza y mi seguridad desde mi juventud. En ti me apoyé desde las entrañas de mi madre; desde el vientre materno fuiste mi protector. R.

Mi boca anunciará incesantemente tus actos de justicia y salvación, aunque ni siquiera soy capaz de enumerarlos. Dios mío, Tú me enseñaste desde mi juventud, y hasta hoy he narrado tus maravillas. R.

ACLAMACIÓN

Salve, Rey nuestro, obediente al Padre; fuiste llevado a la crucifixión, como un manso cordero a la matanza.

EVANGELIO Jn 13, 21-33. 36-38

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Jesús, estando en la mesa con sus discípulos, se estremeció y manifestó claramente: “Les aseguro que uno de ustedes me entregará”. Los discípulos se miraban unos a otros, no sabiendo a quién se refería. Uno de ellos –el discípulo al que Jesús amaba– estaba reclinado muy cerca de Jesús. Simón Pedro le hizo una seña y le dijo: “Pregúntale a quién se refiere”. Él se reclinó sobre Jesús y le preguntó: “Señor, ¿quién es?”. Jesús le respondió: “Es aquel al que daré el bocado que voy a mojar en el plato”. Y mojando un bocado, se lo dio a Judas, hijo de Simón Iscariote. En cuanto recibió el bocado, Satanás entró en él. Jesús le dijo entonces: “Realiza pronto lo que tienes que hacer”. Pero ninguno de los comensales comprendió por qué le decía esto. Como Judas estaba encargado de la bolsa común, algunos pensaban que Jesús quería decirle: “Compra lo que hace falta para la fiesta”, o bien que le mandaba dar algo a los pobres. Y en seguida, después de recibir el bocado, Judas salió. Ya era de noche. Después que Judas salió, Jesús dijo: “Ahora el Hijo del hombre ha sido glorificado y Dios ha sido glorificado en Él. Si Dios ha sido glorificado en él, también lo glorificará en sí mismo, y lo hará muy pronto. Hijos míos, ya no estaré mucho tiempo con ustedes. Ustedes me buscarán, pero Yo les digo ahora lo mismo que dije a los judíos: ‘A donde Yo voy, ustedes no pueden venir’”. Simón Pedro le dijo: “Señor, ¿a dónde vas?”. Jesús le respondió: “Adonde Yo voy, tú no puedes seguirme ahora, pero más adelante me seguirás”. Pedro le preguntó: “¿Señor, por qué no puedo seguirte ahora? Yo daré mi vida por ti”. Jesús le respondió: “¿Darás tu vida por mí? Te aseguro que no cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces”. Palabra del Señor.

Comentario: Jesús se “estremece”, antes de ser apresado y condenado a la muerte, porque le duele la traición de Judas y presiente que Pedro además lo negará. Sus sufrimientos físicos y morales invitan a ofrecer, con Jesús, las desilusiones que nos pueden dar otras personas.

Lunes Santo. Morado.

liturgia cotidiana marzo
Lunes 30

Lunes Santo. Morado.

Prefacio de la Pasión                                                                                                           Semana Santa – Semana II del Salterio.

LECTURA Is 42, 1-7

Lectura del libro de Isaías.

Así habla el Señor: “Éste es mi Servidor, a quien yo sostengo, mi elegido, en quien se complace mi alma. Yo he puesto mi espíritu sobre él para que lleve el derecho a las naciones. Él no gritará, no levantará la voz ni la hará resonar por las calles. No romperá la caña quebrada ni apagará la mecha que arde débilmente. Expondrá el derecho con fidelidad; no desfallecerá ni se desalentará hasta implantar el derecho en la tierra, y las costas lejanas esperarán su Ley. Así habla Dios, el Señor, el que creó el cielo y lo desplegó, el que extendió la tierra y lo que ella produce, el que da el aliento al pueblo que la habita y el espíritu a los que caminan por ella. Yo, el Señor, te llamé en la justicia, te sostuve de la mano, te formé y te destiné a ser la alianza del pueblo, la luz de las naciones, para abrir los ojos de los ciegos, para hacer salir de la prisión a los cautivos y de la cárcel a los que habitan en las tinieblas”. Palabra de Dios.

Comentario: Esta profecía se refiere a Jesús, el Elegido del Padre, enviado para anunciar el derecho y la justicia que salva. Será manso y firme a la vez. No levantará su voz por las calles, siendo una alianza que une a los pueblos y las personas, incluso los más enemistados.

SALMO Sal 26, 1-3. 13-14

R. El Señor es mi luz y mi salvación.

El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es el baluarte de mi vida, ¿ante quién temblaré? R.

Cuando se alzaron contra mí los malvados para devorar mi carne, fueron ellos, mis adversarios y enemigos, los que tropezaron y cayeron. R.

Aunque acampe contra mí un ejército, mi corazón no temerá; aunque estalle una guerra contra mí, no perderé la confianza. R.

Yo creo que contemplaré la bondad del Señor, en la tierra de los vivientes. Espera en el Señor y sé fuerte; ten valor y espera en el Señor. R.

ACLAMACIÓN

¡Salve, Rey nuestro! Sólo Tú te has compadecido de nuestros errores.

EVANGELIO Jn 12, 1-11

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Seis días antes de la Pascua, Jesús volvió a Betania, donde estaba Lázaro, al que había resucitado. Allí le prepararon una cena: Marta servía y Lázaro era uno de los comensales. María, tomando una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, ungió con él los pies de Jesús y los secó con sus cabellos. La casa se impregnó con la fragancia del perfume. Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba a entregar, dijo: “¿Por qué no se vendió este perfume en trescientos denarios para dárselos a los pobres?”. Dijo esto, no porque se interesaba por los pobres, sino porque era ladrón y, como estaba encargado de la bolsa común, robaba lo que se ponía en ella. Jesús le respondió: “Déjala. Ella tenía reservado este perfume para el día de mi sepultura. A los pobres los tienen siempre con ustedes, pero a mí no me tendrán siempre”. Entre tanto, una gran multitud de judíos se enteró de que Jesús estaba allí, y fueron, no sólo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, al que había resucitado. Entonces los sumos sacerdotes resolvieron matar también a Lázaro, porque muchos judíos se apartaban de ellos y creían en Jesús, a causa de él. Palabra del Señor.

Comentario: Jesús se encuentra con Marta sirviendo a la mesa, con Lázaro que le agradece la vida y con los perfumes de María; y por otro lado, con el interés monetario de Judas. Jesús agradece a los hermanos y advierte a Judas que siempre podrá servirlo y amarlo en los pobres. 

Domingo de Ramos de la Pasión del Señor. Rojo.

liturgia cotidiana marzo
Domingo 29

Domingo de Ramos de la Pasión del Señor. Rojo.

Credo. Prefacio propio. Jornada mundial de la juventud.                                             No se dice Gloria.

Yo no habría sido cobarde

En esta semana escucharemos dos veces el relato de la Pasión: hoy y el viernes. Si pensamos que estos relatos y el de la resurrección fueron el primer núcleo de la predicación de los Apóstoles, celebraremos mejor estos días de gracia.

Cuando en estos días participamos en las celebraciones, se despiertan sentimientos que pueden ser parte de nuestra oración para no caer en las fantasías.

Pueden embargarnos la angustia, la compasión o la indignación por una muerte tan injusta. Si toda muerte, incluso la de un criminal, es injusta, más aún la de un inocente. Puede surgir la tentación de decir: “yo no lo habría hecho”, o “yo no me habría comportado como Poncio Pilato, Herodes, y, mucho menos, como Judas”.

Tampoco es simpática la actitud de Pedro y los Apóstoles, tan valientes con las palabras y tan cobardes con los hechos.

En ese momento, Poncio Pilato no imaginaba que sería juzgado por lavarse las manos, ni Herodes por su ambición. Los Apóstoles pensaron que era lo único que podían hacer para salvar la vida. El miedo había confundido su razón y hecho añicos sus sentimientos.

Por no hacerse cargo de la vida de un hombre, Poncio Pilato y Herodes renunciaron a la responsabilidad de gobernar. La solemne promesa de Pedro de ir a la cárcel, y hasta morir por Jesús, se derrumbó frente a la pregunta de una empleada.

Todos traicionaron a Jesús, pero hubo un gran contraste entre quienes reflexionaron sobre el mal cometido y los que ni se dieron cuenta de la injusticia consumada. A Pedro le bastó con una mirada de Jesús para recordar todas sus palabras y comenzar a llorar su pecado.

Cuando alguien sufre, somos nosotros los que ocupamos el lugar de Poncio Pilato, de Herodes y de todos aquellos que lo traicionaron. No hay una razón para pensar que nosotros no lo habríamos hecho.

Pedro comenzó a maldecir y jurar que no conocía a ese hombre (Mc 14, 71).

P. Aderico Dolzani, ssp.

La entrada solemne, pero no la procesión, puede repetirse antes de aquellas misas que se celebran con gran asistencia de fieles.

Conmemoración de la entrada del Señor en Jerusalén.

PROCESIÓN

A una hora adecuada, el pueblo se reúne en una iglesia menor o en otro lugar apto, pero fuera del templo hacia el cual se ha de dirigir la procesión. Los fieles tienen los ramos en sus manos.

El sacerdote y los ministros, revestidos con los ornamentos rojos requeridos para la misa, se dirigen al lugar donde el pueblo se encuentra congregado. El sacerdote, en lugar de la casulla, puede usar la capa pluvial, que dejará una vez concluida la procesión.

Mientras tanto, se canta la siguiente antífona u otro cántico adecuado.

ANTÍFONA                                    Mt 21, 9

¡Hosanna al Hijo de David! Bendito el que viene en nombre del Señor, el Rey de Israel. ¡Hosanna en las alturas!   

El sacerdote saluda al pueblo de la manera acostumbrada; luego hace una breve monición, en la que invita a los fieles a participar activa y conscientemente en la celebración de este día. Puede hacerlo con estas palabras u otras semejantes.

Queridos hermanos: Después de haber preparado nuestros corazones desde el comienzo de la Cuaresma por medio de la penitencia, la oración y las obras de caridad, hoy nos congregamos para iniciar con toda la Iglesia la celebración del misterio pascual de nuestro Señor. Este sagrado misterio se realiza por su muerte y resurrección; para ello, Jesús ingresó en Jerusalén, la ciudad santa. Nosotros, llenos de fe y con gran fervor, recordando esta entrada triunfal, sigamos al Señor para que, por la gracia que brota de su cruz, lleguemos a tener parte en su resurrección y en su vida.

Después de esta monición, el sacerdote dice una de las siguientes oraciones, teniendo las manos juntas:

OREMOS

Dios todopoderoso y eterno, santifica con tu bendición ?estos ramos para que, cuantos seguimos con aclamaciones a Cristo Rey, podamos llegar por él a la Jerusalén celestial. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

  1. Amén.

Y, en silencio, rocía los ramos con agua bendita. Luego se proclama el Evangelio de la entrada del Señor, según uno de los cuatro evangelistas. La lectura la realiza el diácono o, a falta de éste, el mismo sacerdote, en la forma acostumbrada.

EVANGELIO Mc 11, 1-10

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Cuando Jesús y los suyos se aproximaban a Jerusalén, estando ya al pie del monte de los Olivos, cerca de Betfagé y de Betania, Jesús envió a dos de sus discípulos, diciéndoles: «Vayan al pueblo que está enfrente y, al entrar, encontrarán un asno atado, que nadie ha montado todavía. Desátenlo y tráiganlo; y si alguien les pregunta: «¿Qué están haciendo?», respondan: «El Señor lo necesita y lo va a devolver en seguida». Ellos fueron y encontraron un asno atado cerca de una puerta, en la calle, y lo desataron. Algunos de los que estaban allí les preguntaron: « ¿Qué hacen? ¿Por qué desatan ese asno?». Ellos respondieron como Jesús les había dicho y nadie los molestó. Entonces le llevaron el asno, pusieron sus mantos sobre él y Jesús se montó. Muchos extendían sus mantos sobre el camino; otros, lo cubrían con ramas que cortaban en el campo. Los que iban delante y los que seguían a Jesús, gritaban: «¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Bendito sea el Reino que ya viene, el Reino de nuestro padre David! ¡Hosanna en las alturas!». Palabra del Señor.

Y comienza la procesión hacia la iglesia en la que se celebrará la misa.

Después del Evangelio, si se cree oportuno, puede hacerse una breve homilía. Luego el sacerdote, el diácono o un ministro laico invita a comenzar la procesión con estas palabras u otras semejantes:

Queridos hermanos: Imitemos a la muchedumbre que aclamó a Jesús, y caminemos cantando y glorificando a Dios, unidos por el vínculo de la paz.

Y comienza la procesión hacia la Iglesia en la que se celebrará la Misa.

MOTIVACIÓN DE ENTRADA

Guía: La liturgia eucarística de hoy está centrada en los últimos días de la vida de Jesús. Él ha escogido el camino de la entrega a la voluntad del Padre para redimirnos del pecado y de la muerte. La cruz, que Él acepta libremente, tiene ese sentido.

1ªLECTURA Is 50, 4-7

Lectura del libro de Isaías.

El mismo Señor me ha dado una lengua de discípulo, para que yo sepa reconfortar al fatigado con una palabra de aliento. Cada mañana, él despierta mi oído para que yo escuche como un discípulo. El Señor abrió mi oído y yo no me resistí ni me volví atrás. Ofrecí mi espalda a los que me golpeaban y mis mejillas, a los que me arrancaban la barba; no retiré mi rostro cuando me ultrajaban y escupían. Pero el Señor viene en mi ayuda: por eso, no quedé confundido; por eso, endurecí mi rostro como el pedernal, y sé muy bien que no seré defraudado. Palabra de Dios.

SALMO Sal 21, 8-9. 17-18 19-20. 23-24

R. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

Los que me ven, se burlan de mí, hacen una mueca y mueven la cabeza, diciendo: “Confió en el Señor, que él lo libre; que lo salve, si lo quiere tanto”. R.

Me rodea una jauría de perros, me asalta una banda de malhechores; taladran mis manos y mis pies. Yo puedo contar todos mis huesos. R.

Se reparten entre sí mi ropa y sortean mi túnica. Pero tú, Señor, no te quedes lejos; tú que eres mi fuerza, ven pronto a socorrerme. R.

Yo anunciaré tu Nombre a mis hermanos, te alabaré en medio de la asamblea: “Alábenlo, los que temen al Señor; glorifíquenlo, descendientes de Jacob; témanlo, descendientes de Israel”. R.

2ª LECTURA Flp 2, 6-11

Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Filipos.

Jesucristo, que era de condición divina, no consideró esta igualdad con Dios como algo que debía guardar celosamente: al contrario, se anonadó a sí mismo, tomando la condición de servidor y haciéndose semejante a los hombres. Y presentándose con aspecto humano, se humilló hasta aceptar por obediencia la muerte y muerte de cruz. Por eso, Dios lo exaltó y le dio el Nombre que está sobre todo nombre, para que al nombre de Jesús, se doble toda rodilla en el cielo, en la tierra y en los abismos, y toda lengua proclame para gloria de Dios Padre: “Jesucristo es el Señor”. Palabra de Dios.

ACLAMACIÓN Flp 2, 8-9

Cristo se humilló por nosotros hasta aceptar por obediencia la muerte, y muerte de cruz. Por eso, Dios lo exaltó y le dio el Nombre que está sobre todo nombre.

Para la lectura de la Pasión no se llevan cirios ni incienso, se omite el saludo y la signación del libro. La lectura está a cargo de un diácono o, en su defecto, del mismo sacerdote. Puede también ser encomendada a lectores laicos, reservando al sacerdote, si es posible, la parte correspondiente a Cristo. Solamente los diáconos piden la bendición del celebrante antes de proclamar la Pasión, como se hace antes del Evangelio.

EVANGELIO Mc 14, 1—15, 47

Guía: El relato de Marcos presenta la cruz como algo que los discípulos no comprenden. Con su narración quiere hacernos revivir esa experiencia dolorosa para llegar, como el centurión, a reconocer: Verdaderamente ese hombre es hijo de Dios”.

En los lugares en que pareciere oportuno, durante la lectura de la Pasión, se pueden incorporar aclamaciones.

Según las circunstancias, después del relato de la Pasión, puede tenerse una breve homilía.

PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS

Guía: En este ofrecimiento, tengamos presentes las palabras de san Pablo: “Si mueren con Cristo, resucitarán con él”; y la necesidad de unir nuestros sacrificios al sacrificio de Jesús.

PREPARACIÓN A LA COMUNIÓN

Guía: Jesús nos indica, con su vida de anonadamiento, cómo se corresponde a la voluntad del Padre. La comunión con él nos alcanza la fuerza para asumir esa voluntad, siempre difícil.

DESPEDIDA

Guía: Comenzamos hoy la “Semana Santa”. ¡Ojalá sea un tiempo propicio para el silencio, la reflexión, la oración y para un compromiso de amor con la gente, a ejemplo de Jesús que se entregó por la salvación de todos!

Sábado 5º de Cuaresma. Morado.

liturgia cotidiana marzo
Sábado 28

Sábado 5º de Cuaresma. Morado.

Prefacio de la Pasión. 

LECTURA Ez 37, 21-28

Lectura de la profecía de Ezequiel.

Así habla el Señor: Yo voy a tomar a los israelitas de entre las naciones adonde habían ido; los reuniré de todas partes y los llevaré a su propio suelo. Haré de ellos una sola nación en la tierra, en las montañas de Israel, y todos tendrán un solo rey: ya no formarán dos naciones ni estarán más divididos en dos reinos. Ya no volverán a contaminarse con sus ídolos, con sus abominaciones y con todas sus rebeldías. Los salvaré de sus pecados de apostasía y los purificaré: ellos serán mi Pueblo y Yo seré su Dios. Mi servidor David reinará sobre ellos y todos ellos tendrán un solo pastor. Observarán mis leyes, cumplirán mis preceptos y los pondrán en práctica. Habitarán en la tierra que di a mi servidor Jacob, donde habitaron sus padres. Allí habitarán para siempre, ellos, sus hijos y sus nietos; y mi servidor David será su príncipe eternamente. Estableceré para ellos una alianza de paz, que será para ellos una alianza eterna. Los instalaré, los multiplicaré y pondré mi santuario en medio de ellos para siempre. Mi morada estará junto a ellos: Yo seré su Dios y ellos serán mi Pueblo. Y cuando mi santuario esté en medio de ellos para siempre, las naciones sabrán que Yo soy el Señor, el que santificó a Israel. Palabra de Dios.

Comentario: Ezequiel había anunciado el destierro y, desde allí, profetiza la llegada de David. Éste formará la nación elegida por Dios, dándole identidad y un lugar geográfico que se lo diferencie de los demás pueblos. Dios será su Dios e Israel su pueblo, firmando un contrato de mutua fidelidad.    

SALMO [Sal] Jer 31, 10-12. 13

R. El Señor nos cuidará como un pastor.

¡Escuchen, naciones, la palabra del Señor, anúncienla en las costas más lejanas! Digan: “El que dispersó a Israel lo reunirá, y lo cuidará como un pastor a su rebaño”. R.

Porque el Señor ha rescatado a Jacob, lo redimió de una mano más fuerte que él. Llegarán gritando de alegría a la altura de Sión, afluirán hacia los bienes del Señor. R.

Entonces la joven danzará alegremente, los jóvenes y los viejos se regocijarán; Yo cambiaré su duelo en alegría, los alegraré y los consolaré de su aflicción. R.

VERSÍCULO ANTES DEL EVANGELIO Ez 18, 31

Arrojen lejos de ustedes todas las rebeldías y háganse un corazón nuevo y un espíritu nuevo.

EVANGELIO Jn 11, 45-57

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Al ver que Jesús había resucitado a Lázaro, muchos de los judíos que habían ido a casa de María creyeron en Él. Pero otros fueron a ver a los fariseos y les contaron lo que Jesús había hecho. Los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron un Consejo y dijeron: “¿Qué hacemos? Porque este hombre realiza muchos signos. Si lo dejamos seguir así, todos creerán en Él, y los romanos vendrán y destruirán nuestro lugar santo y nuestra nación”. Uno de ellos, llamado Caifás, que era Sumo Sacerdote ese año, les dijo: “Ustedes no comprenden nada. ¿No les parece preferible que un solo hombre muera por el pueblo y no que perezca la nación entera?”. No dijo eso por sí mismo, sino que profetizó como Sumo Sacerdote que Jesús iba a morir por la nación, y no solamente por la nación, sino también para congregar en la unidad a los hijos de Dios que estaban dispersos. A partir de ese día, resolvieron que debían matar a Jesús. Por eso Él no se mostraba más en público entre los judíos, sino que fue a una región próxima al desierto, a una ciudad llamada Efraín, y allí permaneció con sus discípulos. Como se acercaba la Pascua de los judíos, mucha gente de la región había subido a Jerusalén para purificarse. Buscaban a Jesús y se decían unos a otros en el Templo: “¿Qué les parece, vendrá a la fiesta o no?”. Los sumos sacerdotes y los fariseos habían dado orden de que si alguno conocía el lugar donde Él se encontraba, lo hiciera saber para detenerlo. Palabra del Señor.

Comentario: El Consejo decidió acabar con Jesús. En este contexto, Caifás profetizó para que muera uno por todos. Jesús desde ahora debe predicar en la clandestinidad. Mientras otros pueden tener intenciones nefastas, Dios nos puede llamar para dar nuestro aporte de nobleza.

 
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