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Editorial SAN PABLO
 
Noticias

Archivo del 29/02/2016

Domingo de Pascua de Resurrección

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Domingo de Pascua de Resurrección

Motivación de entrada

Toda la liturgia de hoy es un grito de alegría por la resurrección del Señor. En la Pascua nace el hombre nuevo creado en la justicia y santidad verdaderas.

Acto penitencial

Por no haber acogido el espíritu de Jesús que nos hace resucitar de la muerte del pecado a vida nueva en Dios, pedimos perdón.

LECTURAS BÍBLICAS

Primera lectura: Hechos de los Apóstoles 10, 34.37-43.

El discurso de Pedro al pagano Cornelio relata la vida de Jesús quien pasó haciendo el bien y sanando a los enfermos. Crucificado, resucitó al tercer día, apareciéndose a los que debían ser sus testigos. En él tenemos el perdón de los pecados.

Segunda lectura: Colosenses 3, 1-4.

San Pablo invita a los cristianos que han resucitado en Cristo a vivir una vida digna de él.

(O bien: 1 Corintios 5, 6-8).

Evangelio: Juan 20, 1-9.

* En lugar de este evangelio, se puede leer el evangelio de la Vigilia del año que corresponda (A-B-C).

Donde se celebre Misa vespertina, también puede leerse el evangelio: Lucas 24, 13-35.

La resurrección del Señor pone a prueba la fe de los discípulos, pues, como nota el evangelista, todavía no habían entendido bien que él tenía que resucitar de los muertos.

Oración de los fieles

Presentación de las ofrendas

Con los dones del pan y del vino, ofrecemos el compromiso de nuestra vida: construir una Iglesia que manifieste al Cristo resucitado.

Comunión

La comunión con el cuerpo y la sangre de Cristo es anticipo de la resurrección futura.

Despedida

Vayamos con la alegría de nuestra vida y la fuerza del Espíritu Santo, a anunciar que Cristo ha resucitado y que nosotros somos sus testigos.

Domingo de Ramos

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Domingo de Ramos (Misa)

Motivación de entrada

La liturgia eucarística de hoy está centrada en los últimos días de la vida de Jesús. Él ha escogido el camino de la entrega a la voluntad del Padre para redimirnos del pecado y de la muerte. La cruz, que él acepta libremente, tiene ese sentido.

Acto penitencial

Por nuestras tibiezas; por nuestras cobardías y traiciones; por nuestras faltas de amor al prójimo; por no haber seguido a Jesús en los momentos difíciles; por haberlo desconocido en los hermanos más necesitados… ¡Señor, ten piedad!

PASIÓN DEL SEÑOR

Lectura Bíblica: Lucas 22, 7.14 – 23, 56 (o bien: 22, 66; 23, 1–49).

Lucas presenta a Jesús como mártir: el testigo por excelencia. Discípulo es el que lo sigue y permanece con el Maestro en la prueba. Si lo abandona, no le queda más camino que el del arrepentimiento y la conversión.

Oración de los fieles

Presentación de las ofrendas

En este ofrecimiento, tengamos presentes las palabras de san Pablo: “Si mueren con Cristo, resucitarán con él”; y la necesidad de unir nuestros sacrificios al sacrificio de Jesús.

Comunión

Jesús nos indica, con su vida de anonadamiento, cómo se corresponde a la voluntad del Padre. La comunión con él nos alcanza la fuerza para asumir esa voluntad, siempre difícil.

Despedida

Comenzamos hoy la “Semana Santa”. ¡Ojalá sea un tiempo propicio para el silencio, la reflexión, la oración y para un compromiso de amor con la gente, a ejemplo de Jesús que se entregó por la salvación de todos!

Semana Santa

Domingo de Ramos

Recuerda la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén. Se la recuerda con la procesión de Ramos.

Lunes, Martes y Miércoles Santo

Jueves Santo

Por la mañana: en la Catedral se celebra la Misa Crismal, en la cual se bendicen los santos óleos.

Por la tarde: misa de la Cena del Señor en la que se recuerda la institución de la eucaristía y del sacerdocio.

Viernes Santo

Se recuerda la Pasión y la muerte de Jesús. Día de silencio, de reflexión y de oración, que se prolonga por todo el Sábado Santo.

Sábado Santo por la noche:

Vigilia Pascual, en la cual, con la liturgia de la luz, de la palabra, del bautismo y de la eucaristía, se celebra la resurrección del Señor: Cristo ha resucitado. ¡Aleluya, aleluya! Nosotros somos testigos. ¡Aleluya, aleluya!

Domingo 5° de Cuaresma

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Domingo 5° de Cuaresma

Motivación de entrada

Celebramos el último domingo de Cuaresma y la liturgia nos anticipa la resurrección del Señor.

Acto penitencial

Pedimos perdón por todas las veces que hemos sido sordos a la voz del Espíritu Santo y hemos ignorado sus inspiraciones.

LECTURAS BÍBLICAS

Primera lectura: Isaías 43, 16-21.

El Señor ha liberado a su pueblo guiándolo hacia una vida nueva, para que proclame su alabanza.

Segunda lectura: Filipenses 3, 8-14.

San Pablo recuerda que, al conocer a Cristo, todo lo que antes estimaba como un valor, ahora lo considera como algo insignificante. Sólo desea vivir lanzado hacia delante para alcanzar plenamente a Cristo.

Evangelio: Juan 8, 1-11.

Juan nos relata el drama de la mujer adúltera. Jesús la salva de la muerte; pero, con mucha misericordia y gran lealtad, la exhorta a no pecar más.

Oración de los fieles

Presentación de las ofrendas

Ponemos sobre el altar, juntos con el pan y el vino, nuestros sacrificios, compromisos y nuestras esperanzas.

Comunión

La comunión con Jesús es un anticipo de la resurrección definitiva, si comulgamos realmente con su pasión y su muerte.

Despedida

Vayamos a anunciar a todos la buena noticia de Jesús: el que vive y cree en mí no morirá jamás.

Domingo 4° de Cuaresma

Libro: Guiones para la Animación Litúrgica. Autor: Benito-Spoletini
Domingo 4° de Cuaresma

Motivación de entrada

El simbolismo de la luz llena la liturgia de hoy. Es un apremiante llamado a ser luz en un ambiente contaminado por falsas doctrinas que desvían a la gente.

Acto penitencial

Nos arrepentimos por las veces que no hemos sido luz y apoyo para nuestros hermanos. Nos preguntamos si nos cultivamos en la fe con la palabra de Dios, la catequesis, la lectura.

LECTURAS BÍBLICAS

Primera lectura: Josué 4, 19; 5, 10-12.

El breve relato narra la primera pascua celebrada por los israelitas en la Tierra prometida.

Segunda lectura: 2Corintios 5, 17-21.

Apasionada exhortación de san Pablo a que nos dejemos reconciliar con Dios, para vivir la vida nueva en Cristo.

Evangelio: Lucas 15, 1-3.11-32.

La parábola del hijo pródigo que vuelve a la casa paterna es la más clara muestra de que Dios nos ama perdonando, a pesar de nuestras graves faltas.

Oración de los fieles

Presentación de las ofrendas

Con los dones del pan y del vino, frutos de la tierra y del trabajo humano, nos ofrecemos también nosotros por la salvación del mundo.

Comunión

La comunión con Cristo nos haga partícipes de su luz.

Despedida

A semejanza de Cristo, también el cristiano debe ser portador de luz, en medio de un ambiente incrédulo y debe manifestarlo con la coherencia de su vida.

De la feria. Morado.

liturgia cotidiana FEBRERO
LUNES 29

De la feria. Morado.

Prefacio de Cuaresma.

Semana 3ª de Cuaresma – Semana III del Salterio.

LECTURA 2Rey 5, 1-15

Lectura del segundo libro de los Reyes.

Naamán, general del ejército del rey de Arám, era un hombre prestigioso y altamente estimado por su señor, porque gracias a él, el Señor había dado la victoria a Arám. Pero este hombre, guerrero valeroso, era leproso. En una de sus incursiones, los arameos se habían llevado cautiva del país de Israel a una niña, que fue puesta al servicio de la mujer de Naamán. Ella dijo entonces a su patrona: “¡Ojalá mi señor se presentara ante el profeta que está en Samaría! Seguramente, él lo libraría de su lepra”. Naamán fue y le contó a su señor: “La niña del país de Israel ha dicho esto y esto”. El rey de Arám respondió: “Está bien, ve, y yo enviaré una carta al rey de Israel”. Naamán partió llevando consigo diez talentos de plata, seis mil siclos de oro y diez trajes de gala, y presentó al rey de Israel la carta que decía: “Junto con esta carta, te envío a Naamán, mi servidor, para que lo libres de su lepra”. Apenas el rey de Israel leyó la carta, ras-gó sus vestiduras y dijo: “¿Acaso yo soy Dios, capaz de hacer morir y vivir, para que este me mande librar a un hombre de su lepra? Fíjense bien y verán que él está buscando un pretexto contra mí”. Cuando Elíseo, el hombre de Dios, oyó que el rey de Israel había rasgado sus vestiduras, mandó a decir al rey: “¿Por qué has rasgado tus vestiduras? Que él venga a mí y sabrá que hay un profeta en Israel”. Naamán llegó entonces con sus caballos y su carruaje, y se detuvo a la puerta de la casa de Eliseo. Eliseo mandó un mensajero para que le dijera: “Ve a bañarte siete veces en el Jordán; tu carne se restablecerá y quedarás limpio”. Pero Naamán, muy irritado, se fue diciendo: “Yo me había imaginado que saldría él personalmente, se pondría de pie e invocaría el nombre del Señor, su Dios; luego pasaría su mano sobre la parte afectada y sanaría la lepra. ¿Acaso los ríos de Damasco, el Abaná y el Parpar, no valen más que todas las aguas de Israel? ¿No podía yo bañarme en ellos y quedar limpio?”. Y dando media vuelta, se fue muy enojado. Pero sus servidores se acercaron para decirle: “Padre, si el profeta te hubiera mandado una cosa extraordinaria ¿no lo habrías hecho? ¡Cuánto más si él te dice simplemente: Báñate y quedarás limpio!”. Entonces bajó y se sumergió siete veces en el Jordán, conforme a la palabra del hombre de Dios; así su carne se volvió como la de un muchacho joven y quedó limpio. Luego volvió con toda su comitiva adonde estaba el hombre de Dios. Al llegar, se presentó delante de él y le dijo: “Ahora reconozco que no hay Dios en toda la tierra, a no ser en Israel. Acepta, te lo ruego, un presente de tu servidor”. Palabra de Dios.

Comentario: La curación de Naamán el sirio, por parte de Eliseo, muestra que Dios quiere salvar a todos los pueblos y culturas. El agua evoca al bautismo, puerta de ingreso a la fe, por el cual somos lavados y purificados de nuestros pecados y del que heredamos por nuestra naturaleza humana.

SALMO Sal 41, 2-3; 42, 3-4

R. ¡Mi alma tiene sed del Dios viviente!

Como la cierva sedienta busca las corrientes de agua, así mi alma suspira por ti, mi Dios. R.

Mi alma tiene sed de Dios, del Dios viviente: ¿Cuándo iré a contemplar el rostro de Dios? R.

Envíame tu luz y tu verdad: que ellas me encaminen y me guíen a tu santa Montaña, hasta el lugar donde habitas. R.

Y llegaré al altar de Dios, el Dios que es la alegría de mi vida; y te daré gracias con la cítara, Señor, Dios mío. R.

VERSÍCULO ANTES DEL EVANGELIO Cfr. Sal 129, 5. 7

Espero en el Señor y confío en su palabra, porque en Él se encuentra la misericordia y la redención en abundancia.

EVANGELIO Lc 4, 24-30

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Cuando Jesús llegó a Nazaret, dijo a la multitud en la sinagoga: “Les aseguro que ningún profeta es bien recibido en su tierra. Yo les aseguro que había muchas viudas en Israel en el tiempo de Elías, cuando durante tres años y seis meses no hubo lluvia del cielo y el hambre azotó a todo el país. Sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda de Sarepta, en el país de Sidón. También había muchos leprosos en Israel, en el tiempo del profeta Eliseo, pero ninguno de ellos fue sanado, sino Naamán, el sirio”. Al oír estas palabras, todos los que estaban en la sinagoga se enfurecieron y, levantándose, lo empujaron fuera de la ciudad, hasta un lugar escarpado de la colina sobre la que se levantaba la ciudad, con intención de despeñarlo. Pero Jesús, pasando en medio de ellos, continuó su camino. Palabra del Señor.

Comentario: No es fácil compartir el evangelio con los familiares y paisanos. Es lo que expresa Jesús al decir que ningún profeta es apreciado en su propia tierra, debiéndose lamentar porqué los primeros beneficiarios de la salvación no lo han escuchado a él ni  tampoco nos escucharán a nosotros.

3º de Cuaresma. Morado.

liturgia cotidiana FEBRERO
DOMINGO 28

3º de Cuaresma. Morado.

No se canta ni se dice: Gloria. Credo. Prefacio de Propio.

Crónica del tiempo de Jesús

Hoy nos enteramos de dos hechos del tiempo de Jesús: un crimen y un accidente, hechos de muerte que siempre vivimos como una violencia injusta cuando son frutos de la maldad y la injusticia, Pilato y sus predecesores eran conocidos por la crueldad con la que trataban de disuadir cualquier intento de rebelión contra el Imperio. Este crimen puede ser el que se cometió durante la preparación de la fiesta de Pascua. Pilato hizo matar a unas mil quinientas personas en el mismo lugar donde degollaban las víctimas para los sacrificios, mezclando la sangre de animales y personas. Doble sacrilegio por profanar el lugar y los sacrificios ofrecidos a Yahvé.

Jesús no condena a Pilato ni exaltó a sus compatriotas. Para él todos eran víctimas del mismo pecado: la violencia y el odio; pero esta vez los galileos resultaron ser los más débiles. Imaginemos lo que podría pasar si vencían a Pilato. El problema no se resolvía alternando el poder del mal ni cambiando responsables, sino haciendo vencer el bien.

Jesús rechaza los medios violentos de este mundo para edificar su Reino y se hace cargo del mal de todas las personas. Para eso dio la vida.

El otro hecho es una calamidad natural que no puede verse nunca como un castigo de Dios. El pecado puede estar en el hombre que somete la naturaleza con insensatez absoluta envenenando el planeta o construyendo irresponsablemente por avaricia o incapacidad. El fruto es el dolor y la muerte de inocentes porque el pecado rompe la armonía de la naturaleza y las personas.

Así, con estos dos hechos, Jesús nos enseña a leer los signos de los tiempos, discerniendo a la luz de la palabra y la infinita bondad de Dios y no según nuestras luces y conveniencias.

Discernir no es buscar simplemente lo que es bueno o malo. Es un proceso de conversión.

“¿Creen ustedes que esos galileos eran más pecadores que los demás?” (Lc 13, 2).

P. Aderico Dolzani, ssp.

MOTIVACIÓN DE ENTRADA

Guía: En el Tercer domingo de Cuaresma, Jesús nos invita a rechazar los medios violentos para edificar su Reino y a no ver en las calamidades naturales un castigo de Dios. Los discípulos misioneros debemos ser pacíficos y tener capacidad para interpretar cuánto acontece en nuestro entorno.

1ª LECTURA Éx 3, 1-8. 10. 13-15

Guía: Dios se aparece a Moisés en una zarza ardiente, revelándole su nombre y confiándole la misión de liberar a su pueblo de la esclavitud de Egipto.

Lectura del libro del Éxodo.

Moisés, que apacentaba las ovejas de su suegro Jetró, el sacerdote de Madián, llevó una vez el rebaño más allá del desierto y llegó a la montaña de Dios, al Horeb. Allí se le apareció el Ángel del Señor en una llama de fuego, que salía de en medio de la zarza. Al ver que la zarza ardía sin consumirse, Moisés pensó: “Voy a observar este grandioso espectáculo. ¿Por qué será que la zarza no se consume?”. Cuando el Señor vio que él se apartaba del camino para mirar, lo llamó desde la zarza, diciendo: “¡Moisés, Moisés!”. “Aquí estoy”, respondió él. Entonces Dios le dijo: “No te acerques hasta aquí. Quítate las sandalias, porque el suelo que estás pisando es una tierra santa”. Luego siguió diciendo: “Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob”. Moisés se cubrió el rostro porque tuvo miedo de ver a Dios. El Señor dijo: “Yo he visto la opresión de mi pueblo, que está en Egipto, y he oído los gritos de dolor, provocados por sus capataces. Sí, conozco muy bien sus sufrimientos. Por eso he bajado a librarlo del poder de los egipcios y a hacerlo subir, desde aquel país, a una tierra fértil y espaciosa, a una tierra que mana leche y miel. Ahora ve, Yo te envío al Faraón para que saques de Egipto a mi pueblo, a los israelitas”. Moisés dijo a Dios: “Si me presento ante los israelitas y les digo que el Dios de sus padres me envió a ellos, me preguntarán cuál es su nombre. Y entonces, ¿qué les responderé?”. Dios dijo a Moisés: “Yo soy el que soy”. Luego añadió: “Tú hablarás así a los israelitas: ‘Yo soy’ me envió a ustedes”. Y continuó diciendo a Moisés: “Tu hablarás así a los israelitas: El Señor, el Dios de sus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, es el que me envía. Este es mi nombre para siempre, y así será invocado en todos los tiempos futuros”. Palabra de Dios.

SALMO Sal 102, 1-4. 6-8. 11

R. El Señor es bondadoso y compasivo.

Bendice al Señor, alma mía, que todo mi ser bendiga a su santo Nombre; bendice al Señor, alma mía, y nunca olvides sus beneficios. R.

Él perdona todas tus culpas y sana todas tus dolencias; rescata tu vida  del sepulcro, te corona de amor y de ternura. R.

El Señor hace obras de justicia y otorga el derecho a los oprimidos; Él mostró sus caminos a Moisés y sus proezas al pueblo de Israel. R.

El Señor es bondadoso y compasivo, lento para enojarse y de gran misericordia; cuanto se alza el cielo sobre la tierra, así de inmenso es su amor por los que lo temen. R.

2ª LECTURA 1Cor 10, 1-6. 10-12

Guía: Pablo nos recuerda a Israel en el desierto, como todos fueron llamados a ser liberados pero, por sus pecados, muchos perecieron antes de llegar a la tierra prometida.

Lectura de la primera carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto.

Hermanos: No deben ignorar que todos nuestros padres fueron guiados por la nube y todos atravesaron el mar; y para todos, la marcha bajo la nube y el paso del mar, fue un bautismo que los unió a Moisés. También todos comieron la misma comida y bebieron la misma bebida espiritual. En efecto, bebían el agua de una roca espiritual que los acompañaba, y esa roca era Cristo. A pesar de esto, muy pocos de ellos fueron agradables a Dios, porque sus cuerpos quedaron tendidos en el desierto. Todo esto aconteció simbólicamente para ejemplo nuestro, a fin de que no nos dejemos arrastrar por los malos deseos, como lo hicieron nuestros padres. No nos rebelemos contra Dios, como algunos de ellos, por lo cual murieron víctimas del Ángel exterminador. Todo esto les sucedió simbólicamente, y está escrito para que nos sirva de lección a los que vivimos en el tiempo final. Por eso, el que se cree muy seguro, ¡cuídese de no caer! Palabra de Dios.

ACLAMACIÓN Mt 4, 17

“Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca”, dice el Señor.

EVANGELIO Lc 13, 1-9

Guía: Con dos ejemplos, Jesús nos invita a saber leer los signos de los tiempos, discerniendo a la luz de la Palabra y de la infinita bondad de Dios, y no según nuestras luces y conveniencias.

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

En cierta ocasión se presentaron unas personas que comentaron a Jesús el caso de aquellos galileos, cuya sangre Pilato mezcló con la de las víctimas de sus sacrificios. Él les respondió: “¿Creen ustedes que esos galileos sufrieron todo esto porque eran más pecadores que los demás? Les aseguro que no, y si ustedes no se convierten, todos acabarán de la misma manera. ¿O creen que las dieciocho personas que murieron cuando se desplomó la torre de Siloé, eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Les aseguro que no, y si ustedes no se convierten, todos acabarán de la misma manera”. Les dijo también esta parábola: “Un hombre tenía una higuera plantada en su viña. Fue a buscar frutos y no los encontró. Dijo entonces al viñador: ‘Hace tres años que vengo a buscar frutos en esta higuera y no los encuentro. Córtala, ¿para qué malgastar la tierra?’. Pero él respondió: ‘Señor, déjala todavía este año; yo removeré la tierra alrededor de ella y la abonaré. Puede ser que así dé frutos en adelante. Si no, la cortarás’”. Palabra del Señor.

PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS

Guía: Con los dones del pan y del vino, ponemos sobre el altar nuestro propósito de perdonar a nuestros hermanos, como esperamos que Dios tenga misericordia de nosotros.

PREPARACIÓN PARA LA COMUNIÓN

Guía: Nos acercamos a comulgar convencidos que él será nuestra fortaleza para enfrentar los signos de los tiempos de nuestros días.

DESPEDIDA

Guía: Nos despedimos, con la alegría de saber, que el Señor nos asiste en los desafíos por vivir de los valores de la paz y de la misericordia, en medio de una sociedad que más bien nos invita a la violencia y al desamor. Somos mensajeros de la vida.

De la feria. Morado.

liturgia cotidiana FEBRERO
Sábado 27

De la feria. Morado.

Prefacio de Cuaresma.

LECTURA Miq 7, 14-15. 18-20

Lectura de la profecía de Miqueas.

Apacienta con tu cayado a tu pueblo, al rebaño de tu herencia, al que vive solitario en un bosque, en medio de un vergel. ¡Que sean apacentados en Basán y en Galaad, como en los tiempos antiguos! Como en los días en que salías de Egipto, muéstranos tus maravillas. ¿Qué dios es como Tú, que perdonas la falta y pasas por alto la rebeldía del resto de tu herencia? Él no mantiene su ira para siempre, porque ama la fidelidad. Él volverá a compadecerse de nosotros y pisoteará nuestras faltas. Tú arrojarás en lo más profundo del mar todos nuestros pecados. Manifestarás tu lealtad a Jacob y tu fidelidad a Abraham, como lo juraste a nuestros padres desde los tiempos remotos. Palabra de Dios.

Comentario: Miqueas proclama el amor de Dios para con su pueblo. Por el profeta, el Señor ofrece su perdón a los reincidentes. Es una profecía del perdón que nos ofrecerá Jesús, en forma definitiva, por su encarnación, muerte y resurrección.

SALMO Sal 102, 1-4. 9-12

R. El Señor es bondadoso y compasivo.

Bendice al Señor, alma mía, que todo mi ser bendiga a su santo Nombre; bendice al Señor, alma mía, y nunca olvides sus beneficios. R.

Él perdona todas tus culpas y sana todas tus dolencias; rescata tu vida del sepulcro, te corona de amor y de ternura. R.

No acusa de manera inapelable ni guarda rencor eternamente; no nos trata según nuestros pecados ni nos paga conforme a nuestras culpas. R.

Cuanto se alza el cielo sobre la tierra, así de inmenso es su amor por los que le temen; cuanto dista el oriente del occidente, así aparta de nosotros nuestros pecados. R.

VERSÍCULO ANTES DEL EVANGELIO Lc 15, 18

Iré a la casa de mi padre y le diré: “Padre, pequé contra el Cielo y contra ti”.

EVANGELIO Lc 15, 1-3. 11-32

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Todos los publicanos y pecadores se acercaban a Jesús para escucharlo. Pero los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: “Este hombre recibe a los pecadores y come con ellos”. Jesús les dijo entonces esta parábola: “Un hombre tenía dos hijos. El menor de ellos dijo a su padre: ‘Padre, dame la parte de herencia que me corresponde’. Y el padre les repartió sus bienes. Pocos días después, el hijo menor recogió todo lo que tenía y se fue a un país lejano, donde malgastó sus bienes en una vida licenciosa. Ya había gastado todo, cuando sobrevino mucha miseria en aquel país, y comenzó a sufrir privaciones. Entonces se puso al servicio de uno de los habitantes de esa región, que lo envió a su campo para cuidar cerdos. Él hubiera deseado calmar su hambre con las bellotas que comían los cerdos, pero nadie se las daba. Entonces recapacitó y dijo: ‘¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, y yo estoy aquí muriéndome de hambre! Ahora mismo iré a la casa de mi padre y le diré: Padre, pequé contra el Cielo y contra ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros’. Entonces partió y volvió a la casa de su padre. Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió profundamente; corrió a su encuentro, lo abrazó y lo besó. El joven le dijo: ‘Padre, pequé contra el Cielo y contra ti; no merezco ser llamado hijo tuyo’. Pero el padre dijo a sus servidores: ‘Traigan enseguida la mejor ropa y vístanlo, pónganle un anillo en el dedo y sandalias en los pies. Traigan el ternero engordado y mátenlo. Comamos y festejemos, porque mi hijo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y fue encontrado’. Y comenzó la fiesta. El hijo mayor estaba en el campo. Al volver, ya cerca de la casa, oyó la música y los coros que acompañaban la danza. Y llamando a uno de los sirvientes, le preguntó qué significaba eso. Él le respondió: ‘Tu hermano ha regresado, y tu padre hizo matar el ternero engordado, porque lo ha recobrado sano y salvo’. Él se enojó y no quiso entrar. Su padre salió para rogarle que entrara, pero él le respondió: ‘Hace tantos años que te sirvo, sin haber desobedecido jamás ni una sola de tus órdenes, y nunca me diste un cabrito para hacer una fiesta con mis amigos. ¡Y ahora que ese hijo tuyo ha vuelto, después de haber gastado tus bienes con mujeres, haces matar para él el ternero engordado!’. Pero el padre le dijo: ‘Hijo mío, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo. Es justo que haya fiesta y alegría, porque tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado’”. Palabra del Señor.

Comentario: Ninguno de los dos hijos conocía a su padre. El menor comenzó a conocerlo solamente cuando estaba lejos, envuelto en sus pecados. Para quien se ha apartado, la experiencia de la conversión es una maravillosa oportunidad para encontrase con Dios y no alejarse más de él.

De la feria. Morado.

liturgia cotidiana FEBRERO
Viernes 26

De la feria. Morado.

Prefacio de Cuaresma. Día penitencial. Abstinencia.

LECTURA Gn 37, 3-4. 12-13. 17-28

Lectura del libro del Génesis.

Israel amaba a José más que a ningún otro de sus hijos, porque era el hijo de su vejez, y le mandó hacer una túnica de mangas largas. Pero sus hermanos, al ver que lo amaba más que a ellos, le tomaron tal odio que ni siquiera podían dirigirle el saludo. Un día, sus hermanos habían ido hasta Siquém para apacentar el rebaño de su padre. Entonces Israel dijo a José: “Tus hermanos están con el rebaño en Siquém. Quiero que vayas a verlos”. José fue entonces en busca de sus hermanos, y los encontró en Dotán. Ellos lo divisaron desde lejos, y antes que se acercara, ya se habían confabulado para darle muerte. “Ahí viene ese soñador”, se dijeron unos a otros. “¿Por qué no lo matamos y lo arrojamos en una de esas cisternas? Después diremos que lo devoró una fiera. ¡Veremos entonces en qué terminan sus sueños!”. Pero Rubén, al oír esto, trató de salvarlo diciendo: “No atentemos contra su vida”. Y agregó: “No derramen sangre. Arrójenlo en esa cisterna que está allá afuera, en el desierto, pero no pongan sus manos sobre él”. En realidad, su intención era librarlo de sus manos y devolverlo a su padre sano y salvo. Apenas José llegó al lugar donde estaban sus hermanos, estos lo despojaron de su túnica –la túnica de mangas largas que llevaba puesta–, lo tomaron y lo arrojaron a la cisterna, que estaba completamente vacía. Luego se sentaron a comer. De pronto, alzaron la vista y divisaron una caravana de ismaelitas que venían de Galaad, transportando en sus camellos una carga de goma tragacanto, bálsamo y mirra, que llevaban a Egipto. Entonces Judá dijo a sus hermanos: “¿Qué ganamos asesinando a nuestro hermano y ocultando su sangre? En lugar de atentar contra su vida, vendámoslo a los ismaelitas, porque él es nuestro hermano, nuestra propia carne”. Y sus hermanos estuvieron de acuerdo. Pero mientras tanto, unos negociantes madianitas pasaron por allí y retiraron a José de la cisterna. Luego lo vendieron a los ismaelitas por veinte monedas de plata, y José fue llevado a Egipto. Palabra de Dios.          

Comentario: A la familia de Jacob no le faltó la  envidia entre los hermanos quienes, por veinte monedas, fueron capaces de vender a su hermano menor, el hijo preferido por su padre. Por este hecho, y su desenlace posterior, José es el anticipo de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo.

SALMO Sal 104, 16-21

R. ¡Recuerden las maravillas que hizo el Señor!

Él provocó una gran sequía en el país y agotó todas las provisiones. Pero antes envió a un hombre, a José, que fue vendido como esclavo. R.

Le ataron los pies con grillos y el hierro oprimió su garganta, hasta que se cumplió lo que él predijo, y la palabra del Señor lo acreditó. R.

El rey ordenó que lo soltaran, el soberano de pueblos lo puso en libertad; lo nombró señor de su palacio y administrador de todos sus bienes. R.

VERSÍCULO ANTES DEL EVANGELIO Jn 3, 16

Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único; para que todo el que crea en Él tenga Vida eterna.

EVANGELIO Mt 21, 33-46

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: “Escuchen otra parábola: Un hombre poseía una tierra y allí plantó una viña, la cercó, cavó un lagar y construyó una torre de vigilancia. Después la arrendó a unos viñadores y se fue al extranjero. Cuando llegó el tiempo de la vendimia, envió a sus servidores para percibir los frutos. Pero los viñadores se apoderaron de ellos, y a uno lo golpearon, a otro lo mataron y al tercero lo apedrearon. El propietario volvió a enviar a otros servidores, en mayor número que los primeros, pero los trataron de la misma manera. Finalmente, les envió a su propio hijo, pensando: “Respetarán a mi hijo”. Pero, al verlo, los viñadores se dijeron: “Este es el heredero: vamos a matarlo para quedarnos con su herencia”. Y apoderándose de él, lo arrojaron fuera de la viña y lo mataron. Cuando vuelva el dueño, ¿qué les parece que hará con aquellos viñadores?”. Le respondieron: “Acabará con esos miserables y arrendará la viña a otros, que le entregarán el fruto a su debido tiempo”. Jesús agregó: “¿No han leído nunca en las Escrituras: ‘La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular: esta es la obra del Señor, admirable a nuestros ojos?’. El que caiga sobre esta piedra quedará destrozado, y aquél sobre quien ella caiga será aplastado. Por eso les digo que el Reino de Dios les será quitado a ustedes, para ser entregado a un pueblo que le hará producir sus frutos”. Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír estas parábolas, comprendieron que se refería a ellos. Entonces buscaron el modo de detenerlo, pero temían a la multitud, que lo consideraba un profeta. Palabra del Señor.       

Comentario: Dios confió a Israel y especialmente, a sus dirigentes, para que colaboraran con él. Esta parábola remarca que estos se apoderaron de la Viña (=Reino) matando a los que Dios enviaba para pedir cuentas. Esta confianza es entregada hoy a los bautizados (laicos, consagrados y ministros ordenados): ¿Cómo la administramos?

De la feria. Morado.

liturgia cotidiana FEBRERO
Jueves 25

De la feria. Morado.

Prefacio de Cuaresma.

LECTURA Jer 17, 5-10

Lectura del libro de Jeremías.

Así habla el Señor: ¡Maldito el hombre que confía en el hombre y busca su apoyo en la carne, mientras su corazón se aparta del Señor! Él es como un matorral en la estepa que no ve llegar la felicidad; habita en la aridez del desierto, en una tierra salobre e inhóspita. ¡Bendito el hombre que confía en el Señor y en Él tiene puesta su confianza! Él es como un árbol plantado al borde de las aguas, que extiende sus raíces hacia la corriente; no teme cuando llega el calor y su follaje se mantiene frondoso; no se inquieta en un año de sequía y nunca deja de dar fruto. Nada más tortuoso que el corazón humano y no tiene arreglo: ¿quién puede penetrarlo? Yo, el Señor, sondeo el corazón y examino las entrañas, para dar a cada uno según su conducta, según el fruto de sus acciones. Palabra de Dios.

Comentario: Bendita las personas que confían en el Señor, son como un árbol plantado al borde de un río, donde nunca les faltará agua y, por lo tanto, darán muchos frutos de amor y misericordia. ¿En quién hemos puesto nuestra confianza? ¿En la Palabra de Dios, en nosotros, en el dinero o en el poder?

SALMO Sal 1, 1-4. 6

R. ¡Feliz el que pone su confianza en el Señor!

¡Feliz el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la reunión de los impíos, sino que se complace en la ley del Señor y la medita de día y de noche! R.

Él es como un árbol plantado al borde de las aguas, que produce fruto a su debido tiempo, y cuyas hojas nunca se marchitan: todo lo que haga le saldrá bien. R.

No sucede así con los malvados: ellos son como paja que se lleva el viento. Porque el Señor cuida el camino de los justos, pero el camino de los malvados termina mal. R.

VERSÍCULO ANTES DEL EVANGELIO Cfr. Lc 8, 15

Felices los que retienen la Palabra de Dios con un corazón bien dispuesto y dan fruto gracias a su constancia.

EVANGELIO Lc 16, 19-31

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Jesús dijo a los fariseos: Había un hombre rico que se vestía de púrpura y lino finísimo y cada día hacía espléndidos banquetes. A su puerta, cubierto de llagas, yacía un pobre llamado Lázaro, que ansiaba saciarse con lo que caía de la mesa del rico; y hasta los perros iban a lamer sus llagas. El pobre murió y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. El rico también murió y fue sepultado. En la morada de los muertos, en medio de los tormentos, levantó los ojos y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro junto a él. Entonces exclamó: “Padre Abraham, ten piedad de mí y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en el agua y refresque mi lengua, porque estas llamas me atormentan”. “Hijo mío, respondió Abraham, recuerda que has recibido tus bienes en vida y Lázaro, en cambio, recibió males; ahora él encuentra aquí su consuelo, y tú, el tormento. Además, entre ustedes y nosotros se abre un gran abismo. De manera que los que quieren pasar de aquí hasta allí no pueden hacerlo, y tampoco se puede pasar de allí hasta aquí”. El rico contestó: “Te ruego entonces, padre, que envíes a Lázaro a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos: que él los prevenga, no sea que ellos también caigan en este lugar de tormento”. Abraham respondió: “Tienen a Moisés y a los Profetas; que los escuchen”. “No, padre Abraham, insistió el rico. Pero si alguno de los muertos va a verlos, se arrepentirán”. Pero Abraham respondió: “Si no escuchan a Moisés y a los Profetas, aunque resucite alguno de entre los muertos, tampoco se convencerán”. Palabra del Señor.

Comentario: El rico pensaba en sí mismo, mientras el pobre solo lo veía pasar de largo. Quien pasa de largo, poco a poco, cava un gran abismo entre él, Dios y sus semejantes. ¿Qué es lo que da sentido hoy a nuestra vida? ¿Qué hacemos por los hambrientos, enfermos, etcétera?

De la feria. Morado.

liturgia cotidiana FEBRERO
Miércoles 24

De la feria. Morado.

Prefacio de Cuaresma.

LECTURA Jer 18, 18-20

Lectura del libro de Jeremías.

Los hombres de Judá y los habitantes de Jerusalén dijeron: “¡Vengan, tramemos un plan contra Jeremías, porque no le faltará la instrucción al sacerdote, ni el consejo al sabio, ni la palabra al profeta! Vengan, inventemos algún cargo contra él, y no prestemos atención a sus palabras”. ¡Préstame atención, Señor, y oye la voz de los que me acusan! ¿Acaso se devuelve mal por bien para que me hayan cavado una fosa? Recuerda que yo me presenté delante de ti para hablar en favor de ellos, para apartar de ellos tu furor. Palabra de Dios.

Comentario: Un grupo trama contra la vida de Jeremías, expresando acusaciones sin razones, solo porque molestaban sus palabras. Ante ello, el profeta se pone en las manos de Dios, anticipando cuanto le sucederá a Cristo doliente. Ante quienes nos acusan injustamente: ¿A quién recurrimos?

SALMO Sal 30, 5-6. 14. 16

R. ¡Sálvame, Señor, por tu misericordia!

Sácame de la red que me han tendido, porque Tú eres mi refugio. Yo pongo mi vida en tus manos: Tú me rescatarás, Señor, Dios fiel. R.

Oigo los rumores de la gente y amenazas por todas partes, mientras se confabulan contra mí y traman quitarme la vida. R.

Pero yo confío en ti, Señor, y te digo: “Tú eres mi Dios, mi destino está en tus manos”. Líbrame del poder de mis enemigos y de aquellos que me persiguen. R.

 VERSÍCULO ANTES DEL EVANGELIO Jn 8, 12

“Yo soy la luz del mundo; el que me sigue tendrá la luz de la Vida”, dice el Señor.

EVANGELIO Mt 20, 17-28

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Mientras Jesús subía a Jerusalén, llevó consigo a los Doce, y en el camino les dijo: “Ahora subimos a Jerusalén, donde el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas. Ellos lo condenarán a muerte y lo entregarán a los paganos para que se burlen de Él, lo azoten y lo crucifiquen, pero al tercer día resucitará”. Entonces la madre de los hijos de Zebedeo se acercó a Jesús, junto con sus hijos, y se postró ante Él para pedirle algo. “¿Qué quieres?”, le preguntó Jesús. Ella le dijo: “Manda que mis dos hijos se sienten en tu Reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda”. “No saben lo que piden”, respondió Jesús. “¿Pueden beber el cáliz que Yo beberé?” “Podemos”, le respondieron. “Está bien, les dijo Jesús, ustedes beberán mi cáliz. En cuanto a sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no me toca a mí concederlo, sino que esos puestos son para quienes se los ha destinado mi Padre”. Al oír esto, los otros diez se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús los llamó y les dijo: “Ustedes saben que los jefes de las naciones dominan sobre ellas y los poderosos les hacen sentir su autoridad. Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes; y el que quiera ser el primero, que se haga su esclavo: como el Hijo del hombre, que no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud”. Palabra del Señor.

Comentario: Existe una gran diferencia entre los auténticos discípulos de Jesús con aquellos que buscan ubicarse en los primeros puestos. A estos últimos, les interesa lo externo, estar en la foto…, mientras que los que siguen libremente al Maestro, viven su consigna: “El que quiera ser grande, que se haga el servidor”.

 
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