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Editorial SAN PABLO
 
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Archivo del 30/07/2019

MIÉRCOLES 31: San Ignacio de Loyola, p. (MO). Blanco.

MIÉRCOLES 31: San Ignacio de Loyola, p. (MO). Blanco.
MIÉRCOLES 31: San Ignacio de Loyola, p. (MO). Blanco.

Leccionario Santoral: 1Cor 10, 32-11, 1; Sal 33, 2-11; Lc 14, 24-33.

LECTURA Éx 34, 29-35

Lectura del libro del Éxodo. Cuando Moisés bajó de la montaña del Sinaí, trayendo en sus manos las dos tablas del Testimonio, no sabía que su rostro se había vuelto radiante porque había hablado con el Señor. Al verlo, Aarón y todos los israelitas advirtieron que su rostro resplandecía, y tuvieron miedo de acercarse a él. Pero Moisés los llamó; entonces se acercaron Aarón y todos los jefes de la comunidad, y él les habló. Después se acercaron también todos los israelitas, y él les transmitió las órdenes que el Señor le había dado en la montaña del Sinaí. Cuando Moisés terminó de hablarles, se cubrió el rostro con un velo. Y siempre que iba a presentarse delante del Señor para conversar con Él, se quitaba el velo hasta que salía de la Carpa. Al salir, comunicaba a los israelitas lo que el Señor le había ordenado, y los israelitas veían que su rostro estaba radiante. Después Moisés volvía a poner el velo sobre su rostro, hasta que entraba de nuevo a conversar con el Señor. Palabra de Dios.

Comentario: La figura de Moisés pasa a ser el signo revelador de Dios y lo hace de manera visual y auditivamente. Ahora el pueblo puede estar confiado de su futuro, pues Moisés representa para ellos el mediador perfecto entre Dios y su pueblo: “habla cara a cara con Dios y lo escucha”.

SALMO Sal 98, 5-7. 9

R. ¡Santo eres, Señor Dios nuestro!

Glorifiquen al Señor, nuestro Dios, adórenlo ante el estrado de sus pies. ¡Santo es el Señor! R.

Moisés y Aarón, entre sus sacerdotes, y Samuel, entre los que invocaban su Nombre, clamaban al Señor y Él les respondía. R.

Dios les hablaba desde la columna de nube; ellos observaban sus mandamientos y los preceptos que les había dado. R.

Glorifiquen al Señor, nuestro Dios, y adórenlo en su santa Montaña: el Señor, nuestro Dios, es santo. R.

ALELUIA Jn 15, 15

Aleluia. «Yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre», dice el Señor. Aleluia.

EVANGELIO Mt 13, 44-46

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo. Jesús dijo a la multitud: El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; un hombre lo encuentra, lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, vende todo lo que posee y compra el campo. El Reino de los Cielos se parece también a un negociante que se dedicaba a buscar perlas finas; y al encontrar una de gran va¬lor, fue a vender todo lo que tenía y la compró. Palabra del Señor.

Comentario: En ambas parábolas hay un hallazgo de algo de gran valor, pero solo uno reconoce lo que realmente vale. Quien encuentra el tesoro escondido descubre lo que no buscaba, mientras que el negociante halló lo que nunca imaginó. El Reino de Dios es un tesoro que se ofrece, regala y por eso no se entra a él por méritos propios.

MARTES 30: Feria. Verde. San Pedro Crisólogo, o. y d. (ML).Blanco.

MARTES 30: Feria. Verde. San Pedro Crisólogo, o. y d. (ML).Blanco.
MARTES 30: Feria. Verde. San Pedro Crisólogo, o. y d. (ML).Blanco.

LECTURA Éx 33, 7-11; 34, 5-9. 28

Lectura del libro del Éxodo. Moisés tomó la Carpa, la instaló fuera del campamento, a una cierta distancia, y la llamó Carpa del Encuentro. Así, todo el que tenía que consultar al Señor debía dirigirse a la Carpa del Encuentro, que estaba fuera del campamento. Siempre que Moisés se dirigía hacia la Carpa, todo el pueblo se levantaba, se apostaba a la entrada de su propia carpa y seguía con la mirada a Moisés hasta que él entraba en ella. Cuando Moisés entraba, la columna de nube bajaba y se detenía a la entrada de la Carpa del Encuentro, mientras el Señor conversaba con Moisés. Al ver la columna de nube, todo el pueblo se levantaba, y luego cada uno se postraba a la entrada de su propia carpa. El Señor conversaba con Moisés cara a cara, como lo hace un hombre con su amigo. Después Moisés regresaba al campamento, pero Josué –hijo de Nun, su joven ayudante– no se apartaba del interior de la Carpa. Moisés invocó el Nombre del Señor. El Señor pasó delante de él y exclamó: “El Señor es un Dios compasivo y bondadoso, lento para enojarse, y pródigo en amor y fidelidad. Él mantiene su amor a lo largo de mil generaciones y perdona la culpa, la rebeldía y el pecado; sin embargo, no los deja impunes, sino que castiga la culpa de los padres en los hijos y en los nietos, hasta la tercera y cuarta generación”. Moisés cayó de rodillas y se postró, diciendo: “Si realmente me has brindado tu amistad, dígnate, Señor, ir en medio de nosotros. Es verdad que éste es un pueblo obstinado, pero perdona nuestra culpa y nuestro pecado, y conviértenos en tu herencia”. Moisés estuvo allí con el Señor cuarenta días y cuarenta noches, sin comer ni beber. Y escribió sobre las tablas las palabras de la Alianza, es decir, los diez Mandamientos. Palabra de Dios.

Comentario: La comunicación es un acto que supone dinamismo, movimiento por parte de Dios y también de quien lo busca. Moisés es el único que habla con Dios y por tanto se le reconoce esa “autoridad” para hablar con él. Pero él es un instrumento que trasluce y oculta a la vez, pues él no es Dios sino un hombre.

SALMO Sal 102, 6-13

R. ¡El Señor es bondadoso y compasivo!

El Señor hace obras de justicia y otorga el derecho a los oprimidos; Él mostró sus caminos a Moisés y sus proezas al pueblo de Israel. R.

El Señor es bondadoso y compasivo, lento para enojarse y de gran misericordia; no acusa de manera inapelable ni guarda rencor eternamente. R.

No nos trata según nuestros pecados ni nos paga conforme a nuestras culpas. Cuanto se alza el cielo sobre la tierra, así de inmenso es su amor por los que lo temen. R.

Cuanto dista el oriente del occidente, así aparta de nosotros nuestros pecados. Como un padre es cariñoso con sus hijos, así es cariñoso el Señor con sus fieles. R.

ALELUIA

Aleluia. La semilla es la Palabra de Dios, el sembrador es Cristo; el que lo encuentra permanece para siempre. Aleluia.

EVANGELIO Mt 13, 36-43

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo. Dejando a la multitud, Jesús regresó a la casa; sus discípulos se acercaron y le dijeron: “Explícanos la parábola de la cizaña en el campo”. Él les respondió: “El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los que pertenecen al Reino; la cizaña son los que pertenecen al Maligno, y el enemigo que la siembra es el demonio; la cosecha es el fin del mundo y los cosechadores son los ángeles. Así como se arranca la cizaña y se la quema en el fuego, de la misma manera sucederá al fin del mundo. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y éstos quitarán de su Reino todos los escándalos y a los que hicieron el mal, y los arrojarán en el horno ardiente: allí habrá llanto y rechinar de dientes. Entonces los justos resplandecerán como el sol en el Reino de su Padre. ¡El que tenga oídos, que oiga!”. Palabra del Señor.

Comentario: Jesús tuvo que lidiar con la mentalidad religiosa de su época, que pensaba que la historia se construía a base de intervenciones directas y unilaterales de Dios. La tensión entre el bien y el mal no será resuelta, totalmente, en esta vida, a pesar de nuestros esfuerzos. Solo al final Dios diferenciará quiénes estuvieron de una, o de otra parte. ¿Dónde estamos?

LUNES 29: Santa Marta (MO). Blanco.

LUNES 29: Santa Marta (MO). Blanco.
LUNES 29: Santa Marta (MO). Blanco.

Leccionario Santoral: 1Jn 4, 7-16; Sal 33, 2-11; Jn 11, 19-27 (o bien: Lc 10, 38-42).

LECTURA Éx 24, 18; 31, 18; 32,15- 24. 30-34

Lectura del libro del Éxodo. Moisés subió al monte Sinaí y allí permaneció cuarenta días y cuarenta noches. Cuando el Señor terminó de hablar con Moisés, le dio las dos tablas del Testimonio, tablas de piedra escritas por el dedo de Dios. Moisés emprendió el camino de regreso y bajó de la montaña llevando en sus manos las dos tablas del Testimonio, que estaban escritas de un lado y de otro. Esas tablas eran obra de Dios, y la escritura grabada sobre ellas era escritura de Dios. Al escuchar el ruido de las aclamaciones que profería el pueblo, Josué dijo a Moisés: “Hay gritos de guerra en el campamento”. Pero Moisés respondió: “No son cantos de victoria, ni alaridos de derrota; lo que oigo son cantos de coros alternados”. Cuando Moisés estuvo cerca del campamento y vio el ternero y las danzas, se enfureció, y arrojando violentamente las tablas que llevaba en sus manos, las hizo añicos al pie de la montaña. Después tomó el ternero que habían hecho, lo quemó y lo trituró hasta pulverizarlo. Luego esparció el polvo sobre el agua, y se la hizo beber a los israelitas. Moisés dijo a Aarón: “¿Qué te ha hecho este pueblo para que lo indujeras a cometer un pecado tan grave?”. Pero Aarón respondió: “Te ruego, Señor, que reprimas tu enojo. Tú sabes muy bien que este pueblo está inclinado al mal. Ellos me dijeron: «Fabrícanos un dios que vaya al frente de nosotros, porque no sabemos qué le ha pasado a Moisés, ese hombre que nos hizo salir de Egipto». Entonces les ordené: «El que tenga oro que se desprenda de él». Ellos me lo trajeron, yo lo eché al fuego, y salió este ternero”. Al día siguiente, Moisés dijo al pueblo: “Ustedes han cometido un gran pecado. Pero ahora subiré a encontrarme con el Señor, y tal vez pueda expiar ese pecado. Moisés fue a encontrarse nuevamente con el Señor y le dijo: Por desgracia, este pueblo ha cometido un gran pecado, ya que se han fabricado un dios de oro. ¡Si Tú quisieras perdonarlo, a pesar de esto…! Y si no, bórrame por favor del Libro que Tú has escrito”. El Señor le respondió: “Yo borraré de mi Libro al que ha pecado contra mí. Y ahora vete. Lleva a este pueblo hasta el lugar que Yo te indiqué: mi ángel irá delante de ti. Y cuando llegue el momento, los visitaré para castigarlos por su pecado”. Palabra de Dios.

Comentario: Moisés se posiciona como “el mediador” de todos los mediadores de la alianza y su intervención facilita la relación entre Dios y el pueblo. Es el que trae y promulga la palabra del mandamiento y el que lleva la respuesta con el compromiso de obediencia.

SALMO Sal 105, 19-23

R. ¡Den gracias al Señor, porque es bueno!

En Horeb se fabricaron un ternero, adoraron una estatua de metal fundido: así cambiaron su Gloria por la imagen de un toro que come pasto. R.

Olvidaron a Dios, que los había salvado y había hecho prodigios en Egipto, maravillas en la tierra de Cam y portentos junto al Mar Rojo. R.

El Señor amenazó con destruirlos, pero Moisés, su elegido, se mantuvo firme en la brecha para aplacar su enojo destructor. R.

ALELUIA Sant 1, 18

Aleluia. El Padre ha querido engendrarnos por su Palabra de verdad, para que seamos como las primicias de su creación. Aleluia.

EVANGELIO Mt 13, 31-35

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo. Jesús propuso a la gente esta parábola: “El Reino de los Cielos se parece a un grano de mostaza que un hombre sembró en su campo. En realidad, ésta es la más pequeña de las semillas, pero cuando crece es la más grande de las hortalizas y se convierte en un arbusto, de tal manera que los pájaros del cielo van a cobijarse en sus ramas”. Después les dijo esta otra parábola: “El Reino de los Cielos se parece a un poco de levadura que una mujer mezcla con gran cantidad de harina, hasta que fermenta toda la masa”. Todo esto lo decía Jesús a la muchedumbre por medio de parábolas, y no les hablaba sin ellas, para que se cumpliera lo anunciado por el Profeta: «Hablaré en parábolas, anunciaré cosas que estaban ocultas desde la creación del mundo». Palabra del Señor.

Comentario: Dios sabe valorar la dimensión de lo pequeño ,sobre todo ante la mentalidad de una época que solo apreciaba lo grande y poderoso. Jesús reacciona por esta forma de ver las cosas y propone una nueva: Su Iglesia que cobijará a todos y nadie se sentirá un extraño ni coartado en su libertad de pensamiento.

DOMINGO 28: 17º durante el año. Verde.

DOMINGO 28: 17º durante el año. Verde.
DOMINGO 28: 17º durante el año. Verde.

1ª LECTURA Gn 18, 20-21. 23-32

Lectura del libro del Génesis. El Señor dijo: “El clamor contra Sodoma y Gomorra es tan grande, y su pecado tan grave, qué debo bajar a ver si sus acciones son realmente como el clamor que ha llegado hasta mí. Si no es así, lo sabré”. Entonces Abraham se le acercó y le dijo: “¿Así que vas a exterminar al justo junto con el culpable? Tal vez haya en la ciudad cincuenta justos. ¿Y Tú vas a arrasar ese lugar, en vez de perdonarlo por amor a los cincuenta justos que hay en él? ¡Lejos de ti hacer semejante cosa! ¡Matar al justo juntamente con el culpable, haciendo que los dos corran la misma suerte! ¡Lejos de ti! ¿Acaso el Juez de toda la tierra no va a hacer justicia?” El Señor respondió: “Si encuentro cincuenta justos en la ciudad de Sodoma, perdonaré a todo ese lugar en atención a ellos”. Entonces Abraham dijo: “Yo, que no soy más que polvo y ceniza, tengo el atrevimiento de dirigirme a mi Señor. Quizá falten cinco para que los justos lleguen a cincuenta. Por esos cinco ¿vas a destruir toda la ciudad?”. “No la destruiré si encuentro allí cuarenta y cinco”, respondió el Señor. Pero Abraham volvió a insistir: “Quizá no sean más de cuarenta”. Y el Señor respondió: “No lo haré por amor a esos cuarenta”. “Por favor, dijo entonces Abraham, que mi Señor no lo tome a mal si continúo insistiendo. Quizá sean solamente treinta”. Y el Señor respondió: “No lo haré si encuentro allí a esos treinta”. Abraham insistió: “Una vez más, me tomo el atrevimiento de dirigirme a mi Señor. Tal vez no sean más que veinte”. “No la destruiré en atención a esos veinte”, declaró el Señor. “Por favor, dijo entonces Abraham, que mi Señor no se enoje si hablo por última vez. Quizá sean solamente diez”. “En atención a esos diez, respondió, no la destruiré”. Palabra de Dios.

Comentario: Ante el Señor, Abraham pone de manifiesto su humildad y la gran confianza que animaba su oración. Además, interviene por un pueblo que no es el suyo. Sin embargo, su exigencia de justicia clama la “bendición” a favor de una humanidad que por su pecado está en condición de maldición.

SALMO Sal 137, 1-3. 6-8

R. ¡Me escuchaste, Señor, cuando te invoqué!

Te doy gracias, Señor, de todo corazón, porque has oído las palabras de mi boca, te cantaré en presencia de los ángeles. Me postraré ante tu santo Templo. R.

Daré gracias a tu Nombre por tu amor y tu fidelidad, porque tu promesa ha superado tu renombre. Me respondiste cada vez que te invoqué y aumentaste la fuerza de mi alma. R.

El Señor está en las alturas, pero se fija en el humilde y reconoce al orgulloso desde lejos. Si camino entre peligros, me conservas la vida. R.

Tu derecha me salva. El Señor lo hará todo por mí. Tu amor es eterno, Señor, ¡no abandones la obra de tus manos! R.

2ª LECTURA Col 2, 12-14

Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Colosas. Hermanos: En el bautismo, ustedes fueron sepultados con Cristo, y con Él resucitaron, por la fe en el poder de Dios que lo resucitó de entre los muertos. Ustedes estaban muertos a causa de sus pecados y de la incircuncisión de su carne, pero Cristo los hizo revivir con Él, perdonando todas nuestras faltas. Él canceló el acta de condenación que nos era contraria, con todas sus cláusulas, y la hizo desaparecer clavándola en la cruz. Palabra de Dios.                

Comentario: San Pablo intenta clarificar a los colosenses de las ideologías sincretistas (creencias en fuerzas cósmicas, de la mente o angélicas), que les amenazaban. Por eso les enseña para que lleven una vida de acuerdo con la fe que han recibido, pues la persona de Cristo está por sobre todas esas creencias: “él es la cabeza y el que tiene toda potestad”.

ALELUIA Rom 8, 15

Aleluia. Han recibido el espíritu de hijos adoptivos, que nos hace llamar a Dios «¡Abbá!», es decir, Padre. Aleluia.

EVANGELIO Lc 11, 1-13

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas. Un día, Jesús estaba orando en cierto lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: “Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó a sus discípulos”. Él les dijo entonces: “Cuando oren, digan: Padre, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino, danos cada día nuestro pan cotidiano; perdona nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a aquéllos que nos ofenden; y no nos dejes caer en la tentación”. Jesús agregó: “Supongamos que alguno de ustedes tiene un amigo y recurre a él a medianoche, para decirle: «Amigo, préstame tres panes, porque uno de mis amigos llegó de viaje y no tengo nada que ofrecerle», y desde adentro él le responde: «No me fastidies; ahora la puerta está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados. No puedo levantarme para dártelos». Yo les aseguro que aunque él no se levante para dárselos por ser su amigo, se levantará al menos a causa de su insistencia y le dará todo lo necesario. También les aseguro: pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá. Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abrirá. ¿Hay entre ustedes algún padre que da a su hijo una serpiente cuando le pide un pescado? ¿Y si le pide un huevo, le dará un escorpión? Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a aquéllos que se lo pidan!”. Palabra del Señor.

Comentario: Rezar es sinónimo de pedir, insistir, obtener algo gratuitamente o a cambio de algún sacrificio. En el “Papá nuestro” que nos enseñó Jesús, el cariño está por encima de las peticiones… El hijo se interesa por las causas de su Papá Dios: su nombre, su Reino, su voluntad. Papá Dios se interesa por las causas de los hijos: el pan, el perdón, los males que nos afligen, las tentaciones que nos atormentan.

SÁBADO 27: Feria. Verde. Santa María en Sábado. Blanco.

SÁBADO 27: Feria. Verde. Santa María en Sábado. Blanco.
SÁBADO 27: Feria. Verde. Santa María en Sábado. Blanco.

Prefacio I de la Virgen María.

LECTURA Éx 24, 3-8

Lectura del libro del Éxodo. Moisés fue a comunicar al pueblo todas las palabras y prescripciones del Señor, y el pueblo respondió a una sola voz: “Estamos decididos a poner en práctica todas las palabras que ha dicho el Señor”. Moisés consignó por escrito las palabras del Señor, y a la mañana siguiente, bien temprano, levantó un altar al pie de la montaña y erigió doce piedras en representación de las doce tribus de Israel. Después designó a un grupo de jóvenes israelitas, y ellos ofrecieron holocaustos e inmolaron terneros al Señor, en sacrificio de comunión. Moisés tomó la mitad de la sangre, la puso en unos recipientes, y derramó la otra mitad sobre el altar. Luego tomó el documento de la Alianza y lo leyó delante del pueblo, el cual exclamó: “Estamos resueltos a poner en práctica y a obedecer todo lo que el Señor ha dicho”. Entonces Moisés tomó la sangre y roció con ella al pueblo, diciendo: “Ésta es la sangre de la Alianza que ahora el Señor hace con ustedes, según lo establecido en estas cláusulas”. Palabra de Dios.

Comentario: El relato presenta a Moisés como mediador. El altar y las doce piedras representan respectivamente a Dios y al pueblo. La “sangre de la alianza” corona la formulación de los preceptos, la aceptación de ellos y la vinculación.

SALMO Sal 49, 1-2. 5-6. 14-15

R. ¡Ofrece al Señor un sacrificio de alabanza!

El Dios de los dioses, el Señor, habla para convocar a la tierra desde la salida del sol hasta el ocaso. El Señor resplandece desde Sión, que es el dechado de toda hermosura. R.

“Reúnanme a mis amigos, a los que sellaron mi Alianza con un sacrificio”. ¡Que el cielo proclame su justicia, porque el Señor es el único Juez! R.

Ofrece al Señor un sacrificio de alabanza y cumple tus votos al Altísimo; invócame en los momentos de peligro: Yo te libraré, y tú me glorificarás. R.

ALELUIA Cf. Lc 8, 15

Aleluia. Reciban con docilidad la Palabra sembrada en ustedes, que es capaz de salvarlos. Aleluia.

EVANGELIO Mt 13, 24-30

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo. Jesús propuso a la gente esta parábola: El Reino de los Cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras todos dormían vino su enemigo, sembró cizaña en medio del trigo y se fue. Cuando creció el trigo y aparecieron las espigas, también apareció la cizaña. Los peones fueron a ver entonces al propietario y le dijeron: “Señor, ¿no habías sembrado buena semilla en tu campo? ¿Cómo es que ahora hay cizaña en él?”. Él les respondió: “Esto lo ha hecho algún enemigo”. Los peones replicaron: “¿Quieres que vayamos a arrancarla?”. “No, les dijo el dueño, porque al arrancar la cizaña, corren el peligro de arrancar también el trigo. Dejen que crezcan juntos hasta la cosecha, y entonces diré a los cosechadores: Arranquen primero la cizaña y átenla en manojos para quemarla, y luego recojan el trigo en mi granero”. Palabra del Señor.

Comentario: Tanto la cizaña como el trigo son la mejor expresión de la nueva propuesta que trae Jesús para construir una sociedad más humana. En ese sentido, hay que tener claro que donde siembra Dios también lo hace el sembrador del mal. El mal y el bien coexisten incluso en la Iglesia, y por eso no se puede ser ingenuo. Hay que estar preparados contra todo falso optimismo.

VIERNES 26: Santos Joaquín y Ana, padres de la Virgen María (MO). Blanco.

VIERNES 26: Santos Joaquín y Ana, padres de la Virgen María (MO). Blanco.
VIERNES 26: Santos Joaquín y Ana, padres de la Virgen María (MO). Blanco.

Leccionario Santoral: Ecli 44, 1. 9-15; Sal 131, 11. 13-14. 17-18; Mt 13, 16-17.

LECTURA Éx 20, 1-17

Lectura del libro del Éxodo. Dios pronunció estas palabras: Yo soy el Señor, tu Dios, que te hice salir de Egipto, de un lugar de esclavitud. No tendrás otros dioses delante de mí. No te harás ninguna escultura y ninguna imagen de lo que hay arriba, en el cielo, o abajo, en la tierra, o debajo de la tierra, en las aguas. No te postrarás ante ellas, ni les rendirás culto, porque Yo soy el Señor, tu Dios, un Dios celoso, que castigo la maldad de los padres en los hijos, hasta la tercera y cuarta generación, si ellos me aborrecen; y tengo misericordia a lo largo de mil generaciones, si me aman y cumplen mis mandamientos. No pronunciarás en vano el Nombre del Señor, tu Dios, porque Él no dejará sin castigo al que lo pronuncie en vano. Acuérdate del día sábado para santificarlo. Durante seis días trabajarás y harás todas tus tareas; pero el séptimo es día de descanso en honor del Señor, tu Dios. En él no harán ningún trabajo, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu esclavo, ni tu esclava, ni tus animales, ni el extranjero que reside en tus ciudades. Porque en seis días el Señor hizo el cielo, la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos, pero el séptimo día descansó. Por eso el Señor bendijo el día sábado y lo declaró santo. Honra a tu padre y a tu madre, para que tengas una larga vida en la tierra que el Señor, tu Dios, te da. No matarás. No cometerás adulterio. No robarás. No darás falso testimonio contra tu prójimo. No codiciarás la casa de tu prójimo: no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su esclavo, ni su esclava, ni su buey, ni su asno, ni ninguna otra cosa que le pertenezca. Palabra de Dios.

Comentario: El decálogo son las palabras de la Alianza que Israel ha de observar. En síntesis, es la norma por la que el pueblo de Dios se guía, el cauce por donde responde al cometido de ser lo que es o de hacerse lo que quiere ser.

SALMO Sal 18, 8-11

R. ¡Tú tienes palabras de vida eterna, Señor!

La ley del Señor es perfecta, reconforta el alma; el testimonio del Señor es verdadero, da sabiduría al simple. R.

Los preceptos del Señor son rectos, alegran el corazón; los mandamientos del Señor son claros, iluminan los ojos. R.

La palabra del Señor es pura, permanece para siempre; los juicios del Señor son la verdad, enteramente justos. R.

Son más atrayentes que el oro, que el oro más fino; más dulces que la miel, más que el jugo del panal. R.

ALELUIA Cf. Lc 8, 15

Aleluia. Felices los que retienen la Palabra de Dios con un corazón bien dispuesto y dan fruto gracias a su constancia. Aleluia.

EVANGELIO Mt 13, 18-23

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo. Jesús dijo a sus discípulos: Escuchen lo que significa la parábola del sembrador. Cuando alguien oye la Palabra del Reino y no la comprende, viene el Maligno y arrebata lo que había sido sembrado en su corazón: éste es el que recibió la semilla al borde del camino. El que la recibe en terreno pedregoso es el hombre que, al escuchar la Palabra, la acepta en seguida con alegría, pero no la deja echar raíces, porque es inconstante: en cuanto sobreviene una tribulación o una persecución a causa de la Palabra, inmediatamente sucumbe. El que recibe la semilla entre espinas es el hombre que escucha la Palabra, pero las preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas la ahogan, y no puede dar fruto. Y el que la recibe en tierra fértil es el hombre que escucha la Palabra y la comprende. Éste produce fruto, ya sea cien, ya sesenta, ya treinta por uno. Palabra del Señor.

Comentario: La parábola del sembrador manifiesta las diferentes actitudes que toma quien acoge la Palabra de Dios. La imagen de la semilla que cae en tierra y encuentra dificultades para su crecimiento es la misma actitud de soberbia, cerrazón y falta de fe que muestran quienes aún no comprenden lo que significa el reinado de Dios: “no es un paseo triunfal porque conlleva sufrimiento y sacrificio”.

JUEVES 25: SANTIAGO, ap. (F). Rojo.

JUEVES 25: SANTIAGO, ap. (F). Rojo.
JUEVES 25: SANTIAGO, ap. (F). Rojo.

Gloria. Prefacio de los Apóstoles.

LECTURA 2Cor 4, 7-15

Lectura de la segunda carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto. Hermanos: Llevamos un tesoro en recipientes de barro, para que se vea bien que este poder extraordinario no procede de nosotros, sino de Dios. Estamos atribulados por todas partes, pero no abatidos; perplejos, pero no desesperados; perseguidos, pero no abandonados; derribados, pero no aniquilados. Siempre y a todas partes, llevamos en nuestro cuerpo los sufrimientos de la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo. Y así, aunque vivimos, estamos siempre enfrentando a la muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. De esa manera, la muerte hace su obra en nosotros, y en ustedes la vida. Pero, teniendo ese mismo espíritu de fe, del que dice la Escritura: «Creí y por eso hablé», también nosotros creemos, y por lo tanto, hablamos. Y nosotros sabemos que Aquél que resucitó al Señor Jesús nos resucitará con Él y nos reunirá a su lado junto con ustedes. Todo esto es por ustedes: para que al abundar la gracia, abunde también el número de los que participan en la acción de gracias para gloria de Dios. Palabra de Dios.

Comentario: San Pablo presenta el aspecto paradójico del servicio apostólico: “atribulados, pero no abatidos…”, pues él no piensa una situación ideal donde no haya problemas. El Apóstol describe su propia fragilidad y por la gracia de Dios reconoce que entrega un tesoro que no le pertenece. No sueña con una Iglesia triunfalista, sino con una comunidad de fe que se dispone a servir desde su pobreza.

SALMO Sal 125, 1-6

R. Los que siembran entre lágrimas cosecharán entre canciones.

Cuando el Señor cambió la suerte de Sión, nos parecía que soñábamos: nuestra boca se llenó de risas, y nuestros labios, de canciones. R.

Hasta los mismos paganos decían: «¡El Señor hizo por ellos grandes cosas!». ¡Grandes cosas hizo el Señor por nosotros y estamos rebosantes de alegría! R.

¡Cambia, Señor, nuestra suerte como los torrentes del Négueb! Los que siembran entre lágrimas cosecharán entre canciones. R.

El sembrador va llorando cuando esparce la semilla, pero vuelve cantando cuando trae las gavillas. R.

ALELUIA Cf. Jn 15, 16

Aleluia. Dice el Señor: Yo los elegí del mundo, para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero. Aleluia.

EVANGELIO Mt 20, 20-28

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo. En aquel tiempo: La madre de los hijos de Zebedeo se acercó a Jesús, junto con sus hijos, y se postró ante Él para pedirle algo. «¿Qué quieres?», le preguntó Jesús. Ella le dijo: «Manda que mis dos hijos se sienten en tu Reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda». «No saben lo que piden», respondió Jesús. «¿Pueden beber el cáliz que Yo beberé?». «Podemos», le respondieron. «Está bien, les dijo Jesús, ustedes beberán mi cáliz. En cuanto a sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no me toca a mí concederlo, sino que esos puestos son para quienes se los ha destinado mi Padre». Al oír esto, los otros diez se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús los llamó y les dijo: «Ustedes saben que los jefes de las naciones dominan sobre ellas y los poderosos les hacen sentir su autoridad. Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes; y el que quiera ser el primero, que se haga su esclavo: como el Hijo del hombre, que no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud». Palabra del Señor.

Comentario: Pretender los primeros puestos en el Reino de Dios tiene sus costos porque esas “pretensiones” deben estar determinadas por la responsabilidad y la capacidad de sacrificio por el prójimo, es decir, por la decisión de “beber el mismo cáliz…” que Jesús. Quien persigue los intereses del mundo privilegia sus ganancias. En cambio, quien sigue a Jesús debe estar dispuesto a correr su misma suerte.

LA REFLEXIÓN DOMINICAL: 17º durante el año

LA REFLEXIÓN DOMINICALEvangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Un día, Jesús estaba orando en cierto lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: “Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó a sus discípulos”. Él les dijo entonces: “Cuando oren, digan: Padre, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino, danos cada día nuestro pan cotidiano; perdona nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a aquéllos que nos ofenden; y no nos dejes caer en la tentación”. Jesús agregó: “Supongamos que alguno de ustedes tiene un amigo y recurre a él a medianoche, para decirle: «Amigo, préstame tres panes, porque uno de mis amigos llegó de viaje y no tengo nada que ofrecerle», y desde adentro él le responde: «No me fastidies; ahora la puerta está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados. No puedo levantarme para dártelos». Yo les aseguro que aunque él no se levante para dárselos por ser su amigo, se levantará al menos a causa de su insistencia y le dará todo lo necesario. También les aseguro: pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá. Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abrirá. ¿Hay entre ustedes algún padre que da a su hijo una serpiente cuando le pide un pescado? ¿Y si le pide un huevo, le dará un escorpión? Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a aquéllos que se lo pidan!”.

Escuchemos la reflexión al Evangelio que acabamos de leer:

LA REFLEXIÓN DOMINICAL es un espacio que, a la luz del Evangelio del domingo, entrega un mensaje de fe, en la voz del padre Aderico Dolzani, de la SOCIEDAD DE SAN PABLO. Si te interesa difundir estas cápsulas a través de algún medio radial, escríbenos a webmaster@sanpablochile.cl

MIÉRCOLES 24: Feria. Verde. San Charbel Makhlüf, p. (ML). Blanco.

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MIÉRCOLES 24: Feria. Verde. San Charbel Makhlu?f, p. (ML). Blanco.

LECTURA Éx 16, 1-5. 9-15

Lectura del libro del Éxodo. Los israelitas partieron de Elím, y el día quince del segundo mes después de su salida de Egipto, toda la comunidad de los israelitas llegó al desierto de Sin, que está entre Elím y el Sinaí. En el desierto, los israelitas comenzaron a protestar contra Moisés y Aarón. «Ojalá el Señor nos hubiera hecho morir en Egipto, les decían, cuando nos sentábamos delante de las ollas de carne y comíamos pan hasta saciarnos. Porque ustedes nos han traído a este desierto para matar de hambre a toda esta asamblea». Entonces el Señor dijo a Moisés: «Yo haré caer pan para ustedes desde lo alto del cielo, y el pueblo saldrá cada día a recoger su ración diaria. Así los pondré a prueba, para ver si caminan o no de acuerdo con mi ley. El sexto día de la semana, cuando preparen lo que hayan juntado, tendrán el doble de lo que recojan cada día». Moisés dijo a Aarón: «Da esta orden a toda la comunidad de los israelitas: “Preséntense ante el Señor, porque Él ha escuchado sus protestas”». Mientras Aarón les estaba hablando, ellos volvieron su mirada hacia el desierto, y la gloria del Señor se apareció en la nube. Y el Señor dijo a Moisés: «Yo escuché las protestas de los israelitas. Por eso, háblales en estos términos: “A la hora del crepúsculo ustedes comerán carne, y por la mañana se hartarán de pan. Así sabrán que Yo, el Señor, soy su Dios”». Efectivamente, aquella misma tarde se levantó una bandada de codornices que cubrieron el campamento; y a la mañana siguiente había una capa de rocío alrededor de él. Cuando ésta se disipó, apareció sobre la superficie del desierto una cosa tenue y granulada, fina como la escarcha sobre la tierra. Al verla, los israelitas se preguntaron unos a otros: «¿Qué es esto?». Porque no sabían lo que era. Entonces Moisés les explicó: «Éste es el pan que el Señor les ha dado como alimento». Palabra de Dios.

Comentario: De acuerdo con las palabras de Moisés, el pueblo recibirá “pan del cielo”, o una suerte de sustento que a la vez será don y prueba. El mandato apela a la obediencia y a la fe, pues hay que tomar conciencia de lo que significa ese “don” y qué incidencia tiene para la vida.

SALMO Sal 77, 18-19. 23-28

R. El Señor les dio un alimento celestial.

Los israelitas tentaron a Dios en sus corazones, pidiendo comida a su antojo. Hablaron contra Dios, diciendo: «¿Acaso tiene Dios poder suficiente para preparar una mesa en el desierto?». R.

Entonces mandó a las nubes en lo alto y abrió las compuertas del cielo: hizo llover sobre ellos el maná, les dio como alimento un trigo celestial. R.

Todos comieron un pan de ángeles, les dio comida hasta saciarlos. Hizo soplar desde el cielo el viento del este, atrajo con su poder el viento del sur. R.

Hizo llover sobre ellos carne como polvo y pájaros como arena del mar: los dejó caer en medio del campamento, alrededor de sus carpas. R.

ALELUIA

Aleluia. La semilla es la palabra de Dios, el sembrador es Cristo; el que lo encuentra permanece para siempre. Aleluia.

EVANGELIO Mt 13, 1-9

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo. Jesús salió de la casa y se sentó a orillas del mar. Una gran multitud se reunió junto a Él, de manera que debió subir a una barca y sentarse en ella, mientras la multitud permanecía en la costa. Entonces Él les habló extensamente por medio de parábolas. Les decía: «El sembrador salió a sembrar. Al esparcir las semillas, algunas cayeron al borde del camino y los pájaros las comieron. Otras cayeron en terreno pedregoso, donde no había mucha tierra, y brotaron en seguida, porque la tierra era poco profunda; pero cuando salió el sol, se quemaron y, por falta de raíz, se secaron. Otras cayeron entre espinas, y éstas, al crecer, las ahogaron. Otras cayeron en tierra buena y dieron fruto: unas cien, otras sesenta, otras treinta. ¡El que tenga oídos, que oiga!». Palabra del Señor.

Comentario: La parábola alecciona acerca de las dificultades con que se encuentra el Reino de Dios al ser proclamado: indiferencia de los oyentes y la inconstancia ante las exigencias de la fe. No obstante, el poder de Dios logrará que la esperanza del sembrador se colme de abundante cosecha. ¿La Palabra de Dios cambia nuestra vida o la recibimos con indiferencia?

COMENTARIO DOMINICAL: Oremos a Dios llamándolo ¡Padre!

COMENTARIO DOMINICAL: Oremos a Dios llamándolo ¡Padre!En la oración del Padrenuestro, Jesús enseña a sus discípulos una nueva forma de orar, ya que llamarán a Dios ¡Padre! Desde ahora no solo son amigos de Dios sino también sus hijos. El Señor sintetiza su proyecto de vida que se cierne bajo dos realidades: Dios y el prójimo. Todo aquel que lo reza, reconoce que la santidad y el nombre de Dios se relacionan entre sí, donde la santidad de Dios se revela en la presencia del Reino que actúa en la persona de Jesús. Además, pedimos al Señor que venga su Reino porque hay un deseo en el “creyente” de abrirse al proyecto de Dios y sumarse a la construcción de ese Reino en beneficio de los demás. Pero también oramos para hacer lo que nos pide, necesitamos el pan de cada día, es decir, ponemos toda nuestra confianza en sus manos, ya que él provee de todos los bienes necesarios para la santificación de sus hijos.

En esa confianza incondicional los cristianos también compartimos el don que Dios nos ofreció: su perdón. En las relaciones con nuestro prójimo siempre habrá diferencias y roces. No aplicar este “perdón” en la práctica sería hacer estéril y mentirosa la oración que Jesús nos enseñó. Por otra parte, la sociedad en que vivimos siempre nos condiciona con el tener, el poder, la ambición, el prestigio, etcétera. Jesús nos dice que a estas tentaciones respondamos desde el servicio, la igualdad, la humildad y la solidaridad.

Cada vez que nos dirigimos a Dios como Padre, quizá nos hace falta “confianza” en que sí seremos escuchados, porque él no se mueve por intereses personales como lo hacemos los seres humanos. Su modo de ser Padre supera cualquier paternidad humana, en el sentido de que Dios da a cada uno de sus hijos el bien supremo, es decir el mismo Espíritu que llevó a Jesús a ser cada vez más cercano, afectivo y empático con su Padre Dios.

“¡Cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a aquellos que se lo pidan!” (Lc 11, 13).

P. Fredy Peña T., ssp

 
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