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DOMINGO 22: IV de Pascua. Blanco.

Liturgia abril 2018
DOMINGO 22

IV de Pascua. Blanco.

Gloria. Credo. Prefacio de Pascua. Semana 4ª del Salterio.

1ª LECTURA Hech 4, 8-12 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

En aquellos días: Pedro, lleno del Espíritu Santo, dijo: “Jefes del pueblo y ancianos, ya que hoy se nos pide cuenta del bien que hicimos a un enfermo y de cómo fue sanado, sepan ustedes y todo el pueblo de Israel: este hombre está aquí sano delante de ustedes por el Nombre de nuestro Señor Jesucristo de Nazaret, al que ustedes crucificaron y Dios resucitó de entre los muertos. Él es la piedra que ustedes, los constructores, han rechazado, y ha llegado a ser la piedra angular. Porque, en ningún otro existe la salvación, ni hay bajo el cielo otro Nombre dado a los hombres, por el cual podamos salvarnos”. Palabra de Dios.

Comentario: Aquella imagen de la piedra rechazada por las autoridades judías los pone en entredicho, puesto que consideran que la persona de Jesús no es un cimiento válido para creer en él. Por eso la afirmación de Pedro: “solo en Cristo hay salvación y solo a él debemos invocarlo como salvador”. 


SALMO Sal 117,1. 8-9. 21-23. 26. 28-29 


R. Den gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor.

¡Den gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor! Es mejor refugiarse en el Señor que fiarse de los hombres; es mejor refugiarse en el Señor que fiarse de los poderosos. R.

Yo te doy gracias porque me escuchaste y fuiste mi salvación. La piedra que desecharon los constructores es ahora la piedra angular. Esto ha sido hecho por el Señor y es admirable a nuestros ojos. R.

¡Bendito el que viene en nombre del Señor! Nosotros los bendecimos desde la Casa del Señor: Tú eres mi Dios, y yo te doy gracias; Dios mío, yo te glorifico. ¡Den gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor! R.


2ª LECTURA 1Jn 3, 1-2 


Lectura de la primera carta de san Juan.

Queridos hermanos: ¡Miren cómo nos amó el Padre! Quiso que nos llamáramos hijos de Dios, y nosotros lo somos realmente. Si el mundo no nos reconoce, es porque no lo ha reconocido a él. Queridos míos, desde ahora somos hijos de Dios, y lo que seremos no se ha manifestado todavía. Sabemos que cuando se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es. Palabra de Dios. 

Comentario: El pecado contradice tan radicalmente la voluntad de Dios, que todo aquel que peca no puede ser llamado hijo de Dios, sino hijo del mal (Jn 8, 3. 44); es decir, si nuestras acciones buenas o de amor nacen desde Dios, las intenciones y acciones malas surgen por influencia del demonio, que rechaza a Dios.


ALELUIA Jn 10, 14


Aleluia. “Yo soy el buen Pastor: conozco a mis ovejas, y mis ovejas me conocen a mí”, dice el Señor. Aleluia.


EVANGELIO Jn 10,11-18


Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Jesús dijo: “Yo soy el buen Pastor. El buen Pastor da su vida por las ovejas. El asalariado, en cambio, que no es el pastor y al que no pertenecen las ovejas, cuando ve venir al lobo las abandona y huye, y el lobo las arrebata y las dispersa. Como es asalariado, no se preocupa por las ovejas. Yo soy el buen Pastor: conozco a mis ovejas, y mis ovejas me conocen a mí –como el Padre me conoce a mí y yo conozco al Padre– y doy mi vida por las ovejas. Tengo, además, otras ovejas que no son de este corral y a las que debo también conducir: ellas oirán mi voz, y así habrá un solo rebaño y un solo Pastor. El Padre me ama porque yo doy mi vida para recobrarla. Nadie me la quita, sino que la doy por mí mismo. Tengo el poder de darla y de recobrarla: éste es el mandato que recibí de mi Padre”. Palabra del Señor. 

Comentario: En nuestro tiempo, es necesario examinar hasta qué punto somos capaces de decir una palabra franca y desinteresada para actuar como “buenos pastores”. Es posible que por hacer cálculos, caigamos en el oportunismo, confundamos fraternidad con servilismo, indiferencia con respeto, y, poco a poco, fragüemos, a nuestro alrededor, un vacío de verdad que no refleja el ser “buenos pastores”. 

SÁBADO 21: III de Pascua. Blanco. San Anselmo, o. y d. (ML). Blanco.

Liturgia abril 2018
SÁBADO 21

III de Pascua. Blanco. San Anselmo, o. y d. (ML). Blanco.

Prefacio de Pascua.

LECTURA Hech 9, 31-42 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

La Iglesia gozaba de paz en toda Judea, Galilea y Samaría. Se iba consolidando, vivía en el temor del Señor y crecía en número, asistida por el Espíritu Santo. Pedro, en una gira por todas las ciudades, visitó también a los santos que vivían en Lida. Allí encontró a un paralítico llamado Eneas, que estaba postrado en cama desde hacía ocho años. Pedro le dijo: “Eneas, Jesucristo te devuelve la salud: levántate, y arregla tú mismo la cama”. Él se levantó en seguida, y al verlo, todos los habitantes de Lida y de la llanura de Sarón se convirtieron al Señor. Entre los discípulos de Jope había una mujer llamada Tabitá, que quiere decir “gacela”. Pasaba su vida haciendo el bien y repartía abundantes limosnas. Pero en esos días se enfermó y murió. Después de haberla lavado, la colocaron en la habitación de arriba. Como Lida está cerca de Jope, los discípulos, enterados de que Pedro estaba allí, enviaron a dos hombres para pedirle: “No tardes en venir a nosotros”. Pedro salió enseguida con ellos. Apenas llegó, lo llevaron a la habitación de arriba. Todas las viudas lo rodearon y, llorando, le mostraban las túnicas y los abrigos que les había hecho Tabitá cuando vivía con ellas. Pedro hizo salir a todos afuera, se puso de rodillas y comenzó a orar. Volviéndose luego hacia el cadáver, dijo: “Tabitá, levántate”. Ella abrió los ojos y, al ver a Pedro, se incorporó. Él la tomó de la mano y la hizo levantar. Llamó entonces a los hermanos y a las viudas, y se la devolvió con vida. La noticia se extendió por toda la ciudad de Jope, y muchos creyeron en el Señor. Palabra de Dios.

Comentario: Más allá del milagro de la resurrección de la hija de Jairo, el relato muestra cómo se iba expandiendo el anuncio de la Buena Noticia y su dinamismo en la Iglesia. Tabitá es devuelta a la vida. El hecho de que ella se dedicara a repartir limosnas y hacer obras de caridad es el fiel reflejo de lo que el mismo Jesús tantas veces hizo.


SALMO Sal 115, 12-17


R. ¿Con qué pagaré al Señor todo el bien que me hizo?

¿Con qué pagaré al Señor todo el bien que me hizo? Alzaré la copa de la salvación e invocaré el Nombre del Señor. R.

Cumpliré mis votos al Señor, en presencia de todo su pueblo. ¡Qué penosa es para el Señor la muerte de sus amigos! R.

Yo, Señor, soy tu servidor, tu servidor, lo mismo que mi madre: por eso rompiste mis cadenas. Te ofreceré un sacrificio de alabanza, e invocaré el Nombre del Señor. R.


ALELUIA Cf. Jn 6, 63. 68


Aleluia. Tus palabras, Señor, son Espíritu y Vida: Tú tienes palabras de Vida eterna. Aleluia.


EVANGELIO Jn 6, 60-69


Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Después de escuchar la enseñanza de Jesús, muchos de sus discípulos decían: “¡Es duro este lenguaje! ¿Quién puede escucharlo?”. Jesús, sabiendo lo que sus discípulos murmuraban, les dijo: “¿Esto los escandaliza? ¿Qué pasará, entonces, cuando vean al Hijo del hombre subir donde estaba antes? El Espíritu es el que da Vida, la carne de nada sirve. Las palabras que les dije son Espíritu y Vida. Pero hay entre ustedes algunos que no creen”. En efecto, Jesús sabía desde el primer momento quiénes eran los que no creían y quién era el que lo iba a entregar. Y agregó: “Por eso les he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede”. Desde ese momento, muchos de sus discípulos se alejaron de él y dejaron de acompañarlo. Jesús preguntó entonces a los Doce: “¿También ustedes quieren irse?”. Simón Pedro le respondió: “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de Vida eterna. Nosotros hemos creído y sabemos que eres el Santo de Dios”. Palabra del Señor. 

Comentario: Seguir a Jesucristo no es fácil y todo aquel que lo busca ha de asumir los costos que eso implica. Por eso que las contradicciones y dudas siempre estarán, mientras vamos de camino a su encuentro definitivo. Lo importante es que, como sus discípulos, no bajemos los brazos y perseveremos en la fe, porque la obra de Dios siempre se escribe sobre “renglones torcidos”. 

Domingo cuarto de Pascua: Jesús resucitado es el “Buen” Pastor de la Iglesia

Libro: Guiones para la Animación Litúrgica. Autor: Benito-Spoletini

Motivación de entrada

La figura de Jesús, Buen Pastor, llena la liturgia de hoy. Es una invitación a orar por nuestros pastores: Papa, obispos, sacerdotes, y aprender a colaborar cordialmente en las obras de la Iglesia.

Acto penitencial

Hoy nos cuestionamos sobre la docilidad, la colaboración y la ayuda a nuestros pastores, que dirigen nuestra comunidad parroquial y diocesana: críticas, rebeldías, omisiones.

Colecta

Pedimos llegar a la felicidad eterna, con la ayuda de Jesús, nuestro Pastor.

LECTURAS CICLO B

Primera lectura: Hechos de los Apóstoles 4, 8-12.

Pedro, en su catequesis, afirma que sólo en Cristo hay salvación y sólo a él debemos invocar como salvador.

Segunda lectura: 1 Juan 3, 1-12.

La gran afirmación de Juan: “¡Somos hijos de Dios ya, pero todavía no plenamente!”, es un buen compromiso: llevarse como verdaderos hijos y hermanos con todos.

Evangelio: Juan 10, 11-18.

Jesús se proclama el “Buen Pastor”: conoce a los suyos y ellos lo conocen, los ama hasta el punto de entregar su vida por ellos. ¿Conocemos de veras a Jesús, nuestro salvador, lo amamos, lo seguimos?

Oración de los fieles

Presentación de las ofrendas

Hoy ofrecemos, junto al pan y al vino, los sufrimientos, los obstáculos, las pruebas y los logros de nuestros pastores; ofrecemos, también, los proyectos pastorales, en los cuales comprometemos nuestra colaboración.

Comunión

Al recibir a Jesús, recordemos: Ha resucitado el Buen Pastor, el que ha ofrecido la vida por nosotros. No hay otro camino para corresponder a eso sino con una generosa entrega a los hermanos.

Despedida

Salimos del templo con un real compromiso de unidad: juntos con nuestros pastores formamos la única Iglesia de Jesús. Bajo su conducción, con la fuerza del Espíritu Santo, caminamos hacia el Padre.

La Reflexión Dominical: “Yo soy el Buen Pastor”

La Reflexión Dominical: “Yo soy el Buen Pastor”Este domingo celebramos el domingo del Buen Pastor. En el evangelio, Jesús nos enseña a liderar: preocuparnos de las ovejas, hasta ser capaces de dar la vida por el rebaño. Eso es lo que Dios espera de cada uno, de los que ocupan posiciones de liderazgo, de los que trabajan por los demás. Ser buenos pastores como Jesús: los padres, los maestros, los hermanos, los catequistas, los religiosos… Todos los cristianos somos guías, los unos de los otros. Todos somos siervos, los unos de los otros. Dar la vida, no por dinero o fama, sino por amor a las ovejas. Eso es lo que distingue al buen pastor de los pastores de oficio y rentados. Escuchemos lo que el P. Aderico ha preparado esta semana:

“La Reflexión Dominical” es un espacio que, a partir del Evangelio del domingo, entrega un mensaje de fe, en la voz del padre Aderico Dolzani, de la SOCIEDAD DE SAN PABLO. Si te interesa difundir estas cápsulas a través de algún medio radial, escríbenos a webmaster@sanpablochile.cl

VIERNES 20: III de Pascua. Blanco.

Liturgia abril 2018
VIERNES 20

III de Pascua. Blanco.

Prefacio de Pascua.

LECTURA Hech 9, 1-20

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

Saulo, que respiraba amenazas de muerte contra los discípulos del Señor, se presentó al Sumo Sacerdote y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de traer encadenados a Jerusalén a los seguidores del Camino del Señor que encontrara, hombres o mujeres. Y mientras iba caminando, al acercarse a Damasco, una luz que venía del cielo lo envolvió de improviso con su resplandor. Y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: «Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?». Él preguntó: «¿Quién eres Tú, Señor?». «Yo soy Jesús, a quien tú persigues», le respondió la voz. «Ahora levántate, y entra en la ciudad: allí te dirán qué debes hacer». Los que lo compañaban quedaron sin palabra, porque oían la voz, pero no veían a nadie. Saulo se levantó del suelo y, aunque tenía los ojos abiertos, no veía nada. Lo tomaron de la mano y lo llevaron a Damasco. Allí estuvo tres días sin ver, y sin comer ni beber. Vivía entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor dijo en una visión: «¡Ananías!» Él respondió: «Aquí estoy, Señor». El Señor le dijo: «Ve a la calle llamada Recta, y busca en casa de Judas a un tal Saulo de Tarso. Él está orando, y ha visto en una visión a un hombre llamado Ananías, que entraba y le imponía las manos para devolverle la vista». Ananías respondió: «Señor, oí decir a muchos que este hombre hizo un gran daño a tus santos en Jerusalén. Y ahora está aquí con plenos poderes de los jefes de los sacerdotes para llevar presos a todos los que invocan tu Nombre». El Señor le respondió: «Ve a buscarlo, porque es un instrumento elegido por mí para llevar mi Nombre a todas las naciones, a los reyes y al pueblo de Israel. Yo le haré ver cuánto tendrá que padecer por mi Nombre». Ananías fue a la casa, le impuso las manos y le dijo: «Saulo, hermano mío, el Señor Jesús –el mismo que se te apareció en el camino– me envió a ti para que recobres la vista y quedes lleno del Espíritu Santo». En ese momento, cayeron de sus ojos una especie de escamas y recobró la vista. Se levantó y fue bautizado. Después comió algo y recobró sus fuerzas. Saulo permaneció algunos días con los discípulos que vivían en Damasco, y luego comenzó a predicar en las sinagogas que Jesús es el Hijo de Dios. Palabra de Dios. 

Comentario: San Pablo nunca describe su conversión; simplemente, la afirma. En esta experiencia de encuentro con Jesús, se establece una comunicación no con algo sino con alguien concreto. Es Jesús quien irrumpe por medio de un diálogo; él lo llama y Pablo responde; Cristo tiene la última palabra, se manifiesta y comunica su misión. 


SALMO Sal 116, 1. 2 


R. ¡Vayan y anuncien la Buena Noticia! 

¡Alaben al Señor, todas las naciones, glorifíquenlo, todos los pueblos! R.

Es inquebrantable su amor por nosotros, y su fidelidad permanece para siempre. R.


ALELUIA Jn 6, 56 


Aleluia. «El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y Yo en él», dice el Señor. Aleluia.


EVANGELIO Jn 6, 51-59


Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Jesús dijo a los judíos: «Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que Yo daré es mi carne para la Vida del mundo». Los judíos discutían entre sí, diciendo: «¿Cómo este hombre puede darnos a comer su carne?». Jesús les respondió: «Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y Yo lo resucitaré en el último día. Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y Yo en él. Así como Yo, que he sido enviado por el Padre que tiene Vida, vivo por el Padre, de la misma manera, el que me come vivirá por mí. Éste es el pan bajado del cielo; no como el que comieron sus padres y murieron. El que coma de este pan vivirá eternamente». Jesús enseñaba todo esto en la sinagoga de Cafarnaúm. Palabra del Señor. 

Comentario: Para los hebreos los términos “carne” y “sangre” significan la totalidad del hombre mortal. De aquí que comulgar no significa solamente alimentarse de la Eucaristía y que esta se confine en sí misma, sino que ha de darse a los demás siguiendo el mismo impulso dinámico de Jesús: dar su vida por los demás.

JUEVES 19: III de Pascua. Blanco.

Liturgia abril 2018
JUEVES 19

III de Pascua. Blanco.

Prefacio de Pascua.

LECTURA Hech 8, 26-40

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

El Ángel del Señor dijo a Felipe: “Levántate y ve hacia el sur, por el camino que baja de Jerusalén a Gaza: es un camino desierto”. Él se levantó y partió. Un eunuco etíope, ministro del tesoro y alto funcionario de Candace, la reina de Etiopía, había ido en peregrinación a Jerusalén y se volvía, sentado en su carruaje, leyendo al profeta Isaías. El Espíritu dijo a Felipe: “Acércate y camina junto a su carro”. Felipe se acercó y, al oír que leía al profeta Isaías, le preguntó: “¿Comprendes lo que estás leyendo?”. Él respondió: “¿Cómo lo puedo entender, si nadie me lo explica?”. Entonces le pidió a Felipe que subiera y se sentara junto a él. El pasaje de la Escritura que estaba leyendo era el siguiente: “Como oveja fue llevado al matadero; y como cordero que no se queja ante el que lo esquila, así él no abrió la boca. En su humillación, le fue negada la justicia. ¿Quién podrá hablar de su descendencia, ya que su vida es arrancada de la tierra?”. El etíope preguntó a Felipe: “Dime, por favor, ¿de quién dice esto el Profeta? ¿De sí mismo o de algún otro?”. Entonces Felipe tomó la palabra y, comenzando por este texto de la Escritura, le anunció la Buena Noticia de Jesús. Siguiendo su camino, llegaron a un lugar donde había agua, y el etíope dijo: “Aquí hay agua, ¿qué me impide ser bautizado?”. Y ordenó que detuvieran el carro; ambos descendieron hasta el agua, y Felipe lo bautizó. Cuando salieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe, y el etíope no lo vio más, pero seguía gozoso su camino. Felipe se encontró en Azoto, y en todas las ciudades por donde pasaba iba anunciando la Buena Noticia, hasta que llegó a Cesarea. Palabra de Dios. 

Comentario: El etíope no participa de la Asamblea de Israel y se constituye en el primer pagano o extranjero en asumir la fe cristiana. Este acontecimiento es una descripción de cómo habrá de comprenderse y conformarse la nueva comunidad. Su sello característico está dado por quienes busquen una sincera conversión. 


SALMO Sal 65, 8-9. 16-17. 20 


R. ¡Aclame al Señor toda la tierra! 

Bendigan, pueblos, a nuestro Dios, hagan oír bien alto su alabanza: Él nos concedió la vida y no dejó que vacilaran nuestros pies. R.

Los que temen al Señor, vengan a escuchar, yo les contaré lo que hizo por mí: apenas mi boca clamó hacia Él, mi lengua comenzó a alabarlo. R.

Bendito sea Dios, que no rechazó mi oración ni apartó de mí su misericordia. ¡Bendigan, pueblos, a nuestro Dios! R.


ALELUIA Jn 6, 51


Aleluia. “Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente”, dice el Señor. Aleluia.


EVANGELIO Jn 6, 44-51


Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Jesús dijo a la gente: Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me envió; y yo lo resucitaré en el último día. Está escrito en el libro de los Profetas: “Todos serán instruidos por Dios”. Todo el que oyó al Padre y recibe su enseñanza viene a mí. Nadie ha visto nunca al Padre, sino el que viene de Dios: sólo él ha visto al Padre. Les aseguro que el que cree tiene Vida eterna. Yo soy el pan de Vida. Sus padres, en el desierto, comieron el maná y murieron. Pero éste es el pan que desciende del cielo para que aquél que lo coma no muera. Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo. Palabra del Señor.

Comentario: Jesús ha sido enviado por el Padre para hacernos partícipes de su vida en él. El pan dado al pueblo de Israel en el desierto es reemplazado por el propio cuerpo de Jesús. Si como creyentes nos alimentamos con su Palabra y el pan de la Eucaristía, llegaremos a ser misericordiosos y serviciales como él.

Al Servicio de la Vida: el capitán romano

Al servicio de la vida: el capitán romanoLa fé del capitan romano es un ejemplo de esperanza, y confianza en Jesús. Cree tanto en Jesús que entiende que no es necesario que él este de cuerpo presente para que el milagro suceda, por el contrario, tiene la convicción plena que basta una sola palabra suya para que ello suceda. Y eso nos hace preguntar: ¿cómo está nuestra fe hoy? Los invitamos a escuchar la cápsula de esta semana, preparada a partir del libro Jesús, mi querido doctor, del autor Santiago Soto Obrador. Escuchemos:

La cápsula radial SAN PABLO “Al servicio de la vida” es narrada por Ricardo Díaz Venegas. Si te interesa difundir estas cápsulas a través de algún medio radial, escríbenos a webmaster@sanpablochile.cl

MIÉRCOLES 18: III de Pascua. Blanco.

Liturgia abril 2018
MIÉRCOLES 18

III de Pascua. Blanco.

Prefacio de Pascua.

LECTURA Hech 8, 1-8 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

Después de la muerte de Esteban, se desencadenó una violenta persecución contra la Iglesia de Jerusalén. Todos, excepto los Apóstoles, se dispersaron por las regiones de Judea y Samaría. Unos hombres piadosos enterraron a Esteban y lo lloraron con gran pesar. Saulo, por su parte, perseguía a la Iglesia; iba de casa en casa y arrastraba a hombres y mujeres, llevándolos a la cárcel. Los que se habían dispersado iban por todas partes anunciando la Palabra. Felipe descendió a la ciudad de Samaría y allí predicaba a Cristo. Al oírlo y al ver los milagros que hacía, todos recibían unánimemente las palabras de Felipe. Porque los espíritus impuros, dando grandes gritos, salían de muchos que estaban poseídos, y buen número de paralíticos y lisiados quedaron sanos. Y fue grande la alegría de aquella ciudad. Palabra de Dios.

Comentario: Después de la muerte de Esteban, la acción del Espíritu Santo sirvió de inspiración a todos aquellos que se identificaron con el anuncio del Resucitado, más allá de las fronteras de Jerusalén. Lo que para algunos puede ser huida y dispersión por causa del mismo “anuncio”, para otros, la persecución de los cristianos a la luz de la fe es esperanza de vida y sanación.


SALMO Sal 65, 1-3. 4-7 


R. ¡Aclame al Señor toda la tierra!

¡Aclame al Señor toda la tierra! ¡Canten la gloria de su Nombre! Tribútenle una alabanza gloriosa, digan al Señor: «¡Qué admirables son tus obras!» R.

Toda la tierra se postra ante ti, y canta en tu honor, en honor de tu Nombre. Vengan a ver las obras del Señor, las cosas admirables que hizo por los hombres. R.

Él convirtió el Mar en tierra firme, a pie atravesaron el Río. Por eso, alegrémonos en Él, que gobierna eternamente con su fuerza. R.


ALELUIA Cf. Jn 6, 40


Aleluia. «El que cree en el Hijo tiene Vida eterna y Yo lo resucitaré en el último día», dice el Señor. Aleluia.


EVANGELIO Jn 6, 35-40


Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Jesús dijo a la gente: Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed. Pero ya les he dicho: ustedes me han visto y sin embargo no creen. Todo lo que me da el Padre viene a mí, y al que venga a mí Yo no lo rechazaré, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la de Aquél que me envió. La voluntad del que me ha enviado es que Yo no pierda nada de lo que Él me dio, sino que lo resucite en el último día. Esta es la voluntad de mi Padre: que el que ve al Hijo y cree en Él tenga Vida eterna y que Yo lo resucite en el último día. Palabra del Señor. 

Comentario: Quien se encuentra con Dios no necesita buscarse a sí mismo, ni ambicionar el poder y gozos efímeros, porque él suple toda limitación y carencia. Pero para suplir aquella “limitación” es necesaria la fe. Hay que tener presente que esta no depende de nuestros méritos o iniciativa humana, porque es una atracción interior que el Padre suscita y se genera por una iniciativa divina.

III de Pascua. Blanco.

LOS ÁNGELES: Visita a los más pequeños del Liceo Alemán

LOS ÁNGELES: Visita a los más pequeños del Liceo AlemánEl viernes 14 de abril, la sucursal SAN PABLO de la ciudad de Los Ángeles visitó las dependencias del jardín infantil del Liceo Alemán, ocasión en la que padres, niños y profesores pudieron conocer parte de los productos con los que cuenta la editorial que están orientados a la educación de los más pequeños. Colecciones como por ejemplo La Biblia contada y cantada, Derechos de los Niños, Valores y virtudes, ademas de cajas, minimedia y Biblias.

Agradecemos la buena acogida a nuestra colaboradora Antonia Araya quien realizo satisfactoriamente este evento.

MARTES 17: III de Pascua. Blanco.

Liturgia abril 2018
MARTES 17

III de Pascua. Blanco.

Prefacio de Pascua.

LECTURA Hech 7, 51-8, 1 

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

En aquellos días: Esteban decía al pueblo, a los ancianos y a los escribas: “¡Hombres rebeldes, paganos de corazón y cerrados a la verdad! Ustedes siempre resisten al Espíritu Santo y son iguales a sus padres. ¿Hubo algún profeta a quien ellos no persiguieran? Mataron a los que anunciaban la venida del Justo, el mismo que acaba de ser traicionado y asesinado por ustedes, los que recibieron la Ley por intermedio de los ángeles y no la cumplieron”. Al oír esto, se enfurecieron y rechinaban los dientes contra él. Esteban, lleno del Espíritu Santo y con los ojos fijos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús, que estaba de pie a la derecha de Dios. Entonces exclamó: “Veo el cielo abierto y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios”. Ellos comenzaron a vociferar y, tapándose los oídos, se precipitaron sobre él como un solo hombre; y arrastrándolo fuera de la ciudad, lo apedrearon. Los testigos se quitaron los mantos, confiándolos a un joven llamado Saulo. Mientras lo apedreaban, Esteban oraba, diciendo: “Señor Jesús, recibe mi espíritu”. Después, poniéndose de rodillas, exclamó en alta voz: “Señor, no les tengas en cuenta este pecado”. Y al decir esto, expiró. Saulo aprobó la muerte de Esteban. Palabra de Dios. 

Comentario: De acuerdo con la confesión de Esteban, Jesús constituye el centro de la vida del creyente y por eso lo invoca en el momento de la muerte. El ejemplo de confianza y coraje de Esteban es un estímulo para que no tengamos miedo de proclamar nuestra fe en la adversidad, pues él encontró el martirio por su coherencia en el seguimiento del Maestro.


SALMO Sal 30, 3-4. 6. 7. 8. 17. 21 


R. ¡Pongo mi vida en tus manos, Señor!

Sé para mí una roca protectora, un baluarte donde me encuentre a salvo, porque tú eres mi Roca y mi baluarte: por tu Nombre, guíame y condúceme. R.

Yo pongo mi vida en tus manos: Tú me rescatarás, Señor, Dios fiel. Confío en el Señor. ¡Tu amor será mi gozo y mi alegría! R.

¡Que brille tu rostro sobre tu servidor, sálvame por tu misericordia; al amparo de tu rostro ocultas a tus fieles de las intrigas de los hombres! R.


ALELUIA Jn 6, 35 


Aleluia. “Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre”, dice el Señor. Aleluia.


EVANGELIO Jn 6, 30-35 


Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

La gente preguntó a Jesús: “¿Qué signos haces para que veamos y creamos en ti? ¿Qué obra realizas? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como dice la Escritura: ‘Les dio de comer el pan bajado del cielo’”. Jesús respondió: “Les aseguro que no es Moisés el que les dio el pan del cielo; mi Padre les da el verdadero pan del cielo; porque el pan de Dios es el que desciende del cielo y da Vida al mundo”. Ellos le dijeron: “Señor, danos siempre de ese pan”. Jesús les respondió: “Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed”. Palabra del Señor.

Comentario: Es necesario comer “el pan verdadero bajado del cielo”, que es Jesús. Él, y solamente él, evita la muerte, a diferencia del “maná” de Moisés, que sirvió como alimento dado a los israelitas para mantenerse en pie en su camino a la libertad. Jesús se identifica con el pan de vida, porque da activamente la vida y perdura para la Vida eterna.

 
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