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Editorial SAN PABLO
 
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JUEVES 12: II de Pascua. Blanco.

Liturgia abril 2018
JUEVES 12

II de Pascua. Blanco.

Prefacio de Pascua.

LECTURA Hech 5, 27-33

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

Los guardias hicieron comparecer a los Apóstoles ante el Sanedrín, y el Sumo Sacerdote les dijo: “Nosotros les habíamos prohibido expresamente predicar en ese Nombre, y ustedes han llenado Jerusalén con su doctrina. ¡Así quieren hacer recaer sobre nosotros la sangre de ese hombre!”. Pedro, junto con los Apóstoles, respondió: “Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres ha resucitado a Jesús, al que ustedes hicieron morir suspendiéndolo del patíbulo. A Él, Dios lo exaltó con su poder, haciéndolo Jefe y Salvador, a fin de conceder a Israel la conversión y el perdón de los pecados. Nosotros somos testigos de estas cosas, nosotros y el Espíritu Santo que Dios ha enviado a los que le obedecen”. Al oír estas palabras, ellos se enfurecieron y querían matarlos. Palabra de Dios.

Comentario: Los apóstoles no claudican ante las prohibiciones de las autoridades civiles y religiosas. Más bien, siguen testificando su fe y demostrando que vale más obedecer a Dios que a los hombres. ¿Tenemos este espíritu que fortaleció a los apóstoles? 


SALMO Sal 33, 2. 9. 17-20 


R. El Señor escucha al pobre que lo invoca.

Bendeciré al Señor en todo tiempo, su alabanza estará siempre en mis labios. ¡Gusten y vean qué bueno es el Señor! ¡Felices los que en él se refugian! R.

El Señor rechaza a los que hacen el mal para borrar su recuerdo de la tierra. Cuando ellos claman, el Señor los escucha y los libra de todas sus angustias. R.

El Señor está cerca del que sufre y salva a los que están abatidos. El justo padece muchos males, pero el Señor lo libra de ellos. R.


ALELUIA Jn 20, 29 


“Ahora crees, Tomás, porque me has visto. ¡Felices los que creen sin haber visto!”, dice el Señor. Aleluia.


EVANGELIO Jn 3, 31-36 


Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

El que viene de lo alto está por encima de todos. El que es de la tierra pertenece a la tierra y habla de la tierra. El que vino del cielo está por encima de todo. Él da testimonio de lo que ha visto y oído, pero nadie recibe su testimonio. El que recibe su testimonio certifica que Dios es veraz. El que Dios envió dice las palabras de Dios, porque Dios le da el Espíritu sin medida. El Padre ama al Hijo y ha puesto todo en sus manos. El que cree en el Hijo tiene Vida eterna. El que se niega a creer en el Hijo no verá la Vida, sino que la ira de Dios pesa sobre él. Palabra del Señor.

Comentario: Jesús nos invita a mirar más allá de las realidades temporales, que muchas veces nos atan. Quien responde a este llamado recibe el Espíritu “sin medidas”, encontrando el real sentido de esta vida y de los compromisos asumidos como personas de fe. 

Al Servicio de la Vida: ¿Qué obtengo de hacer el bien?

Al Servicio de la Vida: ¿Qué obtengo de hacer el bien?Hacer el bien porque es bueno ayudar a los demás, y no por recibir un beneficio a corto plazo. Se actúa correctamente no por quedar bien con los demás, sino porque tenemos la certeza de que debemos hacer lo correcto. Un concepto que hoy necesitamos comunicar: una persona honesta, por ejemplo, recibe el aprecio y respeto de los demás. ¿Qué opinan? Los invitamos a escuchar una reflexión tomada de El libro de las respuestas, escrito por el monje Anselm Grün. Compartamos.

La cápsula radial SAN PABLO “Al servicio de la vida” es narrada por Ricardo Díaz Venegas. Si te interesa difundir estas cápsulas a través de algún medio radial, escríbenos a webmaster@sanpablochile.cl

MIÉRCOLES 11: San Estanislao, o. y mr. (MO). Rojo.

Liturgia abril 2018
MIÉRCOLES 11

San Estanislao, o. y mr. (MO). Rojo.

Leccionario Santoral: Apoc 12, 10-12; Sal 33, 2-9; Jn 17, 1. 11-19.

LECTURA Hech 5, 17-26

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

El Sumo Sacerdote con todos sus partidarios, los de la secta de los saduceos, llenos de envidia, hicieron arrestar a los Apóstoles y los enviaron a la prisión pública. Pero durante la noche, el Ángel del Señor abrió las puertas de la prisión y los hizo salir. Luego les dijo: “Vayan al Templo y anuncien al pueblo todo lo que se refiere a esta nueva Vida”. Los Apóstoles, obedeciendo la orden, entraron en el Templo en las primeras horas del día, y se pusieron a enseñar. Entre tanto, llegaron el Sumo Sacerdote y sus partidarios, convocaron al Sanedrín y a todo el Senado del pueblo de Israel, y mandaron a buscarlos a la cárcel. Cuando llegaron los guardias a la prisión, no los encontraron. Entonces volvieron y dijeron: “Encontramos la prisión cuidadosamente cerrada y a los centinelas de guardia junto a las puertas, pero cuando las abrimos, no había nadie adentro”. Al oír esto, el jefe del Templo y los sumos sacerdotes quedaron perplejos y no podían explicarse qué había sucedido. En ese momento, llegó uno, diciendo: “Los hombres que ustedes arrestaron, están en el Templo y enseñan al pueblo”. El jefe de la guardia salió con sus hombres y trajeron a los Apóstoles, pero sin violencia, por temor de ser apedreados por el pueblo. Palabra de Dios. 

Comentario: El éxito de la predicación apostólica trae como consecuencia la envidia de los saduceos y su deseo de encarcelarlos. Pero la intervención de Dios por medio del ángel les abre las puertas para que sigan anunciando la Palabra. Sin duda que cuando Dios toma la iniciativa, y alguien acepta colaborar con él, nada podrá detener su obra misionera. 


SALMO Sal 33, 2-9 


R. El Señor escucha al pobre que lo invoca. 

Bendeciré al Señor en todo tiempo, su alabanza estará siempre en mis labios. Mi alma se gloría en el Señor: que lo oigan los humildes y se alegren. R.

Glorifiquen conmigo al Señor, alabemos su nombre todos juntos. Busqué al Señor: Él me respondió y me libró de todos mis temores. R.

Miren hacia Él y quedarán resplandecientes y sus rostros no se avergonzarán. Este pobre hombre invocó al Señor: Él lo escuchó y lo salvó de sus angustias. R.

El Ángel del Señor acampa en torno de sus fieles, y los libra. ¡Gusten y vean qué bueno es el Señor! ¡Felices los que en él se refugian! R.


ALELUIA Jn 3, 16 


Aleluia. Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único; todo el que cree en él tiene Vida eterna. Aleluia.


EVANGELIO Jn 3, 16-21 


Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Dijo Jesús: Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él no es condenado, el que no cree ya está condenado, porque no ha creído en el Nombre del Hijo único de Dios. En esto consiste el juicio: la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas. Todo el que obra mal odia la luz y no se acerca a ella, por temor de que sus obras sean descubiertas. En cambio, el que obra conforme a la verdad se acerca a la luz, para que se ponga de manifiesto que sus obras han sido hechas en Dios. Palabra del Señor.

Comentario: La mentalidad judía pensaba que todos los hombres, vivos y muertos, no escaparían al juicio divino. No obstante, el primer criterio para medir esta sentencia será la fe. Dios, que ama a todos, no mandó a su Hijo para condenarnos, sino para liberarnos del falso sentido de la vida. Por eso, quien reconoce su misericordia encuentra la paz de vivir plenamente como persona y creyente.

MARTES 10: II de Pascua. Blanco.

Liturgia abril 2018
MARTES 10

II de Pascua. Blanco.

Prefacio de Pascua.

LECTURA Hech 4, 32-37

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

La multitud de los creyentes tenía un solo corazón y una sola alma. Nadie consideraba sus bienes como propios, sino que todo era común entre ellos. Los Apóstoles daban testimonio con mucho poder de la resurrección del Señor Jesús y gozaban de gran estima. Ninguno padecía necesidad, porque todos los que poseían tierras o casas las vendían y ponían el dinero a disposición de los Apóstoles, para que se distribuyera a cada uno según sus necesidades. Y así José, llamado por los Apóstoles Bernabé –que quiere decir hijo del consuelo–, un levita naci-do en Chipre que poseía un campo, lo vendió, y puso el dinero a disposición de los Apóstoles. Palabra de Dios.

Comentario: La expresión “tenía un solo corazón y una sola alma” era un rasgo de la comunidad cristiana donde se intentaba poner todo en común, tanto el ideal de pensamiento como los bienes. Este era un ideal nacido del encuentro con el Resucitado, que los impulsaba a mejorar las relaciones interpersonales y sociales. ¿Estamos en este camino?


SALMO Sal 92, 1-2. 5


R. ¡Reina el Señor, revestido de majestad!

¡Reina el Señor, revestido de majestad! El Señor se ha revestido, se ha ceñido de poder. El mundo está firmemente establecido: ¡no se moverá jamás! R. 

Tu trono está firme desde siempre, tú existes desde la eternidad. Tus testimonios, Señor, son dignos de fe, la santidad embellece tu Casa a lo largo de los tiempos. R.


ALELUIA Jn 3, 14-15


Aleluia. Es necesario que el Hijo del hombre sea levantado en alto, para que todos los que creen en él tengan Vida eterna. Aleluia.


EVANGELIO Jn 3, 7-15


Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Jesús dijo a Nicodemo: “Ustedes tienen que renacer de lo alto. El viento sopla donde quiere: tú oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Lo mismo sucede con todo el que ha nacido del Espíritu”. “¿Cómo es posible todo esto?”, le volvió a preguntar Nicodemo. Jesús le respondió: “¿Tú, que eres maestro en Israel, no sabes estas cosas? Te aseguro que nosotros hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto, pero ustedes no aceptan nuestro testimonio. Si no creen cuando les hablo de las cosas de la tierra, ¿cómo creerán cuando les hable de las cosas del cielo? Nadie ha subido al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre que está en el cielo. De la misma manera que Moisés levantó en alto la serpiente en el desierto, también es necesario que el Hijo del hombre sea levantado en alto, para que todos los que creen en él tengan Vida eterna”. Palabra del Señor.

Comentario: No basta la esperanza como expectación o deseo del Reino. Sabemos que el Espíritu Santo, a través de Jesús, actúa como un agente regenerador de vida. Por eso, el hombre recibe esta “acción”, gratuitamente, y será una “vida nueva” en la medida que la persona esté disponible a la invitación de Dios.

LUNES 9: LA ANUNCIACIÓN DEL SEÑOR (S). Blanco.

Liturgia Cotidiana del mes de abril 2018
LUNES 9

LA ANUNCIACIÓN DEL SEÑOR (S). Blanco.

Gloria. Se dice Credo, a las palabras: Por obra y gracia del Espíritu Santo…, todos se arrodillan. Prefacio propio.

1ª LECTURA Is 7, 10-14; 8, 10

Lectura del libro de Isaías.

El Señor habló a Ajaz en estos términos: «Pide para ti un signo de parte del Señor, en lo profundo del Abismo, o arriba, en las alturas». Pero Ajaz respondió: «No lo pediré ni tentaré al Señor». Isaías dijo: «Escuchen, entonces, casa de David: ¿Acaso no les basta cansar a los hombres, que cansan también a mi Dios? Por eso el Señor mismo les dará un signo. Miren, la virgen está embarazada y dará a luz un hijo, y lo llamará con el nombre de Emanuel, que significa Dios está con nosotros». Palabra de Dios.

Comentario: La Tradición cristiana ha visto siempre en este signo la profecía mesiánica, como también la permanencia de las promesas davídicas. El Emmanuel es Cristo, el Mesías prometido. Como creyentes, nos basta creer que el Cristo es signo de la providencia y garantía de la fidelidad divina. 


SALMO Sal 39, 7-11 


R. ¡Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad!

Tú no quisiste víctima ni oblación; pero me diste un oído atento; no pediste holocaustos ni sacrificios, entonces dije: «Aquí estoy». R.

«En el libro de la Ley está escrito lo que tengo que hacer: yo amo. Dios mío, tu voluntad, y tu ley está en mi corazón». R.

Proclamé gozosamente tu justicia en la gran asamblea; no, no mantuve cerrados mis labios, Tú lo sabes, Señor. R.

No escondí tu justicia dentro de mí, proclamé tu fidelidad y tu salvación, y no oculté a la gran asamblea tu amor y tu fidelidad. R.


2ª LECTURA Heb 10, 4-10


Lectura de la carta a los Hebreos.

Hermanos: Es imposible que la sangre de toros y chivos quite los pecados. Por eso. Cristo, al entrar en el mundo, dijo: «Tú no has querido sacrificio ni oblación; en cambio, me has dado un cuerpo. No has mirado con agrado los holocaustos ni los sacrificios expiatorios. Entonces dije: Dios, aquí estoy, yo vengo –como está escrito de mí en el libro de la Ley– para hacer tu voluntad». Él comienza diciendo: «Tú no has querido ni has mirado con agrado los sacrificios, los holocaustos, ni los sacrificios expiatorios», a pesar de que están prescritos por la Ley. Y luego añade: «Aquí estoy, yo vengo para hacer tu voluntad». Así declara abolido el primer régimen para establecer el segundo. Y en virtud de esta voluntad quedamos santificados por la oblación del cuerpo de Jesucristo, hecha de una vez para siempre. Palabra de Dios. 

Comentario: Los profetas ya habían protestado en contra de un culto excesivamente “ritual”. La expresión de Jesús “prefiero misericordia y no sacrificios” (Mt 9, 13) sintetiza muy bien aquella idea que apela a la instauración de un nuevo orden. Esta se basa en la total entrega de Jesús a la voluntad del Padre: por medio de su “donación” somos santificados y no en virtud de determinados sacrificios o prácticas rituales.

ALELUIA Jn 1, 14

Aleluia.La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Y nosotros hemos visto su gloria. Aleluia.

EVANGELIO Lc 1, 26-38

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

El Ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María. El Ángel entró en su casa y la saludó, diciendo: «¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo». Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo. Pero el Ángel le dijo: «No temas, María, porque Dios te ha favorecido. Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin». María dijo al Ángel: «¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relación con ningún hombre?». El Ángel le respondió: «El Espíritu Santo descenderá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios. También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes, porque no hay nada imposible para Dios». María dijo entonces: “Yo soy la servidora del Señor, que se haga en mí según tu Palabra”. Y el Ángel se alejó. Palabra del Señor.

Comentario: María representa a la humanidad que se mantiene abierta al misterio de Dios y concretiza la esperanza de Israel como el caminar de los creyentes, que buscan encontrarse consigo mismos y con Dios. Pero también es aquella realidad donde el hombre se refleja como alguien favorecido y protegido: “No temas…porque Dios está contigo”.

DOMINGO 8: II de Pascua. Fiesta de la Divina Misericordia. Blanco.

Liturgia abril 2018
DOMINGO 8

II de Pascua. Fiesta de la Divina Misericordia. Blanco.

Gloria. Secuencia. Credo. Prefacio pascual I. Semana 2ª del Salterio.Cuasimodo.

1ª LECTURA Hech 4, 32-35

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

La multitud de los creyentes tenía un solo corazón y una sola alma. Nadie consideraba sus bienes como propios, sino que todo era común entre ellos. Los Apóstoles daban testimonio con mucho poder de la resurrección del Señor Jesús y gozaban de gran estima. Ninguno padecía necesidad, porque todos los que poseían tierras o casas las vendían y ponían el dinero a disposición de los Apóstoles, para que se distribuyera a cada uno según sus necesidades. Palabra de Dios.

Comentario: La comunidad cristiana reconoció que había un problema serio de pobreza y con su estilo de vida desprendido y austero, pudo responder a los pobres de un modo heroico. No obstante, su testimonio nos cuestiona e invita a vivir con sencillez y simplicidad en la sociedad, para hacer de esta una más justa y equitativa. 


SALMO Sal 117, 2-4. 16-18. 22-24 


R. ¡Den gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor!

Que lo diga el pueblo de Israel: ¡es eterno su amor! Que lo diga la familia de Aarón: ¡es eterno su amor! Que lo digan los que temen al Señor: ¡es eterno su amor! R.

“La mano del Señor es sublime, la mano del Señor hace proezas”. No, no moriré: viviré para publicar lo que hizo el Señor. El Señor me castigó duramente, pero no me entregó a la muerte. R.

La piedra que desecharon los constructores es ahora la piedra angular. Esto ha sido hecho por el Señor y es admirable a nuestros ojos. Éste es el día que hizo el Señor: alegrémonos y regocijémonos en Él. R.


2ª LECTURA 1Jn 5, 1-6 


Lectura de la primera carta de san Juan.

Queridos hermanos: El que cree que Jesús es el Cristo ha nacido de Dios; y el que ama al Padre ama también al que ha nacido de él. La señal de que amamos a los hijos de Dios es que amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos. El amor a Dios consiste en cumplir sus mandamientos, y sus mandamientos no son una carga, porque el que ha nacido de Dios, vence al mundo. Y la victoria que triunfa sobre el mundo es nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? Jesucristo vino por el agua y por la sangre; no solamente con el agua, sino con el agua y con la sangre. Y el Espíritu da testimonio porque el Espíritu es la verdad. Palabra de Dios. 

Comentario: La lucha contra el mundo está provocada por la fe y en este sentido los mandamientos de Dios no pueden convertirse en una carga pesada; al contrario, si los vivimos como Jesús los vivió, entonces, nuestra victoria contra el pecado está garantizada. Porque la vida que viene de Dios, como los “mandamientos”, es superior a la que viene del mundo. 


ALELUIA Jn 20, 29


Aleluia. “Ahora crees, Tomás, porque me has visto. ¡Felices los que creen sin haber visto!”, dice el Señor. Aleluia.


EVANGELIO Jn 20, 19-31


Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Al atardecer del primer día de la semana, los discípulos se encontraban con las puertas cerradas por temor a los judíos. Entonces llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo: “¡La paz esté con ustedes!”. Mientras decía esto, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor. Jesús les dijo de nuevo: “¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes”. Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió: “Reciban el Espíritu Santo. Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan”. Tomás, uno de los Doce, de sobrenombre el Mellizo, no estaba con ellos cuando llegó Jesús. Los otros discípulos le dijeron: “¡Hemos visto al Señor!”. Él les respondió: “Si no veo la marca de los clavos en sus manos, si no pongo el dedo en el lugar de los clavos y la mano en su costado, no lo creeré”. Ocho días más tarde, estaban de nuevo los discípulos reunidos en la casa, y estaba con ellos Tomás. Entonces apareció Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio de ellos y les dijo: “¡La paz esté con ustedes!”. Luego dijo a Tomás: “Trae aquí tu dedo: aquí están mis manos. Acerca tu mano: métela en mi costado. En adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe”. Tomás respondió: “¡Señor mío y Dios mío!”. Jesús le dijo: “Ahora crees, porque me has visto. ¡Felices los que creen sin haber visto!”. Jesús realizó además muchos otros signos en presencia de sus discípulos, que no se encuentran relatados en este Libro. Éstos han sido escritos para que ustedes crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y creyendo, tengan Vida en su Nombre. Palabra del Señor.

Comentario: Tomás está presente en cada uno de nosotros, sobre todo en quien sufre por la imposibilidad de creer en Dios como quisiera. Jesús nos dice: “Felices aquellos que han creído sin ver”. Solo con estas palabras alcanza para creer, porque, para tocar sus heridas y su costado, bastaría con ver los cuerpos martirizados de tantos hombres y mujeres cruelmente probados por el mal.

SÁBADO 7: Sábado de la Octava de Pascua. Blanco.

Liturgia abril 2018
SÁBADO 7

Sábado de la Octava de Pascua. Blanco.

Gloria. Secuencia (optativa). Prefacio de Pascua I. 

LECTURA Hech 4, 13-21

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

Los miembros del Sanedrín estaban asombrados de la seguridad con que Pedro y Juan hablaban, a pesar de ser personas poco instruidas y sin cultura. Reconocieron que eran los que habían acompañado a Jesús, pero no podían replicarles nada, porque el hombre que había sido sanado estaba de pie, al lado de ellos. Entonces les ordenaron salir del Sanedrín y comenzaron a deliberar, diciendo: “¿Qué haremos con estos hombres? Porque no podemos negar que han realizado un signo bien patente, que es notorio para todos los habitantes de Jerusalén. A fin de evitar que la cosa se divulgue más entre el pueblo, debemos amenazarlos, para que de ahora en adelante no hablen de ese nombre”. Los llamaron y les prohibieron terminantemente que dijeran una sola palabra o enseñaran en el nombre de Jesús. Pedro y Juan les respondieron: “Juzguen si está bien a los ojos del Señor que les obedezcamos a ustedes antes que a Dios. Nosotros no podemos callar lo que hemos visto y oído”. Después de amenazarlos nuevamente, los dejaron en libertad, ya que no sabían cómo castigarlos, por temor al pueblo que alababa a Dios al ver lo que había sucedido. Palabra de Dios.

Comentario: La acusación contra los apóstoles –la curación del paralítico? pasa a ser una auténtica defensa: el curado es el sí de Dios a la persona de Jesús y también a los que anuncian su mensaje. Por eso los apóstoles apelan a la conciencia de las autoridades judías, porque como discípulos de Jesús no callarán lo que han visto y oído: han recibido el don de la fe; por lo tanto, solo a Dios obedecerán, aunque eso implique ir en contra de la autoridad. 


SALMO Sal 117, 1. 14-16. 18-21 


R. Te doy gracias, Señor, porque me escuchaste.

¡Den gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor! El Señor es mi fuerza y mi protección; él fue mi salvación. Un grito de alegría y de victoria resuena en las carpas de los justos. R.

“La mano del Señor hace proezas, la mano del Señor es sublime, la mano del Señor hace proezas”. El Señor me castigó duramente, pero no me entregó a la muerte. R.

“Abran las puertas de la justicia y entraré para dar gracias al Señor”. “Ésta es la puerta del Señor: sólo los justos entran por ella”. Yo te doy gracias porque me escuchaste y fuiste mi salvación. R.


ALELUIA Sal 117, 24


Aleluia. Éste es el día que hizo el Señor: alegrémonos y regocijémonos en él. Aleluia.


EVANGELIO Mc 16, 9-15


Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Jesús, que había resucitado a la mañana del primer día de la semana, se apareció primero a María Magdalena, aquella de quien había echado siete demonios. Ella fue a contarlo a los que siempre lo habían acompañado, que estaban afligidos y lloraban. Cuando la oyeron decir que Jesús estaba vivo y que lo había visto, no le creyeron. Después, se mostró con otro aspecto a dos de ellos, que iban caminando hacia un poblado. Y ellos fueron a anunciarlo a los demás, pero tampoco les creyeron. En seguida, se apareció a los Once, mientras estaban comiendo, y les reprochó su incredulidad y su obstinación porque no habían creído a quienes lo habían visto resucitado. Entonces les dijo: “Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación”. Palabra del Señor. 

Comentario: La actitud refractaria de los discípulos subraya su incredulidad ante las apariciones del Resucitado. Una vez más, su presencia, en medio de la comunidad, pasa inadvertida; sin embargo, para percatarnos de esa “presencia” es necesario vivir la fe como una gracia y una tarea cotidiana, que a pesar de las dudas aprende a reconocer la acción del Resucitado.

Domingo segundo de Pascua: Jesús resucitado se manifiesta en la comunidad

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Motivación de entrada

La liturgia de hoy nos llama la atención sobre un hecho significativo: el Señor resucitado se hace presente en la asamblea dominical, máxima expresión de la comunidad cristiana.

Acto penitencial

Pedimos perdón por todas nuestras actitudes contrarias a nuestra comunidad: romper la comunión, no colaborar en las obras de la Iglesia universal, diocesana y parroquial.

Colecta

Pedimos poder conocer a fondo al don del bautismo y el coraje de vivir sus consecuencias.

LECTURAS CICLO B

Primera lectura: Hechos de los Apóstoles 4, 32-35.

La comunidad cristiana primitiva vive una plena comunión de bienes espirituales y materiales, que le permite ayudar a todos, para que nadie pase necesidad.

Segunda lectura: 1 Juan 5, 1-6.

Los mandamientos de Dios no son una carga pesada, siempre y cuando los aceptemos con fe y los observemos con amor.

Evangelio: Juan 20, 19-31.

Jesús se aparece a los discípulos y les confiere el Espíritu Santo y los envía a la misión salvadora. A Tomás, le reprocha su incredulidad.

Oración de los fieles

Presentación de las ofrendas

Ponemos sobre el altar nuestra fidelidad cristiana como manifestación de entrega total a Cristo, con los dones del pan y del vino. Lo hacemos con alegría.

Comunión

La unión con Cristo en la eucaristía nos asegura el compromiso de una fe activa, llena de obras buenas.

Despedida

Somos no sólo individuos, somos miembros de la comunidad de Jesús. Vayamos a testimoniar comunitariamente a todos la alegría de la resurrección.

La Reflexión Dominical: ¡Señor mío y Dios mío!

La Reflexión Dominical: ¡Señor mío y Dios mío!En la cápsula de esta semana, el padre Aderico reflexiona en torno a la aparición de Jesús ante sus discípulos. Estos, muertos de miedo, se escondían, pero aún así llega a hasta ellos, para reconfortarlos y darles fuerza para lo que vendrá. Pero falta Tomás, el mellizo, que no les cree lo que acaba de ocurrir. ¿Qué nos quiere decir el Señor con este evangelio? Compartimos #LaReflexiónDominical:

“La Reflexión Dominical” es un espacio que, a partir del Evangelio del domingo, entrega un mensaje de fe, en la voz del padre Aderico Dolzani, de la SOCIEDAD DE SAN PABLO. Si te interesa difundir estas cápsulas a través de algún medio radial, escríbenos a webmaster@sanpablochile.cl

COMENTARIO DOMINICAL: ¡La paz esté con ustedes!

COMENTARIO DOMINICAL: ¡La paz esté con ustedes!El hecho de que los discípulos estuvieran con las puertas cerradas era un signo más del miedo que sentían, pues aún no percibían que el Resucitado estaba con ellos. Su presencia era una invitación a creer lo que tanto les había anunciado: su vida, muerte y resurrección. Por eso que recurrir a esta convicción cada vez que el miedo nos invade es legítimo: “no creemos en la resurrección por el hecho de ser cristianos, sino porque creemos en la resurrección, somos cristianos”.

Jesús se presenta ante los discípulos y les dice: ¡La paz esté con ustedes! Es la paz que viene después de su victoria, pues él ha vencido al mal, la muerte, el odio y todo egoísmo desmedido. Hoy, el mundo enfrenta grandes enfermedades, como el sida o el cáncer; pero quizá la enfermedad más grave que lo amenaza es el pecado y sus consecuencias. Sobre todo en sus manifestaciones de individualismo y soberbia. Jesús nos ofrece su paz porque es el mejor remedio para vencer toda incredulidad y solo los que estén afianzados en ella pueden responder a la misión que se les ha confiado.

Sabemos que la resurrección de Jesús no fue un hecho aislado e individual, que solo afectó al propio Jesús, sino que involucra a todo creyente. No obstante, exigir a Dios signos, prodigios o milagros ?como lo hizo Tomás? es un despropósito. A Dios se le suplica, pide, pero no se le exige. Dios es paciente y respeta los tiempos de crecimiento espiritual de cada persona. Él nos concede su gracia, pero requiere nuestra aceptación, con apertura a su Espíritu Santo, que nos capacita para encarnar su misión y vivir un anticipo de la resurrección “aquí y ahora”. Anticipo que, si no se percibe, no es porque no se crea, sino porque aún no termina de plasmarse concretamente en los que dicen seguir o imitar al Resucitado.

“Se puso en medio de ellos y les dijo: ‘¡La paz esté con ustedes!’” Jn 20, 26. 

P. Fredy Peña T., ssp

 
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