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Editorial SAN PABLO
 
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LUNES 26: De la feria. Verde.

LC junio 2017 LV
LUNES 26

De la feria. Verde.

Lectura Gn 12, 1-9

Lectura del libro del Génesis.

El Señor dijo a Abrám: «Deja tu tierra natal y la casa de tu padre, y ve al país que Yo te mostraré. Yo haré de ti una gran nación y te bendeciré; engrandeceré tu nombre y serás una bendición. Bendeciré a los que te bendigan y maldeciré al que te maldiga, y por ti se bendecirán todos los pueblos de la tierra». Abrám partió, como el Señor se lo había ordenado, y Lot se fue con él. Cuando salió de Jarán, Abrám tenía setenta y cinco años. Tomó a su esposa Sarai, a su sobrino Lot, con todos los bienes que habían adquirido y todas las personas que habían reunido en Jarán, y se encaminaron hacia la tierra de Canaán. Al llegar a Canaán, Abrám recorrió el país hasta el lugar santo de Siquém, hasta la encina de Moré. En ese tiempo, los cananeos ocupaban el país. Entonces el Señor se apareció a Abrám y le dijo: «Yo daré esta tierra a tu descendencia». Allí Abrám erigió un altar al Señor, que se le había aparecido. Después se trasladó hasta la región montañosa que está al este de Betel, y estableció su campamento, entre Betel, que quedaba al oeste, y Ai, al este. También allí erigió un altar al Señor e invocó su Nombre. Luego siguió avanzando por etapas hasta el Négueb. Palabra de Dios.

Comentario: La figura de Abraham muestra dos pertenencias: por un lado a la humanidad dispersa y por otro a un pueblo futuro. Su persona encarna la promesa de bendición y, a su vez, da sentido e intención universal a la elección particular del pueblo de Israel. Abraham se identifica con la comunidad creyente por la vía de la paternidad, constituyéndose en: El Padre de la fe.

SALMO Sal 32, 12-13. 18-20. 22

R. ¡Feliz el pueblo del Señor!

¡Feliz la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que Él se eligió como herencia! El Señor observa desde el cielo y contempla a todos los hombres. R.

Los ojos del Señor están fijos sobre sus fieles, sobre los que esperan en su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y sustentarlos en el tiempo de indigencia. R.

Nuestra alma espera en el Señor: Él es nuestra ayuda y nuestro escudo. Señor, que tu amor descienda sobre nosotros, conforme a la esperanza que tenemos en ti. R.

ALELUIA Heb 4,12

Aleluia. La Palabra de Dios es viva y eficaz; discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Aleluia.

EVANGELIO Mt 7, 1-5

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús dijo a sus discípulos: No juzguen, para no ser juzgados. Porque con el criterio con que ustedes juzguen se los juzgará, y la medida con que midan se usará para ustedes. ¿Por qué te fijas en la paja que está en el ojo de tu hermano y no adviertes la viga que está en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: «Deja que te saque la paja de tu ojo», si hay una viga en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano. Palabra del Señor.

Comentario: ¿Por qué te fijas en la paja que está en el ojo de tu hermano…? Esta pregunta de Jesús solo quiere reafirmar lo siguiente: “No juzgues a tu prójimo para no verte en la misma situación de ser juzgado”. Jesús en esta convicción recomendaba la suavidad, la comprensión y la tolerancia en la valoración de los demás.

DOMINGO 25: De la feria. Verde.

LC junio 2017 LV
DOMINGO 25

De la feria. Verde.

Semana 12ª durante el año. Semana IV del Salterio.

No tengan miedo

El testimonio de los profetas y de los primeros cristianos evidenciaba que era imposible ser discípulo de Cristo si no se pagaba un alto costo de persecución o martirio. La persecución correspondía a una lógica del anuncio evangélico y le ocurrió a Jesús. Hoy le sucede lo mismo a toda persona que quiere ser fiel a Dios. La expresión “no tengan miedo” refuerza la idea de que anunciar el evangelio es para valientes. La palabra temer, en este caso, significa obedecer.

Este miedo había llevado a algunos de la comunidad a una forma alternativa de testimonio, se buscaba “acomodar” el mensaje de Jesús para llevarlo a una cuestión más intimista o de sacristía. Pero Jesús dice lo contrario, “lo que está encubierto será descubierto”, es decir, su mensaje ha de proclamarse hasta las últimas consecuencias, sin faltar a la verdad, “caiga quien caiga”. La lucha por la justicia, muchas veces, choca contra los intereses mezquinos de algunos y se corre el riesgo de recibir amenazas de diferentes sectores sociales. Por ejemplo: Quienes creen que la mujer tiene la potestad para decidir si abortar o no, nos coloca como enemigos de los derechos de la mujer, sobre todo al insistir que este no ha de practicarse, porque atenta contra la vida e incluso de la misma mujer.

También la aversión al extranjero y la avaricia descargan rabia contra los derechos de los inmigrantes que la Iglesia defiende. Habrán muchos poderosos que se consideren dueños de las vidas humanas, pero el único verdadero dueño es Dios, incluso de la vida aparentemente insignificante de los pájaros. Jesús nos revela a un Dios que conoce a cada uno de sus hijos y que tiene contados cada uno de sus cabellos. No nos dice que nada malo nos sucederá, pero nada de lo que nos llegue a pasar dejará de estar en sus manos.

Por tanto, si ni siquiera escapan a él estas pequeñas cosas, ¿cómo no se va a preocupar por sus hijos con solicitud de padre? Por eso, no debemos temer, porque tenemos a un Dios que bajo su mirada benévola y providente siempre cuida de sus hijos.

“No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma”, Mt 10, 28.

P. Fredy Peña, ssp.

1ª Lectura Jer 20,10-13

Lectura del libro de Jeremías. Dijo el profeta Jeremías: Oía los rumores de la gente: «¡Terror por todas partes! ¡Denúncienlo! ¡Sí, lo denunciaremos! ». Hasta mis amigos más íntimos acechaban mi caída: «Tal vez se lo pueda seducir; prevaleceremos sobre él y nos tomaremos nuestra venganza». Pero el Señor está conmigo como un guerrero temible: por eso mis perseguidores tropezarán y no podrán prevalecer; se avergonzarán de su fracaso, será una confusión eterna, inolvidable. Señor de los ejércitos, que examinas al justo, que ves las entrañas y el corazón, ¡que yo vea tu venganza sobre ellos!, porque a ti he encomendado mi causa. ¡Canten al Señor, alaben al Señor, porque Él libró la vida del indigente del poder de los malhechores! Palabra de Dios.

Comentario: “Los enemigos del profeta quedarán avergonzados…”. Quizás estas palabras pueden sonar poco creíbles, sobre todo cuando los enemigos de los profetas muestran todo su poder y usan todo tipo de armas para aniquilarlos. Porque esperamos el día en que la vergüenza se exprese en el rostro de estos. Esperamos, con paciencia y seguridad que los profetas serán los verdaderos triunfadores en la vivencia cotidiana.

SALMO

Sal 68, 8-10. 14. 17. 33-35

R. Respóndeme, Dios mío, por tu gran amor.

Por ti he soportado afrentas y la vergüenza cubrió mi rostro; me convertí en un extraño para mis hermanos, fui un extranjero para los hijos de mi madre: porque el celo de tu Casa me devora, y caen sobre mí los ultrajes de los que te agravian. R.

Pero mi oración sube hasta ti, Señor, en el momento favorable: respóndeme, Dios mío, por tu gran amor, sálvame, por tu fidelidad. Respóndeme, Señor, por tu bondad y tu amor, por tu gran compasión vuélvete a mí. R.

Que lo vean los humildes y se alegren, que vivan los que buscan al Señor: porque el Señor escucha a los pobres y no desprecia a sus cautivos. Que lo alaben el cielo, la tierra y el mar, y todos los seres que se mueven en ellos. R.

2ª Lectura Rom 5, 12-15

Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Roma.

Hermanos: Por un solo hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y así la muerte pasó a todos los hombres, porque todos pecaron. En efecto, el pecado ya estaba en el mundo, antes de la Ley, pero cuando no hay Ley, el pecado no se tiene en cuenta. Sin embargo, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés, incluso en aquellos que no habían pecado, cometiendo una transgresión semejante a la de Adán, que es figura del que debía venir. Pero no hay proporción entre el don y la falta. Porque si la falta de uno solo provocó la muerte de todos, la gracia de Dios y el don conferido por la gracia de un solo hombre, Jesucristo, fueron derramados mucho más abundantemente sobre todos. Palabra de Dios.

Comentario: El pecado, obra exclusivamente humana, es a la vez el grito del hombre que clama por la misericordia divina. Ningún pecado humano agota el perdón de Dios. Pablo cree que el pecado, representado en el primer Adán, se puede revelar en el misterio del amor de Dios mostrado en la muerte y resurrección de otro hombre, Jesús.

ALELUIA Jn 15, 26. 27

Aleluia. «El Espíritu de la Verdad dará testimonio de mí. Y ustedes también dan testimonio», dice el Señor. Aleluia.

EVANGELIO Mt 10, 26-33

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús dijo a sus apóstoles: No teman a los hombres. No hay nada oculto que no deba ser revelado, y nada secreto que no deba ser conocido. Lo que Yo les digo en la oscuridad, repítanlo en pleno día; y lo que escuchen al oído, proclámenlo desde lo alto de las casas. No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman más bien a aquel que puede arrojar el alma y el cuerpo al infierno. ¿Acaso no se vende un par de pájaros por unas monedas? Sin embargo, ni uno solo de ellos cae en tierra, sin el consentimiento del Padre de ustedes. También ustedes tienen contados todos sus cabellos. No teman entonces, porque valen más que muchos pájaros. Al que me reconozca abiertamente ante los hombres, Yo lo reconoceré ante mi Padre que está en el cielo. Pero Yo renegaré ante mi Padre que está en el cielo de aquel que reniegue de mí ante los hombres. Palabra del Señor.

Comentario: “La causa de la Buena Noticia no es una causa perdida, aunque a veces lo parezca; no es un proyecto humano, sino de Dios, quien dará fortaleza y confianza a los que se comprometen con ella. Él los cuida y de él dependen el mundo y la historia. Jesús anticipó con su vida esta pasión por Dios y por su pueblo” (comentario de la Biblia de nuestro pueblo; Luis Alonso Schökel).

SÁBADO 24: Nacimiento de san Juan Bautista (S). Blanco.

LC junio 2017 LV
SÁBADO 24

Nacimiento de san Juan Bautista (S). Blanco.

Gloria. Credo. Prefacio propio.

MOTIVACIÓN DE ENTRADA

Guía: En la liturgia de hoy resalta la presencia del precursor del Salvador. Juan es la figura que nos hace preguntarnos permanentemente por nuestra vocación y nuestro sentido de humildad.

1ª LECTURA Is 49, 1-6

Guía: El profeta Isaías reconoce en Dios al Creador que lo llama desde el vientre materno. Por este llamado divino hablará por él y su arma será el mensaje de Dios. Reconocerse siervo es el primer paso del que se hace servidor del Señor.

Lectura del libro de Isaías.

¡Escúchenme, costas lejanas, presten atención, pueblos remotos! El Señor me llamó desde el vientre materno, desde el vientre de mi madre pronunció mi nombre. Él hizo de mi boca una espada afilada, me ocultó a la sombra de su mano; hizo de mí una flecha punzante, me escondió en su aljaba. Él me dijo: “tú eres mi Servidor, Israel, por ti yo me glorificaré”. Pero yo dije: “En vano me fatigué, para nada, inútilmente, he gastado mi fuerza”. Sin embargo, mi derecho está junto al Señor y mi retribución, junto a mi Dios. Y ahora, ha hablado el Señor, el que me formó desde el vientre materno para que yo sea su Servidor, para hacer que Jacob vuelva a él y se le reúna Israel. Yo soy valioso a los ojos del Señor y mi Dios ha sido mi fortaleza. Él dice: “Es demasiado poco que seas mi Servidor para restaurar a las tribus de Jacob y hacer volver a los sobrevivientes de Israel; Yo te destino a ser la luz de las naciones, para que llegue mi salvación hasta los confines de la tierra”. Palabra de Dios.

Comentario: No hay límites para el llamado de Dios. No alcanza que quien ha sido llamado sea siervo sino que también ha de ser luz de las naciones. Porque toda relación con Dios, que nos ha llamado a estar junto a él, está destinada a transformar el mundo y los corazones de los demás

SALMO Sal 138, 1-3. 13-15

R. Te doy gracias porque fui formado de manera tan admirable.

Señor, tú me sondeas y me conoces, tú sabes si me siento o me levanto; de lejos percibes lo que pienso, te das cuenta si camino o si descanso, y todos mis pasos te son familiares. R.

Tú creaste mis entrañas, me plasmaste en el vientre de mi madre: te doy gracias porque fui formado de manera tan admirable. ¡Qué maravillosas son tus obras! R.

Tú conocías hasta el fondo de mi alma y nada de mi ser se te ocultaba, cuando yo era formado en lo secreto, cuando era tejido en lo profundo de la tierra. R.

2ª LECTURA Hech 13, 22-26

Guía: San Pablo recuerda a los personajes que antecedieron al Salvador. Cada uno de ellos, en plena libertad, responde al llamado. Sin embargo, es Juan al que elige de forma especial como el que prepara el camino de Jesús.

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

En la sinagoga de Antioquia de Pisidia, Pablo decía: “Dios suscitó para nuestros padres como rey a David, de quien dio este testimonio: ‘He encontrado en David, el hijo de Jesé, a un hombre conforme a mi corazón, que cumplirá siempre mi voluntad’. De la descendencia de David, como lo había prometido, Dios hizo surgir para Israel un Salvador, que es Jesús. Como preparación a su venida, Juan Bautista había predicado un bautismo de penitencia a todo el pueblo de Israel; y al final de su carrera, Juan Bautista decía: ‘Yo no soy el que ustedes creen, pero sepan que después de mí viene Aquel a quien yo no soy digno de desatar las sandalias’, Hermanos, este mensaje de salvación está dirigido a ustedes: los descendientes de Abraham y los que temen a Dios”. Palabra de Dios.

Comentario: La personalidad de Juan impactó mucho a los primeros cristianos, al punto de ser considerado parte fundamental del plan de Dios, e incluido en la historia humana de Jesús. Aquella promesa del Mesías que él tanto anunció, en palabras de Pablo, se cumple plenamente en la persona de Jesús como el Salvador.

ALELUIA Cfr. Lc 1, 76

Aleluia. Tú, niño, serás llamado Profeta del Altísimo; irás delante del Señor preparando sus caminos. Aleluia.

EVANGELIO Lc 1, 57-66. 80

Guía: Los caminos de Dios son maravillosos. Donde ya nadie tiene puesta la esperanza, él hace un prodigio. Debemos tener la esperanza de que él siempre cumplirá con su palabra.

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Cuando llegó el tiempo en que Isabel debía ser madre, dio a luz un hijo. Al enterarse sus vecinos y parientes de la gran misericordia con que Dios la había tratado, se alegraban con ella. A los ocho días, se reunieron para circuncidar al niño, y querían llamarlo Zacarías, como su padre; pero la madre dijo: “No, debe llamarse Juan”. Ellos le decían: “No hay nadie en tu familia que lleve ese nombre”. Entonces pregun taron por señas al padre qué nombre quería que le pusieran. Este pidió una pizarra y escribió: “Su nombre es Juan”. Todos quedaron admirados, y en ese mismo momento Zacarías recuperó el habla y comenzó a alabar a Dios. Este acontecimiento produjo una gran impresión entre la gente de los alrededores, y se lo comentaba en toda la región montañosa de Judea. Todos los que se enteraron guardaban este recuerdo en su corazón y se decían: “¿Qué llegará a ser este niño?”. Porque la mano del Señor estaba con él. El niño iba creciendo y se fortalecía en su espíritu; y vivió en lugares desiertos hasta el día en que se manifestó a Israel. Palabra del Señor.

Comentario: Con el nacimiento de Juan se cumplen las palabras dichas por el ángel a Zacarías. En este sentido, el himno de Zacarías reafirma el carácter mesiánico de Jesús. En Juan todo fue diferente: hijo de la vejez y de la esterilidad, no siguió el oficio sacerdotal de su padre y no recibió un nombre familiar. Siempre lo diferente, aquello no esperado, desconcierta. Así es Dios: pura novedad, sin atarse a tradiciones, sin hacer siempre lo mismo.

PRESENTACIÓN DE LA OFRENDAS

Guía: Con los dones del pan y del vino, ofrecemos sobre el altar los sufrimientos de la gente, sus angustias, sus aspiraciones de paz y de solidaridad, de un mundo mejor.

PREPARACIÓN A LA COMUNIÓN

Guía: La comunión con el cuerpo de Cristo debe comprometernos a colaborar en el plan de Dios que se revela y realiza en la historia cotidiana del mundo.

DESPEDIDA

Guía: Fortalecidos por la oración, la palabra y la presencia de tantos hermanos, vayamos a anunciar que vale la pena entregar la vida por Cristo.

VIERNES 23: Sagrado Corazón de Jesús (S). Blanco.

LC junio 2017 LV
VIERNES 23

Sagrado Corazón de Jesús (S). Blanco.

Gloria. Credo. Prefacio propio.

1ª LECTURA Deut 7, 6-11

Lectura del libro del Deuteronomio.

Moisés habló al pueblo diciendo: Tú eres un pueblo consagrado al Señor, tu Dios: Él te eligió para que fueras su pueblo y su propiedad exclusiva entre todos los pueblos de la tierra. El Señor se prendó de ustedes y los eligió, no porque sean el más numeroso de todos los pueblos. Al contrario, tú eres el más insignificante de todos. Pero por el amor que les tiene, y para cumplir el juramento que hizo a tus padres, el Señor los hizo salir de Egipto con mano poderosa, y los libró de la esclavitud y del poder del Faraón, rey de Egipto. Reconoce, entonces, que el Señor, tu Dios, es el verdadero Dios, el Dios fiel, que a lo largo de mil generaciones, mantiene su alianza y su fidelidad con aquellos que lo aman y observan sus mandamientos; pero que no tarda en dar su merecido a aquel que lo aborrece, a él mismo en persona, haciéndolo desaparecer. Por eso, observa los mandamientos, los preceptos y las leyes que hoy te ordeno poner en práctica. Palabra de Dios.

Comentario: En el corazón de Dios solo cabe el amor y, por lo tanto, él solo puede amar a sus hijos e hijas. Por más que seamos infieles, no disminuye su intensidad de amar. No posee un corazón veleidoso y no lleva una cuenta de nuestros pecados. Solo un corazón como el suyo nos puede cambiar el nuestro, a veces tan mezquino e insensible.

SALMO Sal 102, 1-4. 6-8. 10

R. El amor del Señor permanece para siempre.

Bendice al Señor, alma mía, que todo mi ser bendiga su santo Nombre; bendice al Señor, alma mía, y nunca olvides sus beneficios. R.

Él perdona todas tus culpas y sana todas tus dolencias; rescata tu vida del sepulcro, te corona de amor y de ternura. R.

El Señor hace obras de justicia y otorga el derecho a los oprimidos; él mostró sus caminos a Moisés y sus proezas al pueblo de Israel. R.

El Señor es bondadoso y compasivo, lento para enojarse y de gran misericordia; no nos trata según nuestros pecados ni nos paga conforme a nuestras culpas. R.

2ª LECTURA 1Jn 4, 7-16

Lectura de la primera carta de san Juan.

Queridos míos, amémonos los unos a los otros, porque el amor procede de Dios, y el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor. Así Dios nos manifestó su amor: envió a su Hijo único al mundo, para que tuviéramos Vida por medio de Él. Y este amor no consiste en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó primero, y envió a su Hijo como víctima propiciatoria por nuestros pecados. Queridos míos, si Dios nos amó tanto, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros. Nadie ha visto nunca a Dios: si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece en nosotros y el amor de Dios ha llegado a su plenitud en nosotros. La señal de que permanecemos en Él y Él permanece en nosotros, es que nos ha comunicado su Espíritu. Y nosotros hemos visto y atestiguamos que el Padre envió al Hijo como Salvador del mundo. El que confiesa que Jesús es el Hijo de Dios, permanece en Dios, y Dios permanece en él. Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en Él. Dios es amor, y el que permanece en el amor permanece en Dios, y Dios permanece en él. Palabra de Dios.

Comentario: Nuestro corazón es frágil y nos cuesta amar desinteresadamente. Siempre estamos esperando el elogio y el reconocimiento de lo que hacemos. En cambio, Dios nos amó primero, para que seamos amados gratuitamente, no porque tengamos mérito, sino porque Dios es ese amor gratuito y desinteresado, el cual desea comunicarnos su Espíritu.

ALELUIA Mt 11, 29

Aleluia. Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón. Aleluia.

EVANGELIO Mt 11, 25-30

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque, habiendo ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes, las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido. Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, así como nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y Yo los aliviaré. Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana. Palabra del Señor.

Comentario: En estos tiempos de competencia y sobreexposición, ¿quién querría presentarse manso y humilde? Quien se presente así es considerado por débil o pusilánime. Sin embargo, solo un corazón manso logra mantenerse más allá del qué dirán. La justa medida del corazón humilde permite llevar una vida que no avasalle al pequeño ni irrite al necesitado. Sobre todo cuando pareciera ser que todo ha de resolverse aplastando al otro o aparentando más de lo que se tiene o es.

JUEVES 22: De la feria. Verde. San Paulino de Nola, o. (ML). Blanco. Santos Juan Fisher, o., y Tomás Moro, mrs. (ML). Rojo

LC junio 2017 LV
JUEVES 22

De la feria. Verde. San Paulino de Nola, o. (ML). Blanco. Santos Juan Fisher, o., y Tomás Moro, mrs. (ML). Rojo.

Lectura 2Cor 11, 1-11

Lectura de la segunda carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto.

Hermanos: ¡Ojalá quisieran tolerar un poco de locura de mi parte! De hecho, ya me toleran. Yo estoy celoso de ustedes con el celo de Dios, porque los he unido al único Esposo, Cristo, para presentarlos a Él como una virgen pura. Pero temo que, así como la serpiente, con su astucia, sedujo a Eva, también ustedes se dejen corromper interiormente, apartándose de la sinceridad debida a Cristo. Si alguien viniera a predicarles otro Jesucristo, diferente del que nosotros hemos predicado, o si recibieran un Espíritu distinto del que han recibido, u otro Evangelio diverso del que han aceptado, ¡ciertamente lo tolerarían! Yo pienso, sin embargo, que no soy inferior a esos que se consideran «apóstoles por excelencia». Porque, aunque no soy más que un profano en cuanto a la elocuencia, no lo soy en cuanto al conocimiento; y esto lo he demostrado en todo y delante de todos. ¿Acaso procedí mal al anunciarles gratuitamente la Buena Noticia de Dios, humillándome a mí mismo para elevarlos a ustedes? Yo he despojado a otras Iglesias, aceptando su ayuda, para poder servirlos a ustedes. Y cuando estaba entre ustedes, aunque me encontré necesitado, no fui gravoso para nadie, porque los hermanos que habían venido de Macedonia me proveyeron de lo que necesitaba. Siempre evité serles una carga, y así lo haré siempre. Les aseguro por la verdad de Cristo que reside en mí, que yo no quiero perder este motivo de orgullo en la región de Acaya. ¿Será acaso porque no los amo? Dios lo sabe. Palabra de Dios.

Comentario: Es curioso observar que en las primeras comunidades cristianas ya existían grupos espiritualistas que criticaban a la jerarquía de ser poco dialogante. Pablo insiste en que la Iglesia ha de ejercer una autoridad condicionada por dos criterios; el primero, ser dialogante y que escuche a sus miembros; el segundo, que proporcione un liderazgo constructivo, pero que también pueda ser cuestionado.

SALMO Sal 110, 1-4. 7-8

R. ¡Tus obras son verdad y justicia, Señor!

Doy gracias al Señor de todo corazón, en la reunión y en la asamblea de los justos. Grandes son las obras del Señor: los que las aman desean comprenderlas. R.

Su obra es esplendor y majestad, su justicia permanece para siempre. Él hizo portentos memorables, el Señor es bondadoso y compasivo. R.

Las obras de sus manos son verdad y justicia; todos sus preceptos son indefectibles: están afianzados para siempre y establecidos con lealtad y rectitud. R.

ALELUIA Rom 8, 15

Aleluia. Han recibido el espíritu de hijos adoptivos, que nos hace llamar a Dios ¡Abbá!, es decir, ¡Padre! Aleluia.

EVANGELIO Mt 6, 7-15

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús dijo a sus discípulos: Cuando oren, no hablen mucho, como hacen los paganos: ellos creen que por mucho hablar serán escuchados. No hagan como ellos, porque el Padre que está en el cielo sabe bien qué es lo que les hace falta, antes de que se lo pidan. Ustedes oren de esta manera: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino, que se haga tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos han ofendido. No nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del mal. Si perdonan sus faltas a los demás, el Padre que está en el cielo también los perdonará a ustedes. Pero si no perdonan a los demás, tampoco el Padre los perdonará a ustedes. Palabra del Señor.

Comentario: Para los cristianos el Padrenuestro es la oración dominical, porque la rezó y enseñó el propio Jesús. Con ella, pedimos, agradecemos y nos renovamos. La gran novedad de esta oración corresponde a su invocación inicial “Padre nuestro”. Dios era un padre del pueblo que, en Jesús, el símbolo se hace realidad. Dios es realmente su Padre, pero también un padre para todo el que se dirige a él con confianza y amor.

MIÉRCOLES 21: San Luis Gonzaga, r. (MO). Blanco.

LC junio 2017 LV
MIÉRCOLES 21

San Luis Gonzaga, r. (MO). Blanco.

Leccionario Santoral: 1Jn 5, 1-5; Sal 15, 1-2. 5. 7-8. 11; Mt 22, 34-40.

Reseña: Nace en Mantua (Italia) en el año 1568. Su madre le enseña la vida de fe, mientras su padre lo sueña un gran militar. Carlos Borromeo le da la primera comunión y san Roberto Belarmino es su consejero. Al manifestar su decisión de consagrarse a Dios, su padre lo manda a viajar para que olvide la idea. Repetía: “¿Qué es todo esto frente a la eternidad?”. Ingresa a los jesuitas en el año 1583, con el deseo de ser sacerdote. Cuidando a los enfermos de peste en Roma, se contagia, falleciendo poco antes de la ordenación, en el año 1591.

Lectura 2Cor 9, 6-11

Lectura de la segunda carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto.

Hermanos: Sepan que el que siembra mezquinamente tendrá una cosecha muy pobre; en cambio, el que siembra con generosidad cosechará abundantemente. Que cada uno dé conforme a lo que ha resuelto en su corazón, no de mala gana o por la fuerza, porque Dios ama al que da con alegría. Por otra parte, Dios tiene poder para colmarlos de todos sus dones, a fin de que siempre tengan lo que les hace falta, y aún les sobre para hacer toda clase de buenas obras. Como dice la Escritura: “El justo ha prodigado sus bienes: dio a los pobres y su justicia permanece eternamente”. El que da al agricultor la semilla y el pan que lo alimenta, también les dará a ustedes la semilla en abundancia, y hará crecer los frutos de su justicia. Así, serán colmados de riquezas y podrán dar con toda generosidad; y esa generosidad, por intermedio nuestro, se transformará en acciones de gracias a Dios. Palabra de Dios.

Comentario: Pablo intenta plasmar una “comunión” con las iglesias de la Diáspora. Todas han de cooperar y prestar este servicio de solidaridad, en especial la de Corinto, con la Iglesia de Jerusalén. Esta última dará gloria a Dios por el don recibido. Ambas actitudes serán, para el Apóstol, confesión humilde del Evangelio.

SALMO Sal 111, 1-4.9

R. ¡Feliz el que teme al Señor!

Feliz el hombre que teme al Señor y se complace en sus mandamientos. Su descendencia será fuerte en la tierra: la posteridad de los justos es bendecida. R.

En su casa habrá abundancia y riqueza, su generosidad permanecerá para siempre. Para los buenos brilla una luz en las tinieblas: es el Bondadoso, el Compasivo y el Justo. R.

Él da abundantemente a los pobres: su generosidad permanecerá para siempre, y alzará su frente con dignidad. Feliz el hombre que teme al Señor. R.

ALELUIA Jn 14, 23

Aleluia. «El que me ama será fiel a mi palabra, ¡y mi Padre lo amará e iremos a él», dice el Señor. Aleluia.

EVANGELIO Mt 6,1-6. 16-18

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús dijo a sus discípulos: Tengan cuidado de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos: de lo contrario, no recibirán ninguna recompensa del Padre que está en el cielo. Por lo tanto, cuando des limosna, no lo vayas pregonando delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser honrados por los hombres. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa. Cuando tú des limosna, que tu mano izquierda ignore lo que hace la derecha, para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Cuando ustedes oren, no hagan como los hipócritas: a ellos les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa. Tú, en cambio, cuando ores, retírate a tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como hacen los hipócritas, que desfiguran su rostro para que se note que ayunan. Les aseguro que con eso, ya han recibido su recompensa. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, para que tu ayuno no sea conocido por los hombres, sino por tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Palabra del Señor.

Comentario: Jesús asume el compromiso religioso de su época y de su pueblo. La limosna, la oración y el ayuno eran los “pilares” de la fe de Israel. Pero va más allá. Estas prácticas deben hacerse “en el corazón” y para el Padre. No por una búsqueda de reconocimiento público ni para acallar nuestra conciencia escrupulosa.

MARTES 20: De la feria. Verde.

LC junio 2017 LV

MARTES 20

De la feria. Verde.

Lectura 2Cor 8, 1-9

Lectura de la segunda carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto.

Hermanos: Queremos informarles acerca de la gracia que Dios ha concedido a las Iglesias de Macedonia. Porque, a pesar de las grandes tribulaciones con que fueron probadas, la abundancia de su gozo y su extrema pobreza han desbordado en tesoros de generosidad. Puedo asegurarles que ellos estaban dispuestos a dar según sus posibilidades y más todavía: por propia iniciativa, ellos nos pidieron, con viva insistencia, que les permitiéramos participar de este servicio en favor de los hermanos de Jerusalén. Y superando nuestras esperanzas, ellos se entregaron, en primer lugar al Señor, y luego a nosotros, por la voluntad de Dios. Por eso, hemos rogado a Tito que lleve a feliz término entre ustedes esta obra de generosidad, de la misma manera que la había comenzado. Y ya que ustedes se distinguen en todo: en fe, en elocuencia, en ciencia, en toda clase de solicitud por los demás, y en el amor que nosotros les hemos comunicado, espero que también se distingan en generosidad. Esta no es una orden: solamente quiero que manifiesten la sinceridad de su amor, mediante la solicitud por los demás. Ya conocen la generosidad de nuestro Señor Jesucristo que, siendo rico, se hizo pobre por nosotros, a fin de enriquecernos con su pobreza. Palabra de Dios.

Comentario: En nuestro lenguaje de hoy, la colecta no va más allá de una limosna puntual, que no implica necesariamente la solidaridad con los pobres. Este servicio del que habla Pablo, lo cataloga como una “gracia”, ya que el poder “dar” es propio de los hijos de Dios, que buscan identificarse con él, siendo generosos.

SALMO Sal 145, 2. 5-9

R. ¡Alaba, alma mía, al Señor!

Alabaré al Señor toda mi vida; mientras yo exista, cantaré al Señor. R.

Feliz el que se apoya en el Dios de Jacob y pone su esperanza en el Señor, su Dios: Él hizo el cielo y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos. R.

Él mantiene su fidelidad para siempre. Hace justicia a los oprimidos y da pan a los hambrientos. El Señor libera a los cautivos. R.

El Señor abre los ojos de los ciegos y endereza a los que están encorvados, el Señor ama a los justos y protege a los extranjeros. R.

ALELUIA Jn 13, 34

Aleluia. «Les doy un mandamiento nuevo: ámense los unos a los otros, así como Yo los he amado», dice el Señor. Aleluia.

EVANGELIO Mt 5, 43-48

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo. Jesús dijo a sus discípulos: Ustedes han oído que se dijo: “Amarás a tu prójimo” y odiarás a tu enemigo. Pero Yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores, así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque Él hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos. Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen lo mismo los publicanos? Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo los paganos? Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo. Palabra del Señor.

Comentario: El mandato final de Jesús sobre la perfección nos lleva hacia una exigencia imposible de responder. Nadie puede ser perfecto como lo es Dios. Pero sí podemos vivir y testimoniar un amor que no esté buscando desesperadamente la retribución y el aplauso: amar y servir gratuitamente nos permite salir de un narcisismo exacerbado, ya que toda obra buena viene de él.

LUNES 19 De la feria. Verde. San Romualdo, abad (ML).

LC junio 2017 LV

LUNES 19

De la feria. Verde. San Romualdo, abad (ML).

Semana 11ª durante el año. Semana III del Salterio.

Lectura 2Cor 6, 1-10

Lectura de la segunda carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto.

Hermanos: Porque somos colaboradores de Cristo, los exhortamos a no recibir en vano la gracia de Dios. Porque Él nos dice en la Escritura: “En el momento favorable te escuché, y en el día de la salvación te socorrí”. Este es el tiempo favorable, este es el día de la salvación. En cuanto a nosotros, no damos a nadie ninguna ocasión de escándalo, para que no se desprestigie nuestro ministerio. Al contrario, siempre nos comportamos como corresponde a ministros de Dios, con una gran constancia: en las tribulaciones, en las adversidades, en las angustias, al soportar los golpes, en la cárcel, en las revueltas, en las fatigas, en la falta de sueño, en el hambre. Nosotros obramos con integridad, con inteligencia, con paciencia, con benignidad, con docilidad al Espíritu Santo, con un amor sincero, con la palabra de verdad, con el poder de Dios; usando las armas ofensivas y defensivas de la justicia; sea que nos encontremos en la gloria, o que estemos humillados; que gocemos de buena o de mala fama; que seamos considerados como impostores, cuando en realidad somos sinceros; como desconocidos, cuando nos conocen muy bien; como moribundos, cuando estamos llenos de vida; como castigados, aunque estamos ilesos; como tristes, aunque estamos siempre alegres; como pobres, aunque enriquecemos a muchos; como gente que no tiene nada, aunque lo poseemos todo. Palabra de Dios.

Comentario: Pablo continúa exhortando a los de Corinto para que se conviertan. Si estos lo rechazan como Apóstol, entonces están rechazando no solo su persona, sino el Evangelio que él anuncia. Hoy, la Iglesia continúa llamando a la conversión y ¡cuántas veces no reconocemos cómo Dios llama! ¡Cuántos buenos testimonios cristianos! y aún no creemos que son obras de Dios.

SALMO Sal 97, 1-4

R. ¡El Señor manifestó su victoria!

Canten al Señor un canto nuevo, porque Él hizo maravillas: su mano derecha y su santo brazo le obtuvieron la victoria. R.

El Señor manifestó su victoria, reveló su justicia a los ojos de las naciones: se acordó de su amor y su fidelidad en favor del pueblo de Israel. R.

Los confines de la tierra han contemplado el triunfo de nuestro Dios. Aclame al Señor toda la tierra, prorrumpan en cantos jubilosos. R.

ALELUIA Sal 118, 105

Aleluia. Tu palabra es una lámpara para mis pasos y una luz en mi camino. Aleluia.

EVANGELIO Mt 5, 38-42

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús dijo a sus discípulos: Ustedes han oído que se dijo: “Ojo por ojo y diente por diente”. Pero Yo les digo que no hagan frente al que les hace mal: al contrario, si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, preséntale también la otra. Al que quiere hacerte un juicio para quitarte la túnica, déjale también el manto; y si te exige que lo acompañes un kilómetro, camina dos con él. Da al que te pide, y no le vuelvas la espalda al que quiere pedirte algo prestado. Palabra del Señor.

Comentario: Jesús sabe que la ley puede ser usada para no frenar la violencia e incluso llegar a ser un instrumento del mismo poder. Por eso, es necesario buscar nuevos caminos para responder a la violencia. Jesús no da recetas, ni manda una respuesta única. Es necesario ser creativos y saber defender los derechos desde la opción por la paz y la vida.

DOMINGO 18: Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo (S). Blanco.

LC junio 2017 LV
DOMINGO 18

Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo (S). Blanco.

Gloria. Secuencia (optativa). Credo. Prefacio de la Eucaristía I.

La Eucaristía, don de vida y unión

Cuando realizamos la procesión de comunión para celebrar el gran sacramento de la muerte y la resurrección de Cristo, la eucaristía, proclamamos nuestra unidad en el Cuerpo de Cristo, que es su Iglesia. Los que creemos en este gran misterio acompañamos la celebración, con cantos y oraciones, y desfilamos en procesión al Santísimo Sacramento, confiados en que este don se nos ofrece como alimento.

La identificación con este alimento del pan, es decir, la carne de Jesús, horroriza a las autoridades judías. No entendían eso de comer su cuerpo o beber su sangre, estaba prohibido por la Ley (Lev 17, 14).

Si no comen la carne… Jesús refuerza la idea de que para tener vida deben alimentarse de su Cuerpo y su Sangre. La carne y la sangre, en la cultura semita, son dos polaridades que denotan totalidad e integralidad. Hoy utilizamos estos conceptos para manifestar el conjunto de la persona. Sabemos que el organismo asimila todo lo que comemos o bebemos; por lo tanto, cuando comemos o bebemos del Cuerpo y de la Sangre de Jesús, “aquello” que ingerimos se hace uno con nosotros.

Jesús es el pan vivo, “el pan bajado del cielo”. Este pan es superior al maná que comieron los padres. El maná hacía relación solo a la vida terrena y no tenía eficacia o importancia alguna para el más allá de la muerte. El pan que Jesús nos da es el pan de la ilusión, de la esperanza y del amor. Además, nos inculca que hagamos memoria de él en la fracción del pan y es lo que muchos creyentes hacen en cada eucaristía. Es una lástima que nuestro canto de fracción y comunión tenga, cada vez, menos incidencia en lo que hacemos. Los que dejaron de cantar o creer no han entendido ni aceptado aún que la eucaristía es más que un rito, es un sacramento de unidad. Por eso, la Iglesia cree en esta presencia real de Cristo, porque, a pesar de la incredulidad de algunos, es signo mientras vamos cantando a recibir el Cuerpo y la Sangre del Señor.

“El que coma de este pan vivirá eternamente”, Jn 6, 51.

P. Fredy Peña, ssp.

MOTIVACIÓN DE ENTRADA

Guía: La Solemnidad del “Cuerpo y Sangre de Cristo” nos hace revivir la presencia real de Cristo en la eucaristía y nos recuerda la nueva Alianza sellada con la sangre de Cristo. Es signo de fraternidad.

1ª LECTURA Deut 8, 2-3. 14-16

Lectura del libro del Deuteronomio.

Moisés habló al pueblo diciendo: Acuérdate del largo camino que el Señor, tu Dios, te hizo recorrer por el desierto durante esos cuarenta años. Allí él te afligió y te puso a prueba, para conocer el fondo de tu corazón y ver si eres capaz o no de guardar sus mandamientos. Te afligió y te hizo sentir hambre, pero te dio a comer el maná, ese alimento que ni tú ni tus padres conocían, para enseñarte que el hombre no vive solamente de pan, sino de todo lo que sale de la boca del Señor. No olvides al Señor, tu Dios, que te hizo salir de Egipto, de un lugar de esclavitud, y te condujo por ese inmenso y temible desierto, entre serpientes abrasadoras y escorpiones. No olvides al Señor, tu Dios, que en esa tierra sedienta y sin agua, hizo brotar para ti agua de la roca, y en el desierto te alimentó con el maná, un alimento que no conocieron tus padres. Palabra de Dios.

Comentario: La necesidad nos hace recordar nuestra condición de criaturas y de fragilidad. Al ser saciadas estas, podemos caer en la tentación del orgullo y la autosuficiencia. Estamos frente a una exhortación que motiva al creyente a recibir confiadamente el alimento que viene de Dios: alimento fundamental para la vida física y espiritual.

SALMO Sal 147, 12-15. 19-20

R. ¡Glorifica al Señor, Jerusalén!

¡Glorifica al Señor, Jerusalén, alaba a tu Dios, Sión! Él reforzó los cerrojos de tus puertas y bendijo a tus hijos dentro de ti. R.

Él asegura la paz en tus fronteras y te sacia con lo mejor del trigo. Envía su mensaje a la tierra, su palabra corre velozmente. R.

Revela su palabra a Jacob, sus preceptos y mandatos a Israel: a ningún otro pueblo trató así ni le dio a conocer sus mandamientos. R.

2ª LECTURA 1Cor 10, 16-17

Lectura de la primera carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto.

Hermanos: La copa de bendición que bendecimos, ¿no es acaso comunión con la Sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es comunión con el Cuerpo de Cristo? Ya que hay un solo pan, todos nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo Cuerpo, porque participamos de ese único pan. Palabra de Dios.

Comentario: La experiencia humana de sentarnos para una comida es signo de unidad, pero también conserva los vínculos y crea comunión. El compartir la mesa es un momento muy especial, sobre todo, cuando están los seres queridos, los amigos, y celebramos ¡la vida! San Pablo nos dice que lo mismo ocurre con quienes comemos en la misma mesa el único Pan: formamos un solo cuerpo con Cristo.

SECUENCIA

Esta secuencia es optativa. Si se la canta o recita, puede decirse íntegra o en forma breve desde *“Este es el pan de los ángeles”.

Glorifica, Sión, a tu Salvador, aclama con himnos y cantos a tu Jefe y tu Pastor. Glorifícalo cuanto puedas, porque él está sobre todo elogio y nunca lo glorificarás bastante. El motivo de alabanza que hoy se nos propone es el pan que da la vida. El mismo pan que en la cena Cristo entregó a los Doce, congregados como hermanos. Alabemos ese pan con entusiasmo, alabémoslo con alegría, que resuene nuestro júbilo ferviente. Porque hoy celebramos el día en que se renueva la institución de este sagrado banquete. En esta mesa del nuevo Rey, la Pascua de la nueva alianza pone fin a la Pascua antigua. El nuevo rito sustituye al viejo, las sombras se disipan ante la verdad, la luz ahuyenta las tinieblas. Lo que Cristo hizo en la Cena, mandó que se repitiera en memoria de su amor. Instruidos con su enseñanza, consagramos el pan y el vino para el sacrificio de la salvación. Es verdad de fe para los cristianos que el pan se convierte en la carne, y el vino, en la sangre de Cristo. Lo que no comprendes y no ves es atestiguado por la fe, por encima del orden natural. Bajo la forma del pan y del vino, que son signos solamente, se ocultan preciosas realidades. Su carne es comida, y su sangre, bebida, pero bajo cada uno de estos signos, está Cristo todo entero. Se lo recibe íntegramente, sin que nadie pueda dividirlo ni quebrarlo ni partirlo. Lo recibe uno, lo reciben mil, tanto estos como aquel, sin que nadie pueda consumirlo. Es vida para unos y muerte para otros. Buenos y malos, todos lo reciben, pero con diverso resultado. Es muerte para los pecadores y vida para los justos; mira cómo un mismo alimento tiene efectos tan contrarios. Cuando se parte la hostia, no vaciles: recuerda que en cada fragmento está Cristo todo entero. La realidad permanece intacta, solo se parten los signos, y Cristo no queda disminuido, ni en su ser ni en su medida. *Este es el pan de los ángeles, convertido en alimento de los hombres peregrinos: es el verdadero pan de los hijos, que no debe tirarse a los perros. Varios signos lo anunciaron: el sacrificio de Isaac, la inmolación del cordero pascual y el maná que comieron nuestros padres. Jesús, buen Pastor, pan verdadero, ten piedad de nosotros: apaciéntanos y cuídanos; permítenos contemplar los bienes eternos en la tierra de los vivientes. Tú, que lo sabes y lo puedes todo, tú, que nos alimentas en este mundo, conviértenos en tus comensales del cielo, en tus coherederos y amigos, junto con todos los santos.

ALELUIA Jn 6, 51

Aleluia. “Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente”, dice el Señor. Aleluia.

EVANGELIO Jn 6, 51-58

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Jesús dijo a los judíos: “Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que Yo daré es mi carne para la Vida del mundo”. Los judíos discutían entre sí, diciendo: “¿Cómo este hombre puede darnos a comer su carne?”. Jesús les respondió: “Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y Yo lo resucitaré en el último día. Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y Yo en él. Así como Yo, que he sido enviado por el Padre que tiene Vida, vivo por el Padre, de la misma manera, el que me come vivirá por mí. Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron sus padres y murieron. El que coma de este pan vivirá eternamente”. Palabra del Señor.

Comentario: Muchos alimentos no nos sacian ni nos dan vida. Nos calman por un ratito nomás, pero nos quedamos con hambre de otra cosa. Gracias a la Eucaristía, el creyente se encuentra unido a Cristo; es una compenetración mutua. La misma vida divina se transmite en la simpleza del Pan de Vida y que se nos es dado en sobreabundancia.

PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS

Guía: Con los dones del pan y del vino, presentamos nuestra vida, la de nuestros hermanos, sus esperanzas y sacrificios, para que el Señor los transforme con su amor compasivo.

PREPARACIÓN A LA COMUNIÓN

Guía: Dice el Señor: “El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él”. No rompamos esa promesa con nuestros pecados.

DESPEDIDA

Guía: Nos hemos alimentado del mismo pan, hemos bebido del mismo cáliz, hemos oído la misma palabra, junto al mismo altar; vayamos ahora a anunciar con la vida que somos hermanos, que Dios nos ama a todos.

SÁBADO 17: De la feria. Verde. Santa María en Sábado. Blanco.

LC junio 2017 LV
SÁBADO 17

De la feria. Verde. Santa María en Sábado. Blanco.

Lectura 2Cor 5, 14-21

Lectura de la segunda carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto.

Hermanos: El amor de Cristo nos apremia, al considerar que si uno solo murió por todos, entonces todos han muerto. Y Él murió por todos, a fin de que los que viven no vivan más para sí mismos, sino para Aquel que murió y resucitó por ellos. Por eso nosotros, de ahora en adelante, ya no conocemos a nadie con criterios puramente humanos; y si conocimos a Cristo de esa manera, ya no lo conocemos más así. El que vive en Cristo es una nueva criatura: lo antiguo ha desaparecido, un ser nuevo se ha hecho presente. Y todo esto procede de Dios, que nos reconcilió con Él por intermedio de Cristo y nos confió el ministerio de la reconciliación. Porque es Dios el que estaba en Cristo, reconciliando al mundo consigo, no teniendo en cuenta los pecados de los hombres, y confiándonos la palabra de la reconciliación. Nosotros somos, entonces, embajadores de Cristo, y es Dios el que exhorta a los hombres por intermedio nuestro. Por eso, les suplicamos en nombre de Cristo: déjense reconciliar con Dios. A Aquel que no conoció el pecado, Dios lo identificó con el pecado en favor nuestro, a fin de que nosotros seamos justificados por Él. Palabra de Dios.

Comentario: Pablo quiere actuar con transparencia, ya que en Corinto los cristianos judaizantes dudaban de su autoridad. Sin embargo, ni escatima en manifestar que él en todo procede con respeto y amor a Cristo. Y esta enseñanza es válida, puesto que la Iglesia como comunidad creyente ha de vivir para Cristo y esto significa: amar sin prejuicios y superando los criterios puramente humanos.

SALMO Sal 102, 1-4. 8-9. 11-12

R. El Señor es bondadoso y compasivo.

Bendice al Señor, alma mía, que todo mi ser bendiga a su santo Nombre; bendice al Señor, alma mía, y nunca olvides sus beneficios. R.

Él perdona todas tus culpas y sana todas tus dolencias; rescata tu vida del sepulcro, te corona de amor y de ternura. R.

El Señor es bondadoso y compasivo, lento para enojarse y de gran misericordia; no acusa de manera inapelable ni guarda rencor eternamente. R.

Cuanto se alza el cielo sobre la tierra, así de inmenso es su amor por los que lo temen; cuanto dista el oriente del occidente, así aparta de nosotros nuestros pecados. R.

ALELUIA

Aleluia. Inclina mi corazón hacia tus prescripciones y dame la gracia de conocer tu ley. Aleluia.

EVANGELIO Mt 5, 33-37

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús dijo a sus discípulos: Ustedes han oído que se dijo a los antepasados: “No jurarás falsamente, y cumplirás los juramentos hechos al Señor”. Pero Yo les digo que no juren de ningún modo: ni por el cielo, porque es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la Ciudad del gran Rey. No jures tampoco por tu cabeza, porque no puedes convertir en blanco o negro uno solo de tus cabellos. Cuando ustedes digan «sí», que sea sí, y cuando digan «no», que sea no. Todo lo que se dice de más, viene del Maligno. Palabra del Señor.

Comentario: Decir “sí” o “no”, tan sencillo como eso. Sin embargo, cuántas veces nos enredamos, damos vueltas, contestamos con evasivas… O exageramos el valor de nuestra respuesta y por cualquier nimiedad decimos “te lo juro por Dios”. El Maestro quiere que seamos personas íntegras y coherentes, que sepamos decir sí o no frente a las disyuntivas de la vida.

 
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