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El Domingo Digital

22 de diciembre: De la feria. Morado

22 de diciembre: De la feria. Morado

Chile San Pablo |

Prefacio de Adviento III o IV.

LECTURA 1Sam 1, 19-20. 24-28

Lectura del primer libro de Samuel.

Elcaná se unió a su esposa Ana, y el Señor se acordó de ella. Ana concibió, y a su debido tiempo dio a luz un hijo, al que puso el nombre de Samuel, diciendo: «Se lo he pedido al Señor». Cuando el niño dejó de mamar, lo subió con ella, llevando además un novillo de tres años, una medida de harina y un odre de vino, y lo condujo a la Casa del Señor en Silo. El niño era aún muy pe­queño. Y después de inmolar el novillo, se lo llevaron a Elí. Ella dijo: «Perdón, señor mío; ¡por tu vida, señor!, yo soy aquella mujer que estuvo aquí junto a ti, para orar al Señor. Era este niño lo que yo suplicaba al Señor, y Él me concedió lo que le pedía. Ahora yo, a mi vez, se lo cedo a Él: para toda su vida queda cedido al Señor». Después se postraron delante del Señor. Palabra de Dios.

Comentario: Samuel representa a un tipo de sacerdote que se consagra al ser­vicio del santuario desde temprana edad. Samuel ejerció funciones sacerdotales, pero su figura se destaca más por su ministerio profético y su función de juez. Él representa uno de los momentos más importantes de la historia de Israel: el itinerario del régimen tribal a la monarquía.

SALMO [Sal] 1Sam 2, 1. 4-8

R. Mi corazón se regocija en el Señor, mi Salvador.

Mi corazón se regocija en el Señor, tengo la frente erguida gracias a mi Dios. Mi boca se ríe de mis enemigos, porque tu salvación me ha llenado de alegría. R.

El arco de los valientes se ha quebrado, y los vacilantes se ciñen de vigor; los satisfechos se contratan por un pedazo de pan, y los hambrientos dejan de fatigarse; la mujer estéril da a luz siete veces, y la madre de muchos hijos se marchita. R.

El Señor da la muerte y la vida, hunde en el Abismo y levanta de él. El Señor da la pobreza y la riqueza, humilla y también enaltece. R.

Él levanta del polvo al desvalido y alza al pobre de la miseria, para hacerlos sentar con los príncipes y darles en herencia un trono de gloria. R.

ALELUIA

Aleluia. Rey de las naciones y piedra angular de la Iglesia, ven y salva al hombre que formaste del barro. Aleluia.

EVANGELIO Lc 1, 46-55

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

María dijo: Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador, porque él miró con bondad la pequeñez de su servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz, por­que el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas: ¡su Nombre es santo! Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquéllos que lo temen. Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón. Derribó a los poderosos de sus tronos, y elevó a los humildes. Colmó de bie­nes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías. Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y de su descendencia para siempre. Palabra del Señor.

Comentario: En el cántico del Magnificat, María testimonia la presencia de Dios en su propia historia y de Israel, proclamando que, por la misericordia de Dios, de ella nacerá el Salvador de su Pueblo. Fue consciente que era indigna de tal predi­lecta elección.

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