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El Domingo Digital

5 de enero: De la feria. Blanco

5 de enero: De la feria. Blanco

Chile San Pablo |

Prefacio de Epifanía.   

LECTURA 1Jn 3, 22—4, 6 

Lectura de la primera carta de san  Juan. 

Hijos míos: Dios nos concederá todo  cuanto le pidamos, porque cumplimos  sus mandamientos y hacemos lo que  le agrada. Su mandamiento es éste:  que creamos en el Nombre de su Hijo  Jesucristo, y nos amemos los unos a  los otros como Él nos ordenó. El que  cumple sus mandamientos permanece  en Dios, y Dios permanece en él; y  sabemos que Él permanece en nosotros,  por el Espíritu que nos ha dado.  Queridos míos, no crean a cualquiera  que se considere inspirado: pongan a  prueba su inspiración, para ver si procede  de Dios, porque han aparecido en el mundo muchos falsos profetas.  En esto reconocerán al que está inspirado  por Dios: todo el que confiesa  a Jesucristo manifestado en la carne,  procede de Dios. Y todo el que niega  a Jesús, no procede de Dios, sino que  está inspirado por el Anticristo, de quien  ustedes oyeron decir que vendría y ya  está en el mundo. Hijos míos, ustedes  son de Dios y han vencido a esos falsos  profetas, porque Aquél que está  en ustedes es más grande que el que  está en el mundo. Ellos son del mundo,  por eso hablan el lenguaje del mundo  y el mundo los escucha. Nosotros, en  cambio, somos de Dios. El que conoce  a Dios nos escucha, pero el que no  es de Dios no nos escucha. Y en esto  distinguiremos la verdadera de la falsa  inspiración. Palabra de Dios. 

Comentario: Al igual que Jesús, el  cristiano ha de imitar a Jesús en la compasión,  pero no solo de un modo afectivo  sino efectivo. Es decir, la caridad solo se  entiende desde la persona de Jesús. Por  tanto, el amor cristiano al hermano como  hijo de Dios es inseparable del amor a  Dios. Por eso el amor del hombre por Dios  siempre es respuesta y consecuencia del  amor de Dios. 

SALMO Sal 2, 7-8. 10-12 

R. ¡Te daré naciones como herencia! 

Voy a proclamar el decreto del Señor:  Él me ha dicho: «Tú eres mi hijo, Yo te he engendrado hoy. Pídeme, y te daré  las naciones como herencia, y como  propiedad, los confines de la tierra». R. 

Por eso, reyes, sean prudentes;  aprendan, gobernantes de la tierra.  Sirvan al Señor con temor; temblando,  ríndanle homenaje. R. 

ALELUIA Mt 4, 23 

Aleluia. Jesús proclamaba la Buena  Noticia del Reino, sanaba todas las  enfermedades de la gente. Aleluia. 

EVANGELIO Mt 4, 12-17. 23-25 

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo  según san Mateo. 

Cuando Jesús se enteró de que Juan  Bautista había sido arrestado, se retiró  a Galilea. Y, dejando Nazaret, se estableció  en Cafarnaúm, a orillas del lago,  en los confines de Zabulón y Neftalí,  para que se cumpliera lo que había sido  anunciado por el profeta Isaías: “¡Tierra  de Zabulón, tierra de Neftalí, camino del  mar, país de la Transjordania, Galilea de  las naciones! El pueblo que se hallaba  en tinieblas vio una gran luz; sobre los  que vivían en las oscuras regiones de  la muerte, se levantó una luz”. A partir  de ese momento, Jesús comenzó a  proclamar: «Conviértanse, porque el  Reino de los Cielos está cerca». Jesús  recorría toda la Galilea, enseñando en  las sinagogas de ellos, proclamando  la Buena Noticia del Reino y sanando  todas las enfermedades y dolencias  de la gente. Su fama se extendió por  toda la Siria, y le llevaban a todos  los enfermos, afligidos por diversas  enfermedades y sufrimientos: endemoniados,  epilépticos y paralíticos,  y Él los sanaba. Lo seguían grandes  multitudes que llegaban de Galilea, de  la Decápolis, de Jerusalén, de Judea y  de la Transjordania. Palabra del Señor. 

Comentario: Solamente quien hace lo  que dice se constituye en alguien creíble y  Jesús, al afirmar que él es la resurrección  y la vida, lo confirma con la resurrección de  Lázaro. Sin embargo, este milagro no puede  ser considerado como un portento más,  sino como un signo que manifiesta el poder  eficaz de la fe. Por eso, para experimentar  esa plenitud no necesariamente hay que  esperar al “último día”, como pensaba Marta,  sino que es posible en el ahora también. 

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