El Arzobispo de Santiago, Cardenal Fernando Chomali Garib, participa en la Asamblea Plenaria de la Pontificia Academia para la Vida, que se realiza esta semana, del 16 al 18 de febrero de 2026, en el Vaticano y es presidida por el Papa León XIV. El cardenal es miembro de este organismo pontificio, dedicado a la defensa y promoción de la vida humana y la dignidad de la persona, y forma parte de las reflexiones centradas este año en la atención sanitaria, la sostenibilidad y la equidad.
La sesión inaugural tuvo lugar en la Sala Clementina y reunió a académicos y expertos de distintas disciplinas, quienes dialogan sobre los desafíos actuales en materia de salud pública en un mundo marcado por profundas desigualdades y conflictos armados.
Desde Roma, el Cardenal Chomali valoró la profundidad del diálogo desarrollado en la Academia. “Se está tratando un tema fundamental que es la equidad en salud, vinculado al derecho y la justicia en una materia tan sensible como es la salud. Es un debate multidisciplinar, con expertos de todas partes del mundo”, señaló.
Asimismo, destacó que se trata de una cuestión que interpela a toda la sociedad: “las necesidades en salud son muy grandes y los recursos son escasos. Muchas personas perciben que se les discrimina. Estos debates nos ayudan, como Iglesia, a mirar la salud, los cuidados y las políticas públicas desde la dignidad de la persona humana y no desde otros intereses”.
“Nunca ha sido tan importante dedicar tiempo… a la salvaguarda de la vida”
En su intervención ante los miembros de la Academia, el Santo Padre destacó la urgencia de orientar recursos y esfuerzos hacia el cuidado de la vida: “En un mundo marcado por conflictos, que consumen enormes recursos económicos, tecnológicos y organizativos en la producción de armas y otros equipos militares, nunca ha sido tan importante dedicar tiempo, personas y competencias a la salvaguarda de la vida y de la salud”.
Asimismo, recordó que “la salud no es un bien de consumo, sino un derecho universal, lo que significa que el acceso a los servicios sanitarios no puede ser un privilegio”, reafirmando el llamado a construir sistemas sanitarios más justos y accesibles para todos.
A la luz de la experiencia de la pandemia, el Papa destacó que “ha quedado claro hasta qué punto la reciprocidad y la interdependencia sostienen nuestra salud y nuestra propia vida”, invitando a promover un diálogo interdisciplinario que integre medicina, ética, política y gestión.
La guerra y las desigualdades
Uno de los énfasis centrales del mensaje fue la denuncia del impacto de los conflictos bélicos en la población civil. El Pontífice advirtió que las guerras, al afectar incluso hospitales y estructuras sanitarias, constituyen “los ataques más graves que las manos humanas pueden cometer contra la vida y la salud pública”.
Del mismo modo, cuestionó la incoherencia de proclamar la defensa de la vida sin enfrentar las causas estructurales de la inequidad: “No todas las vidas son igualmente respetadas, ni la salud es protegida o promovida del mismo modo para todos”.
“La vida humana es incomprensible e insostenible sin las demás criaturas”
Durante su discurso, el Papa León XIV también profundizó en el enfoque “One Health”, subrayando la interconexión entre la salud humana, el ambiente y las demás formas de vida. En esa línea, afirmó que “la vida humana es incomprensible e insostenible sin las demás criaturas” y recordó que el bien común debe estar arraigado en relaciones concretas de cercanía y cuidado.
“El bien común —uno de los principios fundamentales de la doctrina social de la Iglesia— corre el riesgo de quedar como una noción abstracta e irrelevante si no reconocemos que está enraizado en el fomento de relaciones cercanas entre las personas”, señaló.
Al concluir, el Santo Padre expresó su esperanza de que el trabajo de la Academia sea “un testimonio eficaz del cuidado mutuo, que expresa el modo en que Dios nos trata, porque Él cuida de todos sus hijos”.