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El Domingo Digital

«Escuchar con el corazón»: León XIV llama a una Iglesia cercana a la humanidad y al servicio de los que sufren

«Escuchar con el corazón»: León XIV llama a una Iglesia cercana a la humanidad y al servicio de los que sufren

Chile San Pablo |

En su audiencia general, el Papa León XIV inició una nueva etapa de sus catequesis sobre los documentos del Concilio Vaticano II, dedicada a la Constitución pastoral Gaudium et spes. El Pontífice invitó a los cristianos a no permanecer indiferentes ante la realidad, sino a escuchar, discernir y comprometerse con las alegrías, esperanzas, tristezas y angustias de las personas de nuestro tiempo.

Desde el comienzo de su intervención, el Pontífice recordó la perspectiva pastoral impulsada por san Juan XXIII, quien al inaugurar el Concilio llamó a evitar una mirada marcada únicamente por el pesimismo y las «profecías de calamidades». En esta línea, León XIV destacó que Gaudium et spes expresa una Iglesia que busca discernir la realidad y descubrir en ella los desafíos y oportunidades para anunciar el Evangelio.

Una Iglesia que comparte la vida de la humanidad

Uno de los ejes centrales de la catequesis fue la afirmación con la que comienza Gaudium et spes: la Iglesia está llamada a sentir como propios «los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo», especialmente de los pobres y de quienes sufren.

Para León XIV, esta enseñanza no puede reducirse a una declaración de buenas intenciones. La cercanía con la humanidad forma parte de la misión misma de la Iglesia, siguiendo el camino de Cristo, que asumió plenamente nuestra condición humana.

Por ello, el Papa advirtió sobre el peligro de una actitud pasiva frente a los acontecimientos y las dificultades que afectan a las personas.

«No es posible permanecer como espectadores desinteresados, es necesario, en cambio, escuchar con el corazón, dejarse interpelar, involucrarse».

La invitación implica pasar de la indiferencia al compromiso, especialmente frente a quienes experimentan injusticia, discriminación o violencia. Los cristianos, sostuvo el Pontífice, están llamados a hacerse cargo de las dificultades de sus hermanos, sostenidos por Cristo y por la fuerza del Espíritu Santo.

Discernir los signos de nuestro tiempo

Otro aspecto destacado de la catequesis fue la necesidad de que la Iglesia sepa leer los acontecimientos a la luz del Evangelio.

León XIV recordó el «deber permanente de la Iglesia» de escrutar los signos de la época e interpretarlos desde la fe. Se trata de una tarea particularmente importante en un mundo marcado por transformaciones rápidas y profundas.

El Papa puso como ejemplo algunas de las contradicciones del mundo contemporáneo: los grandes avances científicos y tecnológicos que no siempre están al alcance de todos; la abundancia de riquezas mientras millones de personas continúan sufriendo hambre y miseria; la creciente preocupación por el futuro del planeta junto con estilos de vida marcados por el consumo egoísta; y la persistencia de la guerra, pese a que esta no constituye un verdadero camino hacia la paz.

Frente a estas realidades, la Iglesia no está llamada a encerrarse en sí misma, sino a escuchar las preguntas y anhelos de la humanidad y ofrecer, desde el Evangelio, una mirada capaz de iluminar el presente.

Una Iglesia que sirve y no busca poder

En este contexto, León XIV recordó que la misión de la Iglesia no está orientada por una «ambición terrena», sino por el deseo de continuar la obra de Cristo.

El Papa puso nuevamente en el centro el ejemplo de Jesús, quien vino «para dar testimonio de la verdad, para salvar y no para juzgar, para servir y no para ser servido».

Esta actitud de servicio exige una permanente conversión de la comunidad cristiana. Para el Pontífice, en todos los niveles de la Iglesia debe hacerse presente la actitud de Cristo que se despoja de sí mismo y se entrega por los demás.

En esta perspectiva, también recordó la enseñanza del papa Francisco sobre la opción por los pobres, señalando que la cercanía con ellos permite descubrir a Cristo, escucharlos y reconocer también la sabiduría que Dios puede comunicar a través de sus vidas.

Cristo, centro de la historia humana

Hacia el final de su catequesis, León XIV volvió la mirada hacia el fundamento de toda esta misión. La Iglesia está llamada a acercarse a las mujeres y hombres de su tiempo no simplemente para ofrecer respuestas humanas, sino para anunciar a Cristo.

El Papa recordó las palabras de Gaudium et spes, que presenta a Cristo como «la clave, el centro y el fin de toda la historia humana».

Desde ahí adquiere sentido la misión de una Iglesia que escucha, acompaña, sirve y anuncia. Su cercanía con el mundo no significa perder su identidad, sino vivir con mayor fidelidad el camino trazado por Cristo.

Al concluir, León XIV formuló una invitación que resume el espíritu de su catequesis: que la alegría y la esperanza —gaudium et spes— sean los rasgos distintivos de una Iglesia que anuncia y da testimonio del Evangelio, acercándose a las mujeres y a los hombres de nuestro tiempo.

Una catequesis con especial actualidad

La reflexión de León XIV abre así una nueva etapa dentro de su ciclo de catequesis dedicado a los documentos del Concilio Vaticano II. Después de sus reflexiones sobre Dei Verbum, Lumen gentium y Sacrosanctum Concilium, el Papa comienza ahora a profundizar en Gaudium et spes, documento que aborda directamente la misión de la Iglesia ante las realidades, desafíos y esperanzas del mundo contemporáneo.

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