CENTRO BÍBLICO SOBICAIN • Ver más

SÍGUENOS EN NUESTRO CANAL DE WHATSAPP • Ver más

QUIENES SOMOS • Ver más

El Domingo Digital

El escapulario de la Virgen del Carmen

El escapulario de la Virgen del Carmen

Chile San Pablo |

Padre José Antonio Atucha.

Esperando que el Señor esté siempre acompañándolos y dándoles la alegría de ser sus discípulos misioneros, en este mes de julio, les propongo que reflexionemos sobre el Escapulario de la Virgen del Carmen.

El escapulario de la Virgen del Carmen puede ser presentado desde distintos puntos de vista:  uno muy piadoso y otro histórico. Me interesa presentarlo desde el punto de vista espiritual y de configuración con Cristo Jesús.

Cuando hablamos del escapulario de la Virgen del Carmen, de su sentido profundo, lo que permite que siga siendo una devoción actual y al mismo tiempo, poder tomar a la Virgen como nuestro modelo, nuestra amiga, nuestra madre y como aquella que nos enseña ese espíritu de servicio al Señor.  Servir al señor es algo maravilloso, pero es difícil, ya que no pocas veces se entrecruza el amor a Dios y el amor propio, creando un conflicto y poniendo innecesarias dificultades para edificar la comunidad cristiana. El escapulario nos presenta la Virgen como la servidora del Señor, como la esclava del Señor y ello nos lleva a pensar en la humildad y cómo tenemos que servir al señor con humildad y sencillez; sin querer buscar reconocimientos, ni pretender un lugar destacado, sino más bien descubrir la inmensa alegría, el gozo de trabajar, sin que “tu mano derecha sepa lo que hace tu mano izquierda”.

También el escapulario de la Virgen del Carmen es ponernos bajo su amparo. Hay muchas oraciones en las cuales pedimos el “amparo”, la protección, el auxilio de la Virgen; de hecho, el escapulario, es una de las grandes devociones a María en auxilio por los cristianos, ya que pedimos ese “amparo o protección”. Ella como madre ve más allá que nosotros. María al estar tan unida a su Hijo amado Jesucristo, al ser templo del Espíritu Santo, al ser “la bendita entre todas las mujeres” tiene una iluminación interior, pero que proviene de una persona sencilla, de una persona que fue elegida por Dios.

Vestir el escapulario de la Virgen del Carmen es consagrarnos a ella. Una invitación para ser unas personas alegres, que escuchamos la voz de Dios, que sabemos cuál es nuestro lugar, que no queremos estar por encima de otro, más bien queremos el último puesto, porque ese puesto también Jesús lo quiso para sí. Por eso, ojalá que todos podamos llevar el escapulario, ya sea de tela o la medalla, y decirle muchas veces a la Virgen que la volvemos a tomar como nuestra madre, como nuestro modelo, y que queremos vivir algunas de las muchas virtudes que tuvo ella, para que crezcan y que den un buen fruto.

 Les propongo dos preguntas para su trabajo comunitario:

  • ¿Cómo está mi espíritu de servicio? ¿Me considero una persona servicial? ¿Presto mi servicio, aunque otros no lo vean? ¿Presto mi servicio y sin esperar reconocimiento, sino que lo hago por amor a Dios?
  • ¿Qué aspectos de la convivencia en mi comunidad cristiana me están dificultando este espíritu de sencillez y de humildad? ¿Busco discernir, saber pedir al señor el don del entendimiento y de la sabiduría para tomar buenas decisiones?

Con el aprecio de siempre, deseándoles que el Señor y la Virgen les bendiga.

Escribir un comentario

Tenga en cuenta que los comentarios se tienen que aprobar antes de que se publiquen.