Durante la Audiencia General de este miércoles, el Papa León XIV centró su catequesis en un tema profundamente ligado a la realidad contemporánea: la dificultad creciente para confiar en la vida y verla como un don. En el marco del ciclo catequético del Jubileo 2025, titulado “Jesucristo, nuestra esperanza”, el Pontífice desarrolló la reflexión “Esperar en la vida para generar vida”, perteneciente al apartado sobre la Resurrección de Cristo y los desafíos del mundo actual.
El Papa advirtió que, en la sociedad actual, muchas personas viven la existencia como una incógnita o incluso como una amenaza. Esta percepción —dijo— se asemeja a “una enfermedad” marcada por la ausencia de esperanza y por la incapacidad de reconocer la vida como un regalo destinado a ser comunicado y compartido.
Ante esta crisis, León XIV recordó que Dios se manifiesta como “el amante de la vida” y como el garante del don recibido. Según explicó, cuando el ser humano confía en Dios, su existencia recupera sentido y puede enfrentar de otro modo el sufrimiento, el trabajo y los conflictos cotidianos.
El Pontífice subrayó que la creación misma es la primera expresión de este don inefable, que alcanza su plenitud en el ser humano, llamado a generar vida por amor. Sin embargo, señaló que el pecado rompe este mandato original. Frente a ello, Cristo —“generado por el Padre y fuente de toda Vida”— se presenta como el modelo perfecto: no sólo ofreció consuelo y cuidado a cada persona, sino que entregó su propia vida en la cruz para que la humanidad pudiera tenerla “en abundancia”.
Su ejemplo, insistió León XIV, invita a los creyentes a actuar del mismo modo, comunicando vida a otros a través del amor, el servicio y el compromiso cotidiano.
Mensaje a los fieles hispanohablantes
En su saludo final, el Papa dirigió unas palabras especiales a los peregrinos de lengua española, animándolos a pedir al Señor la fortaleza necesaria para vivir de manera coherente con el don recibido. Invitó a no temer las dificultades y a afrontar los desafíos con una actitud generosa hacia los demás.
“Recibamos la vida y a Dios que en ella se nos manifiesta: en los hijos que generemos, en las personas de las que nos hacemos responsables y en la sociedad que estamos llamados a construir”, expresó el Pontífice antes de impartir su bendición.