En el marco de su próximo Viaje Apostólico a Turquía y en plena celebración del Año Santo 2025, el Papa León XIV dio a conocer la carta apostólica In Unitate Fidei, con motivo del 1700º aniversario del Concilio de Nicea, primer concilio ecuménico de la Iglesia celebrado en el año 325.
El documento, de profundo carácter teológico y pastoral, invita a los cristianos de todo el mundo a renovar la profesión de fe contenida en el Credo niceno–constantinopolitano, una declaración que —según el Pontífice— continúa siendo “corazón de la fe cristiana” y un patrimonio compartido por todas las tradiciones eclesiales.
Un llamado a redescubrir la fe en Jesucristo
En su carta, el Papa subraya la centralidad de la confesión de Jesús como Hijo de Dios, tal como fue definida en Nicea para responder a la crisis arriana, que negaba la divinidad plena de Cristo. León XIV remarca que esta afirmación no es un concepto filosófico, sino una verdad que sostiene la esperanza cristiana: Dios se hizo cercano a la humanidad en Jesucristo y asumió la condición humana para salvarla.
El Santo Padre recuerda que el Credo que los fieles recitan cada domingo mantiene viva esta identidad común entre millones de cristianos, incluso en un mundo marcado por conflictos, desigualdades y miseria.
Nicea: una respuesta decisiva a la división
El texto hace un recorrido histórico por la compleja situación que vivía la Iglesia en el siglo IV. Tras el fin de las persecuciones, surgieron fuertes tensiones doctrinales que llevaron al Concilio convocado por el emperador Constantino. Los obispos reunidos en Nicea afirmaron que Jesucristo es “Dios verdadero de Dios verdadero” y “de la misma sustancia que el Padre”, expresiones que siguen siendo base de la fe cristiana.
El Papa destaca el rol de grandes figuras como san Atanasio, san Basilio, san Gregorio Nacianceno y san Ambrosio, quienes defendieron y difundieron la enseñanza nicena frente a la persistencia del arrianismo.
Fe viva: un examen de conciencia para el cristiano de hoy
León XIV advierte sobre la pérdida de significado que Dios tiene para muchos en la actualidad y plantea que parte de esta crisis se debe al testimonio incoherente de los propios creyentes. Por ello propone un examen de conciencia que invite a revisar la relación personal con Dios, el modo en que se cuida la creación y la capacidad de compartir los bienes con justicia.
El Pontífice insiste en que la fe no puede desligarse del compromiso concreto con los más pobres y vulnerables: el amor a Dios debe expresarse en el servicio al prójimo, especialmente en quienes sufren.
Unidad entre Oriente y Occidente
La carta también subraya el valor ecuménico del Credo niceno–constantinopolitano, que se convirtió en un puente de unidad entre Oriente y Occidente tras su definición en Constantinopla (381) y su afirmación definitiva en Calcedonia (451). Aún hoy, recalca el Papa, es la profesión de fe compartida por católicos, ortodoxos y muchas comunidades nacidas de la Reforma.
Una invitación a renovar la esperanza
En tiempos marcados por guerras, crisis sociales y dudas existenciales, León XIV anima a volver a las raíces de la fe cristiana: “Lo que decimos con la boca debe venir del corazón”, señala, invitando a vivir el Credo no solo como una fórmula litúrgica, sino como un proyecto de vida inspirado en Jesucristo.
La carta apostólica In Unitate Fidei se presenta así como un llamado a la unidad, a la fidelidad al Evangelio y a una fe capaz de iluminar el mundo actual con la misma fuerza que hace 1700 años.
*Puedes leerla completa aquí: https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/apost_letters/documents/20251123-in-unitate-fidei.html