CENTRO BÍBLICO SOBICAIN • Ver más

SÍGUENOS EN NUESTRO CANAL DE WHATSAPP • Ver más

QUIENES SOMOS • Ver más

El Domingo Digital

La censura

La censura

Chile San Pablo |

Andrés R. M. Motto, CM.

andresmotto@gmail.com

¡Hola a todos! Esta vez comienzo con una pregunta: ¿Qué es la censura en su sentido negativo? Consiste en prohibir manifestaciones legítimas. ¿Por qué? Porque la autoridad las ve desestabilizantes para su poder o porque limita su hegemonía. Los campos más tradicionales donde se produce la censura es en cuestiones vinculadas a lo político, lo institucional, lo sexual y lo religioso. Gracias a Dios, hoy hay mayor espacio para la diversidad y el disenso. En un contexto ideal diríamos que la manera de convivir se constituye más como fruto del consenso y del convencimiento que de la prohibición. La censura pierde espacio cuando reivindicamos el valioso derecho de la libertad de expresión.

Históricamente la humanidad vivió muy censurada. El poder controló severamente las costumbres, las manifestaciones políticas, religiosas, filosóficas y artísticas. De tanto vivir en un contexto de censura, buena parte de la población se habituó a ella, la vio normal y hasta necesaria. Por el contrario, agradecemos a los miles de hombres y mujeres que se irritaron con la censura y la combatieron con convicción. Gracias a ellos podemos decir que en el siglo XXI la censura ha retrocedido considerablemente, aunque esto no se dé en todos los países ni en todas las instituciones de forma homogénea, ni mucho menos.

De hecho, cada tanto experimentamos retrocesos en la libertad de expresión. ¿Cuándo? Cada vez que se reinstala la intolerancia, el fanatismo, el amor desordenado al poder, los negociados, etc. Algunas formas de control son más disimuladas: se compran la mayoría de los medios de comunicación o sólo se da empleo a los que son de la misma ideología. Agrego que hay un cierto periodismo que se presenta como independiente, pero en realidad reciben otro sueldo (mayor) de los grupos que tienen el poder. Con respecto a lo religioso hay grupos fanáticos con dinero que ejercen censuras disimuladas. Entre ellos se encuentra el terrorismo islámico, así como algunos sectores del judaísmo y del hinduismo. ¿Y los cristianos católicos? Muchos sostenemos un catolicismo abierto, respetuoso, capaz de convivir con la diversidad y de ayudar a todo aquel que es injustamente perseguido… pero, a decir verdad, todavía persisten grupos que se creen los dueños de la verdad, que en vez de dialogar, condenan, que aman a la institución más que a los pobres. Como siempre, debemos plantearnos qué tipo de eclesiología queremos promover. Lo cierto es que cuando la censura se reinstala es necesario desafiarla. Con inteligencia y fortaleza es posible vencerla.

En los países o instituciones donde la censura fue o es muy fuerte, la población termina siendo sometida, acrítica, con poca creatividad, atrasada culturalmente y poco solidaria. La gente puede llegar a “acostumbrarse” a las restricciones impuestas por los grupos autoritarios. Frutos amargos que traumáticamente se mantienen, incluso, cuando los grupos que censuraban han dejado de ejercer el poder.

Caída la censura, el artista o el comunicador debe volver a aprender a manifestarse, como quien vuelve a aprender a nadar o andar en bicicleta. Tiene que liberarse de decir las cosas disimuladamente. Necesita ampliar su repertorio, recuperar la espontaneidad, dar lugar a la creatividad, sanar los miedos del pasado. Retomar la tarea de expresar la humanidad en todas sus formas, incluyendo el sentido de la diversión, la capacidad para el amor y la ternura, el aprecio insobornable por la verdad. Se debe evitar caer en la autocensura, la cual sucede cuando el propio autor o comunicador decide modificar, ocultar o no publicar su trabajo por temor a represalias, violencia, pérdida de empleo o la privación de ser promovido.

¿Todo se puede expresar? La pregunta no es fácil y creo que es una cuestión de equilibrio. Podemos decir que existe una censura “positiva” o mejor dicho una “regulación” que la encontramos hoy en la mayoría de los medios de comunicación. Es decir, se limitan contenidos para proteger a los menores, para erradicar discursos que inciten al odio, asimismo se puede restringir alguna información por razones de secreto de Estado y por motivos de salud pública, como por ejemplo, bloquear información falsa que ponga en riesgo la vida o la integridad humana. Incluso, para garantizar los derechos individuales se sanciona la difamación, la calumnia, así como la violación de la privacidad.

Para finalizar, sabemos que hay grupos que poseen la tendencia a victimizarse o que sólo ven como agraviante lo que les hacen a ellos. Miopía frecuente en la especie humana. Creo que debemos ser solidarios para evitar toda forma de censura injusta, sea ejercida por el grupo que sea. Siendo fraternos para revertir toda forma de fanatismo o intransigencia que se descargue contra un individuo o grupo. Lo cierto es que, si afecta a una parte de la humanidad, nos afecta a todos.

Escribir un comentario

Tenga en cuenta que los comentarios se tienen que aprobar antes de que se publiquen.