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El Domingo Digital

Día de las comunicaciones sociales

Día de las comunicaciones sociales

Chile San Pablo |

Por el Pbro. Alejandro Silva Contreras, párroco de “El Sagrario – La Merced” 

La Iglesia, en su tradición litúrgica, celebra hoy la solemnidad de la Ascensión del Señor a los Cielos, como uno de los significativos misterios de fe que brota del misterio pascual, muerte y resurrección de Jesucristo. Misterio de fe que destaca dos servicios de su misión, tales como, el anuncio y la enseñanza a los pueblos y naciones de la tierra. Anuncio que se expresa en la tarea de la evangelización “vayan por todo el mundo proclamando la Buena Noticia a toda la humanidad” (Mc 16, 15) y la enseñanza explícita e implícita, es decir, testimonial “y enséñenles a cumplir todo lo que yo les he mandado” (Mt 28, 20), mandato que dio Jesús al partir de en medio de sus discípulos el día de su Ascensión. 

Desde ese momento decisivo, la Iglesia reconoció su condición de madre y maestra, en cuanto tal, debe recurrir a diversos modos para evangelizar a semejanza de su Maestro Jesús, es decir, ser Iglesia maestra que enseña en sus diversas expresiones (misionera, catequética, educadora de fe, etc.) y la proclamación de la Palabra, por los diversos y sofisticados medios de la comunicación humana, que constituyen para ella -hoy día- los “nuevos púlpitos”, desde donde y a través de los cuales transmitir, orientar e iluminar con lo que exige y corresponde a una auténtica, buena y novedosa noticia para la humanidad como lo es la verdadera Palabra de Dios. 

Los inicios de la entrada de Jesús en el mundo, en la historia humana, se definen bíblicamente, como el misterio de “La Palabra era la Luz verdadera que ilumina a todo hombre ...y la Palabra se hizo carne y puso su Morada entre nosotros” (Jn 1, 9.14), por ende, es la máxima expresión de la cercanía, la relación, el diálogo y la comunicación de Dios con la humanidad. Revelando así, su rostro y su voz, en la verdad y la comunión de amor. De ahí que, es tarea de la Iglesia hoy crear espacios de diálogos y encuentros que humanicen integralmente la relación entre las personas, familias, pueblos y naciones, porque “custodiar rostros y voces humanas significa conservar este sello, este reflejo indeleble del amor de Dios. No somos una especie hecha de algoritmos bioquímicos definidos de antemano” (Papa León XIV, 60° Jornada Mundial de las Comunicaciones). 

Mensaje decisivo, en estos tiempos del gran desarrollo e influencia de las técnicas de las comunicaciones, que condicionan y determinan la validez de las personas que deben ser centro de toda actividad, por lo cual, se hace necesario aportar en la humanización de las relaciones y comunicaciones sociales, así, volver a encontrarnos como hermanos cara a cara, corazón a corazón, que le den alma, sentido y cercanía a tanta mediación, como las variadas tecnologías de la comunicación, para que sean un verdadero y significativo aporte a la reconciliación y a la paz, según nos pone en estado de alerta el Papa León XIV: “simulando voces y rostros humanos, sabiduría y conocimiento, conciencia y responsabilidad, empatía y amistad, los sistemas conocidos como inteligencia artificial no solo interfieren en los ecosistemas informativos, sino que también invaden el nivel más profundo de la comunicación, el de la relación entre las personas ... El desafío, por lo tanto, no es tecnológico sino antropológico”. 

“Que el Espíritu Santo, por intercesión de la Santísima Virgen María, encienda en nosotros el mismo ardor que sintieron los discípulos de Emaús, y renueve en nuestra vida el asombro eucarístico por el resplandor y la belleza que brillan en el rito litúrgico, signo eficaz de la belleza infinita propia del misterio santo de Dios. La Eucaristía nos hace descubrir que Cristo muerto y resucitado, se hace contemporáneo nuestro en el misterio de la Iglesia, su Cuerpo. Hemos sido hechos testigos de este misterio de amor” (Sacramentum Caritatis 97, Benedicto XVI). ¡Amén! 

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