En el marco de un nuevo aniversario de la fundación de Santiago, el cardenal Fernando Chomalí G., arzobispo de Santiago, dirigió un mensaje pastoral en el que elevó una oración por la ciudad y sus habitantes, invitando a renovar el compromiso con el bien común, la solidaridad y la paz social.
En su reflexión, el purpurado reconoció a Santiago como “un regalo” y signo de la bondad de Dios, y pidió una bendición especial para todos quienes hicieron posible su fundación y para las generaciones que, a lo largo de la historia, han contribuido a su desarrollo político, civil, cultural y religioso.
Una ciudad al servicio del país
El cardenal Chomalí imploró la bendición divina sobre la capital en su actual etapa de expansión, tanto para sus habitantes como para quienes planifican y conducen su crecimiento urbano. Recordó que Santiago, en cuanto capital de Chile, tiene responsabilidades no solo con sus propios ciudadanos, sino también con todo el país.
En este contexto, subrayó la necesidad de fortalecer la convivencia con respeto mutuo, promoviendo la paz y superando las injusticias, la violencia y los atropellos a la dignidad humana. “Estamos llamados a tratarnos como verdaderos hermanos”, expresó, insistiendo en la urgencia de consolidar una cultura de la solidaridad que permita a los más pobres y desvalidos mejorar sus condiciones de vida con el apoyo de toda la sociedad.
La familia, corazón de la sociedad
Un lugar destacado en el mensaje lo ocuparon las familias, a las que definió como el espacio donde se forman las personas y se construye el modelo de sociedad. Citando a san Juan Pablo II —“El futuro de la humanidad se fragua en la familia”—, el arzobispo recordó la importancia de cuidarlas y fortalecerlas.
Al mismo tiempo, tuvo palabras para quienes no cuentan con un núcleo familiar, invitando a la comunidad a ser generosa en cariño, comprensión y ayuda, especialmente con quienes experimentan soledad.
Cercanía a quienes sufren y responsabilidad de las autoridades
El cardenal pidió también una bendición especial para quienes atraviesan situaciones de sufrimiento: enfermos, personas en situación de pobreza, desempleados, privados de libertad y quienes han perdido la esperanza. Reconoció el trabajo de instituciones y personas que se dedican al servicio de los más vulnerables, solicitando que Dios haga fecundos sus esfuerzos.
Asimismo, dirigió su oración por las autoridades y gobernantes en todos los niveles, para que ejerzan sus responsabilidades con generosidad y orientación al bien común, y encuentren colaboración honesta por parte de la ciudadanía. El objetivo, señaló, es construir una ciudad “más fraterna, acogedora, humana, justa y digna de Dios”.
Paz social, cuidado del medio ambiente y petición de perdón
En su mensaje, el arzobispo imploró protección para Santiago frente a desastres naturales y situaciones que puedan alterar la convivencia pacífica. De manera especial, pidió ser liberados de toda forma de violencia que amenace la vida de sus habitantes.
También llamó a asumir una responsabilidad activa en el cuidado del medio ambiente y de la “ecología humana”, subrayando que un ambiente moralmente sano favorece una relación más solidaria con el entorno natural.
En un gesto de humildad y memoria histórica, el cardenal Chomalí pidió perdón por las injusticias, violencias y faltas de solidaridad que hayan marcado la historia de la ciudad desde su fundación hasta hoy.
Bajo el amparo de la Virgen y del Apóstol Santiago
Finalmente, encomendó la ciudad a la protección de la Santísima Virgen María —cuya imagen corona el Cerro San Cristóbal— y del Apóstol Santiago, patrono que da nombre a la capital.
El mensaje concluyó con una bendición para Santiago, sus habitantes y autoridades, invocando el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Con esta oración en el día fundacional, la Iglesia de Santiago invitó a renovar la esperanza y el compromiso ciudadano, poniendo en el centro la dignidad de la persona humana y la construcción de una sociedad más solidaria y reconciliada.