En la Audiencia General celebrada este miércoles 11 de febrero de 2026 en el Aula Pablo VI, el Papa León XIV continuó su ciclo de catequesis dedicado a los Documentos del Concilio Vaticano II. En esta ocasión, centró su reflexión en la Constitución dogmática Dei Verbum, particularmente en el capítulo sexto, dedicado a “La Palabra de Dios en la vida de la Iglesia”.
El Santo Padre subrayó la relación “profunda y vital” que existe entre la Palabra de Dios y la Iglesia, afirmando que “la Iglesia es el lugar propio de la Sagrada Escritura”. Recordó que la Biblia nació en el seno del pueblo de Dios bajo la inspiración del Espíritu Santo y está destinada al mismo pueblo creyente. Por ello, explicó, en la comunidad cristiana encuentra su “hábitat”, el espacio donde puede revelar plenamente su significado y manifestar su fuerza.
Veneración y centralidad de la Escritura
Citando el número 21 de Dei Verbum, el Pontífice recordó que la Iglesia ha venerado siempre las Sagradas Escrituras “al igual que el mismo Cuerpo del Señor”, alimentando a los fieles tanto con el pan de la Palabra como con el Cuerpo de Cristo, especialmente en la Sagrada Liturgia. Asimismo, reiteró que, junto con la Sagrada Tradición, la Escritura constituye la “regla suprema de la fe”.
El Papa destacó que la reflexión eclesial sobre la Palabra de Dios no se detuvo con el Concilio Vaticano II. En este sentido, evocó el Sínodo de los Obispos de 2008 sobre “La Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia”, cuyos frutos fueron recogidos por Benedicto XVI en la exhortación apostólica Verbum Domini. De ella citó la afirmación de que la auténtica interpretación de la Biblia solo es posible en la fe de la Iglesia, teniendo como paradigma el “sí” de María. “El lugar originario de la interpretación escriturística es la vida de la Iglesia”, recordó.
La Escritura conduce a Cristo
El Santo Padre insistió en que la finalidad última de la lectura bíblica es el encuentro con Jesucristo. Recordando la conocida frase de san Jerónimo —“La ignorancia de la Escritura es ignorancia de Cristo”—, explicó que la Revelación se presenta como un diálogo en el que Dios habla a los hombres “como a amigos”. Esta conversación se hace realidad cuando la Palabra es acogida con actitud orante.
La Sagrada Escritura, afirmó el Papa, no es un texto estático, sino que desempeña un papel activo en la vida eclesial: sostiene, fortalece y anima a la comunidad cristiana. Todos los fieles están llamados a beber de esta fuente, especialmente en la celebración de la Eucaristía y de los demás sacramentos.
De manera particular, exhortó a quienes ejercen el ministerio de la Palabra —obispos, sacerdotes, diáconos y catequistas— a cultivar el amor y la familiaridad con la Escritura. También valoró el trabajo de los exegetas y biblistas, recordando que en la Teología la Palabra de Dios debe ocupar el lugar central, como su fundamento y su alma.
Una Palabra que abre a la misión
León XIV destacó que la Palabra de Dios no solo edifica a la Iglesia desde dentro, sino que la impulsa hacia la misión. En medio de una sociedad saturada de palabras —muchas de ellas vacías—, la Palabra divina es la única capaz de saciar la sed de sentido y de verdad del corazón humano. “Es la única Palabra siempre nueva”, afirmó, subrayando su riqueza inagotable.
Finalmente, el Papa invitó a los fieles a abrir el corazón y la mente para acoger este don, siguiendo el ejemplo de María, Madre de la Iglesia, y recordó que toda la Sagrada Escritura se refiere a Jesucristo, Palabra viviente del Padre y Verbo hecho carne.
Cercanía a los enfermos y a las víctimas de inundaciones
En los saludos finales, el Santo Padre dirigió un saludo especial a los peregrinos de lengua española y se unió espiritualmente a quienes se congregaron en Chiclayo, Perú, para celebrar la Jornada Mundial del Enfermo. Encomendó a los enfermos y a sus familias a la protección de la Virgen María.
Asimismo, expresó su cercanía a las víctimas de las graves inundaciones en Colombia y exhortó a la comunidad internacional a sostener con la caridad y la oración a las familias afectadas.