Con motivo de la 100ª Jornada Mundial de las Misiones, que se celebrará el 18 de octubre de 2026, el Papa León XIV dirigió un mensaje a toda la Iglesia en el que invita a renovar con alegría y celo el compromiso evangelizador. Bajo el lema “Uno en Cristo, unidos en la misión”, el Pontífice propone una profunda reflexión sobre la unidad, la comunión y el amor como fundamentos indispensables de la misión cristiana.
Esta Jornada, instituida por el Papa Pío XI en 1926, alcanza este año un hito histórico que el Santo Padre enmarca en el tiempo posterior al Año Jubilar, animando a la Iglesia a seguir caminando con corazones reconciliados, comunidades fraternas y una disponibilidad generosa para colaborar en la obra misionera.
Uno en Cristo: la raíz de toda misión
En el centro del mensaje, León XIV sitúa la unión con Cristo como la fuente de la identidad y la acción misionera de la Iglesia. Recordando la oración de Jesús antes de su Pasión —«que todos sean uno» (Jn 17,21)—, el Papa subraya que la misión nace de la comunión trinitaria y está al servicio de la fraternidad universal y de la armonía con toda la creación.
Ser cristiano, afirma, no consiste ante todo en prácticas o ideas, sino en una vida en comunión con Cristo, semejante a los sarmientos unidos a la vid. De esta unión brota la comunión entre los creyentes y la fecundidad misionera. Por ello, la primera responsabilidad de la Iglesia es custodiar la unidad espiritual y fraterna, especialmente en contextos marcados por divisiones, polarizaciones y desconfianzas que debilitan el testimonio evangélico.
En este sentido, el Papa llama a intensificar el compromiso ecuménico entre los cristianos, también a la luz del 1700° aniversario del Concilio de Nicea, como signo concreto de búsqueda de unidad en Cristo.
Unidos en la misión para que el mundo crea
La unidad, recuerda León XIV, no es un fin en sí misma, sino que está orientada a la misión: «para que el mundo crea» (Jn 17,21). El anuncio del Evangelio adquiere toda su fuerza cuando se expresa a través de comunidades reconciliadas, solidarias y fraternas.
El Papa retoma el lema del beato Paolo Manna —“Toda la Iglesia para la conversión de todo el mundo”— y agradece especialmente la labor de la Pontificia Unión Misional, que cumple 110 años al servicio de la animación misionera del Pueblo de Dios. En continuidad con el magisterio del Papa Francisco, León XIV recuerda que la misión es siempre una acción coral, comunitaria y sinodal, en la que ningún bautizado puede sentirse ajeno.
Estar unidos en la misión implica cultivar una espiritualidad de comunión, capaz de valorar la diversidad de carismas, superar fragmentaciones y colaborar creativamente para hacer visible el amor de Cristo. La unidad misionera —aclara— no es uniformidad, sino convergencia de dones al servicio del mismo anuncio.
Una misión que nace del amor
En la tercera parte del mensaje, el Santo Padre afirma con claridad que el amor es la esencia de la misión. El Evangelio que la Iglesia anuncia no es una idea abstracta, sino el amor fiel de Dios hecho carne en Jesucristo. La misión de la Iglesia es prolongar, en el Espíritu Santo, la misión misma de Cristo: una misión que nace del amor, se vive en el amor y conduce al amor.
El Papa agradece de modo especial a los misioneros y misioneras ad gentes, que continúan entregando su vida en contextos difíciles para anunciar el Evangelio. Su testimonio —dice— muestra que el amor de Dios es más fuerte que cualquier barrera y sigue siendo hoy una necesidad urgente para el mundo y para la Iglesia, que debe seguir pidiendo nuevas vocaciones misioneras.
Inspirándose en figuras como san Francisco de Asís y santa Teresa del Niño Jesús, León XIV anima a todos los fieles a participar activamente en la misión mediante el testimonio de vida, la oración y el apoyo concreto a las misiones. Cada gesto, incluso el más pequeño, se convierte en un acto significativo de comunión misionera.
Una oración por la misión
El mensaje concluye con una oración en la que el Papa pide a Dios que conceda a la Iglesia vivir verdaderamente unida en Cristo y en la misión, dócil al Espíritu Santo y valiente en el anuncio del Evangelio, confiando la labor misionera a María, Reina de las Misiones.
En este centenario de la Jornada Mundial de las Misiones, el Papa León XIV invita a redescubrir que la misión es siempre obra del amor y que solo una Iglesia unida en Cristo puede anunciar con credibilidad al mundo la luz que salva.