En su mensaje para la LX Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, el papa León XIV invita a reflexionar profundamente sobre el sentido humano y ético de la comunicación en la era digital, bajo el sugerente lema “Custodiar voces y rostros humanos”. El Pontífice advierte sobre los riesgos de una tecnología que, si no es guiada por criterios antropológicos y morales, puede desfigurar la comunicación y debilitar las relaciones auténticamente humanas.
Desde una mirada bíblica y teológica, el Papa recuerda que el rostro y la voz son rasgos únicos e irrepetibles de cada persona, signos visibles de su identidad y de su vocación al encuentro. No son meros datos o simulaciones, sino dones sagrados, reflejo del amor de Dios, que se manifestó plenamente en el rostro y la voz de Jesucristo, Palabra hecha carne.
En este contexto, León XIV señala que el desafío actual no es meramente tecnológico, sino profundamente antropológico. El desarrollo acelerado de la inteligencia artificial y de los sistemas algorítmicos, especialmente cuando simulan voces, rostros, emociones o relaciones humanas, corre el riesgo de erosionar pilares fundamentales de la convivencia, como la escucha, el pensamiento crítico, la creatividad y la responsabilidad personal.
El Pontífice alerta sobre el peligro de delegar el pensamiento, la imaginación y la producción creativa a las máquinas, convirtiendo a las personas en consumidores pasivos de contenidos anónimos y despersonalizados. “Renunciar al proceso creativo —afirma— significa ocultar nuestro rostro y silenciar nuestra voz”, empobreciendo así la experiencia humana y relacional.
Especial preocupación manifiesta el Papa ante la creciente dificultad para distinguir entre relaciones auténticas y simuladas en los entornos digitales, donde bots, influencers virtuales y chatbots afectivos pueden manipular emociones, opiniones y decisiones, especialmente de las personas más vulnerables. A ello se suma el riesgo de la desinformación, los sesgos algorítmicos y la creación de realidades paralelas que confunden verdad y ficción.
Frente a este escenario, León XIV propone una alianza responsable entre humanidad y tecnología, fundada en tres pilares: responsabilidad, cooperación y educación. Llama a los responsables de plataformas digitales, desarrolladores, legisladores, comunicadores y educadores a asumir un compromiso ético con el bien común, la transparencia y la dignidad humana. De manera particular, subraya la responsabilidad del periodismo y de los medios de comunicación de salvaguardar la verdad, la autoría y la calidad informativa, evitando que la lógica del beneficio y de la mera captación de atención prevalezca sobre los valores profesionales.
El Papa insiste también en la urgencia de una alfabetización mediática y digital, que incluya la comprensión crítica de la inteligencia artificial, sus límites, sus riesgos y sus impactos sociales. Esta formación —señala— debe alcanzar a jóvenes, adultos y personas mayores, para que nadie quede excluido o indefenso ante los rápidos cambios tecnológicos.
Finalmente, el Santo Padre reafirma que la comunicación es un don esencial del ser humano y que toda innovación tecnológica debe orientarse a servir a la persona y al encuentro auténtico. “Necesitamos que el rostro y la voz vuelvan a expresar a la persona”, concluye, animando a custodiar la comunicación como un bien precioso al servicio de la verdad, la libertad y la comunión.
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