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La felicidad y la alegría

La felicidad y la alegría

Chile San Pablo |

Locutor: Estimados auditores, estamos transmitiendo en nuestra emisora Sol, 107.1. Hoy tenemos un invitado especial, alguien conocido por muchos de ustedes, quien nos pidió que solo lo presentáramos como Bruno Campaña. Bienvenido, Bruno. ¿Cuál es el tema que nos traes esta mañana?

Bruno: Buenos días. La percepción de las personas, en la mayoría de los temas, está enfocada en la crítica, las descalificaciones, la mirada negativa, el dolor, la inseguridad, la depresión, el estrés y las actitudes agresivas. El tema que hoy quiero plantear es lo contrario: la felicidad y la alegría. Les propongo ir escuchando experiencias y dialogar a partir de ellas.

Locutor: ¡Qué buen tema! Mira, Bruno, ya están llegando mensajes de WhatsApp.

Auditor 1: Yo soy feliz porque tengo un buen trabajo; económicamente estoy muy bien.

Auditor 2: Soy feliz porque tengo buena salud y, además, pronto viajaré al extranjero.

Auditor 3: Estoy alegre porque el fin de semana me visitaron mis nietos, un verdadero regalo de la vida.

Auditor 4: Estoy feliz con los logros de mi emprendimiento, las ventas y la nueva mercadería.

Locutor: Nuestros auditores se conectan con estos temas cotidianos, cuya experiencia es invaluable y nos permite construir una emisora cercana, en la que juntos hacemos el programa.

Bruno: Así es. En esta primera mirada se puede observar la alegría y la felicidad como emociones y sentimientos positivos que, aunque son cercanos, no son iguales. Intentaremos describir ambas en nuestra cultura, tomando en cuenta que muchos autores, desde Platón hasta la actualidad, han abordado estos temas; por ejemplo, el arzobispo Desmond Tutu en sus conversaciones con el Dalái Lama.

Locutor: ¿Cómo habría que abordar estos temas para que puedan servirles a nuestros auditores?

Bruno: Lo importante es poder identificarlos en nuestra experiencia de vida, puesto que es allí donde muestran sus resultados sin mucho esfuerzo. La conducta conecta los hechos con la razón y los sentimientos.

Auditor 5: Pienso que vivimos en una “civilización del deseo”, donde existe una multiplicación infinita de necesidades para obtener cosas que muchas veces no necesitamos y que nos empujan hacia una felicidad falsa.

Locutor: Estoy de acuerdo. Y agregaría aspectos como la constante invitación a ir al mall o a los centros comerciales. La publicidad y la televisión proponen una alegría y una felicidad superficiales. Pero tenemos un par de mensajes más.

Auditor 6: Si me permiten, les contaré una breve historia. En un pueblo, sentado a la orilla del camino, un anciano estaba leyendo. Llegó un extranjero y le preguntó:

—¿Cómo es este pueblo?

El anciano le respondió:

—¿Y tu pueblo cómo era?

El extranjero le explicó que estaba formado por gente agresiva, poco comunicativa y envidiosa.

—Ah —respondió el anciano—, eso mismo encontrarás aquí.

Más tarde llegó otro extranjero y también preguntó:

—¿Cómo es este pueblo?

—¿Y tu pueblo cómo era? —le dijo el anciano.

El recién llegado le contó que había gente buena, cariñosa, unida y solidaria, y que le había costado mucho partir de allí.

El anciano le respondió:

—Lo mismo encontrarás aquí.

Entonces, una persona que había escuchado toda la conversación le preguntó:

—¿Cómo es posible? ¿Dos respuestas distintas para un mismo lugar?

Y el anciano respondió:

—Un hombre feliz será feliz en todas partes.

Espero que les llegue esta historia, porque a mí me ha ayudado mucho.

Locutor: Me sorprendieron gratamente las historias y experiencias de los auditores. Compartimos un último mensaje para que después nos des tu mirada, Bruno.

Auditor 7: Haré un resumen. Por mi experiencia, sé que la felicidad va más allá del tiempo y de una actitud pasiva. La felicidad es un desafío, una tarea.

Felices los pobres en espíritu, porque el Reino de los cielos les pertenece.

Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.

Felices los compasivos, porque serán tratados con compasión.

Felices los de corazón limpio, porque ellos verán a Dios.

Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios.

Locutor: Bruno, ¿qué opinas de estos mensajes? Me gustaría escucharte.

Bruno: La alegría es una emoción que se manifiesta por momentos breves y, casi siempre, por circunstancias externas. Por ejemplo, para los amantes del fútbol, un gol; para un estudiante, una buena nota o aprobar un ramo. También puede surgir de un encuentro, de una canción que te hace bailar o de una llamada inesperada. Está sujeta a las circunstancias, porque un mismo acontecimiento podría generarte alegría o tristeza.

En cambio, la felicidad es un sentimiento más duradero que depende del interior de la persona. Es más sólida: no niega la realidad del sufrimiento, sino que elige que el dolor complemente, y no destruya, capacidades fundamentales de la experiencia humana, como el amor, la gratitud, la compasión, la confianza y la voluntad. La felicidad trasciende lo que sucede.

Locutor: Te leo un mensaje que dice: “Existen obstáculos para ser feliz: el miedo, la frustración, la desesperanza, la intolerancia, la agresividad, la envidia, la ira, el estrés, la ansiedad y las pérdidas”. ¿Habrá también fortalezas para que la felicidad no sea frágil?

Bruno: Por supuesto, pero depende de cada persona. Recuerdo una frase muy conocida que dice: “He cometido el mayor de los pecados: no he sido feliz”.

Para una felicidad que trascienda, existen algunas propuestas:

1.     Tener una perspectiva amplia y considerar varios ángulos.

2.     Practicar la humildad frente a las propias fortalezas y debilidades.

3.     Cultivar el humor, medicina del alma.

4.     Vivir la gratitud constante, de cada día y de cada noche.

5.     Aprender a perdonar.

6.     Ejercer la generosidad.

7.     Desarrollar una comunicación asertiva.

Locutor: Muchas alegrías me hacen feliz. La felicidad, cuando está conectada con el interior de la persona, mejora la calidad de vida. Entonces, ni la edad ni el lugar serán impedimentos para ser felices.

Bruno: Sí. Mi secreto es pensar que siempre hay una luz en medio de la más grande oscuridad, y eso es algo que me dijo el Dios de la vida. Gracias por la invitación. Me voy feliz a casa, donde me espera el amor de Delfina.

Locutor: Gracias a nuestros auditores y a ti, Bruno. Hoy se sembró una semilla; cuidémosla. Nos despedimos con el Himno de la alegría, de Miguel Ríos. ¡Hasta mañana!

 

1 comment

Que bello mensaje !!!!
Para recordar cada día y entender que solo depende de nosotros mismos enfrentar el mundo con una mirada distinta cariñoss

roxana jara zenteno,

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